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La crisis de los 3 meses (cuando das lactancia materna)

Por qué muchas mujeres creen que se están quedando sin leche a los 3 meses

Las crisis de lactancia normalmente son periodos en los que se produce un pico o brote de crecimiento en el bebé que implican una mayor demanda de pecho, para poder obtener más leche.

Esto hace que el bebé se ‘pelee’ con el pecho, dé manotazos, se tire hacia atrás y demande continuamente. Afortunadamente, estas crisis son pasajeras, y lo único que hay que hacer es saber identificarlas y tener mucha, mucha, mucha paciencia.

Sin embargo, hay una crisis que es especialmente importante, por sus características y por su duración, que si no se conoce bien puede implicar el inicio del fin de la lactancia materna. Esta es la crisis de los 3 meses.

¿Qué podemos ver en la crisis de los 3 meses?

En lo referente al comportamiento del bebé, podemos notar que:

  • Se pelea con el pecho. No agarra, no succiona. Apenas toca el pecho y se quita. Da la sensación de que ‘lo rechaza’.
  • Hace tomas muy cortas. Apenas 5 minutos.
  • Se distrae al pecho. Le interesa más el mundo alrededor que la comida.
  • Disminuye la ganancia de peso habitual.

En cuanto a la madre, es muy posible que tenga nuevas sensaciones y sentimientos, como los siguientes:

  • Se nota los pechos blandos. No gotea. Le cuesta extraer con sacaleches.
  • Inseguridad: Siente que se ha quedado sin leche.
  • Frustración: Siente que el bebé la rechaza.

En esos momentos es muy fácil pensar en la leche de fórmula como recurso, ya que la madre piensa que el bebé se queda con hambre o que no produce leche. Sin embargo, esta leche de fórmula puede empeorar la crisis, sobre todo si se administra en biberón.

¿Por qué ocurre esta crisis?

Las razones son diversas. Por un lado, se regula la producción de leche. Hasta entonces, la glándula mamaria actuaba como almacén, y la leche estaba disponible y lista para salir en cuanto el bebé succionaba.

A partir de ese momento la mama (el pecho) empezará a actuar como fábrica, produciendo la leche conforme el bebé succione. Esto hace que no salga de forma inmediata sino que tarde unos minutos.

Esto es muy importante saberlo, porque es lo que más interfiere por ejemplo si existe una lactancia mixta o se administra en este momento un biberón.

 

 

En la crisis de los 3 meses, el bebé tiene que entender y acostumbrarse a que debe mamar un poco de tiempo del pecho (uno o dos minutos) para que empiece a salir leche. En cuanto se dé cuenta de esta nueva situación, se arreglará todo, se acabará la crisis.

Con el biberón tiene la leche disponible de inmediato, por lo que si luego se pone al pecho esperará el mismo resultado, sin conseguirlo, por lo que se prolongará la crisis o incluso se abandonará la lactancia.

Además, cuanto más biberón tome el bebé, menos veces demandará el pecho, lo que a su vez hará que la madre produzca menos leche (más succión del pecho, más producción de leche, y viceversa: menos succión, menos producción).

Cuando el bebé acaba antes de comer

También puede ocurrir que el bebé no se pelea con el pecho, pero hace tomas muy cortas (mucho más de lo habitual), y cuando su madre insiste para que coma más, como hacía siempre, se ponga a llorar y entonces se retire del pecho.

Esto es porque en torno a los 3 meses de edad, la capacidad de succión de los bebés mejora mucho, y son capaces de extraer la leche que necesitan en menos tiempo.

Por eso la lactancia es a demanda. Es el bebé quién decide. Si mama en 5 minutos y está tranquilo, no hay que hacer nada más que ofrecerle de nuevo cuando vuelva a pedir. Si el bebé está creciendo y engordando bien, no hay por qué preocuparse.

Ya no gana tanto peso

¡Pero es que gana menos peso que antes! Claro, se junta que ahora mama en 5 minutos con que en lugar de poner 200 gramos semanales está poniendo ‘sólo’ 100, y saltan las alarmas.

Sin embargo, esto es también totalmente normal. Conforme los bebés crecen se enlentece su ritmo de crecimiento.

Lógico, ¿no? ¿Os imagináis a un niño/a que ponga 1 kilo al mes hasta el año de vida? Pesaría 12 kilos; y a los dos años, pesaría 24 kilos. No hace falta decir que sería una ganancia de peso excesiva.

Al principio, cuando son muy pequeños, crecen muy rápido, y engordan también al mismo ritmo, pero poco a poco este ritmo se enlentece, sobre todo a partir de los 3 meses.

Por eso, que ponga ‘menos peso’ que antes no significa que no esté engordando, si ese peso entra dentro del mínimo que debe poner un bebé a partir de los 3 meses que son 400 gramos mensuales.

¿Qué hacer si estamos en plena crisis de los 3 meses?

En primer lugar, identificarla. Un bebé que está en torno a los 3 meses (puede ser un poco más o incluso menos), que tiene alguno de esos comportamientos referidos anteriormente, estará seguramente en plena crisis de los tres meses.

Después, mantener la calma. Esta es la más larga de las crisis. Puede durar hasta 3 semanas o 1 mes (si se prolonga más tiempo habría que consultar con el/la pediatra para descartar algunas patologías que se pueden confundir con esta crisis).

Si el bebé está ‘poco’ tiempo al pecho, pero está tranquilo, no hay que hacer nada salvo hacer el seguimiento habitual del peso y seguir con la lactancia a demanda.

 

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En caso de que el bebé vaya justo de peso se suele recomendar que la madre amamante en un entorno tranquilo, en semioscuridad, en la cama, sin ruidos del entorno, etc.

Si el bebé se frustra en el pecho o se enfada, en lugar de insistir, lo que se puede hacer es intentar calmarlo de otra manera: que lo coja otra persona, ponerse de pie, salir a la calle, ir a un sitio tranquilo… y después una vez calmado, volver a intentar que mame.

¿Y si está tomando biberón?

En caso de que el bebé esté tomando biberón porque está con lactancia mixta, para evitar que tienda a preferirlo y rechace el pecho cada vez más se recomienda que se le ofrezca mediante el método kassing para que la interferencia sea la menor posible, aunque lo ideal sería utilizar otros utensilios para administrar esa leche como vasito, biberón cuchara, dedo-sonda, etc., para evitar que durante la crisis se produzca un destete no deseado.

Y sobre todo saber que la leche ‘no se ha ido’. Tener los pechos blando no es algo malo. Al contrario, es signo de que la lactancia se ha regulado, y va bien. Y además, es mucho más cómodo no tener que usar discos protectores y no ir ‘chorreando’ leche.

No dudes de tu cuerpo. Mientras haya succión, hay producción de leche, no lo olvides.

Y por último y repitiendo de nuevo: calma, paciencia. Todo pasa. Como su nombre indica, una crisis es un momento agotador, de desesperación, de agobio… Pero también es algo pasajero.

Dale prioridad a tu bebé y deja otras cosas menos importantes de lado. Ya se harán, o ya las harás en otro momento.

 

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2 comentarios en "La crisis de los 3 meses (cuando das lactancia materna)"

  1. Hola Carmen!
    Muchas gracias por tu post!
    Doy lme a mi bebé de 3 meses y medio y a pesar de haber dado el pecho a mi primer hijo durante dos años tengo algunas dudas!!!
    La primera es que en esta segunda lactancia tengo el pecho muy, muy blando casi desde el principio y mas pequeño que antes de quedarme embarazada!😕 mi bebé coge peso estupendamente, pero no puedo evitar preocuparme y dudar de mi capacidad para producir leche con esta situación… ¿cómo es posible que esté tan blando y más pequeño que antes del embarazo?
    La segunda es relacionada directamente con la famosa crisis de los tres meses… mi bebé lleva unos días comiendo intranquilo y regurgita muchas veces y mucha cantidad… ¿puede ser debido a la crisis?

    Gracias! 😘

  2. Gracias por el post. En mi caso, con mi bebé de casi 3 meses está ocurriendo algo bastante diferente. De la noche a la mañana, ha pasado a demandar pecho constantemente, está muy irritable y solo quiere estar conmigo. En principio pensábamos que podía ocurrirle algo, pero cuando la cojo yo, deja de llorar. Es algo constante, día y noche al pecho. Tengo otra hija de 3 años, y nunca he pasado por esto…es normal?

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