La epidemia mundial de obesidad infantil se ha disparado: Más de 124 millones de niños y adolescentes en todo el mundo son obesos

Durante las últimas 4 décadas se ha producido un aumento 10 veces mayor de la obesidad en niños y adolescentes de entre 5 y 19 años

El 14 de diciembre es el Día Nacional de la Persona Obesa. Kathleen Trejo, Profesora asistente de salud pública del College of Charleston y colaboradora del Centro Internacional Fogarty de los Institutos Nacionales de Salud, alerta en The Conversation que ya hay más menores con sobrepeso en el mundo que con bajo peso.

Aunque estas fiestas son propensas a los atracones, no es momento para descuidar la salud de nuestros peques. La OMS considera que en la actualidad más de 124 millones de menores en todo el mundo que son obesos. Hace tan solo unas décadas, en los niños menores de 5 años la obesidad era casi algo inaudito”, incide Trejo. Pero hoy en día “más de 38 millones de niños pequeños tienen esta afección”.

De hecho, las investigaciones revelan que ahora hay más niños obesos que niños con bajo peso en todo el mundo. Es más, la obesidad infantil, que tradicionalmente ha sido un problema predominante en las naciones desarrolladas, se ha convertido ahora en un problema de salud emergente también en los países y regiones más pobres.

 

La mitad de los niños tiene obesidad o sobrepeso

 

Kathleen Trejo es una investigadora de salud pública que estudia los factores subyacentes a la epidemia de obesidad para comprender qué está impulsando estas tendencias. ¿Por qué cada vez más personas, incluidos niños, se vuelven obesas?

¿Qué se considera obesidad infantil?

La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, que suele iniciarse en la infancia y adolescencia, y que en la actualidad constituye un creciente problema de salud pública.

¿Cuándo se considera que un niño está obeso? Obesidad infantil e IMC

Trejo señala el cambio de paradigma como uno de los motivos de que en la actualidad se esté considerando a cada vez más niños y adultos personas obesas.

“La medida estándar utilizada para determinar la obesidad en niños y adolescentes ha sido durante mucho tiempo el índice de masa corporal o IMC. Esta es una medida de la altura de un individuo en comparación con su peso. Los niños cuyo IMC está un umbral establecido por encima de la media o promedio se consideran obesos. Sin embargo, el papel del IMC en la definición de obesidad en niños y adultos puede estar cambiando“.

Según la investigadora, aunque el IMC sigue siendo un método práctico y de bajo costo para evaluar la obesidad en poblaciones, “cada vez hay más pruebas que arrojan luz sobre sus limitaciones para su uso a nivel individual y clínico“.

 

Más de 124 millones de niños obesos en todo el mundo

 

De hecho, las principales organizaciones médicas e investigadores están alentando a los médicos a “considerar el uso de medidas alternativas, que pueden cambiar la forma en que se examina a los niños para detectar riesgos para la salud relacionados con su peso en el consultorio del médico”.

Consecuencias de la obesidad infantil: ¿Qué problemas presenta un niño obeso?

Los datos anteriores son alarmantes si tenemos en cuenta que la evidencia nos indica que “los niños y adolescentes obesos tienen más probabilidades de convertirse en adultos obesos, lo que los prepara para una trayectoria de mala salud durante toda su vida“, tal y como explica Kathleen Trejo.

Este aumento de la obesidad infantil conlleva, según los estudios, un aumento de malos resultados en salud física y mental. No en vano, las investigaciones nos indican que las afecciones que alguna vez fueron raras en los niños ahora se están volviendo cada vez más comunes, como la hipertensión , la diabetes tipo 2 y otras.

¿Cómo afecta la obesidad en la salud mental de los niños?

Además de las consecuencias señaladas por Trejo en su artículo, otros especialistas señalan las consecuencias psicológicas de la obesidad para los menores. Por ejemplo, Cós Milas y otros investigadores, señalan:

“La literatura muestra que la obesidad infantil tiene un impacto psicológico importante tanto a corto como a largo plazo. Entre estos efectos de la obesidad están la baja autoestima, ansiedad, inestabilidad emocional y otras consecuencias como el ser objeto de críticas y aislamiento del entorno. Asimismo, otros factores psicológicos asociados son la depresión, ideación suicida y trastornos de conducta alimentaria como bulimia”. 

 

Niñas con anorexia y bulimia en España

 

Así pues, los investigadores subrayan que los factores psicológicos asociados a la obesidad deben ser tenidos en cuenta tanto por su importancia en el desarrollo de al enfermedad como por los efectos derivados de ella. Así mismo, tienen gran importancia en la prevención y tratamiento de la obesidad.

“Los profesionales de la salud implicados en el tratamiento de la obesidad infantil deben tener en cuenta el impacto de los factores psicológicos y una valoración y posible seguimiento en salud mental sería deseable“.

No en vano, no son pocos los estudios que señalan las alteraciones psicológicas asociadas a la obesidad infantil.

Papel fundamental de padres y cuidadores

Trejo recuerda que, en esencia, la obesidad infantil es el resultado de que los menores comen y beben más calorías de las que queman mediante el juego, el movimiento y el crecimiento. Debido a esto, los investigadores se han centrado en gran medida en comprender los hábitos individuales de alimentación y actividad física de estos niños.

“En el caso de la obesidad infantil, los investigadores como yo también sabemos que las figuras paternas desempeñan un papel fundamental al reflejar y crear oportunidades para la actividad física y una alimentación saludable.

Sin embargo, los intentos de abordar la obesidad infantil a menudo se han centrado excesivamente en los comportamientos individuales de padres e hijos y demasiado poco en el entorno en el que viven los niños y sus familiasLas investigaciones y las estadísticas dejan claro que este enfoque ha fracasado y que se necesitan nuevas estrategias para comprender y abordar por qué cada vez más niños se están volviendo obesos”.

 

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Un trabajo de la Unidad de psiquiatría y Salud Mental del Área 8 de Móstoles, en Madrid, también señala que “es de gran importancia la psicopatología familiar así como los hábitos alimentarios, el ejercicio físico y otros factores ambientales“.

Determinantes sociales de la obesidad infantil

Trejo define como determinantes sociales de la salud a “las condiciones en las que las personas viven, aprenden, trabajan, juegan y practican el culto que afectan la salud y la calidad de vida”. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. ha descrito 5 categorías amplias de determinantes sociales de la salud:

  1. Estabilidad economica.
  2. Acceso y calidad de la educación.
  3. Acceso y calidad de la atención médica.
  4. Vecindario y entorno (por ejemplo: acceso a aceras y parques infantiles).
  5. Contexto social y comunitario.

 

La mitad de los niños tiene obesidad o sobrepeso

 

Los determinantes sociales pueden promover la salud o todo lo contrario, tal y como señala la especialista:

“Por ejemplo, los vecindarios con acceso a parques, espacios verdes seguros y a minoristas de alimentos saludables pueden apoyar la alimentación saludable y la actividad física para las familias.

Pero los determinantes sociales también pueden facilitar o fomentar conductas no saludablesDebido a su papel subyacente en la contribución a resultados de salud como la obesidad infantil, los determinantes sociales se han descrito como las “causas de las causas”.

En otras palabras, si la mala alimentación es una de las causas de la obesidad infantil, entonces los determinantes sociales que moldean el entorno alimentario de un niño y su familia (como la falta de tiendas de comestibles en el vecindario o ingresos limitados para comprar alimentos saludables) serían una causa de obesidad infantil por causa de esa mala alimentación”.

¿Cuáles son las principales causas de la obesidad infantil?

La obesidad infantil y sus causas son ampliamente estudiadas por expertos y organizaciones de salud de todo el mundo. Por ejemplo, el Boston Children’s Hospital señala 10 causas de la obesidad infantil. Entre ellas, los productos ultraprocesados, muy altos en calorías pero deficientes en nutrientes; y el sedentarismo infantil provocado, principalmente, por estilos de vida con poca actividad física y el uso excesivo de pantallas.

 

 

Papel de los alimentos procesados ​​y la inactividad física

Trejo señala que, “a nivel mundial, las personas pasan más tiempo en automóviles y menos caminando, una de las formas más básicas de actividad física”.

“Incluso en los países más pobres, las tasas de propiedad de automóviles privados se están disparando. Los niños que sin darse cuenta realizarían actividad física simplemente caminando o en bicicleta para ir a la escuela tienen más probabilidades de ir a la escuela en automóviles y autobuses.

La inactividad derivada, por ejemplo, del tiempo excesivo que se pasa sentado frente al televisor y otros dispositivos y la falta de áreas seguras para jugar después de la escuela, es un importante factor de la crisis de obesidad infantil”.

Los estilos de vida de los niños han cambiado drásticamente, alejándose de la actividad física al aire libre hacia una forma de vida cada vez más sedentaria, en gran parte debido a las redes sociales y el tiempo frente a la pantalla. El papel del tiempo frente a una pantalla en la epidemia de obesidad infantil es un factor importante y de creciente de preocupación e investigación, según explica la investigadora.

“En mi propia investigación en comunidades peruanas, los padres identificaron muchos de estos mismos factores como barreras para que sus hijos realicen actividad física. Las madres se quejaron de la falta de espacios seguros para que jueguen sus hijos. Los parques locales estaban llenos de delincuencia y los patios estaban congestionados por el tráfico y otros peligros para la seguridad. Las madres sentían que era más seguro para sus hijos pequeños estar adentro viendo televisión que afuera jugando”.

 

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Pero este ejemplo, incide Trejo, no es exclusivo del Perú. Familias de todo el mundo “se enfrentan a estos desafíos”. Y en lo que respecta a los alimentos, las sociedades de Estados Unidos y de todo el mundo están produciendo y consumiendo alimentos ultraprocesados ​​más ricos en calorías. La investigadora subraya además que “los anunciantes se dirigen a los niños con estos productos alimenticios y bebidas azucaradas en línea y en televisión”.

“Pero para los padres que trabajan con muchas horas o que no pueden permitirse alimentos saludables, estas suelen ser las opciones más fáciles o asequibles para alimentar a sus hijos.

De hecho, es más probable que las familias pobres vivan en comunidades designadas como “desiertos alimentarios“, áreas donde hay pocas o ninguna tienda de comestibles y una alta concentración de restaurantes de comida rápida y tiendas de conveniencia“.

Abordar las causas subyacentes

El campo de la salud pública prioriza hacer que la elección saludable sea la elección fácil, según señala la experta. “Combatir la epidemia de obesidad infantil significa hacer que una alimentación saludable sea una opción más fácil para los niños y las familias que quedarse en casa y comer alimentos procesados”.

Sin embargo, la investigadora incide en que, “la realidad es que gran parte de la población mundial vive, trabaja, juega y practica culto en lugares que hacen más difícil elegir conductas saludables“. En este sentido, subraya que, para frenar la epidemia de obesidad infantil, son necesarios y fundamentales las políticas y programas que abordan los determinantes sociales de la salud. “Estos incluyen invertir en recursos comunitarios como parques infantiles y programas gratuitos que saquen a los niños al aire libre”.

 

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Trejo recuerda que algunas naciones y ciudades estadounidenses han implementado lo que denomina “impuestos al pecado” sobre las bebidas azucaradas para desalentar su consumo. En Chile se han creado políticas que limitan la publicidad televisiva de productos alimenticios no saludables dirigida a los niños. Es el caso de España, donde Consumo ha regulado la publicidad de productos con azúcar para niños como pasteles, chocolates, zumos o helados industriales en los medios de comunicación tradicionales y digitales, en redes sociales y aplicaciones digitales porque el 41% de los niños españoles de entre 6 y 9 años tiene problemas de sobrepeso u obesidad.

Otros ejemplos de políticas incluyen incentivos fiscales y programas que aumentan el acceso a alimentos saludables y reducen su costo.

“En mi opinión, todos los niños deberían poder nadar en la piscina comunitaria, segura y accesible, en lugar de depender de los televisores de su sala de estar para escapar del calor abrasador del verano, o acceder a productos frescos y asequibles en su vecindario en lugar de tener que depender de la comida rápida como único recurso alimentario cercano. La obesidad infantil es una condición prevenible que las comunidades pueden reducir de manera más efectiva aumentando el acceso a recursos que les permitan vivir una vida saludable, concluye Trejo.

Es evidente que prevenir es mucho más eficaz que tener que curar pero, ¿cómo hacer bajar de peso a un niño obeso? Si quieres más información o necesitas asesoramiento profesional sobre el tratamiento para niños obesos, en la Tribu CSC puedes consultar online a nuestro equipo de expertos/as en salud materno-infantil y crianza respetuosa. Entre ellos/as se encuentra la pediatra Gloria Colli, el enfermero de pediatría Armando Bastida y la dietista-nutricionista Rebeca Pastor.

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