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BLW (Baby-led Weaning): de la teta a los macarrones sin pasar por las papillas

La mayoría de niños pueden comer trozos sin pasar por los triturados

El BLW o Baby-led Weaning es un método que consiste en ofrecer comida en trozos desde que ya están preparados para empezar a comer, a partir de los 6 meses.

Aunque mucha gente cree que lo más sensato es dar la comida triturada, los bebés suelen llegar preparados a ese momento por una razón muy potente: llevan meses ensayando para hacerlo.

Desde que nacen, los bebés son alimentados con leche materna, y en su defecto, con leche de fórmula. Cuando se considera que ya están preparados para empezar a comer otras cosas, algo que sucede normalmente a partir de los seis meses, se suele recomendar iniciar esa transición con comida triturada, para que la traguen del mismo modo que hacen con la leche: sin masticar, pues es lo más tradicional y lo que se considera más lógico y seguro.

Sin embargo es muy común, sobre todo en bebés amamantados, que rechacen las papillas y se queden un poco sorprendidos al recibirlas con la cuchara en la boca: “¿Qué es esto que me dais? ¿Esto cómo se mastica?”.

Y es que parece que muchos niños están pidiendo a gritos hacer lo mismo que hacemos los adultos, que no es otra cosa que llevarnos la comida a la boca tal cual está en el plato.

Esto que nosotros conocemos como “comer”, en niños recibe el nombre de BLW, que son las siglas de Baby-led Weaning, que se podría traducir al castellano como: de la teta a los macarrones sin pasar por las papillas.

Con la lactancia están aprendiendo a hacer BLW

Quizás no hayáis pensado nunca en ello y pongáis la misma cara que puse yo al saberlo: la lactancia, el modo en que un bebé succiona la leche del pecho de su madre, es una preparación para luego masticar la comida.

Durante meses, el bebé succiona el pecho un montón de veces cada día, ejercitando los mismos músculos que después utilizará para comer siguiendo los principios del BLW: el masetero, el temporal y el pterigoideo, que harán el trabajo principal, y otros músculos accesorios que también se trabajan en el momento de la succión y la masticación.

 

BLW

 

Además, el gesto de mamar hace que la mandíbula inferior, que al nacer es más corta que la superior, avance poco a poco hasta llegar a la posición correcta cerca de los seis meses de edad, para que una encía coincida con la otra.

Obviamente, no hablamos de que a los seis meses podrás darle a un niño un trozo de pan duro, o un bistec de ternera, pero sí será capaz de gestionar, aún sin dientes, alimentos como verdura cocida, fruta, pescado e incluso carne blandita.

La lactancia materna les ofrece diferentes sabores

El sabor de la leche materna no es constante, sino que varía con la alimentación de la madre. Esto, que muchas veces se considera un problema (cuando te dicen que no comas cosas con sabores fuertes), puede ser en realidad una ventaja: los bebés consiguen y conocen nuevos sabores con la leche materna.

Que sí, que tampoco van a ser sabores muy intensos porque no es que la leche sepa a salmón si la madre ha comido salmón, pero tendrá ciertos matices que le acerque, de manera atenuada, a los sabores que después podrá reconocer y aceptar más fácilmente, por serle de algún modo familiares.

En el BLW, como sabréis, son los bebés quienes toman las decisiones a la hora de probar y escoger los alimentos que tienen ante sí. Si ya conocen ciertos sabores, será más fácil que acepten dichos alimentos.

La lactancia materna le enseña a comer a demanda

Bueno, en realidad no es solo la lactancia materna la que se da a demanda; cuando se da biberón también se da a demanda. El caso es que durante varios meses la bebé decide cuándo y cuánto comer, porque solo ella sabe cuándo y cuánto necesita comer.

Tras muchos años, tras décadas controlando las cantidades y horarios de alimentación de los bebés, se ha visto que el mejor experto en necesidades alimentarias es cada uno de los bebés, al ser ellos quien, mejor que nadie, saben regular su apetito y su saciedad.

Esto les genera un aprendizaje muy útil para cuando, conociendo algunos sabores, siendo capaces de masticar y habiendo aprendido a llevarse las cosas a la boca, puedan tener por fin un alimento delante para demostrar todo lo aprendido. Porque el BLW también es a demanda, lógicamente.

Y entonces te dicen “dale papilla”

Llega el momento en el que ya pueden comer, ya pueden hacer eso para lo que llevan meses entrenando, y a los padres nos dicen algo como: “Ya puedes hacerle papillas multialimentos, trituradas, para que no tenga que masticar, ni tocar la comida, y con tantos sabores dentro que sea difícil aislarlos mínimamente”.

Que si una papilla con media manzana, media pera, media naranja y medio plátano; que si judías con zanahoria, patata y pollo… le añades un chorrito de aceite de oliva y hasta que te salgan 300-400 gramos de papilla; que si te sacas la leche y añades cereales en un bol, hasta que quede espeso, o si no, le pones los cereales en el biberón.

 

BLW

 

Y uno se dice entonces: “Con lo fácil que me parecía cuando sólo tomaba leche”, que con tanto ingrediente y tanto número, uno se siente como un alquimista preparando fórmulas muy controladas, saltándose a la torera lo de “que coma a demanda”, mientras piensa eso de “¿Cómo lo harían cuando no había supermercados con papillas de bebé, ni cereales en polvo, ni batidora?”.

Pues ya os lo digo yo… les ofrecían la comida tal cual, o la chafaban con algún tipo de mortero, o la madre la masticaba previamente y luego se la ofrecía al bebé en la boca; no les daban papillas casi líquidas.

BLW: de la teta a los macarrones

Que tampoco es que tengamos que hacer lo que hacían nuestros antepasados, porque vete a saber las carencias que tenían esos bebés por diferentes motivos. Pero es que es una pena que lleven meses preparándose para comer y que de repente les digamos que todo ese entrenamiento no sirve, y que lo que mejor les va son las instrucciones de esa hoja fotocopiada enganchada con un imán a la nevera.
Por eso muchos se niegan a aceptar la cuchara, la escupen, giran la cabeza… y sin embargo, si le pones comida delante, la atrapan en su mano y la dirigen a su boca (BLW).
Y ojo, que no es algo que suceda en un día, ni en una semana. Son muchos los profesionales que recomiendan 2-3 papillas al día y reducir la leche materna a 2-3 tomas al día.
Es decir, sugieren como ideal que algo que debe suceder en un proceso de unos seis meses (de los 6 a los 12 meses de vida del bebé), pase en un par de días.

La leche materna es el mejor alimento que existe, así que a los seis meses sigue siendo el alimento más importante.

La alimentación complementaria tiene como finalidad (como bien indica su nombre) complementar: ir añadiendo nuevos alimentos para que se diversifique la dieta y para que el bebé, poco a poco, vaya pasando de la leche a la comida de los mayores, porque poco a poco se está haciendo mayor (tan poco a poco que hasta el año de vida se considera que la leche materna sigue siendo el alimento principal).

¿Cómo es esto del Baby-led Weaning (BLW)?

Pues el BLW no es tan difícil como puede parecer, aunque sí es cierto que tiene unos cuantos matices que deben conocerse, y que hay maneras de ofrecer la comida de modo que dé más tranquilidad a los padres, que por lo general nos suele asustar bastante el que se atraganten.

Todo consiste en hacerlo con naturalidad y sentido común. Tenemos un(a) bebé en una edad en que tiene curiosidad por la comida, se mantiene estable en la trona o en nuestro regazo, y es capaz de agarrar comida con las manos (trozos largos y finos, como un dedo) y llevársela a la boca.
Toma pecho frecuentemente y es la hora de comer. Nos sentamos todos en la mesa y le damos algo para que empiece a tocarlo.

Como aún no sabe comer, es importante que no coja los alimentos con hambre, sino con curiosidad (con hambre se cansará enseguida). Tampoco deberá tener sueño, porque entonces puede ser peligroso.

Es ideal empezar con un solo ingrediente, y esperar al menos un día (cuando veamos que ha comido algo, claro), hasta ofrecer el siguiente, por aquello de asegurarnos de que le sienta bien.
Al día siguiente, si no hay signos de molestias, podrá volver a comerlo junto con otro alimento nuevo que queramos ofrecerle (algunas guías sugieren una separación de entre 3 y 5 días entre ingredientes, que puede ser una buena opción para aquellas familias con historial de alergias).

 

BLW

 

Y así vamos añadiendo los alimentos día a día, con las únicas recomendaciones de:

  • Escoger una fuente de proteína al día y no dar más del máximo recomendado: carne (20-30 gramos al día), pescado (30-40 gramos al día), huevo (una pieza mediana al día).
  • Dejar para los 12 meses las verduras y hortalizas de hoja (acelga, espinacas, lechuga…), que captan demasiados nitritos del suelo.
  • Dejar para los 12 meses la leche y los derivados lácteos (por ser altos en proteínas y bajos en hierro, aunque a los 9-10 pueden probar pequeñas cantidades de yogur natural y queso fresco).
  • Dejar para los 2-3 años, y con moderación, el marisco y los peces grandes, que acumulan mercurio y cadmio.
  • Evitar los alimentos superfluos y todos aquellos que sean pequeños y/o duros.

BLW: ¿y no se atragantan?

El bebé cogerá los alimentos y después de unos días de experimentación manual, considerará oportuno llevárselos a la boca. Entonces los masticará, babeará, escupirá… y los volverá a agarrar para meterlos de nuevo en la boca, para tragarlos.

Con alguno se atragantará y hará un “Ajjjjj” y un par de toses que le servirán para moverlo del lugar en el que le provoca arcadas, aprendiendo así que tiene que gestionarlo por otras zonas y masticarlo un poco más.

Alguna vez incluso se quedará con el “Ajjj” mantenido, hasta que lo cojamos en brazos y lo pongamos boca abajo para ayudarle a acabar de sacarlo… pero es poco habitual.
Mucha gente piensa que comiendo trozos se atragantan mucho más que con papillas, y no es del todo cierto: la evidencia dice que se atraganta el mismo número de bebés, pero que los que comen trozos se atragantan más veces, a los 6 meses.

 

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Luego, a los 8 meses, resulta que de todo lo que han aprendido, son capaces de comer con mucha más seguridad que los que siguen con triturados, porque los episodios de atragantamiento son menos que en el caso de los bebés de 8 meses que comen papillas.

Y lo curioso (o quizás no tanto), es que el bebé estará comiendo lo mismo que nosotros y hará, porque nos sentiremos responsables, que decidamos nosotros comer más variado y mejor, para que así él también coma más variado y mejor.

Así, con paciencia, día a día, semana a semana, se irá complementando la leche con los demás alimentos, sin necesidad de acostumbrarle a las papillas y triturados porque, en realidad, ya estaba preparado para masticar la comida y comer solo, o sea, para el BLW.

 

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1 comentarios en "BLW (Baby-led Weaning): de la teta a los macarrones sin pasar por las papillas"

  1. ¿Los que sobrevivan a los atragantamientos de los 6 meses serán más fuertes?

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