El destete natural y espontáneo

La lactancia materna no tiene fecha exacta de finalización, pero acaba de forma natural conforme avanza el desarrollo del peque

Cuándo va a dejar de lactar un niño o una niña parece que es algo que le inquieta a muchas personas, que curiosamente no suelen ser ni la madre ni el padre. Pues la verdad es que, si les dejamos elegir para que se produzca el destete natural, no hay una respuesta exacta.

Lo que sí es seguro es hasta cuándo no va a seguir mamando: ni hasta que cumpla los 18 años, ni hasta que se eche novio o novia, ni por supuesto hasta que “haga mili”. Por mucho que ese fuese nuestro deseo, seguro que no va a ser así. 

La edad del destete natural

Diversos estudios en antropología y paleofisiología sitúan el destete natural del ser humano en una horquilla bastante amplia: entre los dos y los siete años de edad. Según estos estudios, podría influir la salida de los molares definitivos (como ocurre con los primates) o el desarrollo del sistema inmune, que en el ser humano no sucede hasta los seis años aproximadamente.

 

 

Es ilógico pensar entonces que, siendo esto así, la lactancia más allá de los primeros seis meses pueda influir negativamente, tanto física como psicológicamente, en un niño o niña que ya no es bebé. Aun así, se han hecho diversos estudios para corroborarlo. Según el Comité de nutrición y lactancia materna de la AEPED: «No se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad.»

Cuando el deseo de la madre es destetar

Muchos de los destetes se producen por este motivo, porque es la madre quien decide que quiere terminar con la lactancia. Nadie más debería opinar sobre eso. Y por supuesto, no se debe juzgar ni cuestionar una opción así, que por lo general suele ser muy dura, pero es importante tener dos cosas en cuenta.

La primera es la información. A menudo se desteta por falta de información, por creencias erróneas, por falta de ayuda e incluso por recomendaciones médicas sin fundamento científico. En la Tribu CSC nuestra experta en lactancia materna, Carmen Vega, asiste online a las mamás que desean prepararse para la lactancia, despejar dudas o resolver complicaciones relacionadas con ella.

Saber que si duele no es normal y se puede solucionar, o que la mayoría de los antibióticos son compatibles con la lactancia, o que no se está malcriando a ningún niño o niña por darle pecho, o que no necesariamente va a dormir mejor (incluso puede que sea peor) si se desteta, o que la teta no es la culpable de las caries…

 

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Y la segunda cosa a tener en cuenta es que, de hacerlo, el destete debe ser con cariño y respeto hacia ese o esa peque que no ha decidido dejar de mamar. Sin mentiras y sin separaciones bruscas, mejor poco a poco. Se pueden seguir algunas estrategias algo más respetuosas, diciéndole la verdad, acortando las tomas, aplazándolas… Y, por supuesto, con grandes dosis de amor, brazos y mimos para compensar.  

Interferencias que pueden adelantar el fin de la lactancia

Cuando un bebé se desteta “solito” antes de los dos años de edad, en realidad es más que probable que hubiese algún “agente externo” que desembocara en eso. Y la gran mayoría de las veces no somos conscientes de ello, por eso aceptamos muchos casos de destete natural incluso en bebés de pocos meses.

 

Biberones

Todos los biberones, de un modo u otro, afectan a la lactancia. Sí que es cierto que hay muchos casos de lactancia mixta o biberones puntuales sin ningún problema; pero no suele ser así. Lo más frecuente es que haya una confusión tetina-pezón. Porque la succión es diferente y porque el flujo de leche es mayor e inmediato con el biberón, principalmente. Por eso, tarde o temprano, el bebé termina rechazando pecho.

Crisis de lactancia

Aquí también entra en juego muchas veces el biberón. Cada cierto tiempo puede haber un brote de crecimiento que implica un cambio en el comportamiento del bebé durante las tomas. Puede parecer que se pelea con el pecho, que llore con el pezón en la boca, que las tomas sean super rápidas, que se distraiga muchísimo…

 

 

Pero es importante saber que estas crisis son temporales, que una vez que pasan todo vuelve a la normalidad y que no es que ya no le guste el pecho. Saber afrontarlas y no tratar de arreglarlo con un biberón alejará la posibilidad del destete.

Cambio en el sabor de la leche

La composición de la leche va cambiando a lo largo de la lactancia. Y también lo hace su sabor, aunque al ser una modificación paulatina, normalmente no genera ningún inconveniente. Pero sí hay ocasiones en las que el cambio puede ser más brusco y no gustarle al bebé.

Por ejemplo: durante una mastitis la leche se hace más salada. Pero esto no es motivo para dejar de dar el pecho, ya sabéis que es muy importante que el pecho se vacíe en caso de mastitis. No le obligaremos al bebé a tomar la leche si no quiere, o puede que simplemente reduzca las tomas, pero en unos días volverá a aceptarla con normalidad.

 

 

Lo mismo puede pasar con la ovulación y la menstruación. Quizás notemos que el peque está raro en cuanto a la lactancia, que le cuesta recibir la leche justo esos días, y puede ser por el cambio de sabor. Pero con cariño, mucha piel con piel y paciencia, terminan por acostumbrarse.

Alimentación complementaria

Es uno de los principales motivos de destete anticipado sobre los seis y ocho meses de edad. Y en esta causa tienen mucha responsabilidad los y las pediatras que insisten en que la teta debe ser «de postre». Pero esto no es así, es que el mismo nombre lo indica: alimentación COM-PLE-MEN-TA-RIA. Es decir: la leche seguirá siendo el principal alimento mientras se van introduciendo comidas nuevas.

 

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Así además lo recomienda la OMS: lactancia exclusiva hasta los seis meses aproximadamente y hasta los doce meses complementando con otros alimentos (igual pasa con la lactancia artificial). Por lo que la teta va primero y después lo que queramos ir dándole.

Al hacerlo al contrario lo que conseguimos muchas veces es que el niño o la niña acabe tan lleno de purés o papillas (normalmente con el BLW no llegan a ingerir mucha comida), que después no quiera leche. Cuando nos hemos querido dar cuenta, ha dejado de hacer tantas tomas que ya casi no mama.

Malestar

Aunque el pecho puede ser el mejor consuelo cuando están malitos, también puede pasar justo lo contrario: que lo rechacen. Ya sea porque están con mocos y no pueden respirar bien, o algún virus en la garganta que hasta les duela tragar la leche.

No quieren comer nada, tampoco teta. En ocasiones es algo transitorio, cuando se recuperan vuelven a mamar y siguen sin problema. Pero también puede suceder que esos días sin succionar les haga casi que olvidar cómo se hace, o simplemente pierdan el interés.

 

 

Si estamos muy interesadas en continuar con la lactancia, totalmente recomendable si es antes de los dos años, podemos intentar algunas estrategias para que se reenamore del pecho. Por ejemplo: compartir baños agradables o pasar mucho tiempo juntos sin ropa… Siempre sin obligar, claro.

Susto

El destete también puede sobrevenir ante un susto al pecho, como puede ser si pegamos un grito porque ha mordido el pezón. Quizás fue tal el sobresalto, que tiene miedo de que se vuelva a repetir y relaciona el pecho con ese momento de angustia.

Aunque sea verdaderamente doloroso para la madre, hay varias opciones que se pueden intentar para evitar el mordisco, pero nunca con gritos ni con un enfado excesivo. Las indicaciones para retomar la lactancia serían las mismas que las anteriores mencionadas.

 

Destete natural

 

Embarazo

La lactancia materna durante un nuevo embarazo no está contraindicada, salvo casos puntuales y excepcionales. Y así lo indica también la AEPED:

Si ese es el deseo de la madre, no hay ningún riesgo demostrado en continuar la lactancia del niño mayor durante un nuevo embarazo, aunque hay que individualizar y valorar el destete en caso de amenaza de aborto o parto prematuro, así como en otras situaciones especiales. Amamantar a ambos hermanos tras el nacimiento del nuevo bebé es posible, ya que la producción de leche se adapta según la demanda. 

 

 

Pero puede suceder que el hermano o la hermana mayor se destete espontáneamente durante el embarazo. Y es que, tras las primeras semanas de gestación, la producción de leche disminuye de forma considerable. Así que, al no salir apenas o nada de leche, el peque decide que no quiere mamar más. Algunos se reenganchan de nuevo tras el parto, pero para muchos niños y niñas es el final de su lactancia.

Comentarios externos

Esto pasa mucho cuando tienen ya tres o cuatro años y empiezan la escuela. Actualmente se sigue mirando mal a las madres que amamantan a sus hijos más mayores y esto de los adultos, como todo, se refleja también en los niños. Así que cuando un peque que continúa con lactancia materna llega al cole, puede escuchar comentarios de sus compañeros, compañeras, profesores y profesoras: «eso es de bebés», «deja a tu madre descansar», «la teta es caca», etc.

 

Destete natural

 

A algunos no les importa lo más mínimo, o en realidad lo que prevalece es el vínculo y el amor que sienten por esos momentitos con mamá sobre lo que puedan opinar los demás. Pero a otros sí que les afecta. Empiezan por no querer mamar en público y pueden terminar por dejarlo definitivamente.

El destete espontáneo

Y luego están los casos en los que nada de esto ha influido y, simplemente, el niño o la niña se desteta de manera natural, porque ha llegado el momento. Puede ser de un día para otro, o que ellos mismos se pongan una fecha, «Para mi sexto cumpleaños», por ejemplo. Aunque es más frecuente que lo hagan poco a poco. Como decíamos al principio, no hay una edad concreta, pero el desarrollo que inevitablemente acompaña a los años les marca.

 

 

Duerme más horas seguidas (y ya no lacta por la noche) y en la calle tampoco pide (ni se acuerda, solo quiere jugar, además cada día se siente más seguro, porque así se lo hemos transmitido, ha interiorizado que mamá está ahí si la necesita y no necesita ir a comprobarlo).

También ha desarrollado otras estrategias para calmarse, su cerebro y la experiencia así se lo permiten. Y es más independiente, pasa más tiempo entretenido o entretenida a solas, con otras figuras de apego, con amigos y amigas…

Así que inevitablemente, cada día que pasa toma menos teta. En algún momento podemos pensar que está sucediendo, y sin embargo se queda «en un susto» pasajero. Digo susto porque duele, por mucho que creas que estás preparada, aunque te apetezca dejar esa etapa atrás, algo se te encoge en el alma. Porque es un momento irremplazable, porque han sido muchas muchísimas horas de tu vida dedicadas a eso, porque quizás sea la última vez que sientas algo así…

 

Destete natural

 

Pero llega un momento en el que sí. Que ya no hay vuelta atrás y ya pasa el día entero sin mamar. Después son dos días, luego tres… La falta de succión hace que ya no produzcas leche y eso ya no le gusta tanto, aunque sigue de vez en cuando acercándose a tus pechos. Chupa unos segundos para notar esa conexión, quizás cuando está especialmente nerviosa o nervioso, o antes de dormir.

También te busca con la mano para acariciarlas, en sueños. Le da besitos a sus queridas tetas y roza con cariño su mejilla contra ellas. Pero ya no eres capaz de recordar cuándo fue la última vez que hizo una toma. E igual que llega un momento en el que ya no les llevas nunca jamás más en brazos, el destete sucede y la lactancia llega a su fin.

   

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