El gateo: ¿imprescindible para el desarrollo del bebé?

No existe un gateo mejor que otro ni tampoco es una fase imprescindible en el desarrollo de tu bebé, te explicamos por qué y te hablamos de sus ventajas

Gatear se define por la RAE como «andar a gatas, andar como un gato, con cuatro apoyos». También se define como «trepar valiéndose de los brazos y las piernas».

Con esta definición, cabe pensar que cualquier forma de desplazamiento en la que se apoyen las cuatro extremidades, sea cual sea la forma de apoyarlas, se considera gateo. Y así es.

Qué es el gateo

Cualquier forma de moverse de un sitio a otro con cuatro puntos de apoyo es gatear. Con esta verdad tan simple, lo que pretendo es desmitificar que únicamente el gateo estándar (el que se hace apoyando manos y rodillas en el suelo y desplazando mano y rodilla contraria a la vez hacia delante) es el que vale.

Durante años hemos oído que el gateo es una fase muy importante de su desarrollo, es un hito por el que deberían pasar todos los bebés antes de ponerse de pie, e incluso que si no gatean necesitan terapia o pueden tener problemas en el desarrollo motor o neurológico.

 

El gateo

 

Se ha publicado mucho sobre el tema pero, ¿qué hay de cierto en esas afirmaciones? ¿Qué dicen los estudios científicos sobre ello?

Tipos de gateo

El gateo aparece a edad variable que oscila, según autores, desde los 5 hasta los 12 meses de edad, generalmente a los 9-10 meses, sin existir diferencia entre niños y niñas.

Hay varias clasificaciones de tipos de gateo, que van a depender del apoyo y la forma de desplazamiento que realice el infante.

Clasificación según Patrick’s:

  • Gateo estándar: sobre manos y rodillas. El bebé realiza el desplazamiento moviendo mano y rodilla contrarias a la vez, hacia delante. Suele ser la más común, pero no por eso la única correcta.
  • Gateo del oso: manos y pies. Igual que la estándar, pero sustituyendo el apoyo de rodillas por los pies.
  • Mezcla paso a paso: utiliza el pie de una pierna y la rodilla de la otra pierna.
  • Arrastre: la barriga contacta con el suelo y avanza con brazos y piernas.
  • Sentado: utiliza la flexión de las piernas para avanzar.
  • De remo: el bebé está sentado y utiliza un brazo, una rodilla y un pie para avanzar.

 

El gateo

 

Clasificación de Jiménez C.:

  • Gateo sin patrón: se lleva a cabo de una manera desorganizada cuando aún no se tiene un patrón fijo de movimiento.
  • Gateo sobre glúteos: únicamente hace uso de la cintura escapular y pélvica, es decir, desde hombros y glúteos.
  • Gateo retrógrado: se realiza hacia atrás, puede deberse a una etapa inicial del gateo.
  • Gateo homólogo: existe una dificultad en la coordinación, ya que el infante apoyado sobre manos y rodillas inicia su desplazamiento adelantando los miembros superiores y luego los inferiores, este tipo de gateo se presenta en periodos cortos y no es definitivo.
  • Gateo homolateral: avanza con el miembro superior e inferior del mismo lado.
  • Gateo heterolateral o estándar: avanza una de las extremidades superiores con la inferior del otro lado.

 

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¿Lo corrijo o no lo corrijo?

Entonces, ¿hace falta corregir a un niño que se desplaza, por ejemplo, con un gateo de remo? La respuesta es que NO. Cualquier tipo de gateo es beneficioso para quien lo realiza. Con lo cual, no es imprescindible que el gateo sea de la manera estándar.

Además, se ha visto en varios estudios que los niños y niñas pasan por diversas etapas dentro del gateo, esto es que puede comenzar en sus inicios con un gateo de arrastre, pasar por un gateo de remo y terminar por uno estándar. No hay normas establecidas, ni estudio que diga que el gateo tiene que ser igual para todos.

 

 

Investigaciones han demostrado que no existe un único modo de gatear. En un estudio se determinó que un 82% de los bebés gatean sobre manos y rodillas, un 1% se arrastra sobre el abdomen, un 9% sobre una posición sentada y un 7% se salta el gateo y directamente empieza a caminar. Otros estudios postulan que hasta un 17% de los niños se lo saltan.

¿Y si no gatea?

Es otra duda muy frecuente entre padres y madres. ¿Y si mi hijo no gatea? Pues la respuesta es que no pasa nada. El desarrollo es un proceso que no debe llevar etapas obligatorias.

Los niños y niñas encuentran un sinfín de soluciones para lograr desplazarse antes de tener la fuerza suficiente para balancearse y lograr la bipedestación (ponerse de pie). Ese porcentaje de niños/as que no gatea y pasa directamente a ponerse de pie y caminar no va a tener ningún retraso psicomotor ni lesiones en el futuro por no gatear.

No quiero decir con esto que el gateo no tenga ventajas, porque sí que las tiene. Lo que pretendo es que los padres no se agobien ni se lleven las manos a la cabeza, o mucho peor, intenten obligar al niño a gatear si no lo ha hecho por sí solo.

 

El gateo

 

Pueden estimularles, tirarse al suelo con ellas, realizar ellos mismos desplazamientos cuadrúpedos para intentar que lo hagan por imitación. Pero si no lo hacen, no significa que vaya a tener problemas posteriormente.

Ventajas del gateo

Dicho todo lo anterior, también se puede concluir de diversas investigaciones que el gateo puede proporcionar ciertas ventajas psicomotoras a los bebés que lo practican:

  • Mejora la percepción visual espacial: comienza a moverse y por lo tanto a medir distancias entre objetos y entre si mismo y otros objetos.
  • Equilibrio: cualquiera de sus variantes hace que tenga que trabajar el equilibrio, simplemente por el hecho de realizar un desplazamiento.
  • Favorece la estabilidad articular.
  • Puede ser que debido al gateo se comience a desarrollar el proceso de lateralización, donde una mano se establece como la dominante (pero si no es en ese momento, sucederá posteriormente).
  • Se desarrolla el patrón cruzado, que es el que hace posible el desplazamiento corporal organizado.
  • Puede favorecer la escritura y la lectura temprana (OJO: TEMPRANA). Digo temprana, refiriéndome a su evolución normal. Se presupone que están preparados para leer y escribir a los 6-7 años de edad de manera habitual sin que les cueste esfuerzo hacerlo. Por las prisas de los colegios para que aprendan a leer y escribir pronto, esa referencia se adelanta a los 4 años casi cuando comienzan la etapa escolar (aunque tarden más y a algunos les cueste un gran trabajo llegar a hacerlo).

 

 

Como veis, de algunas ventajas solamente se deduce que «cabe la posibilidad» de que mejore ciertas habilidades, porque nada es 100% exclusivo del gateo.

No se ha asociado el gateo a un inicio precoz o tardío de la marcha: en este sentido hay estudios que concluyen que lo retrasa y otros que lo adelanta.

La conclusión extraída es que el gateo no es un paso indispensable por el que todos los niños y niñas deben pasar, y menos si no llegan a ese punto por sí solos. Puede ser beneficioso en ciertos aspectos del desarrollo psicomotor, pero estos aspectos también pueden verse suplidos por otro tipo de estímulos a lo largo de su desarrollo.

 

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Por eso no es necesario obligar a gatear ni sufrir por que nuestra hija no lo haga, pero ojo, sí debemos ser conscientes de que debe tener la oportunidad de hacerlo (si no gatea, que no sea porque no le hemos ofrecido las condiciones idóneas). De ahí la importancia de que hagan mucha vida en el suelo para tener la oportunidad de desarrollar el movimiento de manera libre.

Aprender a subirse a los árboles con ayuda de manos y pies también es muy útil para su desarrollo psicomotor, pero nadie obliga a sus hijos a hacerlo porque no es imprescindible.

¡No te agobies y disfruta de tu retoño y de su desarrollo!

 

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