Medicamentos y lactancia materna

La mayoría de los medicamentos son compatibles con la lactancia materna, aunque el prospecto indique lo contrario

Una de las dudas más frecuentes que surgen si estás dando el pecho es qué puedes o no comer o beber, los tratamientos incompatibles con la lactancia y qué medicamentos puedes tomar si amamantas, por miedo a que pueda afectarle negativamente al bebé a través de la leche materna. Por eso hoy vamos a hablar de medicamentos y lactancia materna.

La comida y la bebida, en general, no suele presentar ningún problema salvo ciertas sustancias tóxicas, como el alcohol, y algunas excepciones que explicamos en este otro post. En cuanto a pruebas y tratamientos, la mayoría son compatibles, igual que los medicamentos.

El problema es que en torno a la lactancia materna hay bastante desinformación y mitos, que se siguen perpetuando incluso entre los sanitarios. Y muchas mujeres se han visto obligadas a destetar por este motivo, sin ser realmente necesario.

Medicamentos y lactancia materna: El prospecto no suele ser una fuente fiable

Aunque para muchas otras cosas debemos atender a la información que se describe en el prospecto de los medicamentos, por desgracia no puede servirnos como guía en cuanto a la compatibilidad con la lactancia materna. Por lo general, para las indicaciones se equipara embarazo y lactancia, cuando sabemos que no es lo mismo.

 

 

Las condiciones son diferentes: una cosa es que el bebé esté dentro de la madre, dependiendo su crecimiento y desarrollo totalmente del cuerpo materno; y otra cosa es que, una vez fuera de la barriga, se alimente de la leche materna que produce las glándulas mamarias.

Algunos medicamentos, incluso, describen la incompatibilidad con la lactancia materna y sin embargo, sí puede ingerirlo directamente el bebé. Y esto no tiene mucho sentido… Para saber si una sustancia es compatible o no, hay que ir más allá. Investigar y analizar si pasa a la sangre, si se excreta en la leche materna, si se absorbe en el intestino… Y en caso afirmativo, en cuánta cantidad, durante cuánto tiempo y si puede perjudicar de algún modo al lactante. O a la lactancia, porque en ocasiones no entraña ningún riesgo para el bebé, pero sí puede suponer un descenso en la producción de leche.

 

 

Afortunadamente, tenemos a nuestro alcance la información contrastada que nos aporta APILAM, una Asociación para la Promoción e Investigación científica y cultural de la Lactancia Materna a través del proyecto e-lactancia. Además está dirigido por José María Paricio Talayero, un pediatra con mucha experiencia en lactancia materna y autor de los libros Eres la mejor madre del mundo y El libro de la lactancia.

En su web podéis buscar prácticamente cualquier medicamento, y mucho más (fitoterapia, procedimientos médicos, enfermedades, contaminantes…), para saber si nivel de compatibilidad con la lactancia materna. Además, tambiñen encontraréis una descripción del producto, en el que se mencionan diferentes estudios, la farmacocinética, algunas puntualizaciones e incluso alternativas.

Por supuesto, los pediatras y farmacéuticos que realizan las recomendaciones en e-lactancia se basan siempre en publicaciones científicas recientes. De hecho, se van haciendo revisiones y actualizaciones continuamente.

La mayoría de medicamentos son compatibles con la lactancia

Vamos a partir de que la gran mayoría de medicamentos no suponen ninguna incompatibilidad con la lactancia materna, en contra de lo que muchas personas piensan. Es cierto que hay algunas contraindicaciones, pero suponen una proporción muy pequeña.

De todas formas, es conveniente siempre consultar antes fuentes fiables como e-lactancia o a expertos actualizados que realmente estén bien informados sobre el funcionamiento de la lactancia materna. En la Tribu CSC tienes a matronas, pediatras, consultoras IBCLC… que sabrán guiarte.

 

lactancia y medicamentos

 

Pero hoy vamos a recoger en este post información los medicamentos más habituales y el nivel de riesgo que supone para la lactancia y el lactante: si puede tomarse con seguridad, si es necesario tener en cuenta algunos aspectos como la dosis o la edad del bebé, si es necesario extraer y desechar la leche temporalmente y/o valorar el riesgo-beneficio, o si está totalmente contraindicado y hay que suspender la lactancia.

Analgésicos, anestésicos y sedantes

El ibuprofeno, el diclofenaco, el paracetamol, el tramadol y el fentanilo son algunos de los analgésicos más habituales. Aunque el ibuprofeno y el diclofenaco son antiinflamatorios, se suele usar para aliviar el dolor o, en el caso caso del ibuprofeno, la fiebre. Algunos se usan habitualmente en pediatría y son compatibles con la lactancia.

Entre los analgésicos más conocidos también está el ácido acetilsalicílico (la aspirina), y las publicaciones no encuentran problemas en los lactantes cuyas madres lo han ingerido en las dosis habituales. Como no se recomienda su administración directa en niños, está catalogado como riesgo bajo, pero es bastante seguro. Pero cabe destacar que actualmente la aspirina ha dejado de usarse como analgésico.

 

lactancia medicamentos

 

La morfina también es probablemente compatible con la lactancia, pero conviene evitar el uso crónico y repetitivo, y no se recomienda compartir cama con el bebé si se está tomando este medicamento.

Sin embargo, sí que debemos descartar el uso de metamizol o dipirona y usar otros analgésicos sin riesgo. Hasta no hace mucho se utilizaba con asiduidad el metamizol y se consideraba compatible, pero tras la limitación de la Agencia Europea del Medicamento respeto al uso de este medicamento, y la falta de datos estrechamente relacionados con la lactancia, ha pasado a ser considerado poco seguro.

Tampoco sería recomendable la ingesta de codeína (presente con frecuencia en los medicamentos «para los resfriados» y contra la tos). Aunque se excreta en poca cantidad y en ocasiones se usa directamente en los lactantes, existen alternativas mucho más seguras y recomendables.

 

Cuando mamá no puede más

 

En cuanto los anestésicos lidocaína, propofol, epidural y la anestesia general, se consideran seguros para la lactancia y para el lactante. Pero la ketamina, aunque es segura para la lactancia, puede provocar alucinaciones en la madre, por lo que se recomienda usar una alternativa. Respecto al óxido nitroso, a fecha de la publicación de este post, no hay una información elaborada, así que mejor evitarlo en la medida de lo posible.

Por último, el sedante diazepam, utilizado también como relajante muscular o ansiolítico, es probablemente compatible. Pero contamos con una opción más segura y preferible: el lorazepam. En ambos casos, si se toma no se debería colechar con el bebé.

Antiepilépticos, antihistamínicos y broncodilatadores

El tratamiento antiepiléptico y anticonvulsivo suele ser seguro para la lactancia materna y el lactante. Los medicamentos como el ácido valproico y la fenitonía entrañan un riesgo bajo. Sin embargo, el fenobarbital puede excretarse en la leche de manera significativa. No es siempre así, por lo que podría valorarse su ingesta, pero mejor usar otras alternativas como la carbamazepina o la gabapentina.

En muchas ocasiones las mujeres epilépticas siguen tomando el tratamiento durante el embarazo y después reciben la recomendación de no dar lactancia materna por riesgo para el bebé. Esto no tiene ningún sentido, ya que a través de la lactancia la cantidad de medicamento que le llega al bebé es mucho menor que la que le llega durante el embarazo.

 

lactancia y medicamento

 

Como hemos dicho, la mayoría de los corticoides (de uso tópico, inhalado, intraarticular o en enema), tienen un mínimo riesgo. Igual que los antihistamínicos: beclometasona, la budesonida, el cromoglicato de sodio

Respecto a la hidrocortisona, se recomienda usar alguna alternativa, ante la posibilidad (escasa) de alcanzar dosis peligrosas para el lactante o provocar la disminución temporal de producción de leche en la administración intraarticular.

La clorfenamina no tiene datos sobre su excreción en la leche materna, pero es probablemente compatible. Aunque su efecto sedante contraindica el colecho. La opción más segura sería el uso de loratadina, el antihistamínico de elección durante la lactancia y con un mínimo efecto sedante.

 

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Incluimos en este apartado a los broncodilatadores como tratamiento contra el asma, entre otras cosas. El salbutamol es el más usado y es compatible con la lactancia. Al igual que la adrenalina nebulizada, también usada para otros fines en diferentes presentaciones. Todas tienen riesgo bajo, pero en dosis intravenosas elevadas o mantenidas podría disminuir la producción de leche. Sin embargo, el clenbuterol es poco seguro.

Antibióticos y otros antiinfecciosos

La mayoría de los antibióticos (medicamentos para tratar las infecciones bacterianas), son compatibles con la lactancia materna ya que apenas se excretan en la leche materna. Las penicilinas (amoxicilina, amoxicilina con clavulánico, la ampicilina, cloaxicilina, cefalexina, cefadroxilo…) presentan un mínimo riesgo, aunque hay que tener en cuenta que pueden alterar la microbiota intestinal del lactante provocando diarrea temporal.

 

 

Otros antibióticos como la claritromicina y azitromicina (para infecciones de la piel, respiratorias, de oídos, enfermedades de transmisión sexual…), también pueden administrarse a las madres lactantes y son medicamentos habituales en pediatría. La telitromicina, sin embargo, presenta un riesgo alto y debería usarse una alternativa más segura.

La eritromicina y la mupirocina de uso tópico son compatibles, incluso se usan para el tratamiento de mamas sobreinfectadas. En caso necesario, está indicado lavar el pecho bien con agua y jabón antes de amamantar, o simplemente esperar 20 minutos.

 

lactancia y medicamentos

 

Los antimicóticos como el fluconazol o el clotrimazol (habitualmente usado en las infecciones por hongos vaginales) se pueden usar durante la lactancia materna, pero igualmente debe lavarse bien el pecho si han sido utilizados de forma tópica, o esperar 20 minutos desde su aplicación hasta la toma. También el miconazol. Sin embargo, la flucitosina sí presenta un riesgo alto (aunque no hay datos exactos en relación a la lactancia, es potencialmente tóxica).

Entre los antivirales más frecuentes encontramos el aciclovir (como tratamiento del herpes simple y la varicela) o el zanamivir (para las gripes A y B), y apenas se excreta en la leche, por lo que el riesgo es mínimo para el lactante y la lactancia.

Tratamiento del hipertiroidismo, el hipotirodismo y la depresión

El carbimazol y el metimazol son algunos de los medicamentos más utilizados en el hipertiroidismo y no alteran la función tiroidea del lactante, por lo que su uso es seguro. Igual que el suplemento de yodo, incluso está recomendado a todas las mujeres lactantes. En cuanto al propiltiouracilo, aunque se considera de riesgo bajo, los expertos aconsejan priorizar los anteriores.

 

 

Si hablamos de hipotiroidismo materno, ya sea previo al embarazo o secundario, hay que recordar que puede provocar hipogalactia real, pero reversible. Con un correcto seguimiento y tratamiento con hormona tiroidea, no debe haber ningún problema si todo lo demás va bien. Tanto la levotiroxina como la liotironina sódica entrañan un riesgo mínimo para la lactancia y el lactante, siendo preferente el uso de levotiroxina.

Sobre la medicación más utilizada para tratar la depresión y/o procesos de ansiedad, encontramos multitud de opciones compatibles con la lactancia materna (que, recordamos, es un factor protector de la depresión postparto). La amitriptilina, la imipramina y la amoxapina apenas se excretan a la leche materna. Pero sí está totalmente contraindicada la droxepina hidrocloruro, aunque afortunadamente no es necesario suspender la lactancia, ya que hay alternativas seguras como la nortriptilina, la sertralina y la paroxetina.

Otros medicamentos

Recientemente, el equipo de e-lactancia ha actualizado el riesgo de la simvastatina, indicada en el tratamiento de la hipercolesterolemia. Antes estaba en riesgo alto, pero las últimas evidencias científicas la sitúan como probablemente compatible para la lactancia y el lactante. Al igual que la fluvastatina sódica, la pravastatina sódica y la pivastatina sódica. Pero tenemos incluso una opción todavía más segura: la colestiramina.

 

 

También hemos querido incluir algunos de los medicamentos más utilizados para la hipertensión y la insuficiencia cardíaca, destacando que además de encontrar fármacos compatibles, la lactancia materna actúa como factor protector contra la hipertensión materna. Entre otros, tenemos como opciones seguras el metropol y la colestiramina; y bastantes seguras serían el ramipril, y la pravastatina sódica.

Por último, tenéis en esta entrada del blog a la matrona de Criar con Sentido Común, Esther Esteban, explicando detalladamente la compatibilidad de los anticonceptivos con la lactancia materna, además de otros métodos no hormonales.

 

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Recordamos, de nuevo, acudir siempre a fuentes fiables y contrastadas. E-lactancia se actualiza continuamente, y además es conveniente leer detalladamente cada indicación ya que, como hemos mencionado, por ejemplo, en algunos casos hay medicamentos no compatibles con el colecho, o que no están indicados en el caso de bebés prematuros o durante los primeros meses, pero no entrañan riesgo alguno más adelante.

 

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1 comentarios en "Medicamentos y lactancia materna"

  1. Hola, soy madre lactante de una niña de 2 años y medio y embrazada de 10 semanas, tomo sertralina des de hace tiempo.
    Mi psiquiatra me lo recetó para mis períodos de depresión e inestabilidad emocional, confirmándome que era seguro durante la lactancia, y, en principio también durante el embarazo, pero mi nueva matrona me comenta que es un medicamento con riesgos para el futuro bebé y también para mi hija… Estoy con muchas dudas de si tengo que retirlo o no pues la verdad es que actualmente me siento bastante nerviosa e irascible y me asusta retirar la medicación aunque, obviamente también me da mucho miedo causarles algun daño…
    ¿me podéis dar un poco de información y asesoramiento?
    Gracias

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