Mi bebé viene de nalgas, ¿y ahora qué?

Entre un 3 y un 4% de los bebés a término están en podálica en la recta final del embarazo

Artículo publicado el 8 Oct 2022 - Este artículo ha sido revisado y actualizado con fecha 12 abril, 2024

Entre un 3 y un 4% de los bebés a término están en podálica en la recta final del embarazo. ¿Qué ocurre cuando un bebé  viene de nalgas? ¿Es seguro un parto vaginal o es necesario realizar una cesárea programada? Lo analizamos en el post.

Mi bebé viene de nalgas: Causas de la posición podálica

Los bebés se mueven mucho dentro del útero. Rodeados de líquido amniótico, lo cierto es que suelen cambiar de posición con facilidad. Sin embargo, hay bebés que están de nalgas durante gran parte del embarazo, sin que exista siempre una causa clara para ello. Así, puede deberse a diferentes motivos:

  • No pueden colocar la cabeza en la pelvis debido a la existencia de miomas, placenta previa, embarazo múltiple o poco líquido amniótico.
  • No pueden girar por un cordón umbilical corto, malformaciones uterinas, cicatrices y adherencias uterinas o tensiones ligamentosas.
  • Están cómodos en posición podálica.

 

¿Qué pasa si un bebé viene de nalgas?

 

¿Qué pasa si un bebé viene de nalgas?

Durante el embarazo, para el bebé no supone ningún malestar estar de nalgas ni tiene ninguna consecuencia, más allá del manejo del parto o la programación de una cesárea. Tampoco para el bienestar o salud de la madre durante el embarazo. Una de las grandes diferencias reside en las patadas del bebé en posición podálica. Si un bebé en cefálica (con la cabeza apoyada en la pelvis) suele dar patadas en la zona superior del abdomen y es frecuente escuchar “que aplasta las costillas o los pulmones”, un bebé de nalgas las dará justo abajo del abdomen. 

Sin embargo, en el parto, la posición de nalgas sí está asociada a mayo riesgo de mortalidad y morbilidad neonatal, sea cual sea la vía de parto, según indican los últimos estudios. Además, supone mayor riesgo de tener una puntuación baja en el test de Apgar, sin que implique mayor posibilidad de parálisis cerebral o problemas de neurodesarrollo. En menos de un 1% de los casos hay fracturas de clavícula, hematomas, contusiones o lesiones del plexo braquial. Si se programa una cesárea por un bebé que viene de nalgas, esta aumenta el riesgo de complicaciones a corto y largo plazo en la madre

 

 

¿Qué se puede hacer para que el bebé se ponga en posición?

En ocasiones, algunos sanitarios alertan a las mujeres embarazadas de que su bebé está en podálica y avanzan una posible cesárea. El “problema” reside cuando este aviso se lanza antes de tiempo. La mayoría de los bebés se colocan en posición cefálica entre la semana 28 y la 32

Pero esto no significa que no puedan hacerlo más tarde. De hecho, se considera que el 40% de los bebés que están en posición podálica, acaban dándose la vuelta por sí solos antes de la semana 36, aunque es cierto que a medida que avanza el embarazo es cada vez más complicado por la falta de espacio, aunque no es imposible. Así, entre un 3 y un 4% de los bebés a término están en podálica en la recta final del embarazo. 

¿Cómo girar un bebé que viene de nalgas? Desde casa podemos trabajar la postura para dar espacio a que nuestro bebé se gire:

  • Nadar a braza: ayudamos a la relajación de la pelvis y los músculos del abdomen, lo que facilitaría que el bebé se diera la vuelta.
  • Ponerse en posición mahometana. Ponerse de rodillas en el suelo o en la cama con el tronco inclinado hacia delante, los brazos cruzados apoyados en el colchón y la cabeza sobre ellos (posición mahometana) podría ayudar a desencajar al bebé de la pelvis, aunque por sí sola no suele ser suficiente.
  • Yoga. Practicar yoga embarazada ayuda a mejorar la postura corporal, la flexibilidad, mejora la oxigenación del feto y, además, las asanas contribuyen a liberar la pelvis y la apertura de caderas.
  • Biomecánica materno-fetal: se trata de una serie de ejercicios y posturas específicas dedicados a dar espacio al bebé para que se gire si puede hacerlo. Técnicas como el rebozo mexicano pueden contribuir a la relajación de las estructuras pélvicas y abdominales proporcionando más flexibilidad.

 

 

Si nada de esto funciona, es probable que el equipo sanitario nos proponga realizar una versión cefálica externa (VCE)

¿Cómo se le da la vuelta a un bebé en la barriga? La versión cefálica externa

La versión cefálica externa suele recomendarse tras la ecografía del tercer trimestre (entre la semana 33 y 34) y se programa para la semana 36-38. Es una maniobra en la que los ginecólogos tratan de girar al bebé y colocar la cabeza hacia la pelvis. Se hace con movimientos suaves y firmes y con las propias manos, aunque es cierto que puede resultar molesto, por lo que se pueden usar métodos para aliviarlo como óxido nitroso, analgésicos suaves, epidural o medicación anestésica intravenosa.

La VCE tiene una tasa de éxito que varía entre el 40 y el 78%, con una media del 50%. Aún así, es cierto que aumenta ligeramente el riesgo de parto prematuro, de ahí que se suela realizar en quirófano para poder actuar con rapidez ante cualquier complicación.

Sin embargo, la VCE no está recomendado para todas las mujeres. Así, solo está indicada en embarazos con un único bebé que no presenten contraindicaciones para parto vaginal o para realizar la VCE. Entre ellas, placenta previa, malformaciones uterinas, preeclampsia grave o HELLP, incompatibilidad de Rh, compromiso fetal o infecciones maternas.

 

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¿Qué pasa si un bebé viene sentado? Cesárea programada por posición podálica

Si la VCE no tiene éxito (o la mujer ha decidido no realizarla) lo más probable es que desde el hospital nos recomienden realizar una cesárea programada. Pero esto no significa que no sea posible un parto vaginal con un bebé que viene de nalgas. El principal problema reside, según explica la matrona del equipo CSC, Sara Caamaño, a la que podéis consultar online en la Tribu CSC (podéis descargar gratis la app de Criar con Sentido Común tanto para plataformas Apple como para plataformas Android, y tenéis una semana gratis para probar y consultar a nuestros/as especialistas) en la falta de experiencia de los profesionales sanitarios para asistir partos de nalgas”.

Así, si antes era frecuente asistir partos de nalgas, poco a poco se ha ido perdiendo esta práctica, especialmente con la medicalización y hospitalización de los partos. A ello se suman estudios como el realizado en el año 2000 (Term Breen Trial 2000) en el que se aseguraba que en estos casos era más seguro un parto por cesárea. Unas conclusiones que quedaron en entredicho en el estudio PREMODA realizado en 2006 en el que se afirmaba justo lo contrario y donde se dedujo que realmente el parto de nalgas no era más peligroso que una cesárea en determinadas situaciones.

¿Y qué dice la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO)? Pues que parece “razonable” elegir la opción de parto vaginal con un bebé en podálica en lugar de cesárea programada siempre que el hospital tenga experiencia en su asistencia y cuente con protocolos actualizados para ello.

 

¿Qué hospital elegir para el parto?: Hospital público o privado

 

Además, deben cumplirse ciertos requisitos para un parto de nalgas: 

  • Gestación única con un bebé a término. En caso de embarazo gemelar, se suele aceptar si el primer bebé está de cabeza y el segundo de nalgas.
  • Bebés a término. En caso de comenzar el trabajo de parto con un bebé prematuro, es necesario individualizar cada caso.
  • Peso fetal: entre 4 y 2,8 kilos o por encima del percentil 10, aunque no hay evidencia sobre ello debido al gran margen de error en la estimación del peso a través de ecografías.
  • Tipo de presentación de nalgas. Hay tres tipos (nalgas puras, simples o francas; completa o sentado; incompleta) y la mayoría de protocolos solo acepta la asistencia al parto de nalgas puras o completas.
  • Cesárea anterior. No hay un criterio único en cuanto a la asistencia de un parto de nalgas si hay cesárea anterior.

Manejo de un parto de nalgas

Para el manejo de un parto de nalgas hay protocolos bastante estrictos en la que se recomienda intervenir lo menos posible y que el comienzo sea espontáneo, lo que no significa que la inducción esté contraindicada si esta es necesaria.

 

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Tanto la dilación como la monitorización deberían seguir las mismas pautas que un parto vaginal, cambiando solo en el momento del expulsivo. Este no es necesario que se realice en quirófano, aunque sí que esté cerca por si surge algún imprevisto.

El uso o no de la epidural y la posición durante el trabajo de parto y el expulsivo quedan a elección de la mujer. Para el momento del expulsivo hay diferentes protocolos. Algunos de ellos marcan tiempos concretos para el expulsivo pasivo (en el que el bebé baja solo con la fuerza de las contracciones) situándolo en 90 minutos máximo, mientras que otros prescinden de tiempos siempre que el parto transcurra con normalidad y tanto la mamá como el bebé estén bien.

A medida que el bebé desciende, se aconseja no tocar para no provocar un cambio de posición o la rotación del bebé. Tras acomodar y salir las nalgas, rotan los hombros y luego sale la cabeza en último lugar.

¿Es mejor un parto vaginal de nalgas o una cesárea programada? La realidad es que en España es difícil encontrar hospitales donde asistan partos de nalgas. Así que sería preferible contactar con el centro hospitalario para estar segura de cuáles son sus protocolos al respecto teniendo en cuenta tus circunstancias si optas por el parto vaginal.

 

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1 comentarios en "Mi bebé viene de nalgas, ¿y ahora qué?"

  1. Mi primer hijo nació de nalgas ,yo tenía 20 años había asistido a clases de preparación para el parto, fueron 24 horas desde el ingreso por rotura de bolsa ,muchas de ellas con fuertes contracciones, todo preparado para una posible cesárea pero fue parto natural , eso sí ,con una tremenda episiotimia.

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