Los niños de madres maltratadas en la infancia tienen mayor riesgo de padecer TDAH y autismo

Un estudio descubre que existe transmisión intergeneracional de los efectos de la exposición materna al maltrato infantil

El maltrato durante la infancia afecta a toda la vida, impactando incluso en el embarazo y la crianza de un hijo, según un estudio alemán. Como consecuencia, las experiencias adversas vividas durante la infancia de las madres pueden afectar al desarrollo y la salud de su propia descendencia. Los hijos de madres maltratadas sufren consecuencias físicas, mentales, conductuales y sociales.

El maltrato durante la infancia de las madres también tiene consecuencias sobre sus hijos

La investigación, titulada ‘Transmisión intergeneracional de los efectos de la exposición materna al maltrato infantil en los EE. UU.: un estudio de cohorte retrospectivo’ revela que los niños también sufren las consecuencias del maltrato en la infancia de sus progenitores. El estudio, dirigido por Claudia Buss, profesora del Instituto de Psicología Médica de Charité de en Berlín (Alemania), ha sido publicado en ‘The Lancet Public Health’.

Los investigadores definen el maltrato como el abuso o la negligencia física, emocional o sexual por parte de un progenitor o tutor que provoca daño físico o emocional o amenaza de daño a un niño.

Analizaron los datos de más de 4.300 madres estadounidenses y sus hijos de 21 cohortes de larga duración. Las madres relataron sus experiencias en la infancia y facilitaron información sobre los diagnósticos de salud de sus hijos biológicos hasta los 18 años, o bien esta información se recogió durante las visitas realizadas como parte del estudio. Este valioso caudal de datos que se extendía a lo largo de dos generaciones de una misma familia permitió a los investigadores identificar conexiones significativas.

 

Madres maltratadas en la niñez: También afecta a sus hijos

 

“El maltrato infantil se asocia con resultados de salud adversos y este riesgo puede transmitirse a la siguiente generación”, resumen los investigadores en su artículo.

“Nuestros hallazgos sugieren que las experiencias de maltrato infantil materno pueden ser un factor de riesgo para la susceptibilidad a la enfermedad en la descendencia a través de una variedad de resultados y enfatizan la necesidad de políticas que se centren en romper la transmisión intergeneracional de la adversidad“.

Mayor riesgo de TDAH, autismo, ansiedad, depresión, obesidad y asma

El equipo de investigadores descubrió que los hijos de madres que declararon haber sufrido experiencias adversas tenían mayor riesgo de padecer asma, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y autismo, así como una mayor probabilidad de presentar síntomas y comportamientos asociados a la depresión y los trastornos de ansiedad, lo que se conoce como trastornos de “interiorización”. Asimismo, las hijas de madres de este grupo también tienen un mayor riesgo de obesidad que sus hijos.

“Todas estas conexiones son independientes de si la madre tiene el mismo diagnóstico, lo que sugiere que el riesgo de ese problema de salud concreto no se transmite genéticamente”, explica Buss.

Los investigadores han encontrado asociaciones significativas, aunque aún no han hallado las causas que explican por qué el riesgo se transmite a la siguiente generación. Si bien existen indicios de que las experiencias infantiles adversas podrían afectar a la biología materna durante el embarazo, como por ejemplo las hormonas del estrés.

 

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Todo ello puede repercutir sobre el desarrollo fetal, de forma que la descendencia sea más vulnerable a padecer problemas de salud. Hay pruebas de que este tipo de cambios biológicos son más pronunciados en madres que han desarrollado problemas de salud mental, como depresión, como consecuencia de sus experiencias traumáticas.

Si la salud mental de la madre se ve afectada por sus experiencias infantiles, esto también puede repercutir en la forma en que interactúa con su hijo una vez que nace, lo que probablemente sea un factor igual de importante en los efectos multigeneracionales.

“Que sepamos, este es el primer estudio que examina múltiples problemas de salud a la vez en relación con traumas tempranos en madres de una muestra amplia, sociodemográfica y étnicamente diversa. En el pasado, esto se había hecho principalmente para enfermedades individuales”, explica la doctora Nora Moog, también del Instituto de Psicología Médica de Charité y primera autora de la publicación.

De acuerdo con este planteamiento, los investigadores demostraron que los hijos de madres expuestas a traumas tempranos tienen más probabilidades de desarrollar múltiples problemas de salud física y mental. Asimismo, hallaron que el riesgo es mayor cuanto más graves fueron las experiencias infantiles de la madre.

“Al mismo tiempo, debo subrayar que nuestros hallazgos no significan que todos los hijos de madres con experiencias infantiles adversas acaben automáticamente con problemas de salud –afirma Buss, contextualizando las conclusiones del grupo– El riesgo es elevado, pero no conduce necesariamente a un problema de salud específico”, añade.

 

Madres maltratadas en la niñez: También afecta a sus hijos

 

Identificación precoz y apoyo a los afectados

La intervención temprana podría ayudar a dos generaciones: la de los padres, que sufrieron malos tratos y pueden estar padeciendo consecuencias para la salud; y la de los hijos, en los que se podría prevenir el desarrollo de problemas de salud.

“Un apoyo adecuado a las madres que sufren las consecuencias del maltrato infantil puede tener un efecto positivo en su salud y bienestar y en los de sus hijos. Eso significa que es muy importante identificar pronto a estas madres y a sus hijos, señala la autora del estudio.

Una forma de hacerlo sería que los médicos abordaran las experiencias infantiles de los progenitores durante las revisiones prenatales o pediátricas y proporcionaran información sobre cómo ponerse en contacto con diversos programas de apoyo o servicios de asesoramiento.

Asimismo, el desarrollo de nuevas medidas terapéuticas específicas dependerá de que se comprendan mejor los mecanismos exactos por los que el elevado riesgo de problemas de salud se transmite a la siguiente generación, algo en lo que el equipo de investigación ya está trabajando.

Si quieres más información o necesitas asesoramiento profesional, en la Tribu CSC puedes consultar online a nuestro equipo de expertos/as en salud materno-infantil. Entre ellos/as se encuentra la psicóloga perinatal y para madres Mamen Bueno, con formación y experiencia en acompañar a personas adultas que han sufrido abuso sexual infantil y maltrato.

 

Madres maltratadas en la niñez: También afecta a sus hijos

 

Niños ‘resistentes’: “¿Qué les hace diferentes?”

Los investigadores también tienen previsto realizar estudios de seguimiento para investigar qué niños siguen siendo resistentes, es decir, no sufren consecuencias más allá de una generación. “¿Qué les hace diferentes a ellos, a sus madres y a su entorno social?”, se preguntan los científicos.

No en vano, aunque un trauma infantil puede dejar herida emocional consecuencia de un suceso doloroso o angustioso vivido durante la niñez, esta, como cualquier otra herida, puede con el tiempo, y si se cura bien, cicatrizar.

Las experiencias infantiles del padre también influyen en su descendencia

Aparte de eso, las experiencias infantiles del padre han recibido relativamente poca atención hasta ahora, pero hay indicios de que estas experiencias también pueden transmitirse a la siguiente generación, aunque en algunos casos por mecanismos distintos de los que intervienen en la transmisión madre-hijo.

Al fin y al cabo, lo que somos es el reflejo de nuestras experiencias y nuestra educación, por lo que todo aquello que vivimos de pequeños puede dejar una impronta en nuestra personalidad y afectar a nuestro desarrollo, teniendo también un efecto en la forma en la que nos proponemos la crianza de nuestros hijos. Los investigadores tienen previsto estudiar estas cuestiones con más detalle en futuros proyectos.

¿Cómo afectan los malos tratos en la infancia?

¿Qué secuelas deja el maltrato? ¿Cómo afectan los traumas infantiles en la edad adulta? Según los especialistas, el maltrato de menores tiene consecuencias a largo plazo en sus vidas, incluso como personas adultas ya formadas. El maltrato vivido durante la niñez puede hacer que las víctimas se sientan aisladas, temerosas y desconfiadas.

 

 

Esto puede conducir a consecuencias psicológicas de por vida que pueden manifestarse como dificultades educativas, de desarrollo, de baja autoestima, de salud mental (como la ansiedad o la depresión) y problemas para formar y mantener relaciones.

Según Iratxe López, Doctora en Psicología y Psicóloga Clínica que trabajo haciendo terapia con menores y personas adultas con depresión, problemas de apego, ansiedad, problemas de autoestima, duelos y dificultades en las relaciones sociales; estas son las principales secuelas que deja el abuso infantil en la edad adulta:

  • Depresión.
  • Problemas de relación. Por ejemplo, pueden permanecer en una relación abusiva o poco saludable, ya que “si un niño crece en un hogar en el que el abuso es la norma, es más probable que ellos mismos permanezcan en esas relacione en la edad adulta”, explica la psicóloga.
  • Sentimientos de baja autoestima.
  • Problemas de salud física (como enfermedades cardíacas, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, presión arterial alta, diabetes, asma, enfermedad hepática y obesidad).
  • Comportamiento suicida. “La evidencia demuestra asociación entre el abuso infantil y los intentos de suicidio en jóvenes y adultos. Los resultados de un importante estudio indican que los adultos expuestos a 4 o más experiencias adversas en la infancia tenían 12 veces más probabilidades de haber intentado suicidarse que aquellos que no habían tenido experiencias adversas en la infancia”, explica la experta.
  • Trastornos alimentarios y obesidad. Los trastornos alimentarios y la obesidad son comunes entre las personas adultas que de pequeñas sufrieron maltrato. “Los estudios de investigación han mostrado consistentemente vínculos entre el maltrato infantil y la obesidad en la edad adulta”, incide la psicóloga.
  • Re-victimización. Según la especialista, “la investigación sugiere que los adultos, especialmente las mujeres, que fueron víctimas en la infancia, corren el riesgo de volver a ser víctimas en la edad adulta. Otro estudio encontró que todos los tipos de abuso infantil (abuso físico, abuso sexual y negligencia) se asociaron con un mayor riesgo de re-victimización de por vida. También puede relacionarse con otros tipo de acoso en la edad adulta, como el acoso laboral.

 

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Asimismo, López explica que también hay una mayor tendencia al abuso de alcohol y sustancias. “Los resultados de un reconocido estudio señalan que aquellos adultos con 4 o más experiencias adversas en la infancia tenían 7 veces más de probabilidades de considerarse alcohólicos, 5 veces más probabilidades de haber consumido drogas ilegales y 10 veces más probabilidades de haberse inyectado drogas en comparación con adultos sin experiencias adversas”.

 

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