Estos son los accidentes e infecciones más frecuentes en piscinas y así puedes evitarlos

Lesiones por caída, ahogamientos, infecciones dermatológicas o quemaduras solares: todas se pueden prevenir

Las lesiones por caídas o resbalones y los ahogamientos son los accidentes más habituales en las piscinas y se pueden evitar. Con los consejos de los profesionales podemos evitar accidentes e infecciones comunes en verano.

Hoy en día la mayoría de las urbanizaciones tienen piscina y las familias, particularmente aquellas que tienen niños pequeños, acostumbran a hacer buen uso de ellas en los meses de verano, cuando el calor limita mucho los planes con peques durante el día.

La piscina es una fantástica opción para evitar los riesgos de las altas temperaturas sobre nuestra salud. El agua fresquita y la sombra son un magnífico refugio para la familia… pero con prudencia y tomando las precauciones necesarias.

Los accidentes más comunes en piscinas

Durante el verano, las piscinas son el lugar los niños pasan más tiempo pero aunque estén vigiladas por socorristas, no están exentas de riesgo.

 

Accidentes e infecciones más frecuentes en piscinas

 

Los especialistas advierten que los accidentes más comunes en las piscinas son:

  • Ahogamiento: es uno de los principales motivos de muerte en la infancia, suponiendo el 13% de las causas de mortalidad infantil.
  • Traumatismos por golpes y caídas.
  • Hidrocuciones y shocks térmicos (posteriormente aclararemos el mal denominado pero popularmente conocido como “cortes de digestión”).
  • Quemaduras por el sol.
  • Problemas dermatológicos por el cloro.

Veamos cada una de estas causas detenidamente para saber qué las causa y cómo podemos evitarlas.

Reacciones alérgicas más habituales en las piscinas

La alergia al cloro es, junto con la alergia al césped, una de las alergias más habituales durante el verano, ya que el cloro está presente en prácticamente todas las piscinas (salvo las de agua salada que, por otra parte, son más recomendables), puesto que es una sustancia que se utiliza para desinfectar el agua. Sus propiedades pueden resultar irritantes y desencadenar reacciones alérgicas, sobre todo en el caso de bebés y niños pequeños con dermatitis atópica, rinitis alérgica y asma.

En estos casos, se recomienda acostumbrar a los peques a bañarse siempre con gafas de agua y ayudarles a aclararse muy bien la piel en las duchas después de cada baño en la piscina. Haz que los chapuzones, además, sean baños de corta duración.

Si tras el baño hay síntomas de conjuntivitis o eccemas en la piel, estos deben tratarse de forma inmediata administrándoles la medicación de rescate recetada por su médico. En la Tribu CSC puedes consultar online a la pediatra Gloria Colli, con amplia experiencia en alergias infanto-juveniles.

 

Calzado infantil de verano

 

Desde la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) recomiendan además optar siempre y en la medida de lo posible por piscinas de agua salada, rayos ultravioletas u ozono; aplicar cremas hidratantes; evitar los baños prolongados; hacer lavados de suero fisiológico al salir de la piscina y llevar siempre la medicación de rescate pautada por el médico.

Fracturas, sobre todo de vertebras

Las lesiones traumáticas por resbalones, golpes o caídas son los accidentes más frecuentes en las piscinas. Por este motivo, la Sociedad Madrileña de Medicina General (SEMG) ofrece una serie de consejos para pasar una temporada estival sin sustos, ya que algunas de estas lesiones pueden ser tan graves como las fracturas vertebrales, frecuentes en esta época del año.

“Hay que hacer especial hincapié en este accidente, porque las fracturas vertebrales como consecuencia de la zambullida desde gran altura o en zonas poco profundas son muy graves. Tanto, que el 6% de las lesiones medulares en nuestro país tienen este origen, señalan desde la SEMG.

Asimismo, también subrayan que “los saltos de cabeza causan más del 70% de todas las lesiones medulares relacionadas con actividades deportivas y recreativas”.

 

Calzado infantil de verano: Cuál es mejor y cómo elegirlo

 

Otras lesiones menos graves, pero que nos pueden estropear las vacaciones, se pueden evitar fácilmente si evitamos jugar alrededor de la piscina y si la comunidad instala bandas antideslizantes para salvaguardar los escalones y las zonas más resbaladizas del área recreativa.

Para evitar las lesiones y traumatismos es imprescindible cuidar que los peques no salten a lo loco a la piscina ni corran en espacios en los que podrían resbalar y caerse (como los bordes de la piscina donde las baldosas pueden estar mojadas y resultar resbaladizas) o donde podrían chocar con otros elementos como hamacas, sombrillas, árboles, escalones…

Accidentes por inmersión

Los accidentes por inmersión cada año causan en España entre 70 y 150 muertes solo en niños. De hecho, el Instituto Nacional de Estadística (INE) recoge que el ahogamiento supone el 13% de las causas de mortalidad infantil, lo que lo convierte en la segunda causa de fallecimiento en la infancia después de los accidentes de tráfico.

Los menores de 5 años son los más vulnerables al riesgo de ahogamiento y la principal causa de ahogamiento en niños suele ser que la familia se confía o distrae. Desde la AEP alertan de que 2 centímetros de agua y 2 minutos de tiempo son suficientes para ahogarse: “dos centímetros de agua en el fondo de un cubo, bañera, piscina portátil, etcétera; y menos de dos minutos son suficiente para que un bebé pueda ahogarse”.

 

¿Cómo prevenir la otitis de las piscinas?

 

Para evitarlo, se recomienda mirar al niño cada 10 segundos y estar a máximo 20 segundos de distancia de él. Las estadísticas también demuestran que los ahogamientos se reducen si los peques dan clases de natación antes de los 4 años. Asimismo, los elementos de flotación hinchables están desaconsejados por no ser lo suficientemente seguros ni fiables.

Entre las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y consejos para evitar ahogamientos en playas y piscinas se incluyen:

  • Vigilar a los menores en todo momento mientras están en el agua o cerca de la piscina, sobre todo si no saben nadar, pero también a aquellos que sí, ya que podrían encontrarse en un apuro en un momento dado, por ejemplo, que alguien se les eche encima sin querer o se den un golpe jugando y acaben perdiendo la consciencia en el agua.
  • Promover el aprendizaje con clases de natación “desde el primer año de vida” para disminuir las tasas de ahogamientos.
  • Los niños que no sepan nadar deben llevar siempre puesto un chaleco salvavidas, ya que “los flotadores hinchables y manguitos generan una sensación de falsa seguridad y no se consideran dispositivos seguros”. También están desaconsejados los flotadores de cuello para bebés.

En el caso de los adolescentes, los ahogamientos ocurren con más frecuencia en lagos, ríos y mar; y el 25% de los casos había consumido alcohol antes. En cualquier caso, se recomienda prevenir las acciones de riesgo en los niños y adolescentes y los juegos dentro del agua que pudieran acarrear cualquier tipo de riesgo.

 

Accidentes e infecciones más frecuentes en piscinas

 

El famoso “corte de digestión”: lo más escuchado durante el verano

En primer lugar, es necesario indicar que el corte de digestión no existe. Así lo explica la pediatra Gloria Colli:

“Con este término se hace referencia a un fenómeno denominado síncope por hidrocución o simplemente hidrocución. Es un tipo de síncope que se produce cuando una persona que está expuesta a altas temperaturas por haber estado al sol o tras haber realizado ejercicio intenso se introduce bruscamente en agua fría.

La diferencia de temperatura entre el agua y el cuerpo hace que la sangre se dirija de forma casi inmediata a la piel para devolverle el calor perdido, disminuyendo de forma abrupta la circulación en el cerebro lo que ocasiona una pérdida momentánea de consciencia.

Este desmayo o síncope que sobreviene de forma inesperada a la persona que está en el agua, puede ocasionar que se ahogue y esto es lo que ocasiona el fallecimiento. No tiene ninguna relación con la digestión, explica la especialista.

Por lo tanto no es necesario que los peques esperen determinado número de horas a haber hecho la digestión para entrar en el agua. Sí es importante entrar en el agua despacio y gradualmente, acostumbrando al cuerpo poco a poco al contraste de temperaturas.

 

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Asimismo es importante resaltar que puede ocurrir en cualquier momento y no solo después de una comida, sino también tras la exposición prolongada al sol antes del baño, después un esfuerzo físico intenso, tras una sudoración excesiva e incluso por caída fortuita y sorpresiva. Por ello, es importante ir acostumbrando al cuerpo a la temperatura poco a poco.

Infecciones de bacterias y hongos

La Sociedad Madrileña de Medicina General alerta de que las piscinas pueden convertirse en un espacio idóneo para la transmisión de determinadas infecciones por bacterias u hongos.

En el caso de las bacterias, la otitis es una de las infecciones más comunes que pueden contagiarse en las piscinas. Y es que los chapuzones, unidos al calor, “incrementan el riesgo de padecer otitis del nadador” y los menores son los más vulnerables ya que “tienen los conductos del oído más pequeños, lo que facilita en ocasiones la retención del agua”, explica la SEORL.

Para evitar las otitis en las piscinas, se recomienda:

  • Secar bien el oído al salir del agua, tanto la parte externa como la entrada del conducto auditivo.
  • Evitar los baños exageradamente largos.
  • Usar tapones.
  • Evitar el baño en aguas potencialmente contaminadas.

Asimismo, se desaconseja utilizar bastoncillos, horquillas o palillos para limpiar el oído y aplicar sprays que pueden cambiar el PH de la piel del conducto auditivo y reducir sus mecanismos de defensa.

 

 

En verano, especialmente en las piscinas, también aumentan los casos de conjuntivitis y gastroenteritis. Para evitar el contagio de gastroenteritis en las piscinas, se recomienda evitar –en la medida de lo posible– que los peques traguen agua en las piscinas públicas y de pequeño tamaño. Asimismo, es fundamental mantener una buena higiene de manos, especialmente después de ir al baño –o usar el orinal– y tras el cambio del pañal del bebé, ya que es un virus que se transmite por vía fecal-oral (es decir, las manos infectadas se llevan a la boca).

En cuanto a la conjuntivitis, existen medidas sencillas para evitar eficazmente la irritación ocular y prevenir el contagio de conjuntivitis en piscinas: usar gafas de natación o buceo, mantener los ojos cerrados si buceamos y/o nadamos sin gafas, evitar en la medida de lo posible el contacto de los ojos con el cloro de la piscina y limpiar los ojos con agua después de cada baño.

Los hongos son otra de las infecciones víricas habituales en piscinas. Sus alrededores –baldosas, baños, vestuarios…– suelen ser un caldo de cultivo estupendo para ellos, bien sea el pie de atleta (el más frecuente) o la tinea pedis, la pitiriasis versicolor, la tinea ungueal y otros tipos de onicomicosis y tinea corporis. Para evitar el contagio lo más importante es no caminar descalzos, ni en las duchas ni en las proximidades de la piscina, y no compartir toallas. Menos aún si están húmedas).

Otras infecciones, como las verrugas plantares, provocadas por el virus del papiloma humano, son también típicas del verano y características de las piscinas, especialmente por las contaminación química debida a un mal funcionamiento de la depuración. Pero buena parte de ellas se solucionan protegiendo el pie con el calzado infantil de verano más adecuado para nuestros hijos.

 

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Piojos: Sí, ¡también en la piscina!

Por sorprendente que parezca, el contagio de piojos en piscinas es habitual. De hecho, la piscina es una de las vías de contagio más frecuente de estos parásitos. Porque sí, ¡los piojos se pegan en la piscina exactamente igual que fuera de ella! Pero ¿cómo se contagian los niños de piojos en una piscina? 
¡Resulta que a los piojos les encantan las piscinas!
Estos parásitos pueden soportar altas temperaturas (incluso aquellas que a nosotros nos matarían) y el cloro de las piscinas (el nivel de cloro para matarlos en al agua resultaría tóxico para los humanos). También pueden sumergirse junto a nosotros. De hecho, ¡aguantan la respiración más que cualquier ser humano!
Los piojos son parásitos muy resistentes que aprovechan la sociabilidad de las personas para propagarse de cabeza a cabeza, y las piscinas son un medio ideal para ellos ya que el contacto en las piscinas entre niños es bastante estrecho. Fijaos en cómo los peques se suben a los hombros de los adultos, juegan agarrándose en el agua, se sacan fotos juntos, comparten toalla y artilugios acuáticos, gorritos para el sol… 

Además, los piojos pueden sobrevivir hasta 2 horas en el agua. Al contacto con el agua ellos cierran los espiráculos, que son los agujeros por los que respiran, y pueden aguantar sin respirar todo ese tiempo. La pediatra Gloria Colli explica que “los contagios en la piscina se producen, igual que fuera del agua, por contacto muy cercano de cabeza con cabeza”.

 

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Además, fuera del agua el entorno de las piscinas también favorece su propagación debido al contacto estrecho y los juegos de los niños en el césped y las toallas hacen que los piojos encuentren el momento propicio para pasar de una cabeza a otra. Los piojos no saltan ni vuelan, como mucha gente piensa, ¡pero se desplazan caminando muy deprisa!

Estos parásitos pueden pasar de una cabeza a otra directamente o a través de objetos compartidos por una persona infestada. Pueden ser gorros, gafas de nadar o de sol, capuchas o toallas, cepillos, coleteros…

Para prevenir la infestación de piojos lo mejor es pasar una buena liendrera por el cabello de los peques cada vez que bajen a la piscina. Peinarlos con la liendrera de forma frecuente es la mejor manera de prevenir contagios que luego podrían ser muy difíciles de erradicar. Tal y como explica Colli:

“Los productos pediculicidas (lociones y champús) matan al piojo, pero no eliminan sus huevos: las liendres, que se adhieren fuertemente al pelo y hay que eliminarlas con métodos mecánicos. Una cuidadosa inspección y la extracción con la liendrera son la única garantía de eliminación completa“.

 

 

Aunque un tratamiento muy popular para prevenir los piojos es el aceite de árbol de té, la especialista desaconseja su uso a las familias: “Aunque algunos estudios demuestran que es efectivo incluso para erradicar el piojo, el aceite de árbol de té puede ser irritante, provocar reacciones alérgicas y es muy tóxico si se ingiere por accidente, por lo que actualmente no se recomienda su uso”.

“En su lugar, hay productos mucho más seguros que han demostrado su eficacia como preventivos, como las lociones con octanediol, pero que también tiene efecto pediculicida, por lo que tendría doble efecto: tratamiento y posterior prevención”, añade la experta.

Quemaduras solares

Para prevenir las quemaduras solares, en el caso de bebés menores de 6 meses, a los que aún no se les pueda aplicar crema solar, es necesario mantenerles a la sombra y protegerles con medios físicos como la ropa y gorritas para el sol, incluso dentro del agua.

El resto de peques han de evitar la exposición prolongada y usar un protector solar resistente al agua que debe aplicarse 30 minutos antes de la exposición solar y re-aplicarse con frecuencia.

 

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Otros consejos para prevenir las quemaduras solares son:

  • Evitar cambiar los pañales de los bebés en los alrededores de la piscina.
  • Protección solar, una hora antes de ir a la piscina, con SPF50, resistente al agua. Y reaplicar después de cada baño.
  • Evitar que los menores de 4 años permanezcan mucho tiempo en la piscina (menos de 30 minutos).
  • Salir inmediatamente en caso de sensación de frío o labios de color morado (aunque este sea leve).
  • Usar gorras para el sol y ropa anti UV, especialmente con los más pequeños.

Las piscinas son estupendas fábricas de recuerdos veraniegos en familia, y si las utilizamos con prudencia y sentido común, nos salvarán del aburrimiento y el calor en las largas tardes de verano.

 

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7 agosto, 2023

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