Viajar con niños: tips para planificar y disfrutar de las vacaciones sin morir en el intento

Tomar precauciones, organizarse bien y adaptar los planes a sus necesidades son las claves del éxito

Que los niños dictan rutinas y condicionan nuestro estilo de vida es bien sabido, pero a pesar de ello viajar con niños es una experiencia familiar inigualable. Sin embargo, muchas familias sacrifican viajes ante el temor de acabar estresados al viajar con peques o tener algún percance con ellos fuera de casa.

En realidad, los niños pueden viajar desde que nacen y aunque es necesario tomar precauciones, organizarse bien y adaptar los planes a sus necesidades, no existen serios inconvenientes que nos puedan suponer un impedimento a la hora de disfrutar de nuestras vacaciones familiares con ellos.

El truco para que todo vaya como la seda consiste en tenerles en cuenta a la hora de planificar todo el viaje. Los siguientes tips nos ayudan a conseguir que nuestro ansiado viaje de desconexión no se convierta en toda una odisea:

Elegir un destino familiar acorde a nuestras necesidades

Ante todo, sentido común y coherencia. Hay destinos que no son los mejores para viajar con niños, por más que nos encanten los países exóticos o las experiencias llenas de adrenalina. Quizás no podamos viajar a Asia en plan mochileros, practicar kayak con un bebé o volar en avión durante 12 horas seguidas… ¡pero seguro que hay lugares más cercanos e igualmente atractivos que no conocéis todavía! El mundo es muy grande y variado, lleno de lugares preciosos y sitios de interés.

Lo primero que tenemos que pensar es qué tipo de viaje y estancia encaja más con nuestras necesidades. Playa o montaña, pueblo o ciudad… Por lo general, los lugares pequeños como los pueblos exigen menos desplazamientos y tienen un ritmo de vida más pausado, que resulta ideal para las familias con niños pequeños.

Las capitales europeas, por su parte, ofrecen un sinfín de atractivos y son un buen destino turístico para familias. Muchas de ellas, además, están a tan sólo un par de horas de vuelo. Si nos centramos en destinos con actividades atrayentes también para niños y que sean cercanos, no necesitaremos descansar de las vacaciones a la vuelta a casa.

Organización, la base de todo

Con niños a bordo, cuanto más planificado esté nuestro viaje, menos margen daremos a las sorpresas de última hora. Hacer colas innecesarias bajo el sol para sacar entradas a museos o atracciones es algo que podemos evitar fácilmente si viajamos con todas nuestras entradas ya adquiridas de antemano. Igualmente, debemos salir de casa con todas nuestras reservas ya realizadas.

Alojamientos, restaurantes, visitas turísticas y actividades deben ser planificadas desde el principio del viaje y esparcidas en nuestro calendario vacacional de forma que haya espacio y tiempo suficiente entre ellas para poder desplazarnos con comodidad y tranquilidad de un sitio a otro, pudiendo descansar entre actividades y evitando estresarnos sin necesidad si surge algún imprevisto entre ellas.

 

viajar con niños

 

Cuanto más pequeños son los niños, más demandan atención y cuidado. Para evitar que la organización del viaje se convierta en una tarea mastodóntica con un peque que no deja ni un minuto libre al día, lo ideal es dividirnos el trabajo de planificación de nuestras vacaciones: quién buscará destinos, transporte y alojamientos; quién contactará y realizará las reservas, etc. ¡Así será todo resulta mucho más fácil!

Escoger un alojamiento familiar

Viajar con niños pequeños, no podemos estar todo el día dando vueltas por la calle. Sobre todo si es verano y las altas temperaturas en las horas centrales del día nos obligan a descansar. Una habitación de hotel puede llegar a asfixiarnos si tenemos que pasar muchas horas encerrados entre cuatro paredes. En cambio, los complejos hoteleros con piscina, zonas de ocio variadas y actividades infantiles, son una buena opción para familias con hijos.

Los apartamentos vacacionales o las casas de alquiler también son una estupenda alternativa, porque nos permiten estar como en casa. En ellos disponemos de mayor espacio y podemos ahorrar en desayunos, comidas y cenas. Que dispongan de espacio exterior o estén ubicadas en urbanizaciones con piscina es un plus muy a tener en cuenta si viajamos en los meses más cálidos del año.

Planificar una ruta tranquila que incluya actividades infantiles

Una familia está compuesta por personas de distintas edades y tenemos que planificar un viaje para todos. ¡Lo que quiere decir que los peques también cuentan! Los museos son lugares maravillosos, pero a no ser que tengan dinosaurios o sean interactivos, los niños se aburrirán en seguida en ellos y empezarán a estar inquietos.

A la hora de viajar con niños, es importante localizar puntos de interés a lo largo de nuestro viaje que les permita jugar y divertirse. Si los peques ya tienen edad para jugar en un parque, es interesante tener localizadas zonas verdes o lugares de ocio infantil, así como restaurantes y cafeterías kids friendly (con monitores, actividades o espacios de juego) donde se les tenga en cuenta en la organización del espacio y la preparación de los menús.

 

Descubre todo lo que puedes hacer para portear en verano y pasar menos calor en el Seminario Online «Porteo en Verano».

 

Tenemos que tenerlo claro a la hora de trazar nuestro itinerario: nos olvidamos de estar pateando las calles todo el día, de querer verlo absolutamente todo y de ir con prisas para que nos dé tiempo. Los niños son extremadamente sensibles y sólo conseguiremos alterarlos y acabar pasándolo todos mal. Un ritmo suave y un itinerario diario breve, que alterne visitas turísticas con momentos de esparcimiento, y que no esté sobrecargado de visitas culturales, se adapta a la perfección al ritmo de un peque.

Involucrar a los más pequeños en los preparativos

Si la edad de nuestros hijos ya les permite disfrutar con nosotros en la emoción anticipada del viaje, podemos mostrarles imágenes de vuestro destino, y de los lugares que hay en él, que sepamos van a gustarles. Al mismo tiempo, les podemos hablar de cómo va a ser nuestro lugar de vacaciones, de la casa tan bonita que vamos a tener allí, de las cosas que haremos juntos cuando lleguemos (la palabra «juntos» es muy importante para ellos) y de todas las cosas nuevas que veremos.

Hacer imaginar a los niños lo bien que lo vamos a pasar todos juntos, les emociona y les hace tener ganas de conocer el lugar. También evita confusiones, nervios y temores, ya que hay pequeños que pueden ponerse nerviosos al viajar si no entienden bien la situación o lo que está sucediendo.

Tenemos que echarle imaginación y entusiasmo a nuestro relato, pero sin exagerar. Y por supuesto, nunca les tenemos que engañar. Si no queremos exponernos al berrinche constante de un niño indignado (y con toda la razón del mundo, además), debemos ser fieles a nuestra palabra y llevarles a montar en la noria o lo que sea que le hayamos prometido.

El equipaje: tener claro lo imprescindible

Ya lo tenemos todo elegido, organizado y reservado… ¡Ahora toca hacer las maletas! Vamos a intentar no cargar con cosas innecesarias. Viajar con bebés o niños muy pequeños implica llevar muchos bultos extra (sillita de coche y de paseo, cuna de viaje, etc.). La regla de oro es una maleta de tamaño mediano por cada dos. Siempre con ruedas y nunca excesivamente pesadas. Tenemos que tener en cuenta que los adultos tenemos que tener al menos una mano libre para poder cuidar al peque en todo momento.

Una sola maleta de mano servirá para tener siempre cerca de nosotros durante el trayecto todo lo imprescindible. Si viajamos en avión y no queremos facturar, debemos preparar una maleta de mano por persona. Hay cosas que, aunque necesarias, pueden adquirirse en destino. Así que no hace falta llevar un regimiento de pañales o toallitas húmedas. Seguro que adonde vamos también los podemos comprar (como tantas otras cosas que ocupan una barbaridad de espacio en la maleta). Informarnos del tiempo que hará en nuestro destino para llevarnos sólo la ropa que sea necesaria, también resulta de lo más útil, incluso aunque nuestros hijos ya sean mayores.

 

 

La maleta del peque debe contener sus efectos personales y algunos de sus juguetes favoritos. El peluche con el que duerme o su cuento favorito pueden facilitarle enormemente la adaptación en destino. En nuestra maleta de mano también debemos llevar algunos materiales de entretenimiento para amenizar el viaje. Muchos vienen en formato de viaje, son ligeros y no ocupan espacio.

Al viajar con niños también debemos llevar un botiquín infantil de viaje, sobre todo si nuestro hijo necesita inhaladores o medicación de uso crónico para afecciones tales como el asma o la alergia. Es importante llevar cantidad para todas las vacaciones, así como recetas y/o informes médicos donde consten el diagnóstico y el tratamiento indicado. Otros medicamentos básicos como los analgésicos o antitérmicos también son imprescindibles.

Tampoco está de más llevar una copia de la cartilla de vacunas al viajar con niños y consultar con su médico un par de meses antes los viajes al extranjero, por si hay que hacer algún ajuste en el calendario de vacunación o acudir a un centro de vacunación internacional. Para que según qué tipo de destino o viaje, necesitaremos tener en cuenta que ciertas vacunas resultan imprescindibles.

Un trayecto ameno y tranquilo

Es preferible contar con un par de camisetas menos en la maleta para hacer espacio a unos pocos juguetes. Aunque el trayecto sea corto, los niños pierden el interés en seguida y si se aburren puede hacérsenos a todos muy largo el viaje… Sin embargo, si estamos preparados y tenemos con qué entretenerles en los desplazamientos, todo será como coser y cantar.

Debemos tener a mano sus cosas… ¡pero no a la vista! Dosificar los juguetes y no mostrárselos demasiado pronto es como tener un as en la manga. Lo normal es que al principio del viaje los niños estén súper entretenidos observándolo todo y haciéndonos un montón de preguntas. Estaciones de trenes, aeropuertos, barcos… ¡Todo es nuevo para ellos y resulta emocionante!

 

Descubre cómo evitar los mosquitos, qué crema del sol usar y muchas cosas más en el Seminario Online «Prepárate para el verano».

 

Debemos aprovechar la ocasión y procurar fomentar su interés por todas esas cosas nuevas que está viendo a su alrededor. Explicarles dónde estamos, que vamos a hacer a continuación, para qué sirve para cosa… También es frecuente que, tras la emoción inicial, acaben durmiéndose en los desplazamientos. Con suerte, en menos que todos nos demos cuenta, habremos llegado a nuestro destino.

Una vez en destino…

Las rutinas son muy importantes para los niños, ya que les da seguridad. Saber lo que va a suceder a continuación les aporta tranquilidad (por ejemplo: después de la comida, se duerme un rato). Un niño que se siente a gusto, es un niño feliz y, por extensión, toda la familia disfrutará mucho más de su estancia fuera del hogar. Así que, en la medida de lo posible, trataremos de planificar nuestro itinerario vacacional respetando su ritmo, horario y hábitos.

El peque debe de poder disfrutar de su hora diaria de juego al aire libre con otros niños de su edad, esto es importante para que no se sienta desorientado. También lo es que respetemos sus horarios de comida y sueño, la hora del baño o la del cuento en familia.

Para conseguirlo, podemos buscar un parque o una zona de juegos infantil nada más llegar. También ganaremos en tranquilidad si localizamos una farmacia cercana a nuestro alojamiento y un restaurante family friendly. Asimismo, es importante huir de las zonas atestadas de gente y demasiado bulliciosas, que puedan estresarle y estresarnos.

Los mejores compañeros de viaje: el sentido común y la empatía

Viajar con niños es una experiencia increíblemente enriquecedora para toda la familia, que nos permite atesorar grandes recuerdos reforzar nuestro vínculo afectivo. Para que nuestras vacaciones resulten todo un éxito, solo tenemos que echar mano de la coherencia, utilizar el sentido común y saber empatizar con los más pequeños.

Tenerles en cuenta, porque son parte de la familia y van a viajar con nosotros, marca por completo la diferencia. Sus necesidades y apetencias son diferentes de las de los adultos y es algo que debemos tener siempre en cuenta. Sin embargo, con estas sencillas pautas, podemos marcar por completo la diferencia y conseguir un álbum de viaje espectacular, lleno de momentos maravillosos con nuestros hijos, del que nos sentiremos muy orgullos cuando regresemos a casa.

 

No te pierdas los nuevos posts de nuestro blog!

Introduce tu correo y te avisaremos de nuevos posts en el blog de Criar con Sentido Común


¿Te gustaría tener acceso GRATIS a más de 80 cursos y seminarios, un grupo de apoyo, y la asistencia de 10 profesionales expertos en crianza para atender a tus dudas? Entonces apúntante a la Tribu "CSC"!


Más Información sobre la Tribu aquí

0 comentarios en "Viajar con niños: tips para planificar y disfrutar de las vacaciones sin morir en el intento"

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Síguenos en las Redes

Visit Us On FacebookVisit Us On InstagramVisit Us On TwitterVisit Us On Youtube