Pendientes en los recién nacidos, ¿poner o no poner?

El cultural y el estético son los únicos motivos por los que seguimos poniendo pendientes a las recién nacidas

Hace unas semanas le puse un pendiente a mi hijo mayor. Llevaba ya unos meses pidiéndomelo y al cumplir los 11 años en abril, le dije que lo pensase bien y que si lo quería de verdad, pues que adelante. Durante el par de semanas que le pedí que lo meditase, en mi mente solo corrían dudas sobre los pendientes pero ¿por qué tantas vacilaciones? ¿Si hubiera sido una niña me lo hubiera planteado igual?

Cuando entendí que la decisión hubiese sido mucho más fácil y rápida de haberse tratado de una chica, le dije que cuando quisiera se lo hacía. Así que encargamos un pendiente adecuado, preparé todo el material y procedí a la intervención. Vaya, que literalmente se lo coloqué yo, como hacían las comadronas y las enfermeras de nidos a todas las bebitas recién nacidas hasta hace no muchos años.

Se sigue haciendo

En nuestro medio sigue la costumbre de poner a las niñas al cabo de uno o dos meses unos estupendos pendientes, algo totalmente cultural, porque no en todas las sociedades se ornamenta igual a las mujeres ni a la misma edad. Y digo ornamentar, porque no tiene más función que la puramente estética.

En todas las culturas hay rituales de este tipo (si bien es cierto que no siempre a edades tan tempranas) y en algunas zonas del mundo la preparación de la mujer incluye rituales más cruentos, como los vendajes de los pies en Asia o la mutilación genital en zonas de África.

 

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¡Exagerada! Lo sé, sé que mucha gente está pensando eso al leerme: «¿cómo vas a comparar semejante aberración con poner unos pendientitos a una nena?». No pretendo comparar el dolor y las secuelas, sino provocar la reflexión de quién somos nosotros para decidir hacerlo, cuando conlleva un daño y esa personita tendrá un día la capacidad de decidir si quiere llevar pendientes en las orejas o no, o ponérselos en cualquier otro sitio. Se trata de reflexionar las razones del porqué y, sobre todo, por qué a las niñas.

Pues yo soy su madre/padre… y decido

Sí, es cierto. Tenemos la potestad legal de decidir sobre nuestros hijos e hijas pero, sobre todo, para cuidarles y protegerles de cualquier daño o peligro. ¿Tan importante es esa tradición? ¿Tan trascendental es en nuestra sociedad? Creo que es necesario empezar a agitar un poco esas pequeñas costumbres que siguen despersonalizando a bebés y niños sin pensar en las consecuencias porque, total, “por llorar un poco no pasa nada” y así seguir justificándolo.

Doler, duele

“Así tan pequeñas ni se enteran”, es una frase muy habitual cuando se habla de esto. Pues sí, claro que se enteran, perforar con un objeto punzante los lóbulos de las orejas duele, tengas 2 meses o 20 años. Otra cosa es que se encuentren indefensas y no puedan decidir si quieren hacerlo o no.

 

 

De hecho, la mayoría muestra ese dolor llorando. Por mucho cariño que le pongas a la técnica, protestan… Lo sé por experiencia, porque hubo un tiempo en el que yo no me planteaba esto y puse a un par de bebés sus pendientes. He de reconocer que no me gustó nada la sensación, supongo que a raíz de eso, me replanteé algunas cosas.

Riesgo de infección

Mínimo, de acuerdo, es muy poco probable que se infecten, pero no es imposible. Es una de las razones por las que ahora se recomienda esperar un par de meses a realizar las perforaciones, para que el sistema defensivo de la niña este más preparado para tener heridas y curarlas haciendo frente a las bacterias del entorno.

¿Cuestión de gustos o modas?

Quizá haya quien piense que no me gustan los pendientes y por eso soy tan categórica, pero en realidad parto de la base de que yo además de los dos que me pusieron al poco de nacer, llevo otros 6 en las orejas y uno en la nariz, pero todos por mi libre decisión.

 

pendientes

 

Hace poco hablaba con una gran amiga que está a punto de tener a su bebé y se mantenía firme: no va a perforar las orejas a su hija. En este caso, ella con 16 años se quitó los suyos y no se los volvió a poner, le encantan los adornos de joyería y bisutería para sí misma, pero nada de pendientes.

Y digo que se mantiene firme porque en su entorno no entienden que no se los vaya a poner, como si fuera imprescindible para diferenciar el sexo de los bebés que lleves unos adornos en las orejitas.

Si le vas a poner los pendientes…

Obviamente, he dejado claro mi punto de vista a nivel ideológico; y he explicado que en el acto de perforar las orejas a los bebés les provocamos dolor. No juzgo las decisiones de los demás, más de una vez me han preguntado por ello, posiblemente sin desear encontrar la respuesta que les doy, porque me miran dubitativos y me dicen: “vale, pero creo que se los voy a poner. ¿Cuál es la mejor manera?”

  • Higiene y asepsia: prioritario. Tiene que ser un centro adecuado que te dé las garantías de que tienen experiencia y mantienen estrictas medidas para evitar infecciones. Pueden ser farmacias o centros de estética o piercing.
  • Pendientes específicos: hay diversos materiales, todos ellos de calidad quirúrgica, suelen tener la punta algo afilada para facilitar la inserción y la tuerca tapa totalmente la punta para que no roce la piel posteriormente.
  • Higiene y cuidado posterior: mantenerlo limpio y seco, usando agua y jabón en el aseo habitual y girándolos un poquito cada día con mucho cuidado.

 

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  • NO LA DEJES SOLA. Ya que va a pasar un rato malo, que sea como si le tuvieran que hacer la prueba del talón o cualquier otra técnica dolorosa: en brazos de su mamá o papá, si es posible succionando teta o chupete (la succión se ha demostrado que alivia el dolor), que se sienta contenida y protegida en brazos. Hay en sitios que dicen que no pueden estar los padres presentes, o que es mejor que estén solos… pues ya ves que no, nadie debe llevarse a tu bebe sin consentimiento y, como ya he explicado, mejor que esté alguien de confianza cerca para aliviar el mal trago.

 

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5 comentarios en "Pendientes en los recién nacidos, ¿poner o no poner?"

  1. A mi niña le pusieron sus pendientes a los 5 días de nacida, se lo puso la enfermera, trajo el catéter y un guante que cubría un in objeto frío, se lo colocó en la boca y una vez lista la perforó, solo hizo un gesto de ah y se calmo, yo estuve en todo momento, todo fue muy rápido, luego puesto los pendientes ella (la niña) estaba tranquila le di su merecida teta y ella agustito se durmió. La curación me dijeron que no haga nada. Considero que cada bebé es un mundo y su sensibilidad es distinta.

  2. Hola sólo quería decir que me ha gustado mucho el post. Sin embargo creo que deberías quitar la parte en la que explicas la curación de los pendientes. Yo me dedico a ello y esa manera de curar no es del todo correcta. Darle vueltas a los pendientes es bastante nocivo. La piel no se pega al pendiente en ningún caso (puede dar esa sensación cuando sale una pequeñisima costra pero una vez curado eso desaparece) .y el girarlo provoca dos cosas : irritación ( por lo cual cuesta más la cicatrización) y la posibilidad de que llevemos bacterias y una posible infección de la herida.

  3. En ningún caso es una buena idea curar un pendiente (cualquier parte del cuerpo) dándole vueltecitas. Eso provoca irritación en la herida lo cual hace que tarde más en curar y puede provocar una infección al toquitearlo y llevar bacterias a la zona.
    Tampoco se recomiendan los pendientes hechos en la farmacia ya que suelen ser hechos a pistola (una máquina que no es posible esterilizar) y hacen una herida mucho más traumática que la que hace una aguja. Trabajo en un estudio de piercing y la mitad de mi semana la paso arreglando agujeros que se hicieron de bebé y están todos torcidos y poco simétricos, y arreglando destrozos hechos a pistola.
    Por favor hemos de tener un poco de respeto a nuestro cuerpo y sobretodo al de nuestros peques!
    Yo no estoy a favor de perforar bebés, pero quién lo haga que los lleve a alguien profesional y que sabe que está haciendo!!

  4. Yo pienso exactamente igual. Hace 17 años mi hermana le puso pendientes a mi sobrina y se fueron a vivir a Londres. Todo el mundo miraba mal a mi hermana y, por primera vez, fui consciente de que no poner pendientes era una opción y que, además, era una costumbre muy hispana que no se seguía en la mayoría de paises. Aluciné. 17 años más tarde he decidido por todas las razones que has citado no ponerle pendientes a mi hija y (además de que a pesar de tener una cara de chica increíble para ser un bebé todo el mundo se refiere a ella dando por sentado que es un chico), tengo que aguantar todo tipo de comentarios de «qué pena de verdad», «no vayas de moderna», «piensatelo porque estaría mucho más mona con unas perlas», etc etc… Ojalá la gente aprenda a ser más respetuosa. Yo no comparto poner pendientes a un bebé pero no juzgo a quien lo hace, me gustaría que tampoco me juzgarán a mí 🙁

  5. Tengo 39 años y nunca he llevado pendientes. Somos 4 hermanas (yo soy las tercera) y mis padres decidieron que era como un rito «tribal» agujerearnos las orejas al nacer. Dos de mis hermanas decidieron ponerse pendientes de mayores y las otras seguimos sin llevarlos.
    Mi hija de 6 años tampoco tiene, aunque creo que ella sí decidirá ponérselos. La que está a punto de nacer tampoco tendrá.
    En mi caso mi madre se había dejado cerrar los agujeros hacia muchos años por infecciones y fue una decisión suya y siempre hemos sido «raras» en ese aspecto por no tener agujeros, era algo que antes nadie se planteaba. Pero como dice Carlota, yo he vivido en el extranjero y se quedan sorprendidisimos al ver bebés con pendientes.

    Un post muy interesante

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