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¿Tienen que esperar dos horas para bañarse después de comer o no hace falta?

Tantas horas esperando, preguntando la hora, y resulta que no era necesario...

Los que ahora sois padres, ¿podéis hacer la prueba, preguntando a vuestros padres?: «Mamá, papá… cuando acabe de comer vuestro/a nieto/a, ¿cuánto tengo que esperar para que pueda bañarse?»

Seguro que en la mayoría de ocasiones recibimos la misma respuesta: «Cuando haya acabado la digestión… que al menos pasen dos horas«.

Es lo que hicieron con nosotros, con la mayoría de nosotros, que nos bañábamos al llegar a la playa o la piscina, luego comíamos, dos horas esperando, nos volvíamos a bañar, salíamos, merendábamos, otras dos horas (a menudo se conformaban con algo más de una hora) y, si daba tiempo, nos dejaban darnos un último baño antes de irnos.

Vamos, que cada vez que comíamos nos convertíamos en Gremlins a partir de las doce de la noche. No nos podía tocar el agua, porque corríamos un grave riesgo de que se nos cortara la digestión. ¿Era necesario? Es decir, ¿de verdad tienen que esperar los niños dos horas para bañarse después de comer?

Pensando que era bueno, nos pusieron en mayor riesgo

No a todos, pero sí a los niños más inquietos. Tras comer, nos instaban a que jugáramos a algo tranquilo, que nos quedáramos a la sombra, que nos tumbáramos en la toalla (mucha gente sospecha que lo del corte de digestión no era más que una excusa para que los adultos pudieran descansar sabedores de que no estábamos en el agua). El problema es que muchos niños acababan aburridos como ostras y empezaban a jugar, a correr, al sol, aumentando así su temperatura corporal de manera considerable, en lo que era en realidad una situación más peligrosa que la que se pretendía evitar. Y es que es un error hablar de corte de digestión, porque el nombre correcto es hidrocución: el problema no es el agua, ni la digestión, sino el cambio de temperatura.

¿Cómo que cambio de temperatura?

 

 

El riesgo, lo que es peligroso, es que estemos calientes y entremos en contacto con un agua bastante más fría. Ante un cambio brusco de temperatura se corre el riesgo de que se dé una reacción en la que se inhibe la respiración y la circulación sanguínea, provocando una sobrecarga en el corazón que acaba provocando un síncope… una perdida de conocimiento. Al pasar en el agua el peligro es importante, porque el niño (o adulto) queda inconsciente.

¿Y la comida?

La comida tiene muy poco que ver en esta cuestión, porque siguiendo con las instrucciones de nuestros padres podríamos haber tenido una hidrocución igualmente: dos horas después de comer, con el cuerpo caliente de estar jugando al sol, entrar en una piscina con el agua relativamente fría nos habría hecho padeceder una hidrocución. El motivo de que no nos pasara a casi nadie es que el agua, en realidad, no estaba tan fría, porque el mismo sol que nos daba calor actuaba sobre el agua aumentando su temperatura.

Así que lo único que tenemos que tener en cuenta, como padres, es que no hagan una comida muy copiosa. Que hayan comido mucho y que al rato estén pensando ya en bañarse. En ese caso la digestión es más pesada y se considera que es más fácil que se produzca el mencionado síncope.

 

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Quitando esto, lo importante es tener cuidado de que no se produzca un cambio brusco de temperatura. Hayan comido o no lo hayan hecho, lo recomendable es que la entrada en el agua, sobre todo si están sudados y/o el agua está algo fría, sea progresiva. Más o menos como lo hacemos los adultos en el mar: eso de primero meter los pies, mojarnos las muñecas, la nuca, la barriguilla e ir andando poco a poco hacia adentro. O en versión piscina: encender la ducha e ir exponiendo pies y muñecas, y con las manos ir cogiendo agua para mojarnos y mojarles diversas partes del cuerpo y que se acostumbren poco a poco a la nueva temperatura. Y si no hay ducha, lo mismo, desde el borde de la piscina.

Cuando ya son más mayores y atrevidos, vale la pena recordarles que es importante no saltar «en seco» al agua. Sí, vale, es divertido y demuestran lo fuertes y valientes que son, pero tener el cuerpo caliente y enfriarlo de golpe en el agua es peligroso.

¿Y en casa si los vamos a bañar?

Mucha gente cree que sucede lo mismo en casa, cuando van a bañar al bebé o niño, y sitúan la comida dos horas antes, o después, para evitar ese temido corte de digestión.

No hay que hacer nada. No hay que evitar dar de comer porque luego toca baño, y no hace falta bañar al niño antes de que coma. El agua del baño o la ducha está caliente, casi a la misma temperatura que nuestro cuerpo, así que podrían incluso estar comiendo mientras se bañan, si no fuera porque no es algo que tenga mucho sentido (bueno, hay bebés que se bañan con sus madres y maman mientras tanto).

 

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