Síndrome de burnout, cuando las madres no pueden más

La OMS incluyó oficialmente en 2019 el síndrome de "burnout" o "síndrome de estar quemado", en la Clasificación Internacional de Enfermedades

Artículo publicado el 10 Ene 2022 - Este artículo ha sido revisado y actualizado con fecha 7 marzo, 2022

Si metemos en una coctelera las noches sin dormir y los días extenuantes intentando lidiar con una vida laboral exigente y el cuidado de un pequeño ser humano; le añadimos hermanos mayores, comidas, limpieza y lo aliñamos con un poco de estrés emocional y presión social, el resultado es una bomba de relojería que nos puede explotar en las manos en forma de síndrome de burnout parental.

¿Qué es el burnout parental?

Inicialmente este término hacía referencia a una forma de estrés laboral. La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó oficialmente en 2019 el síndrome de «burnout» o «síndrome de estar quemado», en la Clasificación Internacional de Enfermedades y lo describió como «un síndrome resultante del estrés crónico del trabajo que no ha sido gestionado con éxito».

Si este desgaste extremo prolongado en el tiempo lo trasladamos al ámbito de la crianza, lo bautizamos como «burnout parental», algo más común de lo que pensamos (sobre todo ahora que la pandemia modifica nuestros hábitos y afecta a nuestra logística familiar). También puede sufrirlo el padre, pero por lo general son las madres las más afectadas al pasar más tiempo con el bebé y llevar el peso de las responsabilidades del hogar.

 

Burnout parental: Cómo detectarlo y qué hacer

 

No tenemos superpoderes

Las redes sociales cada vez tienen más protagonismo en nuestra sociedad actual. Y es que el prototipo de madre que proyectan nos pide que seamos «Superwoman». Esto puede afectar a la confianza de la madre y mermar su autoestima provocando inseguridad y culpabilidades al sentir que no se está a la altura de las imágenes idílicas que nos muestran.

Cuando no conseguimos ser las madres perfectas que saben hacer cookies caseras con sus hijos, que tejen bufandas, cosen disfraces y viajan a lugares idílicos, nos puede llegar a generar estrés y frustración, contribuyendo a que se llegue al sufrir el síndrome de «burnout».

«Si a esto le sumamos la presión familiar en forma de críticas, comentarios o comparaciones, el malestar se puede agravar», añade la psicóloga del equipo de Criar con Sentido Común, Mamen Bueno.

 

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Cómo identificar el síndrome de burnout parental

Para saber si padeces este síndrome es necesario que pares y escuches tu cuerpo. En muchas ocasiones no damos importancia a los síntomas de fatiga y agotamiento o los confundimos con otras patologías, y es que la mayoría de manifestaciones del «burnout» son reacciones de nuestro organismo a una situación de estrés mantenido en el tiempo. Anota si te sientes identificada con alguno de los síntomas del burnout parental:

  • No eres capaz de conciliar bien el sueño.
  • Piensas constantemente en el poco tiempo libre que tienes.
  • Te sientes frustrada.
  • Culpas a las personas de tu alrededor de tus problemas.
  • Prefieres aislarte y renunciar a la vida social, para descansar y dar unas cabezadas en el sofá.
  • Tienes a menudo sensación de soledad, desgana y ganas de llorar.
  • Has sufrido algún ataque de ansiedad o consideras que vives en una situación de estrés permanente.

A nivel psicosomático, el síndrome de «burnout» o agotamiento extremo se puede manifestar con dolores musculares, cefaleas recurrentes, problemas gastrointestinales, insomnio y cansancio.

 

 

Burnout parental, qué hacer para paliar sus efectos

Si tras leer los síntomas piensas que puedes sufrir este síndrome, no te preocupes, hay opciones. El primer paso para solucionar un problema es ser conscientes de que realmente lo tenemos. Si es tu caso, estos consejos pueden ayudarte a dar un giro a la situación y poco a poco tomar las riendas de tu vida de una manera más sosegada:

Acepta que no puedes con todo y no te pongas tantas responsabilidades

Manda a la autoexigencia de vacaciones. La jornada tiene 24 horas y muchos días no somos capaces de hacer todo lo que nos proponemos. Pensamos que hay tiempo para todo, pero con un niño pequeño la mayoría de las veces surgen imprevistos que nos trastocan el planning y ya vamos con la lengua fuera.

Delega algunas de las obligaciones que te impones

Muestra tu vulnerabilidad, no tengas miedo a dejar las responsabilidades en otras manos que no son las tuyas. Pide ayuda a tu pareja, a tu familia o contrata ayuda externa. Muchas veces el resto del mundo no es consciente de tu sufrimiento. Hacer como que todo va bien o negar tu situación es un claro síntoma del «burnout».

Aquí lo importante es tu salud y una vez que descanses podrás retomarlas de mejor forma. «O incluso cambiar de opinión y ya no querer hacer alguna de esas cosas», matiza Mamen Bueno. Si no pudieras delegar, baja el listón, se consciente de tu realidad actual y en base a ella organízate.

 

 

Orden y prioridades

Tómate tu tiempo para organizar el día y establecer prioridades. Nadie te pide que seas la mamá del año. Pon el foco en las tareas urgentes, y deja las que no lo son para otro momento.

El autocuidado, fundamental

Dentro de esta organización, reserva unas horas para ti, para el autocuidado. Haz cosas que te gusten: salir a caminar, tomar algo con una amiga, ir a la peluquería, leer… Cualquier cosa que te haga desconectar de la rutina y te distraiga de las obligaciones, a veces estresantes, del día a día. Nuestra especialista, Mamen Bueno, también señala en este punto que es importante «espaciar o limitar algunas interacciones sociales que te hacen daño».

Deja la culpa a un lado

Esta palabra es un sentimiento que te impide avanzar y te bloquea. Con toda nuestra buena intención intentamos conciliar, pero si no llegamos a cumplir nuestros objetivos del día a día como madre, no caigas en la tentación de culparte. En su lugar podríamos buscar soluciones para aprender de lo sucedido y que no nos vuelva a pasar.

 

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Intenta no aislarte

Hablar es liberador. Sería conveniente que te relacionaras con otras madres que estén viviendo la misma situación. En el parque, en la puerta de la guardería o incluso en internet, podrías encontrar el apoyo que necesitas. Recuerda que también puedes encontrarlo en nuestra Tribu CSC con grupos de apoyo virtuales.

Cómo prevenir el burnout parental

Caer en el agotamiento de madre primeriza es algo fácil, pero también evitable. En la medida de lo posible ten en cuenta estas recomendaciones:

  • Sé flexible. Si te impones normas o rutinas muy estrictas sólo conseguirás sentirte culpable, frustrada y no llegar a nada. Establece límites viables que vayan acordes a tus circunstancias personales y familiares.
  • Pide ayuda. Antes de llegar al «burnout» y que tu vida se empape de mal humor y reproche, sé consciente de que no puedes hacer todo tú misma.
  • Establece rutinas familiares que fomenten la unión. Como por ejemplo cenar todos juntos o organizar planes de fines de semana. Perdemos tanta energía con los quehaceres diarios y el trabajo que se nos puede olvidar hablar con nuestra pareja. Trabajar la comunicación es fundamental para exponer nuestras necesidades emocionales así como para conocer las de nuestra pareja e hijos. Incluir una reunión de pocos minutos al día puede afianzar el vínculo afectivo familiar, así como desahogarte y sacar fuera todo aquello que te preocupa.
  • Practica mindfulness o técnicas de relajación. Tendemos a echar la culpa de nuestro agotamiento a la falta de tiempo. Pero eso no es del todo cierto, porque el no tener los conocimientos o los recursos suficientes también influye. Existen herramientas con las que evitar quemarnos y sufrir el «burnout» maternal. Aquí es donde el mindfulness te puede ayudar. Uno de los mejores consejos para no llegar al agotamiento crónico es regularnos a nosotros mismos. Parar y observar. Así conseguiremos tomar distancia de las emociones, no identificarnos con pensamientos tóxicos y lograr educar desde la calma y la serenidad. De esta manera podremos explicar a nuestros hijos las cosas sin tener que recurrir a levantar la voz, algo que nos termina agotando y finalmente entonando el «mea culpa». ¿Cuántas veces te encuentras haciendo varias cosas al mismo tiempo?, por ejemplo ¿jugando con tus hijos mientras estás pensando en las comidas que tienes que preparar para el día siguiente? Para todo esto el mindfulness, que propone trabajar la atención plena. ¿Cómo? Ejercitando nuestra atención, escuchando nuestro cuerpo, dándonos cuenta de cómo reaccionamos ante determinadas circunstancias y tomando perspectiva. Y además sin poner etiquetas de «esto es bueno» o «esto es malo», sin juicios. «También nos sirve para ver cómo impactan en nosotras ciertas situaciones, personas o comportamientos, y así es más fácil tomar decisiones con la intención de cambiar lo que nos haga sentir mal», indica Mamen Bueno.

 

Burnout parental: Cómo detectarlo y qué hacer

 

Recuerda que no debes sentirte fracasada por no tener todo bajo control. Sé amable contigo misma. Céntrate en que tu principal objetivo sea encontrar tiempo para disfrutar de pequeños momentos con tu pareja, con tu hijo, con tus amigos o en soledad, así como encontrar paz para poder trasmitírsela a los que te rodean. Porque nadie da lo que no tiene.

 

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