A partir del 1 de enero se equiparan los permisos de maternidad y paternidad, pero no se reparten

2021 es el año en el que se equiparan los permisos de maternidad y paternidad, pero las madres españolas siguen teniendo uno de los permisos más cortos de Europa

2021 será el año en el que se equiparan los permisos de maternidad y paternidad. De modo que si vuestro bebé nace a partir del 1 de enero de 2021, ambos progenitores, tanto la madre como el padre (o la madre no gestante), tendréis 16 semanas de permiso cada uno, pero no se reparten.


<h2″>Madre y padre tendrán el mismo tiempo de permiso: 16 semanas

El tradicional anuncio de quién ha sido el primer bebé que ha nacido en el país, viene acompañado en 2021 de otra noticia de especial relevancia y no exenta de cierta polémica: los permisos de maternidad y paternidad se igualan y será, para ambos progenitores, de 16 semanas.

Y es que aunque en España ambos progenitores tienen permiso por el nacimiento y cuidado de los hijos/as desde hace ya años, este nunca ha sido igual para madres y padres. Hasta ahora, la madre tenía 16 semanas y su pareja contaba con doce. Sin embargo en 2021, por primera vez en la historia del país, padre y madre tendrán el mismo tiempo de permiso de nacimiento, 16 semanas.

 

 

Con esta medida, España pretende amparar una ley cada vez más igualitaria para ambos progenitores, convirtiéndose así en uno de los países más avanzados en este aspecto, equiparándose de esta forma a países como Suecia, Islandia o Dinamarca.

Sin embargo, la nueva ley no está exenta de polémica, ya que aunque se igualan los permisos de maternidad y paternidad, ni se amplía el permiso de la madre, ni los progenitores podrán repartirse sus semanas de permiso, como sí podían elegir hacer anteriormente.

Los permisos de maternidad y paternidad se equiparan… pero no se reparten

De las 16 semanas de permiso de las que a partir del 1 de enero de 2021 gozará cada progenitor, las seis semanas posteriores al parto serán obligatorias, ininterrumpidas y a jornada completa. Las otras 10 restantes se disfrutarán en periodos semanales, de forma acumulada o interrumpida, siempre dentro de los 12 meses siguientes al parto.

A diferencia del padre, la madre, a quien corresponde la labor de gestación y parto, sí puede anticipar el periodo de las seis primeras semanas hasta cuatro antes de la fecha previsible para el nacimiento de su bebé.

Ambos progenitores percibirán durante su permiso por nacimiento el 100% de la base reguladora que esté establecida para la prestación por incapacidad temporal derivada de contingencias comunes, de lo cual se hace cargo la Seguridad Social.

 

 

Además, la ampliación del permiso de paternidad podrá solicitarse y ampliarse para cada progenitor por discapacidad del menor; por nacimiento, adopción o acogimiento múltiples (por cada hijo, a partir del segundo) y por parto prematuro y hospitalización de más de siete días a continuación del parto (hasta un máximo de 13 semanas, según informa la Seguridad Social).

No obstante, la ley no da respuesta a la demanda social, cada vez más acuciante, de disponer de mayor tiempo para que las familias puedan criar y cuidar a sus hijos e hijas, ya que no amplía el permiso de las madres, ni hace posible que los padres (o el progenitor no gestante) ceda parte de sus 16 semanas al principal cuidador del bebé durante sus primeras semanas de vida.

 

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Se sigue sin poner foco en las necesidades del bebé

En la actualidad, el permiso de maternidad de las madres españolas es de los más cortos de la Unión Europea. Suecia y Croacia, con 480 y 410 días de permiso respectivamente, están a la cabeza de los países europeos. En su caso, este permiso debe repartirse entre la madre y el padre obligatoriamente. El tercer puesto se lo reparten Reino Unido y Albania, con 365 días. Les sigue Noruega, con 315 días. A su lado, los 112 días de permiso en España parecen una nimiedad.

La duración de los permisos de paternidad y maternidad en nuestro país lleva años siendo materia de debate y punto de conflicto en nuestro país. Pero, por otro lado, también se reivindicaba la igualdad en las bajas paternales y maternales.

Para las madres y los especialistas en infancia, existe una incoherencia obvia entre los cuatro meses de baja de maternidad y los seis meses de lactancia materna exclusiva que recomienda la Organización Mundial de la Salud. A la hora de amamantar a sus bebés, para las madres lactantes existe una dificultad evidente que también afecta al desarrollo afectivo del bebé, ya que el vínculo emocional se ve interrumpido bruscamente y a edad temprana. El establecimiento de dicho vínculo, fundamental para el correcto desarrollo físico y emocional del niño/a, se detiene tanto para los bebés como para sus madres, opten estas o no por la lactancia materna.

 

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La llegada de un bebé a la familia, literalmente, nos cambia la vida. El que se nos haga más o menos cuesta arriba, depende en gran medida de las opciones que los progenitores tengan durante los primeros meses de vida de su criatura. En este sentido, la nueva ley sigue sin apoyar lo suficiente a las familias ni se compromete con las necesidades de la infancia.

Por supuesto, el tiempo que pase el niño con ambos progenitores en sus primeros meses y años de vida es un factor esencial para su bienestar, teniendo en cuenta la importancia del vínculo afectivo en el desarrollo infantil y del establecimiento de un apego seguro. Durante sus años de infancia, los niños y niñas necesitan tener el referente de ambos progenitores.

Pero, pensando solo en las necesidades de los bebés, parece incoherente que se haya optado por equiparar los permisos antes de ampliar el de las madres, que es quien gesta, pare y amamanta. El vínculo del recién nacido con su madre se forja durante el proceso de gestación, de madera que una vez fuera del útero, ella es todo su mundo, lo único que reconoce y reconforta de forma inmediata.

 

 

La antropóloga Werida Trevathan afirma que debido a la bipedestación humana, el embarazo de nuestra especie se ha adelantado varias semanas con respecto a su duración hace miles de años. El cambio en nuestra fisionomía obliga a un embarazo menos prolongado en el tiempo para que la cabeza del feto pueda salir con éxito por el canal de parto. La gestación humana debería durar más, pero si el feto siguiera creciendo dentro del útero más allá del noveno mes de embarazo, entonces sería imposible que saliera por el canal vaginal. La gestación, por tanto, tiene que completarse fuera.

Es lo que se conoce como exterogestación. Nuestros bebés nacen con el 25% del cerebro desarrollado, que es muy poquito (los simios, por ejemplo, nacen con el 50% de desarrollo). Para desarrollarse en los siguientes meses de vida, necesita los estímulos externos de la voz y el contacto piel con piel de sus figuras de apego.

Muchas crías de mamíferos necesitan el porteo y la cercanía de su madre para sobrevivir fuera del útero en su primera etapa de vida. A nosotros nos pasa igual. Necesitamos ese contacto.

 

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Cuando finaliza la exterogestación, el desarrollo psicomotriz del niño ha adquirido una mayor capacidad. Por eso es el momento en el que, en la mayoría de los casos, los bebés humanos comienzan a gatear, a desplazarse o a intentar ponerse de pie. Es una etapa sumamente intensa y agotadora, pero también de las mejores. Y, en la actualidad, nos están privando de ella, tanto a los bebés como a sus progenitores.

Se calcula que dura unos nueve meses desde el nacimiento del bebé, y en este tiempo es cuando más cambian y evolucionan. Crecen, se desarrollan y aprenden por días, y adquieren nuevas capacidades casi a diario. Por eso no se deberían separar de sus madres durante este tiempo. Es cuando más las necesitan. También cuando más se fortalece el vínculo, que será vital para su salud emocional y la formación de su personalidad.

Una vez igualados los permisos, pasando por alto las principales necesidades de los/as bebés, ¿qué tal si alguien empieza a pensar en ellos/as?

 

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3 comentarios en "A partir del 1 de enero se equiparan los permisos de maternidad y paternidad, pero no se reparten"

  1. Muy cierto, solo se piensa en los votos pero no en los bebés y sus necesidades. Nos obligan a dejar una cría de 4 meses en casa, obligarla a tomar leche de biberón y estar 8-10 horas sin su madre. De nada le sirve que esté el papá o quien sea…

  2. Es todo pura demagogia y sin sentido. Vuelves al trabajo demasiado pronto y en muchos casos la lactancia materna se ve truncada por esto, pero no pasa nada (nótese la ironía).el sueldo que ganas está para que consumas y por eso te lo vas a gastar en comprar leche artificial y pagar una guardería que cuide a tu hijo por ti. Así se alimenta un sistema en el que la infancia molesta y las madres parece que tienen que dejar de serlo a los 4 meses de parir…a ver cuando se dan cuenta de que sin niños no hay futuro y sin madres no hay niños y eso no se cubre con 16 semanas de baja.
    Los padres son importantísimos, pero lo siento si alguien se ofende, pero ni pasan el embarazo, ni parto ni postparto ni dan la teta, ni tienen el vínculo por naturaleza tan bestia que tiene un bebé con la madre. Equiparar permisos y pretender que sea la panacea, es irreal.

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