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¿Conoces los tipos de apego en la relación con nuestros hijos?

Las bases de la crianza con apego seguro

En los dos primeros artículos que escribí expliqué que el apego no es un modo de crianza o elección, ya que el ser humano cría con apego por naturaleza. Desde el nacimiento existe un proceso de interacción del niño con su principal figura de referencia llamado la etapa de apego, que genera un vínculo afectivo que será básico en el desarrollo futuro de las emociones del niño.

Este vínculo comienza desarrollándose a partir de las necesidades primarias del niño, como por ejemplo comer, (sobre todo cuando se establece la lactancia materna), y a través de todas las formas de interacción principalmente con su madre.

Durante los últimos años los investigadores han empezado a comprender cómo se desarrollan las relaciones humanas. Se han dado cuenta de que todo comienza desde el principio de la vida. Las primeras interacciones que tenga el bebé con sus progenitores o cuidadores serán cruciales para construir unas relaciones sanas en el futuro.

Esta primera relación de afecto y apego es básica, puesto que tendrá, además, una función importante en los procesos adaptativos emocionales, imitativos y de comunicación social del niño.

El apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres (o cuidadores) y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad.

Tal y como explica Bowbly en su teoría, la necesidad de vinculación del bebé con sus figuras de apego, (especialmente la de su madre) es una necesidad primaria.  El estado de seguridad, ansiedad o temor de un niño es determinado en gran medida por la accesibilidad y capacidad de respuesta de su principal figura de afecto, que generalmente es su madre.

Apego seguro e inseguro

La psicóloga Mary Ainswort contribuyó al desarrollo de esta teoría dando a entender cómo el apego que desarrolla el niño con las personas significativas interfiere en la personalidad, reflejándose en su adultez.

Gracias a las investigaciones se han reconocido diferentes tipos de apego en función del patrón de comportamiento del niño y de su figura de afecto. Las principales se resumen en esta tabla de Ainswort:

Más allá de esta clasificación técnica, lo que es importante que tengamos claro como padres, es que nuestra forma de acompañar a nuestros hijos al comienzo de sus vidas y atender sus necesidades irá formando en ellos un nivel de seguridad. Así encontraremos:

1. Apego seguro

Basado en la seguridad que el bebé recibe de nosotros cuando respetamos su crecimiento, sus procesos madurativos, su búsqueda de auto descubrimiento de sus habilidades sin interferir (si no corre peligro por su puesto). De esta forma, ellos mismos buscarán ir mejorando y posteriormente tendrán confianza en sí mismos obteniendo una independencia sana y fuerte y desarrollando su autoestima.

Ojo, la sobreprotección no es apego seguro:

No se trata de “preparar el camino para nuestros niños”, si no “a nuestros niños para el camino”.

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2. Apego inseguro

En una situación de apego inseguro el adulto de referencia no es confiable al 100% para el bebé porque no siempre satisface todas sus necesidades (sean físicas o emocionales), o a veces lo hace de forma variable, por ejemplo, cuando ante el llanto a veces se responde acunando y otras elevando el tono e inquietándose. Dentro de este tipo se engloba el apego ambivalente, evitativo, o desorganizado e incluso ansioso.

De esta forma, el niño tiene cierto miedo a lo que va a ocurrir en cada momento, y desarrolla una pseudo-independencia: aunque aparentemente parezca ser independiente, la realidad es que no lo es del todo, pudiendo desarrollar una excesiva dependencia hacia algún objeto en particular, comida, sustancias, personas, etc.

Un apego para toda la vida

Los estilos de apego se desarrollan tempranamente y se mantienen generalmente durante toda la vida, permitiendo la formación de un modelo interno que integra por un lado creencias acerca de sí mismo y de los demás, y por el otro una serie de juicios que influyen en la formación y mantenimiento de las dinámicas relacionales durante toda la vida de individuo.

En el siguiente vídeo se puede ver un experimento en el que se mide el nivel de apego seguro de niños de 1 año y cómo reaccionan ante una situación extraña al alejarse de su madre. Es muy interesante ver sobre todo su comportamiento cuando la madre regresa. Confieso que la primera vez que lo vi me impactó mucho y sobre todo sufrí por algunas de las madres que muestran como ejemplo para demostrar el apego inseguro; me dio mucha lástima tanto por ellas como por los peques. Estoy segura de que ellas crían a sus hijos de la mejor manera que creen, pero a veces tanta presión social y sobre todo el miedo que nos meten ante la posibilidad de “malcriarlos” y de que “nos tomen la medida” hace que a veces nos comportemos en contra de nuestro propio instinto:

Experimento Harlow con macacos

Otro de los vídeos impactantes sobre las investigaciones en el campo del vínculo afectivo es el del experimento de Harry Harlow, científico que se dedicó durante los años 70 a estudiar el apego materno, la depresión, la privación sensorial y la falta de socialización.

En aquella época, los derechos de los animales no estaban apenas reconocidos (mucho menos en EE.UU.), y realizó experimentos con una especie de monos que, aunque son muy criticables desde el punto de vista ético, arrojaron unos resultados de los cuales se ha aprendido mucho y sobre los que todos podríamos reflexionar.

Lo que hizo fue privar a crías recién nacidas del contacto con sus madres biológicas y colocarles unas sustitutas de dos tipos: una de alambre que ofrecía alimento y otra de felpa que carecía de comida, con un aspecto físico similar al de una mona adulta.

El descubrimiento fue que las crías, ante una situación de estrés (inseguridad o peligro), mostraban clara preferencia por la madre de felpa, la “madre suave”, a pesar de no proporcionar ésta alimento.

De este modo, quedó demostrado que el vínculo madre-hijo iba más allá de la búsqueda de satisfacer las necesidades biológicas básicas (alimento en este caso), existiendo una necesidad de contacto social para un correcto desarrollo psicológico.

¿Qué te ha parecido? ¿Cómo te has sentido al ver los vídeos? ¿Sientes una enorme necesidad de abrazar a tu bebé?

¡Te leo en los comentarios!

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2 comentarios en "¿Conoces los tipos de apego en la relación con nuestros hijos?"

  1. Y si en una familia con padres separados, con la madre con la que está 5 días a la semana el bebé de 1 año tiene un apego seguro y con el papá con el que pasa 10 horas a la semana tiene un apego evitativo, en un futuro, ¿en qué puede afectar a su personalidad, relaciones, emociones?
    Gracias

  2. En el caso de no practicar colecho, el bebé se sentiría inseguro, dando lugar a un apego inseguro? El resto del tiempo es un apego seguro, pero tengo la duda de que al estar en su cuna y en su propia habitación, se vaya a crear un apego inseguro, aún practicamos colecho pero mi intención es pasarlo a su habitación cuando tenga un año, y a la cuna, en nuestra habitación antes.

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