Las «mombies» viven entre nosotros (y quizás no te has dado cuenta)

Te contamos todas las características y posibles soluciones

El sueño (o la falta de) es uno de los mayores problemas de los padres y madres recientes, y sobre todo de las madres, que son las que en la mayor parte de las ocasiones se encargan de atender a sus bebés.

Los bebés no saben nada de días, noches, atardeceres ni anocheceres, y simplemente duermen cuando tienen sueño y se despiertan cuando tienen hambre. Esto ya de por sí lo complica todo un poco, porque sus horarios no se coordinan en absoluto con los nuestros, y eso de que se despierten por las noches, varias veces, no parece muy saludable para ninguna madre ni ningún padre.

Pero ojo, porque aún es peor: sus despertares no siempre tienen en cuenta que la persona a quien tienen que despertar pueda estar semi-inconsciente, y que lo recomendable sería sacarla de ese estado con un poco de cuidado, tiento, paciencia y cariño. Se despiertan y entonces empiezan a gritar a lo loco: «¡Socorro! ¡Tengo hambre! ¡Dame ya! ¿¡Quién me da de comer!? ¡Mi madre no me da de comer!», todo ello en un muy poco inteligible llanto de bebé que nadie es capaz de comprender.

Que esto de arrancarte de un sueño profundo te lo hagan una vez, una noche, pues mira… ya recuperarás el sueño en otro momento. Que te lo hagan más de una vez en una misma noche te lleva a pensar que «a ver si la siguiente noche es mejor y recuperas», pero cuando te pasa varias noches, entonces se convierte en costumbre, no hay remedio posible y la madre se transforma en una «Mombie».

¿Una «Mombie»?

No está muy clara aún la definición, y en la última revisión de la RAE parece que aún no han admitido el término, así que haciendo un compendio de diferentes definiciones que se pueden encontrar por la red podría decirse lo siguiente:

Mombie (adj.): Dicho de una mujer, ya madre, privada de sueño, que se alimenta de chocolate y cafeína y sobrevive con besos babosos y sonrisas melladas. Se la considera experta en la multitarea, y su aspecto desaliñado es clara muestra de que su imagen no se refleja en los espejos tiempo ha.

De esta definición podríamos concluir que una «Mombie» cumple las siguientes características (no necesariamente todas, pero sí varias):

  • Ojos de mapache: mucha gente piensa que ese día se han maquillado de pena, y que se han pasado tres pueblos con la sombra de ojos. Pero no, al verlas de cerca se dan cuenta de que son sus ojos, que están así.
  • Dependencia de la cafeína y el chocolate: beben más café del que podría considerarse saludable, tanto, que les huele el aliento, la piel, el pelo y la ropa a café. Sonríen poco, pero cuando lo hacen, puedes ver el aspecto amarronado de sus dientes, como consecuencia del consumo de chocolate, también por encima de lo recomendable.
  • Habla bipolar: tienen momentos en los que hablan haciendo monólogos, casi sin capacidad de escucha, como si necesitaran contarlo todo en el menor tiempo posible (se sospecha que coincide con los picos más altos de cafeína en sangre). Los temas suelen ir relacionados con su bebé y con todo lo que tienen que hacer. Estos momentos se combinan con otros en los que su comunicación se limita a cortos gruñidos o monosílabos (parecen estar relacionados con el déficit de cafeína). En estos instantes siguen actuando más por inercia que de manera consciente.
  • Caminan sin saber hacia dónde: o al menos eso parece. Se dirigen a un sitio determinado y cuando han llegado regresan al lugar de origen. Se detienen un instante y repiten el patrón. Segundos después se dicen en voz alta «¿A qué vengo?».
  • Conducen con la radio a volúmenes poco saludables: si van solas, para poder mantener los ojos abiertos todo el trayecto. Si llevan al bebé ponen la canción que más conocen una y otra vez para ver si así el peque deja de llorar: «¡Mira cariño! ¡Baby Shark du-du-du-du-du-dú! ¡Vamos, no llores hoy también, hazlo por mami!».

 

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  • Se menean, y menean cosas: si están de pie, lo más probable es que empiecen a moverse hacia a un lado y el otro, como bailando un vals, sin música y sin bebé (porque si tienen bebé está claro que lo están meciendo, pero lo definitorio es que lo hacen sin tenerlo en brazos). También menean cosas como si fuera un cochecito. Es muy evidente que tenemos delante a una «mombie» cuando las ves moviendo el carrito de la compra hacia adelante y hacia atrás, aunque el niño esté siendo porteado por la pareja, como queriendo que las verduras y el champú que han puesto dentro del carrito no se sientan desatendidos.
  • Se teletransportan: o al menos es la sensación que tienen, cuando se dan cuenta de que salen de casa, llegan a los sitios, y no se dan cuenta siquiera de cómo han llegado, ni por qué camino han ido.
  • Ya no se miran en los espejos: quizás porque prefieren no verse, o quizás porque ya no se reflejan. Pueden salir en pijama o con las zapatillas de casa, ropa que no pega, o chándal, y coleta.
  • Pueden hacer desaparecer y aparecer objetos: algunas pueden pasar minutos buscando el móvil con el que están hablando, o buscándolo de verdad porque no lo encuentran hasta que al final del día lo encuentran en la nevera. Salen de casa sin llaves, se dan cuenta al llegar al coche que tiene las ventanillas bajadas y no lo cerraron con llave, y a menudo, al llegar a casa, ven la llaves de casa puestas en la puerta, por fuera, cuando aseguran que las llevaban en el bolso.
  • Conectan con el más allá: si estás un rato con ellas puedes observar cómo, aun con los ojos abiertos, conectan con el más allá. Es una mirada como hacia el horizonte, en la que ya no ven ni oyen, ni sienten. Solo pueden salir de ese estado catatónico si su bebé hace un gemido.
  • Son ambidiestras y hacen uso de la prensión plantar: la afectación cerebral es tal, que han desarrollado habilidades que desconocían, pues pueden comer con ambas manos, coger cosas del suelo con los pies, dar de comer al bebé y hablar por teléfono… todo a la vez.
  • Atención disminuida: no pueden ver más de 3 minutos de tele, así que no les hables de pelis ni series. Ni de noticias de política. Ni de economía. En realidad es mejor no hablarle de nada de lo que sale en la tele, a menos que pregunte. Cualquier cosa que le pueda interesar ver en la tele tendrá que tener una duración inferior a esos 3 minutos mencionados.
  • Sueñan con dormir una noche entera: «toda la noche»… «dormir toda la noche». De vez en cuando se lo dicen a sí mismas, como tratando de recordar que eso existe, y que alguna vez en su vida lo hicieron, y se lo marcan como meta en la vida, porque ese día alcanzarán la plena felicidad.
  • A pesar de todo, intentan transmitir la «infección»: por su aspecto es muy probable que sus conocidos piensen que sería mejor no tener hijos, pero ellas envían mensajes tratando de transmitir «la infección», cuando cuentan lo bonito que es ser madre, lo precioso, achuchable y adorable que es su bebé, y todas las cosas maravillosas que la maternidad le aporta… todo con la intención de que sus amistades lleguen a casa pensando que tener un bebé sería maravilloso.

Con esto ya os podéis hacer una idea de cómo son y por qué hacen lo que hacen. Lo bueno es que es reversible: tiene curación y muchas están prácticamente rehabilitadas… el problema es que muchas recaen, porque vuelven a quedarse embarazadas y al nacer el siguiente bebé pueden llegar a sufrir los síntomas de manera más intensa.

Por eso si conoces a una mombie, recuerda no despertarla si duerme, no le des consejos que no te ha pedido, sino cariño y apoyo, y tráele comida. Ah, y dile que hay en Internet una Tribu virtual donde va a encontrar a muchas madres y padres en su misma situación, y que eso también le puede ayudar mucho.

PS: la imagen de la portada es una captura de este vídeo, creado por unas madres, y que puede ayudar a comprender cómo una mujer adulta puede acabar convirtiéndose en una «Mombie»:

 

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2 noviembre, 2019

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