Bebés de alta demanda: ¿cómo saber si tu hijo es uno de ellos?

Cómo son los Bebés de Alta Demanda

Es posible que hayas oído alguna vez esta definición de algunos bebés: “Bebé de Alta Demanda”, y que te hayas preguntado si tu bebé podría ser uno de ellos. Es una definición que, por suerte para muchos padres, está cada vez más extendida, al definir el comportamiento de sus hijos como normal, una vez descartadas otras posibles causas.

Y es que los bebés de alta demanda son bebés completamente normales, cuyo comportamiento difiere mucho de lo que la mayoría de la sociedad considera como normal en un bebé. Es decir, al final es el entorno de la familia quien debería saber que existen bebés así, porque el día que así sea nadie hablará de bebés de alta demanda, y los padres dejarán de recibir consejos inadecuados.

Hasta que llegue ese día somos muchos los que seguimos difundiendo el término para, sobre todo, tranquilizar a los padres y hacerles ver eso mismo: que su bebé es normal y que no es así como consecuencia de que hayan hecho algo muy mal, como la mayoría de familiares y amigos les sugieren: “Lo que tenías que haber hecho era no cogerlo tanto en brazos”, “Os tiene la medida tomada”, “Déjalo llorar o siempre será así”, etc.

Cómo nació el término

La primera persona que empezó a hablar de que había bebés que, siendo normales, se comportaban de un modo diferente al habitual fue el pediatra William Sears, autor también del término Attachment parenting o “Crianza con apego seguro”, con el que mostró a todos los padres y madres del mundo que se puede criar a los bebés cuidando mucho el vínculo entre ellos y el bebé.

La razón de que acuñara el término fue que su cuarta hija, Hayden, demostró ser una niña muy diferente a sus tres hermanos. Vieron que no podían soltarla ni un momento, que al dejarla empezaba a llorar, que la lactancia no era solo alimento, sino un medio de consuelo prácticamente continuo, y que no aceptaba sustitutos: solo los brazos y el pecho de mamá hacían que estuviera tranquila.

Cuando ante la duda de que fuera una bebé normal consideraron la opción de ver qué pasaba si la dejaban llorar, resultó que no solo no lloraba menos, sino que cada vez lloraba más y más, como si no hubiera un fin, y empezaron a llamarla “la niña de velcro” (en mi casa, por ejemplo, Miriam empezó a decir que Jon era “su satélite”, orbitando a todas horas a su alrededor, día y noche).

Empezaron a comprender que hay niños mucho más demandantes

Gracias a su hija comprendieron que hay bebés que tienen más necesidades afectivas que otros, y que no se conforman. Es decir, necesitan más, saben lo que necesitan, y hacen lo posible y lo imposible por conseguirlo. Así, los Sears decidieron cerrar todos los libros de crianza y optaron por escuchar lo que su hija les decía cada día, y tratar de descifrar sus mensajes.

En palabras del Dr. Sears:

Hayden nos hizo volver a evaluar nuestras funciones como padres. Nosotros siempre habíamos pensado que para llevar a cabo una crianza eficaz era necesario un control constante (…) Se supone que hay una relación de confrontación entre padres e hijos: el bebé está tratando de hacerte daño (manipular, controlar), así que es mejor dar nosotros primero.

Pero vieron que esa suposición no es cierta. Los bebés no tratan de manipular ni controlar; solo piden lo que necesitan, y ella lo hacía con mucha vehemencia. Así fue como decidieron que no tenía sentido tratar de cambiar a su bebé, sino que lo más lógico era aceptarla y concluir que nadie mejor que ella sabía lo que necesitaba en cada momento:

Nuestro papel como padres era como el de un jardinero: no podemos cambiar el color de una flor ni decidir el día en que florece, pero sí podemos quitar la maleza y podar la planta para que florezca de manera más bella.

Y así nació el término “Bebés de alta demanda”

Bebés que son diferentes a los que todos conocemos. Sí, es cierto que todos son más o menos demandantes… unos poco, y otros bastante. Pero los bebés de alta demanda se caracterizan por ser muy, muy demandantes, y además ser poco dados a hacer concesiones. Mientras muchos bebés se acaban conformando con una alternativa, los bebés de alta demanda no suelen aceptar un No por respuesta, y esto genera muchas dudas en los padres (¿Hasta qué punto tengo que hacer todo lo que diga mi bebé?), y muchas más dudas en el entorno, que aún comprende menos que una pareja haga todo lo que su bebé de meses les reclama.

Y quizás os preguntéis: ¿Hacía falta crear la etiqueta? Pues bien, quizás no, y quizás sí. Los Sears se dieron cuenta de que muy pocas personas comprendían el comportamiento de la niña, y como digo, que aún menos entendían que ellos no hicieran nada más que responder a sus demandas. Por eso consideraron que era preciso catalogar de alguna manera su manera de ser para poder explicarlo a los demás.

Las etiquetas que tenían entre manos no eran del todo definitorias, y además eran negativas: “bebé difícil”, “niña molesta”, “excesivamente enérgica”…), así que tras años de dialogar con otros padres de bebés con características similares acabaron acuñando el término “Bebés de alta demanda”.

¿Cómo son los bebés de alta demanda?

Vuelvo a recordar que los bebés de alta demanda son bebés normales, que no tienen una patología (a no ser que su llanto e irritabilidad vengan como consecuencia de alguna patología o malestar, que debe siempre descartarse primero), y que la etiqueta es útil, sobre todo, para los padres. Los que tienen un bebé de alta demanda no suelen decir que su bebé es así porque la gente no sabe qué quiere decir el término y tiende a pensar que tiene alguna enfermedad o desorden psicológico. O eso, o cuando se le explica acaban pensando que “menuda tontería, lo que le pasa a estos padres es que esperaban tener un muñeco”.

Puede ser que en muchos casos unos padres crean que su bebé es de alta demanda, precisamente porque esperaban un bebé mucho más tranquilo, y que en realidad no lo sea. Al final tampoco importa mucho si cumple o no con “las características”, porque lo más importante, como digo, es que los padres sepan que existen bebés que son así de demandantes, que necesitan mucho cariño, afecto y tiempo, que lo exigen, que son normales, y que no son así por culpa de ellos, como suele decir la gente.

En cualquier caso, os dejo a continuación con las características de un bebé de alta demanda, según Sears:

  • Intensos: ponen energía en todo lo que hacen, al llorar, al comer, al reír, al protestar. Parecen siempre tensos, siempre necesitando un poco más de nosotros.
  • Hiperactivos: y no en el sentido del trastorno, sino como característica. Son niños con una mente siempre atenta e inquieta, como pidiendo estímulos continuamente… esos bebés que tienen que estar en brazos, y con mamá o papá moviéndose, para que así estén recibiendo constantemente información del exterior.
  • Absorbentes: demandan contacto, cariño, juego, brazos, y cuando ya parece que lo tienen todo, vuelven a la carga a pedir un poco más; y luego un poco más; y para acabar, un poco más.
  • Se alimentan a menudo: para ellos, comer no es solo recibir alimento. La succión les calma y tranquiliza y por eso comen de manera frecuente, incluso por las noches, cuando pueden llegar a hacer tantas tomas que las madres llegan a decir que “¡Esta noche no se ha separado ni un momento!”.
  • Exigentes: cuando consideran que necesitan algo, lo piden para ayer. Son urgentes, no aceptan la negación y no suelen aceptar alternativa. Los padres suelen decir que tienen la sensación de “no llegar nunca a tiempo”.
  • Se despiertan a menudo: se despiertan a menudo, tienen un sueño ligero, y no suelen aceptar el sueño en soledad, en ningún momento del día. Las siestas las hacen en brazos o en portabebé y por las noches necesitan contacto casi continuo, con múltiples despertares cada noche.
  • Insatisfechos: parecen no estar nunca contentos con lo que tienen o consiguen, y los padres acaban preguntándose aquello de “¿Y ahora qué?”.
  • Impredecibles: suele pasar que cuando los padres ya han encontrado las respuestas y parece que todo toma un cauce, aparecen nuevas preguntas y esas soluciones ya no sirven. Los padres acaban sintiéndose auténticos títeres de sus hijos, y esto genera dudas y confusión, al darse cuenta de que viven con la única misión de lograr que no llore, no se queje, no sufra…
  • Hipersensibles: se sobresaltan fácilmente con los ruidos, les molesta cuando pierden el control del entorno y no soportan tener “un guisante bajo el colchón”. Reaccionan de manera exagerada a malestares físicos y emocionales, y lloran a la mínima molestia.
  • Necesitan el contacto continuo: brazos, muchas tomas de leche, contacto por la noche, porteo… son estrategias que se suelen utilizar, porque no saben vivir sin el cuerpo de su madre.
  • No se calman por sí solos: es cierto que casi ningún bebé sabe calmarse solo, pero a menudo son capaces de quedarse dormidos estando tranquilos, o dejan de llorar por sí mismos si tardamos un poco en acudir por la razón que sea, y los bebés de alta demanda no lo hacen. Es como si no superan relajarse de ninguna manera y siempre necesitaran la ayuda de los padres para ello.
  • Sensibles a la separación: no aceptan a otros cuidadores, y a menudo ni siquiera aceptan al padre. Las madres y padres suelen explicar que es como si vivieran un periodo de angustia de separación inacabable, incluso cuando ya gatean y caminan, en que difícilmente consienten estar sin la presencia continua de su cuidador principal, habitualmente la madre.

¿Cómo saber si mi hijo es uno de ellos?

Muchas madres y padres, al oír hablar de los bebés de alta demanda preguntan cómo son esos bebés, y cómo saber si su bebé es uno de ellos. La realidad es que la respuesta suele ser simple: si dudas, lo más probable es que tu bebé no sea uno de ellos, porque los padres que tienen un bebé de alta demanda tienen clarísimo que su bebé no es, para nada, como los bebés de los demás. Quizás no conozcan el término, quizás nadie les haya hablado de ello, y quizás ni siquiera necesiten saber de qué va la historia, pero la mayoría de padres agradecen descubrir que hay más bebés como el suyo, que son normales, a pesar de que los tienen totalmente agotados, y que son así porque son así, y no porque ellos hayan hecho algo muy mal.

Este domingo, más

Este domingo empezamos un ciclo de tres seminarios sobre Alta Demanda, para explicar bien cómo son estos bebés, pero sobre todo para mostrar cómo pueden llegar a sentirse las madres y los padres, y ofrecer posibles soluciones, ideas y trucos para sobrevivir; y en el tercer seminario, una mirada al paso del tiempo, a cómo pueden llegar a ser cuando crecen un poquito y se convierten en “Niños de Alta Demanda”. Porque puede llegar a ser durísimo tener a un bebé de alta demanda, y se agradece la más mínima ayuda, y sobre todo la comprensión (os lo dice el que fuera padre de un bebé de alta demanda).

Podéis inscribiros a los tres seminarios (o por separado) aquí, y recordad que los miembros de la comunidad “Criar con Sentido Común” pueden verlos sin coste añadido.

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2 comentarios en "Bebés de alta demanda: ¿cómo saber si tu hijo es uno de ellos?"

  1. Tengo que apuntarme de alguna forma? O al ya estar inscrita a tu página podré entrar directamente?

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