Embarazo y depresión: Cuando la tristeza aplasta la felicidad

Las mujeres tenemos más probabilidad de tener una depresión y esta puede ocurrir en el embarazo, afectando a la salud de la madre y la del futuro bebé

Vivimos en una sociedad en la que se tienden a idealizar distintos momentos de la vida de una persona. En el caso de las mujeres, se sigue viendo el embarazo como un momento de felicidad absoluta que genera emociones muy positivas. Sin embargo, esto no siempre es así. La depresión en el embarazo es una realidad que afecta a muchas mujeres pero que a veces puede pasar desapercibida o incluso esconderse.

Se trata de una afección psicológica que, al igual que la ansiedad durante el proceso de gestación, tiene consecuencias para la madres y para el futuro bebé, y por eso hay que prevenirla y tratarla. Tener embarazo y depresión pueden ser un binomio negativo que acabe en una depresión postparto.

Si estoy embarazada, ¿por qué me siento tan triste?

La depresión es un trastorno del estado del ánimo que provoca un sentimiento persistente de tristeza, acompañado de apatía y falta de interés por todo, incluso por las cosas que más nos gustan. Es una de las dolencias del estado de ánimo más comunes en el ser humano (según la Organización Mundial de la Salud, afecta a 350 millones de personas en el mundo) y no es algo que la persona afectada pueda controlar. Aparece y se queda con ella de manera insistente, incansable. A las mujeres les afecta más que a los hombres, según la OMS.

 

 

Uno de los problemas radica en que es difícil de detectar durante el embarazo, incluso para la propia afectada, porque algunos síntomas son similares a los que siente cualquier mujer en este proceso, como los cambios en los ciclos del sueño, la disminución de energía, el apetito o la desaparición de la libido.

A ello se suma el estigma de la depresión y las fantasías, expectativas (y presión social) de la madre perfecta, que pueden provocar vergüenza en la gestante. En muchas ocasiones esta preferirá esconder sus sentimientos: «¿Cómo voy a explicar que estoy deprimida si se supone que debo sentirme muy feliz porque voy a tener un bebé?».

Causas de la depresión en el embarazo

Aunque la depresión puede afectar a cualquier persona, existen diversos factores físicos, emocionales y del propio entorno que influyen en la aparición de la depresión en el embarazo. Los antecedentes de depresión (también en la familia) o la ansiedad y el estrés son elementos que la favorecen. Los problemas económicos o un apoyo social deficiente también incide en la posibilidad de sufrir este trastorno.

 

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Hay otros factores de riesgo como un embarazo no deseado o una gestación complicada, así como experiencias negativas previas en este sentido, como un aborto o infertilidad. Las mujeres con síndrome disfórico premenstrual (que provoca síntomas graves) también tienen más posibilidades de desarrollar un estado depresivo (que, de hecho, es una de las consecuencias de ese síndrome). La violencia de género es otro aspecto que puede generar que una mujer gestante desarrolle una depresión.

¿Cuáles son los síntomas?

Las señales de la depresión en el embarazo son similares a las que puede sentir cualquier persona con este trastorno, pero además hay síntomas que pueden ayudar a determinar que una mujer gestante puede estar frente a una depresión:

  • Ansiedad excesiva con respecto al embarazo y el bebé.
  • Baja autoestima y sensación de no estar preparada para ser madre.
  • Apatía frente actividades divertidas.
  • Cuidado prenatal deficiente.
  • Dieta irregular y poco aumento de peso durante el embarazo.
  • Fumar, beber o consumir drogas durante el embarazo.
  • Tristeza, enfado e ira extrema y sin previo aviso.
  • Pensamientos muy negativos que pueden llevar a pensar en el suicidio.

 

 

Existen pocos datos contrastados sobre la depresión prenatal, aunque algunos expertos apuntan a que es más frecuente en el primer y tercer trimestre.

La depresión en el embarazo afecta a la mujer y también al feto

La depresión es un trastorno psicológico que tiene consecuencias para la mujer y para el futuro bebé. La futura madre puede descuidar su salud (por ejemplo con una dieta incorrecta y/o pérdida de peso). Es posible que la apatía la lleve a no tener ganas de prepararse ni cuidar al bebé cuando este llegue. Además, los pensamientos negativos pueden llevarla a tomar malas decisiones que le afectarán tanto a ella como a su hijo/a. Algunas investigaciones apuntan a que la depresión puede tener como resultado un parto de alto riesgo o prematuro.

Un estudio de la Universidad de King’s College de Londres, publicada en la revista Psychoneuroendocrinology, determinó que el periodo de gestación de las mujeres con depresión era más corto (ocho días de media). Este mismo estudio, en el que participaron 106 mujeres (49 de ellas con depresión), también demostró que los bebés cuyas madres padecieron esta enfermedad mental tenían niveles de cortisol más altos y que esto los llevaba a reaccionar con dificultad ante situaciones normales para otros bebés.

 

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Es decir, la depresión, la ansiedad e incluso el estrés también afecta a los futuros bebés y tiene consecuencias para ellos a lo largo de sus vidas. Consecuencias que pueden afectar al desarrollo físico y cognitivo del bebé. Y también puede influirles emocionalmente. Otro estudio de la Universidad de Oxford de 2018, determinó que los hijos de mujeres con depresión durante el embarazo tenía más posibilidades de desarrollar ese mismo trastorno durante la adolescencia.

Tratamiento y prevención de las madres gestantes con depresión

Cuando una mujer está embarazada, la salud física se convierte en el principal foco de atención. Sin embargo, la salud mental es tan importante como la primera y debería ser objeto de control y seguimiento durante las consultas prenatales. Con la pandemia del coronavirus, se ha comprobado que los síntomas depresivos en mujeres embarazadas han aumentado con la soledad, el miedo al contagio y el estrés percibido, tal y como recoge un estudio realizado por la Universidad de Granada. La soledad y el estrés son amigas de la depresión.

En los casos de depresión en el embarazo, lo mejor es actuar y acudir a profesionales que establecerán cuál es el tratamiento para cada caso. En la Tribu de Criar con Sentido Común contamos con profesionales de todos los ámbitos, incluida la psicología, que pueden orientarte en caso de que estés embarazada y sientas que estás en esta situación. Incluso tenemos consultas privadas más especializadas e individualizadas con esos mismos profesionales para tratar casos concretos.

 

 

El tratamiento dependerá de la gravedad del caso. Se puede optar por el acompañamiento y apoyo familiar, la psicoterapia e incluso el tratamiento farmacológico. Esto último ha de ser con supervisión profesional y siguiendo las directrices del especialista, que será quien sopese los beneficios y riesgos del uso de medicamentos durante la gestación. De hecho, interrumpir un tratamiento sin consultarlo puede ser contraproducente.

¿Puedo hacer algo para mejorar?

Al igual que frente a la ansiedad durante el embarazo, también existen pasos que una persona puede dar para tratar de amortiguar los efectos de una depresión. Lo primero es pedir ayuda. Aunque cueste o podamos sentir vergüenza, es importante desprenderse de esos mitos de nuestra sociedad y comprender que para salir de una situación depresiva necesitamos una mano profesional y también del entorno.

Intentar no estar sola o llevarlo sola (hay que desechar el «yo puedo con todo»). Acudir a la pareja, familia, amigos… a nuestra tribu, puede permitirnos dar un paso hacia la recuperación.  Intercambiar experiencias con otras madres también puede mejorar nuestra perspectiva. Hay que ser realista también y tener paciencia. Buscar tiempo libre para una misma y descansar también es positivo. De hecho, aunque sintamos apatía, retomar nuestras aficiones tendrá un efecto positivo.

 

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