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La jarra del amor: si no te cuidas tú, ¿quién lo hará?

La importancia del autocuidado para cuidar y criar bien

Hoy voy a hablaros de una de las herramientas más importantes que aprendí cuando acudí a un taller de disciplina positiva mientras vivía en México, el autocuidado.

La jarra del amor

Para hablar del autocuidado se pueden utilizar muchos ejemplos y analogías, y una manera muy clara de hacerlo es mediante «la jarra del amor». En el fondo no es más que una jarra con agua, pero podemos jugar a que es una jarra que simboliza el amor que tenemos en nuestro interior para dar al mundo y repartir a nuestro alrededor.

 

 

Cada día amanecemos con nuestra jarra llena. A veces todo marcha de maravilla y nos sentimos totalmente “happyflower”, pero en otras ocasiones las cosas se empiezan a torcer, parece como si nos hubiéramos levantado con el pie izquierdo y poco a poco sentimos que las circunstancias nos van robando energía, por ejemplo:

  • El despertador no suena y cuando abrimos el ojo ya vamos tarde.
  • Vamos a levantar a nuestro/s peque/s y nos damos cuenta de que ha habido un escape nocturno de pis y toca cambiar las sábanas.
  • Llegamos tarde al trabajo y nos ponen mala cara al incorporarnos a esa reunión tan importante que teníamos.
  • Al llegar a casa nuestra pareja nos dice que se le ha complicado el día y ha de trabajar un rato desde casa, por lo que no puede participar en las rutinas de los peques y la elaboración de la cena.
  • Cuando al fin logramos que duerman los pequeños de la casa y nos sentamos en el sofá a ver nuestra serie preferida o nos disponemos a comenzar ese libro al que teníamos tantas ganas, resulta que nos llama una amiga contaros que tiene un problema gravísimo y necesita nuestra escucha.

A medida que la vamos vaciando llega un momento en el que nuestra jarra se queda completamente vacía, y no tenemos nada que ofrecernos a nosotros mismos.

 

 

Resulta que nos hemos puesto en el último lugar, y ya no tenemos ganas de disfrutar de ese libro que queríamos leer, nos vamos a la cama con cierta resignación y tristeza, ya no nos queda amor para compartir un rato amable con nuestra pareja, y quizás ni siquiera paciencia si se despierta el o los peques y demandan nuestra atención.

Cuidarse para poder cuidar

Es muy importante darnos cuenta de que criar es una de las labores más importantes que hacemos en la vida, ya que estamos atendiendo el desarrollo de otro ser humano y sentando las bases para ese adulto en el que se va a convertir en el futuro.

A veces puede parecernos que “no hacemos nada”, como nos contaba compartía una mamá de la tribu en este artículo, pero nada más lejos de la realidad. La sociedad tiende a minusvalorar este trabajo y esto nos hace sentir que debemos poder con todo (especialmente a las mujeres), nos presiona para estar siempre atentas, al día con la casa y el trabajo, con todo organizado, nuestra agenda y la de los peques, el resto de la familia, etc.

Pero todo esto va pasando factura, y si no tomamos cartas en el asunto, llegará un momento en el que estaremos sin estar, presentes pero ausentes, que ponemos el “piloto-automático” y pasamos a ser “mombies” en grado máximo, y ya no podamos con nuestra vida.

 

 

15 minutos de mimos

Antes de llegar a esta fase hemos de pedir ayuda, hablar con nuestra pareja o entorno familiar cercano para explicar nuestras propias necesidades, ponerlas encima de la mesa y pensar qué podemos hacer para reencontrarnos con nosotras mismas y regalarnos un espacio en nuestra apretada agenda.

Aquí te dejo algunas ideas:

  • Disfrutar de un baño relajante.
  • Salir a pasear / Correr (cada vez hay más grupos de runners a los que adherirse).
  • Ir al gimnasio o jugar al deporte que nos gusta.
  • Practicar yoga / Meditación / Mindfulness en casa.
  • Leer / Escribir / Escuchar música.
  • Poner velas / aromaterapia y disfrutar de unos minutos de paz.
  • Degustar una buena onza de chocolate negro con todos nuestros sentidos.
  • Tomar un café con amigos/as.

En realidad, no es tan complicado. Podemos también acumular “mami puntos” o “papi puntos” y hacer una escapadita de dos horas a la semana, ya sea para aprovechar e ir a la peluquería y cortarse el pelo, darnos un masaje, ir al cine o tomar un café más largo con nuestro amiga/o de toda la vida.

 

 

Sé que lo que te digo puede parecerte materialmente imposible sólo de pensarlo, pero todo es cuestión de organización y empatía, y te aseguro que los resultados merecen la pena.

 

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2 comentarios en "La jarra del amor: si no te cuidas tú, ¿quién lo hará?"

  1. Me paré súper importante, dejar en la jarra de agua para nosotras 😍

  2. Mil gracias Ana,

    Me alegro mucho de que te haya gustado.

    En efecto, desde que nos convertimos en madres nos ponemos en último lugar.. Pero el autocuidado es importantísimo, y dejarse cuidar también.

    ¡Un abrazo!

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