Crianza anti crisis (I): la canastilla y el fondo de armario del bebé

Qué ropa necesita y cuál es imprescindible evitar durante los primeros meses de vida de nuestro bebé

Esperar al tercer trimestre de embarazo para acertar con la talla del bebé y tener claras las prioridades a la hora de hacer nuestras primeras compras, es sumamente importante para no acabar malgastando nuestro presupuesto familiar. Te damos las claves de la crianza anti crisis para recibir al nuevo miembro de la familia con todo lo necesario pero sin despilfarrar. La ropita del bebé, por ejemplo, constituye una de las compras que mayor gasto nos genera.

La canastilla del recién nacido

La ropita de bebé es una de las cosas en las que hacemos mayor gasto, sobre todo al principio. Muchas veces por capricho, ya que los bebés crecen rapidísimo durante los primeros meses de vida y dejan la ropa nueva (incluso con la etiqueta puesta) atrás.

El ajuar del recién nacido para el hospital debe incluir media docena de bodis de algodón, con abertura ancha en el cuello o abotonamiento lateral o frontal. Si estamos fuera de casa, debemos llevar varios limpios porque pueden mancharse a menudo por las heces líquidas.

 

 

Sin embargo, el uso de las tradicionales manoplas (para calentar las manitas y evitar que se arañen la cara) está cada vez más discutido por los especialistas, que defienden que el bebé debe poder tocarse a sí mismo y a sus padres para sentir seguridad y confianza.

Sí que son necesarios tres o cuatro pijamas o peleles completos, que tapen de cuello a pies. Estos son imprescindibles en las primeras horas en las que les cuesta aclimatarse al medio externo. Si estamos en una estación cálida del año, pronto podremos ponerle al bebé algo más ligero.

 

 

Los calcetines también son necesarios cuando no lleven peleles. Así les protegemos los pies, que suelen enfriarse con facilidad. Uno o dos pares son suficientes (los recién nacidos no caminan ni huelen mal). Asimismo, una mantita, toquilla o arrullo nos servirá para arropar al peque cuando paseemos con él o para cuando nos vayamos a casa. En las primeras semanas es mejor evitar los abrigos y las chaquetas.

Asimismo, las gasas (por si el bebé regurgita) son menos peligrosas e incómodas para los recién nacidos que los baberos. Toda esta ropa debemos llevarla con las etiquetas cortadas y previamente lavada en casa, con detergentes neutros y sin suavizante, para que la delicada piel del bebé no sufra.

Un paquete de pañales resulta imprescindible. En el hospital pueden ser más prácticos los desechables, pero una vez en casa podemos optar por los de tela. Las toallitas húmedas para pieles sensibles son cómodas para limpiar las heces, pero es más fácil que se irrite el culito, así que mejor si usamos una esponja o gasas y agua templada.

 

 

El chupete no es recomendable (al menos hasta después de unos meses y mejor si es nunca). Está desaconsejado por los expertos hasta que la lactancia materna esté establecida (la AEP señala que solo a partir del mes no conlleva riesgos). También los zapatitos son innecesarios mientras el niño no camine.

La colonia es otro prescindible. Los recién nacidos huelen bien de forma natural, pero si no nos resistimos a las fragancias infantiles, conviene recordar que debemos aplicarlas sobre la ropa, y nunca sobre la piel del bebé.

 

 

Una vez en casa, debemos lavar al bebé con un jabón infantil que tenga un pH de 4 a 4’5 y secarle con una toalla de baño pequeña, de tejidos naturales y suaves, también previamente lavada.

La ropa que necesita y no necesita un bebé las primeras semanas

Durante las primeras semanas de vida de un recién nacido es fundamental utilizar ropa fabricada en tejidos naturales y transpirables como el lino y el algodón, sin etiquetas ni costuras que puedan irritar su sensible piel. Toda la ropa que utilice en las primeras semanas de vida debe ser cómoda, de calidad y segura.

Es importante evitar los cuellos muy cerrados y las mangas estrechas que impidan el movimiento y el confort del bebé. También es vital revisar que los botones, corchetes y cremalleras estén bien fijados y prescindir de adornos con cintas y lazos que puedan causar accidentes por asfixia.

Los bodis, pijamas y peleles son las prendas que más utilizan los bebés hasta los 12 meses. Es recomendable que tengan fácil acceso en la entrepierna para facilitar el cambio de pañal.

 

 

¿Y qué ropa no necesita un recién nacido? Estos son los errores más habituales a la hora de comprar o elegir la ropita del bebé:

  • Una talla equivocada. Acertar con la talla es un auténtico rompecabezas. ¿Cuál le tengo que comprar? ¿La talla 1? ¿Quizás mejor la 0? Por eso es deseable evitar caer en la tentación de comprar la ropa con antelación. Lo mejor es esperar al último trimestre de embarazo para saber aproximadamente la medida del bebé. Fijarse en los centímetros que indica la etiqueta, más que en la talla, nos ayudará a no equivocarnos.
  • Fuera zapatos. Médicos y expertos recomiendan no calzar a los bebés hasta que no empiezan a caminar.
  • No a los vaqueros. Ni rígidos vaqueros ni prendas ajustadas. Los bebés necesitan holgura y libertad de movimiento para desarrollarse y crecer de forma saludable.
  • Sin abrigo. Abrigar demasiado al recién nacido por miedo a que pase frío o enferme es algo muy habitual que, sin embargo, conviene evitar. Durante sus primeros meses de vida es mejor prescindir de chaquetas y abrigos.

 

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Por último, llevar siempre con nosotros una muselina en los meses de primavera y verano o una manta ligera y suave en otoño e invierno, nos proporciona un práctico comodín para abrigarles cuando sea necesario. Como veis, los bebés necesitan realmente muy poca ropa y es mejor ir adquiriendo las prendas a medida que van creciendo y vamos viendo necesidades. Así no malgastamos dinero en tallas o prendas poco adecuadas.

 

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