Malestar al amamantar, el reflejo disfórico de eyección

Un descenso brusco de dopamina ante la subida de la leche puede crear una reacción emocional muy desagradable

Dar el pecho a tu bebé suele ser un momento placentero, y ese es otro motivo por el que la lactancia no debe doler. Sin embargo, algunas mujeres refieren malestar al amamantar, una especie de angustia momentánea que dura entre 30 segundos y dos minutos. 

Qué es el reflejo disfórico de eyección de leche

Como en todo lo relacionado con la lactancia materna… ¡Todavía falta mucho por investigar! Además, esta condición suele ser muy silenciada, cuando es precisamente entender qué está pasando (y deshacernos de la culpa) el primer paso para aliviar ese malestar al amamantar. Sin embargo, sí existen algunas hipótesis que nos acercan un poco más al motivo de que estas emociones negativas aparezcan en la madre lactante sin explicación aparente.

 

 

Se conoce como reflejo disfórico de eyección de leche porque es una reacción involuntaria (un reflejo) ante un estímulo concreto. En el caso del D-MER (sus siglas en inglés), la subida de leche es dicho estímulo. Y la reacción es un brote de sentimientos negativos como tristeza, angustia, pánico e incluso agresividad. En cuanto a la gravedad del D-MER, tenemos que tener en cuenta que es un espectro de tres niveles, según su intensidad y el tiempo que perdure se clasifica como:

  • Leve: En ocasiones el reflejo de melancolía y temor desaparece antes de los tres meses del bebé.
  • Moderado: También puede durar un poco más, hasta los nueve meses, y acompañarse además de ansiedad e irritabilidad.
  • Grave: Asimismo podemos encontrarnos con un D-MER todavía más grave, que se alargue en el tiempo y al que se le sumen pensamientos suicidas. 

¿Cómo reconocer el D-MER?

Lo más importante que hay que tener en cuenta para saber qué es el reflejo disfórico de eyección, para diferenciarlo de otros problemas, es que este malestar al amamantar no es una respuesta psicológica a la lactancia. No responde a un parto traumático, ni a las altas expectativas, ni al temor por sufrir dolor, ni a falta de apego con el recién nacido, ni a un proceso depresivo previo o durante el embarazo

 

 

Es una respuesta fisiológica a la liberación de la leche, está controlado por hormonas y la madre no puede intervenir por mucho que ame a su bebé y que desee amamantarlo. Aunque, como decíamos, faltan investigaciones concluyentes, esta condición se relaciona con un descenso anormalmente brusco de la dopamina ( conocida como «la hormona de la felicidad») durante la producción de leche.

Y es que para que los niveles de prolactina aumenten, es necesario que la dopamina disminuya. Sin embargo, y sobre esto se desconoce el motivo, en ocasiones el descenso de dopamina durante el reflejo de eyección es demasiado acusado y provoca la reacción disfórica, el D-MER. La organización d-Mer.org, puntualiza que:

«Aunque se sabe que la D-MER está mediada por la dopamina, se desconoce por qué algunas madres tienen este problema en particular y otras no. Podría ser un efecto ambiental, una deficiencia nutricional, un colapso en la actividad hormonal normal a medida que envejece… Podría ser que ella sea más sensible a una caída normal de la dopamina, una mutación del receptor de esta hormona, una predisposición a la actividad anormal hormonal o alguna otra causa desconocida».  

 

malestar amamantar

 

Además, a veces resulta complicado relacionar esta disforia como respuesta a un hecho concreto ya que las subidas de la leche se encadenan con cierta frecuencia, y el malestar perdura casi constantemente. Como el D-Mer también ocurre cuando se activa espontáneamente el reflejo de eyección (por ejemplo, al oír a un bebé llorar) puede ser más difícil identificarlo con el amamantamiento. 

Diferencias entre depresión postparto, agitación del amamantamiento y el D-MER

Para poder reducir la sensación de malestar al amamantar y continuar con la lactancia de la forma más placentera posible, es importante identificar qué está pasando. Como decíamos, el D-MER es una reacción fisiológica, no psicológica. El resto del tiempo, además, la madre se encuentra bien, animada y conectada con su bebé, y este malestar dura entre 30 segundos y dos minutos como mucho. Por lo que debemos descartar la depresión postparto.

 

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Tampoco podemos considerar que sea agitación del amamantamiento por diversos motivos. El D-MER sucede sobre todo durante los primeros meses del bebé, y la agitación se relaciona con la necesidad fisiológica de dejar la lactancia. Aunque tampoco se sabe con seguridad. Suele ocurrir con bebés mayores a los 18 meses de edad, cuando hay un nuevo embarazo o lactancia en tándem. 

Las emociones no llegan a ser las mismas, ya que con la agitación la madre lo que siente es un impulso irracional por separar al bebé de su pecho. Además, sí que debe haber contacto con el pezón (ya sea a través de la boca o de la mano del peque) para que aparezca esta agitación y puede durar toda la toma. 

¿Por qué siento malestar al amamantar?

Soportar esta reacción disfórica puede ser muy complicado. Muchas madres se preguntan esto, ¿por qué cuando se supone que debo sentir placer, aparece este vacío y esta angustia incontrolable? Si además no hay ninguna causa aparente, ni dolor al amamantar… Es realmente desconcertante.

Por eso, es tan importante recibir información acerca del D-MER y hablar con otras madres que tengan o hayan tenido la misma experiencia. De ahí que los grupos de apoyo a la lactancia sean tan útiles, igual que la gran comunidad online que formamos en la Tribu CSC.

 

reflejo disfórico

 

Si echamos un vistazo rápido por Google encontraremos la cantidad de preguntas sobre este tema, del que sin embargo se habla poco y sobre el que se investiga menos. Madres agobiadas, que se sienten culpables por tener estos sentimientos y buscando una explicación.

Pues si habéis llegado hasta aquí, aunque no tengamos todavía toda la información necesaria sobre el D-MER, lo primero que hay que saber es que es algo incontrolable, una reacción involuntaria a un estímulo determinado (la subida de leche), por lo que no tenéis por qué sentiros culpables.

Se puede continuar amamantando, en los casos más leves, ya que la leche no se va a cortar por un disgusto así (ni por ninguno, de hecho, la lactancia materna es un antidepresivo natural). Y ojalá que identificar qué os está ocurriendo os ayude a no interrumpir la lactancia si vuestro deseo es continuar, buscando por supuesto maneras de aliviar esos sentimientos de malestar al amamantar; como por ejemplo conocer qué es el D-MER, y es que muchas mujeres se sienten mejor después.

Cómo disminuir el reflejo de eyección disfórico

Por desgracia no existe todavía una fórmula concreta para sobreponerse a esta condición. Aunque los testimonios de las madres con D-MER aseguran que identificar que es un fenómeno reconocido en el que sus emociones se descontrolan artificialmente, ayuda a disminuir los síntomas, ya que se rebaja la ansiedad por el desconcierto.

 

células T lactancia

 

Puede que desaparezca solo a los tres meses, por lo que saber que es algo temporal, que solamente afecta a los primeros segundos en torno a la subida de la leche, quizás sirva para continuar sin necesidad de tratamiento alguno. Sin embargo, si el D-MER es moderado o grave, o se alarga, deben buscar otras estrategias, a veces incluso medicación para aumentar los niveles de dopamina.

La distracción durante en ese momento (por ejemplo mirando la televisión, trasteando con el móvil, leyendo un libro charlando con otra persona), puede hacerlo más llevadero. Además de que una buena hidratación, ejercicio y un descanso adecuado (dentro de las limitaciones que un bebé establece naturalmente), también sirven para disminuir el reflejo disfórico de eyección.

 

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4 comentarios en "Malestar al amamantar, el reflejo disfórico de eyección"

  1. Que hasta hoy, en mi segunda maternidad, no haya podido ponerle nombre a lo que siento… Cuando has leído mil cosas sobre crianza, lactancia, AC, toooodo… Pero siempre aparece algo nuevo que aprender. Y en este caso, tan tan tan significativo para mí. Nunca encontré a nadie que entendiera qué era esto que me pasaba, nunca hasta hoy había podido encontrar respuesta. Lo pasé con mi primer hijo y lo paso con el segundo igual. He aprendido a lidiar con ello, soy consciente de que lo que siento en el momento de amamantar no es real, es temporal y se va, pero me ha costado MUCHO. En mi caso duró casi toda la lactancia del primero (3 años) y sigue pasándome con el pequeño (10meses). Es soportable pero muy desagradable, y en mi caso parece que tiene intención de acompañarme toda la lactancia.
    Gracias por hacerlo visible y ponerle nombre. Hoy me siento más en paz.

  2. Hola, me emociono a leerte. Es un sentimiento común a muchas madres con esta condición, saber que existe les ayuda mucho a lidiar con las sensaciones tan fuertes que experimentan. Deseo de corazón que se investigue más en este tema para que podamos avanzar en su comprensión y tratamiento.
    Un abrazo
    Inma Mellado, IBCLC

  3. Yo senti lo mismo con mis tres bebes yo no fui capaz de seguir con la lactancia, con los primeros dos solo les di 2 semanas y ahora tengo una beba de 3 semanas y con ella decidi no darle pecho pero aun asi ya llevo estas 3 semanas sintiendo esta sensacion como 12 veces al dia pienso que es porque mi cuerpo aunque no le este dando el pecho aun sigue produciendo leche pero pienso que va a ser algo temporal, y es algo horrible que estes contenta, animada, con deseos de hacer las cosas y de repente te llega este sentimiento de sentirte vacia, infeliz y se te quitan las ganas de hacer las cosas y cuando la gente te pregunta que si estas dando pecho y respondes que no y te contestan con un «ah no quisiste batallar» o «porque no?, es algo muy bonito y no hay nada mejor que tu leche para que el bebe cresca sano»

  4. ¡Ay! Herlinda, qué difícil lo que nos cuentas. La verdad es que esta condición está poco estudiada es muy mal entendida. Me resulta muy curioso lo que cuentas que te está pasando con este tercer bebé ya que se suponía que estaba asociado al momento de eyección de la leche, pero en tu caso te está ocurriendo sin él. Espero que poco a poco vaya disminuyendo. Lamento mucho los comentarios y opiniones no deseadas que estás recibiendo en esta lactancia. Nadie tiene derecho a juzgar vuestras decisiones.

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