Crianza anti crisis (II): ¿es realmente necesario todo lo que nos venden a las familias primerizas?

La crianza natural se impone como el método más beneficioso para la salud de nuestro bebé... y nuestro bolsillo

Ante la ingente cantidad de publicidad dirigida a las madres y padres primerizos, a veces cuesta saber en qué invertir nuestro presupuesto. En este post os contamos qué artículos son imprescindibles para la llegada del bebé y cuáles no vais a utilizar jamás. Estas son las claves de una buena crianza anti crisis para ahorrar en todo menos en el bienestar del bebé.

Los bebés no traen un pan bajo el brazo

Según el Instituto de Política Familiar, cada hijo cuesta a las familias españolas un mínimo de 5.546 euros anuales hasta los 18 años. Esto es una media de 455 euros al mes y casi 100.000 mil euros de gastos hasta que cumplen la mayoría de edad. El período en el que se produce mayor gasto es entre los 0 y 3 años (unos 7.384 euros anuales).

 

 

Aunque el IPFE calcula que las familias invierten en sus hijos aproximadamente la cuarta parte de sus ingresos, si analizamos a fondo en qué gastamos ese dinero, es fácil darse cuenta de que lo derrochamos en artículos completamente innecesarios (algunos de los cuales son bastante costosos y se quedan hasta sin estrenar).

Es perfectamente posible prescindir de muchos productos y mantener la calidad de vida de nuestro bebé, planteándonos opciones menos comerciales y más sanas. Para ello es importante tener claro lo que un bebé necesita y lo que no.

 

 

En cambio, para dar el pecho no necesitamos nada. En algunos casos será útil usar discos de lactancia o tener un extractor (que tampoco conviene adquirir «por si acaso», ya que puede que después no se necesite). La leche materna es gratis, se produce en la cantidad justa en el momento preciso que el bebé la necesita y no hay que esterilizarla, calentarla ni transportarla.

Al margen de la cuestión económica, los estudios indican que los bebés amamantados enferman menos que los que reciben leche artificial. La leche materna influye positivamente en su salud tanto a corto, como a medio y largo plazo. Dar el pecho es una decisión que no solo les alimentará mejor y les proporcionará mejores defensas, sino que nos ahorrará visitas al médico y compras en la farmacia.

 

 

Lo mismo sucede con la alimentación complementaria. Llegado el momento, la cada vez más recomendada BLW (alimentación auto guiada o Baby Led-weaning) nos ahorrará los costosos robots de cocina que la publicidad anuncia como imprescindibles para preparar los primeros alimentos triturados de nuestro bebé.

Cuidado también con comprar una bonita trona de antemano porque no todos los bebés admiten de buen grado quedar inmovilizados. En cualquier caso son caras, ocupan mucho espacio y hasta los 4-6 meses no la vais a necesitar. Cuando llegue el momento pensad que la misma función puede hacer una sillita de paseo o el regazo de mamá o papá. También existen adaptadores para sillas normales que además sirven como trona de viaje.

Colecho o cuna

Comprar una cuna es bastante costoso, incluso aunque no sea el último modelo de una línea de diseño. Además, ocupa mucho sitio y no es indispensable. Si nos decidimos a colechar, en el mejor de los casos, la cuna se convertirá en un espacio de almacenaje improvisado para dejar sobre ella todo tipo de trastos.

Los médicos desmienten muchos de los falsos mitos sobre dormir con los hijos, sobre todo aquellos que atañen a la seguridad de los bebés. El colecho es seguro cuando se practica siguiendo las pautas marcadas por los expertos. Además de tener muchos beneficios para los pequeños (y para la familia en general, que descansa más y mejor), nos ahorrar una buena cantidad en cuna, colchón, sabanas, móviles para distraer al niño…

 

 

Un moisés o el mismo capazo del cochecito de paseo (si es que nos decantamos por este método de transporte) sirve al pequeño, sin apenas peso, para echarse sus siestas diurnas en casa si es que queremos liberar los brazos un rato y aprovechar su descanso para realizar otras tareas.

Medio de transporte

Los cochecitos para bebé se han convertido en un elemento que parece casi indispensable. Las familias primerizas gastan muchísimo dinero y energía en elegirlo y comprarlo. Sin embargo, al recién nacido y al bebé no les haca ninguna falta. Ellos prefieren los brazos de mamá y de papá, por lo que es mejor invertir mucho menos dinero en un buen portabebés ergonómico.

Portear es beneficioso para el desarrollo físico, afectivo y cognitivo de los pequeños. En un portabebés ergonómico, los bebés se sienten cómodos y seguros, en contacto con nuestro cuerpo y escuchando nuestros latidos. Así se sienten acompañados siempre, duermen más y descansan mejor.

Además, el porteo favorece la lactancia y a nosotros nos da mucha mayor libertad de movimiento, ya que nos permite tener ambas manos libres para hacer la compra, realizar las tareas de casa o sacar al perro.

 

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En cambio, invertir en una buena silla de coche a contramarcha sí que es vital, ya que es básica para la seguridad de nuestro bebé y la necesitaremos desde el primer traslado del hospital a casa o de casa a la primera consulta médica. No es recomendable adquirirla de segunda mano ni heredarla, ya que sus materiales tienen fecha de caducidad y no sabemos si el uso continuado ha podido dañar algún elemento no visible.

Tampoco conviene adquirirla online, ya que solo en las tiendas especializadas en seguridad infantil nos recomiendan la mejor opción para nuestro bolsillo, necesidades, estilo de vida, tamaño de coche y talla o peso del bebé. Además, un técnico especialista la deja instalada en nuestro vehículo sin coste extra y nos enseña a usarla, desinstalarla e instalarla de forma segura.

Higiene y alimentación

Las familias que usan pañales lavables (de tela y reutilizables) suelen indicar que, a la larga, el ahorro es considerable aunque la inversión inicial sea mayor. Es fácil darse cuenta de que pronto la cuenta cuadrará a nuestro favor si invertimos en los lavables.

También podemos ahorrar mucho dinero si en el momento de incorporar la alimentación complementaria (a partir del sexto mes) optamos por una alimentación natural. Hacer los alimentos del bebé en vez de comprar potitos, preparados de cereales industriales, galletas procesadas y leche artificial supone un gran ahorro que además redunda en beneficio de la salud y la nutrición del niño.

 

BLW

 

El arroz cocido, la tapioca y la sémola de maíz son magníficas maneras de darle a los peques los primeros cereales. Cuando incorporemos el gluten, podemos darle sopas de sémola de trigo, galletas caseras y pan.

Respecto a la hora del baño, las mejores bañeras son las que ocupan menos espacio y recogen mejor el cuerpecito del bebé. También es conveniente usar los menos productos cosméticos posibles, incluidas las colonias infantiles. No es conveniente que entren en contacto con la delicada piel de los peques.

La habitación del bebé

Hasta la fecha, el ambiente preparado Montessori se ha revelado como el más idóneo para favorecer el desarrollo integral del bebé en sus primeros 3 años de vida. La habitación del bebé y el espacio de juego Montessori están diseñados de forma ordenada, sencilla y armónica.

Por ejemplo: al principio al bebé no le hace falta un armario, para nada. Su ropita es tan pequeña que apenas ocupa un par de cajones de nuestra cómoda. Más adelante, podemos adquirir un pequeño armario, a su medida, para favorecer la autonomía del pequeño a la hora de vestirse. 

 

 

Asimismo, los cambiadores son cómodos y útiles, pero a no ser que la habitación de tu bebé tenga unas dimensiones considerables, no te merece la pena comprar este mueble. Se puede cambiar al bebé sobre una toalla o empapador extendido sobre nuestra cama o una mesa. Si el espacio no es un problema, es mejor optar por un modelo de mueble que sea convertible en cómoda con cajones o escritorio, para amortizarlo durante mucho más tiempo.

Casi todos los juguetes son innecesarios hasta la etapa de sedestación. De hecho, meter peluches en una cuna o cochecito de paseo puede ser hasta peligroso. Los materiales Montessori para bebés en cambio, son una buena inversión porque favorecen el desarrollo de las habilidades psicomotoras de los pequeños.

 

 

Lo mismo sucede con los balancines y hamaquitas. Muchos bebés son tranquilos y aguantan bien estando quietos aunque estén despiertos. Otros muchos, en cambio, no los aceptan porque se sienten excluidos e inmovilizados. A estos les gusta más estar incorporados, en movimiento o en brazos. Como aún no podemos saber cómo va a ser nuestro bebé, es mejor esperar para comprar cualquiera de ellas.

Un vigilabebés es buena inversión solo en caso de resultar de verdad necesario. Si controláis visualmente el espacio de juego del bebé durante el día, duerme con vosotros o lo porteáis, no lo necesitaréis.

Otras necesidades básicas

Nunca debemos usar medicación con un recién nacido sin prescipción médica, por lo que resulta innecesario tenerla en casa. En cambio siempre conviene tener a mano un termómetro (digital, no de mercurio).

Cuidar de que la temperatura sea la adecuada, con un buen sistema de refrigeración y calefacción en casa es algo en lo que apenas reparamos antes del parto y, sin embargo, influye muchísimo en el bienestar del bebé y su descanso. ¡Y en los de toda la familia! No es cierto que los ventiladores o el aire acondicionado sea malo para los bebés.

Los peques necesitan estar a una temperatura de entre 20 y 26º y estar alejados de corrientes de aire. En este sentido, los aparatos A+++ suponen una mayor inversión inicial pero rebajan en la factura mensual, por lo que a la larga nos ayudan a ahorrar.

 

 

Por último, si queremos invertir en algo productivo en esta etapa sería en formación para madres y padres primerizos. Los cursos y seminarios online de crianza y educación respetuosas son económicos (en la Tribu los tenéis desde 11,95€) y cuentan con la ventaja de poder adaptarse al ritmo, espacio y momento que cada uno pueda, quiera y necesite.

Además, a través de Internet podremos encontrar mucha información en páginas especializadas o grupos de apoyo a la lactancia materna antes de que nazca el bebé. La formación es siempre una buena inversión, nos prepara para entender mejor las necesidades de la infancia y cuidar mejor a nuestros hijos. También nos hace ganar confianza y seguridad informándonos sobre lo que desconocemos.

 


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