El percentil no determina la salud de nuestro bebé

Aunque los percentiles son motivo de preocupación para muchas familias, son solo una medida estadística. No indican anormalidad

Los percentiles son un motivo de preocupación para muchas familias, sobre todo cuando los niños no comen, o no crecen como nos gustaría. Pero ¿qué significan los percentiles y qué relación tienen con el crecimiento?

¿Qué son los percentiles?

Los percentiles son una medida estadística que nos sirve para ver dónde se encuentra un individuo dentro de un grupo cuando los ordenamos por algún parámetro, por ejemplo el peso o la altura. Si ordenamos a un grupo de 100 niños de menor a mayor altura, como en la fila del colegio, el percentil 50 indica que hay 50 niños más bajitos que el nuestro, y por lo tanto habrá otros tantos que serán más altos.

Estar en un percentil 50 o superior no es un objetivo a alcanzar, solo es una medida que nos sirve para comparar con otros niños de su mismo sexo y edad. No nos indica si el parámetro que estamos midiendo es normal o no.

 

 

En medicina, cuando una medida como el peso o la talla se distribuyen de manera normal en el sentido matemático del término, es decir: siguiendo la curva de Gauss, todos los valores que se encuentren entre los percentiles 3 y 97 se consideran en principio normales. Un niño que está en el percentil 3 puede ser tan normal y sano como uno que está en el percentil 97.

Entonces, ¿para qué nos sirve este dato?

A los profesionales sanitarios nos sirve para valorar el crecimiento. Un proceso muy importante que nos da una idea global de la salud del niño, ya que durante la infancia cualquier problema de salud puede acabar afectando al peso y la altura.

El percentil del bebé al nacer nos da una idea del que tendrá ese niño según su genética, pero también puede verse afectado por otras circunstancias del embarazo. La hipertensión materna, el consumo de alcohol o tabaco o el exceso de cafeína pueden hacer que el bebé nazca más pequeño.

 

 

Por el contrario, una diabetes gestacional puede hacer que tengamos un bebé más grande. Si todo ha transcurrido bien durante el embarazo, en los primeros meses el bebé irá creciendo dentro del mismo percentil y podemos estar tranquilos, aunque esté en un percentil 10. Pero si nació más grande, durante los primeros meses irá bajando de percentil hasta llegar al que le corresponde por su genética.

Igualmente pasa con aquellos niños que nacen con menos peso de lo esperado. Suben de percentiles durante algunos meses hasta que llegan al que les toca. Una enfermedad lo suficientemente prolongada, o la sucesión de varios procesos encadenados pueden hacer que el crecimiento se afecte durante un tiempo, pero si no hay ningún problema, lo normal es que tras la recuperación, también el peso y la altura vuelvan a sus percentiles anteriores.

No hay que obsesionarse con los percentiles

Por ello, para una adecuada interpretación de los percentiles, un valor aislado no tiene ninguna utilidad. Hay que ver la evolución a lo largo de varias determinaciones, generalmente durante meses, para poder extraer conclusiones. Por eso es importante que la valoración de todos los factores (genéticos, ambientales, nutricionales, incluso sociales) se hagan con cuidado y sin prisas.

 

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También hay que tener en cuenta la tabla utilizada para medir los percentiles. Algunas tablas se hicieron durante los años 80, cuando la mayoría de los bebés recibían lactancia artificial. Cuando utilizamos estos datos en niños amamantados nos encontramos con algunos problemas, ya que los bebés que reciben lactancia materna exclusiva son más gorditos durante los primeros 4 meses pero luego tienden a ganar menos peso y crecer más lentamente.

 

 

Si no se conoce esta peculiaridad, se puede interpretar como un problema de alimentación y se puede caer en la tentación de añadir suplementos o cereales  para compensar este falso problema. Afortunadamente esto se puede evitar si se interpretan bien las gráficas o, mejor aún, si se utilizan las tablas de la OMS que están elaboradas con datos de niños amamantados.

Los percentiles de peso y talla son muy útiles para valorar el crecimiento del bebé y su estado de salud, pero mal utilizados pueden hacernos tomar malas decisiones en cuanto a la alimentación, además de suponer una fuente de estrés para la familia.

 

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