Grandes mitos de los recién nacidos y de la crianza de bebés (I)

Muchas creencias sobre los recién nacidos y bebés no tienen ningún fundamento, pero se siguen transmitiendo

Hay creencias sobre los recién nacidos y consejos sobre el cuidado de los bebés que no tienen ningún fundamento, pero se siguen transmitiendo oralmente de generación en generación. A veces se heredan de madres a hijas, otras surgen misteriosamente… En cualquier caso, lo mejor es conocer estos mitos para que la desinformación no guíe la crianza de nuestros hijos y consultar a los expertos ante cualquier duda que nos surja.

«Hay que curar con alcohol el ombligo del bebé»

Antes era muy frecuente recomendar que se curara todos los días el ombligo del recién nacido con un par de gotitas de alcohol de 70º, y aunque aún hoy en día es uno de los mitos de los recién nacidos más extendidos; los especialistas cada vez son más reacios a recomendar utilizar ningún producto para el cuidado del ombligo del bebé. Si todo va bien y no se infecta, basta con mantener su ombliguito seco hasta que se caiga solo.

«Al bebé hay que bañarle todos los días», un antiguo mito de los recién nacidos que nos acompaña en la actualidad

Muchas familias establecen la rutina del baño diario del bebé como algo casi sagrado por el bien de la salud del pequeño, pero es uno de los grandes mitos de los recién nacidos. Los alergólogos infantiles y pediatras llevan años alertando del aumento de las afecciones cutáneas de los niños debido a que se los baña demasiado. Según la Academia de Pediatría, el exceso de baño puede reducir las bacterias naturales con las que nacen los bebés.

 

el-primer-bano-del-bebe-3

 

Esto les hace más susceptibles a las infecciones, alergias y erupciones cutáneas. Por eso, los pediatras aseguran que tres veces por semana es suficiente. Además, es mejor retrasar su primer baño para dejar que el pequeño se beneficie de los beneficios de la vérnix caseosa.

«A los recién nacidos no se les cortan las uñas»

No solo se puede, sino que es recomendable. Los bebés tienden a llevarse mucho las manos a la carita y pueden arañarse las mejillas o los ojos. Puedes cortar las uñas de tu bebé desde su primer día de vida con unas tijeras adecuadas, de punta roma, para que no haya riesgo de pincharle los deditos.

Ten cuidado en recortar solo la parte de la uña que sobresale del dedo. Y con delicadeza: sus uñitas son muy blanditas aún y apenas hay que hacer fuerza para recortarlas. Bajo ningún concepto le limes las uñas. Son muy frágiles y blandas y podrías partírselas.

 

«Hay que taparles manos, cabeza y pies para que no tengan frío»

Los protocolos de atención al parto y al recién nacido, tanto de la AEP como de la Asociación Americana de pediatría, siguen recomendando el gorrito inmediatamente tras el parto para el piel con piel. Pero después de esa primera hora de vida, cuando el bebé ya está calentito, sí que no hace falta. 

Aunque sea un todo un clásico en la primera puesta del bebé, no se ha demostrado que el gorro ayude a los recién nacidos conservar el calor más allá de la primera hora de vida. Para ello, lo único que realmente necesitan es estar en contacto con la piel de su madre. La mamá cubre todas las necesidades del recién nacido y si ella no está disponible, su pareja puede practicar en su lugar el piel con piel para servir al bebé de fuente de protección.

 

El parto natural favorece la transmisión de bacterias "buenas" al bebé

 

Que manos y los pies de los bebés estén fríos es normal, por más que le pongamos manoplas o patucos, van a seguir igual. Y no es necesario cubrirles las manos para que no se arañen con las uñas, porque se las podemos cortar desde el primer día cuidadosamente. Los bebés necesitan sus manos para explorar el mundo y si se las cubrimos les estamos dejando sin una parte importante de sus sentidos. ¡Así que nada de manoplas!

«Los recién nacidos no deben salir a la calle hasta los 15 días»

Los recién nacidos pueden salir a la calle desde el primer día. El aire libre y la luz solar son muy sanos para los bebés. El paseo diario es una muy buena y sana costumbre, aunque conviene evitar las horas de más calor en verano o los días de mucho viento o lluvia en invierno. También debemos evitar exponer al bebé al contacto con personas afectadas por enfermedades infecciosas.

 

 

Otro de los mitos de los recién nacidos: «Si estornudan, es que están resfriados»

No necesariamente, depende. Los estornudos y la tos son mecanismos que tiene el cuerpo para limpiar las vías respiratorias. Los bebés no pueden sonarse la nariz ni carraspear para aclararse la garganta, por eso se liberan de las secreciones que se acumulan en sus vías respiratorias mediante toses y estornudos. Los niños también estornudan cuando están resfriados, pero en este caso también muestran otros síntomas, como fiebre o malestar.

 

Cómo tratar la conjuntivitis en el recién nacido

 

«Déjale llorar para que ensanche los pulmones»

Que llorar ensancha los pulmones es un mito muy extendido que colisiona frontalmente con el instinto natural de atender a nuestro bebé. No existe absolutamente ninguna relación entre el llanto y la maduración de los pulmones. ¿Te imaginas que un especialista te recomendara llorar todos los días a moco tendido para curarte una insuficiencia respiratoria? Seguramente te cambiarías de médico.

Los bebés no pueden hablar para decirnos qué les sucede o por qué están disgustados, así que cuando lloran deben ser correctamente atendidos. Si le dejamos llorar, el bebé no comprenderá por qué nadie le ayuda. Y si llora, es que le sucede algo o tiene una necesidad. Física o psicológica, no importa, ambas son igual de importantes. El pequeño siempre debe saber que las personas de su entorno le quieren y le protegen.

 

 

«Llora de mentira porque no derrama lágrimas»

Los recién nacidos no pueden derramar lágrimas porque aún tienen cerrados los conductos por los que estas pasan. Las lágrimas se producen en las glándulas lagrimales, que están desparramadas por toda la cara interna de los párpados superior e inferior.

Estas sueltan la lágrima al espacio que está entre el párpado y el ojo, y las lágrimas ruedan por el borde del párpado hasta el ángulo interno del ojo (el que está más cerca de la nariz), para meterse por el conducto lagrimal que lleva las lágrimas al interior de la nariz.

 

La estabilidad emocional: un factor clave de prevención contra los resfriados en bebés

 

El bebé llora sin lágrimas porque no le funcionan las glándulas (o funcionan poco), y luego lagrimea porque tiene obstruido el conducto que lleva las lágrimas hacia adentro, entonces no tienen más remedio que salir hacia afuera.

Llorar sin lágrimas es normal en los bebés de hasta cuatro meses (aunque hay algunos que derraman lágrimas desde el principio). Los bebés lloran sin lágrimas, pero no lloran de mentira aunque no derramen lágrimas. 

Por eso lloran sin que veamos las lágrimas salir de sus ojos. Eso no significa que no sean capaces de expresar dolor, hambre, sufrimiento, necesidad o queja. Por todo ello (y aunque no salgan lágrimas) si un bebé llora, hay que atenderle.

«Los recién nacidos aún no ven»

¡Por supuesto que ven! Los bebés humanos nacen con el sentido de la vista desarrollado, pero los recién nacidos ven mejor a una distancia entre 20 y 30 centímetros. Debido a que se pasan la mayor parte del tiempo durmiendo, mamando o en brazos de sus padres, ¡es todo cuanto necesitan para sobrevivir en sus primeras semanas de vida!

La naturaleza es sabia y, más o menos, esta es la distancia a la que quedan los ojos de mamá cuando pone el bebé al pecho, por eso también hay que coger al bebé que toma el biberón (y no darle el bibi sentado en el carro o en la hamaquita).

 

 

Después su visión se va ampliando y hacia los 6 meses ya ven a la perfección los objetos que se encuentran a una distancia de entre 3 y 4 metros. Con un año, su visión es prácticamente igual a la de un adulto. Los recién nacidos distinguen también los colores y, en los primeros meses, prefieren los contrastes fuertes y los tonos llamativos.

«Los bebés saben nadar por instinto», uno de mitos de los recién nacidos más peligrosos

Además de falso, este es uno de los mitos de los recién nacidos más peligroso. Aunque nace de una verdad a medias: es cierto que los bebés dejan de respirar cuando se sumergen en el agua, pero esto no quiere decir que no se puedan ahogar. Si no se les saca rápidamente del agua, se ahogan porque sus pulmones se quedan bloqueados.

«Añadir cereales al biberón de la cena hace que duerman mejor»

Este es uno de los mitos más difíciles de erradicar. En general, los padres obtenemos una satisfacción enorme cuando vemos a nuestros bebés rollizos, y los cereales ayudan a llenar la pancita de los bebés, pero de todos los grupos de alimentos que existen son los menos nutritivos y los más calóricos.

Son una buena fuente de calorías, pero no es necesario que sea en forma de papillas de cereales (que son ricas en azúcares, aunque sean naturales). Se pueden dar cereales en forma de pan, pasta o arroz. Esta es la forma en la que los adultos comemos los cereales. 

 

 

La introducción de la alimentación complementaria en la dieta del bebé alrededor de los seis meses de vida más que una meta nutritiva (el alimento principal hasta los 12 meses sigue siendo la leche), tiene como objetivo conseguir que al año el peque coma más o menos lo mismo que nosotros y prevenir las posibles reacciones alérgicas. Pero los biberones y papillas de cereales tienen muchísimos azúcares (aunque sean naturales), y cada vez son más los pediatras que los sustituyen por un puñado de arroz o varias unidades de pasta.

«La hora de la siesta, a oscuras y en silencio»

Durante sus primeras semanas de vida, los bebés necesitan la mayor tranquilidad posible, pero también deben aprender los ciclos de luz-oscuridad para establecer unos patrones de sueño adecuados. Por eso es importante que durante el día el bebé pueda percibir la luz del sol y habituarse a los ruidos cotidianos de la casa, tanto cuando está despierto como durante las siestas diurnas.

«El sacamocos es muy beneficioso para el bebé»

El sacamocos se debe usar en contadas ocasiones y solo cuando sea imprescindible y absolutamente necesario. Mientras se pueda prescindir por completo de él, mucho mejor. Aunque muchos papás usan el sacamocos a diario pensando que beneficia a su bebé, es uno de los falsos mitos de los recién nacidos. En realidad el aspirador nasal (eléctrico o manual) desvía el moco hacía el oído y puede llegar a causar otitis si el moco entre en la Trompa de Eustaquio (el canal que hay entre el oído y la garganta), y la obstruye.

 

 

De hecho, el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM) aconseja los lavados nasales frente al uso del aspirador para limpiar la nariz del bebé. Para ello, se pueden utilizar unas gotitas de mono-dosis de suero fisiológico o de agua de mar en cada orificio.

«Los bebés no sudan»

Falso. Aunque muchas personas creen que los bebés no sudan porque no realizan un gran ejercicio físico, lo cierto es que, unos más y otros menos, pero todos los bebés sudan. ¡Algunos incluso más que los adultos! Si tu bebé es muy sudoroso, no te extrañes ¡porque es absolutamente normal!

 

 

Como su sistema de regulación corporal aún no está maduro, la transpiración es el único método que tienen para regular su temperatura corporal. Hasta que su sistema de regulación madure, se debe hacer lo posible para que no se acalore en exceso. Podrás saber si el bebé está bien de temperatura tocándole el pecho a la altura del esternón (entre las tetitas). Si ves que esa zona está muy caliente o suda, quítale algo de ropa.

Esperamos que toda la información sobre falsos mitos de los recién nacidos y los bebés os sirva para ganar seguridad y confianza en la crianza de vuestros peques. Y es que a menudo recibimos consejos contradictorios de nuestro entorno, y presiones para que actuemos con nuestro bebé de un modo diferente a como sentimos que debemos hacerlo. 

Descubre por qué nuestro modelo de crianza occidental podría ser mejor con el Seminario Online «Antropología de la Crianza»
Si ese es tu caso, pásate por la Tribu CSC y echa un vistazo a nuestra comunidad de madres y padres. Con sus más de 120 Cursos y Seminarios dirigidos por expertos podrás detectar todos los mitos sobre recién nacidos y crianza de bebés. Además, contarás con un Grupo de Apoyo a la crianza y el acceso a 17 profesionales para solucionar tus dudas sobre la crianza de tus hijos e hijas.

 

Vistas totales 661 , Vistas hoy 11 

Autor/a

Revisado por:

¿Te interesa todo lo relacionado con Bebé recién nacido?

Te regalamos UN MES GRATIS de TRIBU CSC.

El lugar donde podrás descubrir todo lo que necesitas saber sobre Bebé recién nacido y muchos otros temas que te ayudarán en la crianza de tu hijo/a.

Únete ahora a la Tribu CSC, podrás disfrutar de mas de 120 cursos para padres y madres, 18 profesionales que resuelven tus dudas las 24h y muchísimo contenido exclusivo.

Todo un mes GRATIS. ¡SIN PERMANENCIA!

Responsable: CRIAR CON SENTIDO COMÚN S.L. NIF B67460709, Carrer Sant Isidre, 1 de Matadepera (08230), Barcelona. [email protected] Finalidad: Gestión de la relación con los clientes y el alta del usuario al boletín de noticias. Legitimación: Consentimiento del interesado. Destinatarios: The Rocket Science Group LLC d / b / a Mailchimp, para la gestion del mailing en el newsletter. Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos, así́ como otros derechos, como se explica en la información adicional. Información adicional: Puede consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos en nuestra web https://www.criarconsentidocomun.com/politica-de-privacidad/

0 comentarios en "Grandes mitos de los recién nacidos y de la crianza de bebés (I)"

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Share via
 

Síguenos en las Redes

Visit Us On FacebookVisit Us On InstagramVisit Us On TwitterVisit Us On Youtube