Las caderas del bebé

Te explicamos en qué consiste la displasia de cadera y cómo diferenciarla de la cadera inmadura propia de los bebés

La cadera es una articulación esférica porque la parte superior del hueso del fémur tiene forma de esfera y encaja en una parte del hueso de la pelvis (zona también esférica pero cóncava). En el recién nacido estás partes del hueso están todavía en formación y tienen más bien consistencia de cartílago.

Para que el cartílago se vaya osificando, transformando en hueso, es necesario que ambas piezas, el fémur y la pelvis, estén bien alineados. De esta manera, las dos partes de la articulación se forman bien y funcionará correctamente cuando empiece a andar.

Displasia de cadera

En la displasia congénita de cadera, el hueso de la pierna no se adapta bien a la pelvis y queda una articulación demasiado laxa que puede alterar la marcha, pero esto solo se nota cuando el bebé empieza a andar. Si las caderas no se han desarrollado correctamente, puede presentar cojera o una marcha torpe, y una pierna puede parecer más corta que la otra.

 

Unas manos unen los pies de un bebé

 

Antes de que empiece a andar, la displasia de cadera no da ningún síntoma. Solo se diagnostica mediante una cuidadosa exploración clínica del recién nacido. 

Se le realizan las maniobras de Barlow y Ortolani durante los primeros días de vida moviendo las piernas, abriendo y cerrando las caderas para verificar que se muevan correctamente. Si la exploración es anormal o dudosa hay que realizar una ecografía.

 

Revisión médica del bebé

 

La ecografía, que es una prueba totalmente inofensiva, permite ver la cadera inmadura cuando aún tiene consistencia cartilaginosa. Cuando el niño es más mayor y los huesos ya se han osificado, la ecografía ya no es posible. En estos casos puede ser necesario realizar una radiografía, aunque tengamos que exponerlo a algo de radiación.

La cadera del bebé

Durante los primeros meses de vida es normal que la cadera esté un poco laxa, pero no se sale de su sitio si no la forzamos. Es lo que se denomina cadera inmadura y normalmente va a mejorar sin necesidad de tratamiento. Solamente es necesario hacer un seguimiento para verificar que la evolución es satisfactoria.

Si el hueso de la pierna tiene tendencia a salirse de la pelvis, probablemente el traumatólogo indicará un dispositivo que pone la cadera en su lugar y la mantiene en la posición adecuada, como si estuviera siempre sentado o en posición de ranita.

 

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Uno de los dispositivos más utilizados se denomina arnés de Pavlik y lo pueden necesitar durante dos o tres meses, hasta que la cadera haya terminado de madurar. Si el bebé ya tiene más de 6 meses, estos aparatos ya no son suficientes y pueden requerir una escayola o incluso cirugía.

Medidas como colocar un doble pañal o una toalla doblada para intentar mantener las piernas abiertas en los casos de caderas inmaduras, no han demostrado eficacia y la mayoría de estos casos mejoran sin hacer nada especial.

Si tu niño o niña tiene una cadera inmadura, llevarlo en una mochila ergonómica que lo mantenga en posición de ranita es una estupenda idea para favorecer el correcto desarrollo de la articulación.

 

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