Nacer por cesárea afecta a la salud a largo plazo del bebé: Un reciente estudio revela que los bebés nacidos por cesárea responden peor a algunas vacunas y quedan más desprotegidos

Los bebés nacidos por vía vaginal responden mejor a algunas vacunas. Nacer por cesárea aumenta la probabilidad de padecer asma, alergias u obesidad, según diversos estudios

Las secuelas de una cesárea en la salud del bebé están cada vez más demostradas y la evidencia nos indica que traer al mundo a un bebé por cesárea no es lo ideal. Ahora, un estudio reciente, publicado en la revista Nature Communications, halla que ciertas vacunas habituales en la infancia no protegen igual de bien a los bebés nacidos por cesárea.

Aunque hay cesáreas clínicamente necesarias, los médicos recomiendan priorizar el parto vaginal. Asimismo, la comunidad científica alerta del aumento de esta práctica sin que siempre exista un criterio médico detrás de esta decisión. En España, los especialistas advierten de que se practican un exceso de cesáreas.

Exceso de cesáreas, no siempre justificadas

Cada año nacen unos 140 millones de bebés en todo el mundo. Aunque la gran mayoría viene al mundo por vía vaginal, las cesáreas no han dejado de crecer en las últimas décadas en todo el planeta y la comunidad científica manifiesta su preocupación al respecto porque no siempre hay razones médicas para esta práctica y abusar de esta intervención conlleva sus riesgos a corto y largo plazo para madre e hijo.

Según un estudio publicado en The Lancet en 2018, 1 de cada 5 nacimientos en 2015 fue por cesárea, casi el doble que 15 años atrás. Asimismo, de acuerdo a los datos recogidos en el último informe europeo publicado por Euro-Peristat, España es el país europeo que más partos instrumentales registra y su tasa de cesáreas está muy por encima de las recomendaciones de la OMS.

Los expertos llevan años señalando que las cesáreas no deberían exceder el 10-15% de los nacimientos, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que las tasas de cesárea superiores al 10% no se asocian con reducciones en las tasas de mortalidad materna y neonatal, el motivo por el cual se supone que están clínicamente justificadas: salvar la vida de madres e hijos cuando se presentan complicaciones.

 

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Con los datos de 169 países, el estudio de The Lancet muestra la disparidad de cifras entre diversas regiones del mundo y revela que el número de cesáreas es más alto entre mujeres ricas y en centros privados. Otra investigación de la OMS alertaba también de que en algunos países (República Dominicana, Brasil, Chipre, Egipto y Turquía) estos procedimientos quirúrgicos superan ya a los partos vaginales. En España, un informe del Ministerio de Sanidad concluía en 2018 que casi el 22% de los partos atendidos en la sanidad pública y el 36% de los atendidos en centros privados fueron por cesárea.

“Dado el uso cada vez mayor de CS, particularmente sin indicación médica, se ha vuelto crucial una mayor comprensión de sus efectos en la salud de las mujeres y los niños”, señalan los autores de una investigación publicada en The Lancet.

El parto vaginal es lo mejor para el bebé siempre que sea posible: Los estudios confirman que nacer por cesárea tiene un impacto negativo en la salud del bebé

Aunque hay cesáreas con justificación clínica, los médicos recomiendan el parto vaginal, siempre que sea posible. Traer un bebé al mundo por vía fisiológica es mejor para la salud de la madre y del recién nacido. Así lo defiende también un estudio reciente publicado en la revista Nature Communications. En él, investigadores de los Países Bajos indican que los niños nacidos por vía vaginal responden después mejor a las vacunas contra el neumococo y el meningococo.

Esto es así debido a que la forma de nacer influye en la microbiota intestinal en los primeros años de vida, que es cuando tiene lugar la maduración inmunitaria, lo cual puede influir en la inmunogenicidad de las vacunas infantiles.

Los investigadores evaluaron la asociación existente entre el modo de parto, el desarrollo de la microbiota intestinal en el primer año de vida y las respuestas de anticuerpos específicos de antígenos de la mucosa contra la vacunación neumocócica en 101 bebés a los 12 meses y contra la vacunación meningocócica en 66 bebés a los 18 meses.

 

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De esta forma, el grupo de científicos, liderados por Emma M. de Koff, Directora del Departamento de Microbiología Médica y Prevención de Infecciones del Centro Médico de la Universidad de Ámsterdam, halló que “el nacimiento por parto vaginal se asocia con mayores respuestas de anticuerpos contra ambas vacunas“.

“Las abundancias relativas de Bifidobacterium y Escherichia coli asociadas al parto vaginal en las primeras semanas de vida están asociadas positivamente con las respuestas de anticuerpos antineumocócicos y la abundancia relativa de E. colien el mismo período también se asocia positivamente con las respuestas de anticuerpos antimeningocócicos”, manifiestan los autores del estudio.

Los investigadores recuerdan que la vacunación en la primera infancia salva millones de vidas cada año y que la protección que brindan las vacunas dependen de la combinación de inmunidad innata, humoral y celular. Así, “la gran variación interindividual en las respuestas de anticuerpos a las vacunas administradas en los primeros años de vida puede limitar la eficacia de la vacuna, dejando a algunos bebés completamente vacunados sin protección contra enfermedades infecciosas graves“.

 

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Tal y como explica este grupo de científicos, los factores que influyen en las respuestas a las vacunas incluyen, entre otros, la genética, el sexo, las características perinatales (como la edad gestacional o el peso al nacer), los anticuerpos maternos y el tipo de alimentación, así como factores más generales como la región geográfica. Pero además “investigaciones recientes han demostrado que la microbiota intestinal, es decir, la suma de todos los microorganismos que residen en el tracto intestinal humano, también desempeña un papel en las respuestas inmunitarias a la vacunación.

Precisamente, la forma de nacer influye en la alteración del microbioma (el número de microorganismos y su material genético) del bebé. Y una de las secuelas de una cesárea en la salud del bebé, es que este no se beneficia de la microbiota de la madre. Por este motivo, las últimas investigaciones científicas recomiendan que, cuando nace un bebé por cesárea, este ha de exponerse a la microbiota vaginal materna tras el parto, para que se pueda beneficiar de ella. La microbiota es la población microbiana presente en los diferentes ecosistemas del cuerpo.

La cesárea deja huella en la salud del bebé y altera su microbioma

Los estudios evidencian que la cesárea aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Otras investigaciones apuntan a una mayor probabilidad de padecer leucemia al nacer por esta técnica. Esta nueva investigación añade que el parto por cesárea altera el microbioma del bebé. Según diversos especialistas, el microbioma puede afectar a las enfermedades cardiovasculares, una de las principales causas de muerte en el mundo.

 

Las secuelas de una cesárea en la salud del bebé

 

El bebé que nace por esta vía experimenta exposiciones hormonales, bacterianas y médicas diferentes que pueden alterar su fisiología, advierte una revisión publicada en The Lancet. Por tanto, los autores de la investigación concluyen que este procedimiento tiene un impacto en la salud de los niños:

“La prevalencia de mortalidad materna y morbilidad materna es mayor después de la cesárea que después del parto vaginal. La cesárea se asocia con un mayor riesgo de ruptura uterina, placentación anormal, embarazo ectópico, muerte fetal y parto prematuro, y estos riesgos aumentan de manera dosis-respuesta.

Hay evidencia emergente de que los bebés nacidos por cesárea tienen diferentes niveles hormonales, físicos, bacterianos y y exposiciones médicas, y que estas exposiciones pueden alterar sutilmente la fisiología neonatal

Los riesgos a corto plazo de la cesárea incluyen un desarrollo inmunitario alterado, una mayor probabilidad de alergia, atopia y asma, y ​​una reducción de la diversidad del microbioma intestinalLa persistencia de estos riesgos en la vejez está menos investigada, aunque con frecuencia se informa una asociación entre el uso de cesárea y una mayor incidencia de obesidad y asma en la niñez tardía”, exponen.

No obstante, los autores manifiestan que hay pocos estudios que se centren en los efectos de la cesárea en los resultados cognitivos y educativos. También señalan la importancia de estudiar el impacto y la influencia de la cesárea en la infancia y el microbioma neonatal en desarrollo.

 

Las secuelas de una cesárea en la salud del bebé

 

Los autores sugieren que la mayor vulnerabilidad de los niños nacidos por cesárea se debe a que esta afecta a tres mecanismos biológicos:

  • Por un lado, “la transferencia inadecuada del microbioma materno a los bebés nacidos por cesárea conduce a un desarrollo inmunológico alterado”. Es decir, los niños que nacen por cesárea no están expuestos al microbioma de la madre (virus, bacterias, hongos…) y esa “colonización anómala del tracto intestinal” puede afectar al desarrollo de su sistema inmune y hacerles más susceptibles a ciertas enfermedades.
  • Otra hipótesis es que la exposición reducida “a fuerzas mecánicas y hormonas del estrés” durante el trabajo de parto hace que los niños nacidos por cesárea “pasen por alto estímulos fisiológicos” importantes para el desarrollo del “eje hipotalámico pituitario adrenal, la maduración del sistema inmunitario, la maduración de los pulmones y los órganos, y la neurogénesis”.
  • Por último, los autores sugieren la necesidad de estudiar si los distintos métodos de nacimiento provocan cambios epigenéticos que puedan afectar a la salud infantil futura.

 

Las secuelas de una cesárea en la salud del bebé

 

La importancia del microbioma para la salud del bebé

El microbioma es un factor clave para explicar la vulnerabilidad a ciertas enfermedades. Un estudio publicado en la revista JAMA en 2020 sugería que el modo de parto eleva el riesgo de problemas metabólicos a largo plazo. Tras estudiar a más de 33.000 mujeres, las nacidas por cesárea tenían un 11% más de probabilidades de ser obesas en la edad adulta y un 46% más de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. En el estudio se asocian los cambios en el microbioma intestinal con la adiposidad y el metabolismo de la glucosa.

“Los recién nacidos por vía vaginal son rápidamente colonizados por microbios del canal de parto y las heces de su madre, mientras que los recién nacidos por cesárea están colonizados por microbios ambientales. Como resultado, los recién nacidos por cesárea albergan una microbiota intestinal menos diversa, en particular menos bifidobacterias y menos Bacteroides spp, que han demostrado ser protectores contra la obesidad”, manifiestan.

Por su parte, la investigación publicada en Nature Communications ha evaluado la asociación entre el modo de parto, la formación del microbioma intestinal en el primer año de vida y la respuesta a la vacunación contra el neumococo y el meningococo.

 

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Sus conclusiones, tras estudiar una cohorte de 120 bebés sanos, son que los nacidos por parto vaginal generan una respuesta inmune mayor con las vacunas debido a la presencia de determinadas bacterias vinculadas a este tipo de alumbramiento que se asocian positivamente con las respuestas de anticuerpos contra los microorganismos estudiados.

La exposición oportuna a microbios específicos dentro de la ventana crítica de oportunidad en la primera infancia da forma al sistema inmunitario, incluido el repertorio de células B e inmunoglobulinas. La impronta microbiana en el sistema inmunitario en los primeros años de vida puede, a su vez, explicar parte de la variación en las respuestas a las vacunas“.

En apoyo de esta hipótesis, los autores explican que se ha demostrado cómo perturbaciones microbianas inducidas por antibióticos en un modelo de ratón infantil provocaron respuestas deficientes de inmunoglobulina G (IgG) específica de antígeno contra 5 vacunas infantiles comunes, incluida la vacuna conjugada contra el meningococo del grupo C (MenC) y la Vacuna antineumocócica conjugada 13-valente (PCV-13). “La perturbación de la microbiota debido a la exposición a los antibióticos también resultó en respuestas inmunitarias deficientes a la vacunación contra la influenza estacional en adultos sanos sin inmunidad preexistente”, señalan.

 

Efectos secundarios de las vacunas infantiles

 

Asimismo, en los lactantes humanos la composición de la comunidad microbiana antes de la vacunación se ha correlacionado con las respuestas inmunitarias sistémicas a varias vacuna como la vacuna oral contra el rotavirus, la vacuna oral contra el poliovirus, el bacilo de Calmette-Guérin, la hepatitis B y las vacunas contra el tétanos.

La lactancia materna favorece la implantación de una microbiota intestinal saludable en el bebé, pero también puede verse perjudicada por la cesárea

Los expertos también hacen hincapié en la importancia de la lactancia materna para la microbiota del bebé y cómo el tipo de parto influye en la adherencia a este tipo de alimentación.
El microbioma intestinal se siembra al nacer y se desarrolla rápidamente durante los primeros meses de vida bajo la influencia del tipo de parto, la lactancia, la administración de antibióticos y la nutrición, señalan los autores del estudio publicado en Nature Communications.
Factores relacionados con no iniciar la lactancia materna
“Hay ciertos componentes no nutritivos de la leche materna que son extraordinariamente importantes para el sistema inmune del bebé: los microorganismos intestinales, señala Inma Mellado, asesora de lactancia IBCLC, Monitora de La Liga de la Leche, Máster en Nutrición Pediátrica y presidenta de la Asociación Española de Consultoras Certificadas en Lactancia Materna; a quien podéis consultar online en la Tribu CSC.

Los bebés amamantados reciben diariamente entre 10.000 y un millón de microorganismos. Es sin duda una cifra impresionante. Se han publicado diversos estudios en los que se trataba de identificar la flora microbiana presente en la leche materna, y de ellos hemos sacado en claro la preciosa y enorme variabilidad que existe entre diferentes mujeres, incluso en la misma mujer en distintos momentos.

Aún queda mucho por estudiar en este campo, pero poco a poco estamos comenzando a entender la importancia que tiene para el bebé, ya que el microbioma intestinal dependerá en gran medida de los microorganismos que reciba a través de la leche de su madre.

Hablábamos al principio de los componentes nutritivos de la leche materna y nos vamos a detener en los azúcares. El más abundante es la lactosa, nuestra leche contiene nada menos que 70 gramos por litro y se trata de una fuente fundamental de energía. Pero además de la lactosa, la leche materna contiene otros azúcares muy interesantes: los oligosacáridos de la leche materna (OLM), presentes entre 5 y 15 gramos por litro de leche, más cantidad incluso que proteínas (que normalmente son unos 10 gramos por litro). Y ahora viene lo mejor, estos oligosacáridos no son nutritivos para nuestros bebés sino que son alimento para sus microorganismos intestinales, señala la especialista en este artículo publicado en Criar con Sentido Común.

 

Factores relacionados con no iniciar la lactancia materna

 

Sin embargo, en los niños nacidos por cesárea, puede haber más dificultad para instaurar la lactancia materna, aunque la evidencia más reciente nos indica que esto no se debe a que tarde más en subir la leche, sino a otros factores como la separación madre-bebé en un momento crítico para el establecimiento de la lactancia: las primeras horas de vida.

La cesárea es una intervención quirúrgica mayor. Por ello, cuando esta termina y tras la sutura de la herida quirúrgica, la mujer debe pasar a una sala donde está monitorizada y vigilada para prevenir complicaciones y, mientras, se va recuperando de la anestesia epidural o en algunos casos general. 

En muchos hospitales, en estas salas de reanimación, no pueden pasar los bebés, por lo que la mujer debe estar sola durante un tiempo variable entre 2-4 horas. Es decir, todavía existen muchos hospitales en los que hay separación de la madre y de su bebé tras la cesárea. La mujer va a esta sala y el bebé suele ir con el padre o el otro progenitor. 

Cuando el bebé nace está en un estado de alerta activa. Las hormonas el parto hacen que esté listo y con sus reflejos activos para agarrar el pecho por sí mismo y mamar. Esto lo hemos comentado en numerosos posts, ya que es algo muy importante. Pero después de aproximadamente dos horas activo, el bebé entra en un letargo fisiológico durante varias horas, que pueden dificultar que se agarre adecuadamente al pecho”, señalaba la asesora de lactancia Carmen Vega, en este artículo publicado en CSC.

 

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La comunidad científica aún no es capaz de dar respuesta a cómo de persistentes pueden ser todos los daños colaterales que se asocian a las cesáreas. Se desconoce el impacto de los cambios que producen, aunque sí se sabe que dejan huella en la salud del bebé, por lo que cada vez más médicos se esfuerzan por humanizar más las cesáreas, para que se asemejen todo lo posible al parto vaginal y así minimizar el impacto negativo de esta forma de nacer.

Humanizar la cesárea: Cesárea pro vínculo

La cesárea humanizada o cesárea pro-vínculo es aquella que favorece la experiencia de la madre y el bebé, el contacto piel con piel y la estimulación de la lactancia materna. En una cesárea respetuosa la madre puede coger a su bebé en brazos desde el primer instante, estar acompañada en todo momento e incluso participar en el proceso de extracción, siempre que sea posible.

Jamás debería darse un parto no respetado ni una cesárea que dificulte el piel con piel con la madre de forma protocolizada”, manifiesta la matrona Sara Caamaño, con quien también podéis contactar en la Tribu CSC. Nuestra especialista habla extensamente de ello en este artículo de nuestro blog, en el que añade:

“Se anuncia a bombo y platillo cuando un hospital ofrece este tipo de servicio, y no es para menos; porque detrás hay un gran esfuerzo. Primero, por parte de las mujeres que lo piden y demandan sus derechos fundamentales y, segundo, por parte de muchas y muchos compañeros maravillosos que reconocen que el lugar en el que debe estar el bebé es en el cuerpo de su madre. De verdad, celebro que cada vez más hospitales lo hagan, es bueno para todas.

Pero una cosa no quita la otra: no es una mejora, es una forma de enmendar lo que nunca debió pasar. Separar el binomio madre-bebé tiene consecuencias. Parece que hasta que la evidencia científica no nos lo ha puesto delante de las narices, no nos hemos dado cuenta. ¿En serio necesitamos estudios que nos digan que el piel con piel tiene beneficios?”.

 

Las secuelas de una cesárea en la salud del bebé

 

Tal y como indica nuestra experta, la no separación es una prioridad “y como tal se debería tratar en cuanto a la gestión hospitalaria”. Si se quiere, se puede: “Hay hospitales con una carga de trabajo tremenda y nadie se plantea separar al binomio madre-bebé para reducirla. Porque esa separación no es en vano, implica cambios a nivel materno y a nivel del recién nacido, asegura Caamaño.

 

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