El eneagrama infantil (I): ¿conoces la personalidad de tu hijo?

¿Cómo es el carácter de tu hijo? El eneagrama te ayuda a conocerle mejor y a proporcionarle el apoyo que necesita

Los expertos coinciden en que los niños sientan los pilares de la personalidad que les definirá como adultos durante los primeros 6 o 7 años de vida. Su personalidad determina las cosas que les gustan y las que no, las que les hacen felices e infelices e incluso la forma en la que se relacionan con los demás y con su entorno. ¡Imagina que útil puede ser averiguar qué personalidad está formando tu hijo! Ese es, justamente, el propósito del eneagrama infantil.

¿Qué es el eneagrama y para qué sirve?

Eneagrama en griego significa literalmente «nueve líneas». En psicología, es una herramienta de identificación de la personalidad. En la actualidad es empleado por cada vez más expertos en psicología, ya que nos permite conocer diferentes tipos de personalidad y trabajar en ellos.

El eneagrama define la personalidad como «eneatipo». El eneatipo que construimos durante la infancia nos sirve para relacionarnos en sociedad. Nadie es exactamente igual a solas que delante de otros… Pero cuidado, no es un método de «etiquetado».

 

Cada persona es única y diferente del resto y en el desarrollo de nuestro carácter y forma de ser influyen también los de nuestras personas cercanas, nuestro entorno y nuestras propias experiencias vitales. El eneagrama infantil nos ayuda a descubrir la esencia de cada niño, para que puedan desplegarla en todo su esplendor.

En otras palabras: se trata de un sistema de clasificación de la personalidad que identifica 9 enatipos estructurados en 3 grupos de 3. Cada grupo gira en torno a uno de los tres cerebros reconocidos por la ciencia, que regulan el equilibrio saludable de las personas: Cerebro, Corazón y Tubo Digestivo.

Los 3 grupos del enagrama

Como decíamos al principio, los 9 tipos de personalidad o 9 eneatipos están estructurados en 3 grupos de 3. Cada grupo se corresponde con cada uno de los 3 cerebros reconocidos por la ciencia:

  • El mental: aquellos niños y niñas que se guían, sobre todo, por el pensamiento y les rige la cabeza. Se trata de los eneatipos conocidos como 5, 6 y 7.
  • El emocional: estos pequeños se guían por el corazón y tienen una gran empatía y sensibilidad. Son los eneatipos 2, 3 y 4.
  • El visceral: son aquellos niños que se guían más por el instinto y el impulso. Les rige el estómago, las vísceras. A este grupo pertenecen los eneatipos 8, 9 y 1. 

Dentro de cada uno de estos grupos encontramos 3 eneatipos o tipos de personalidad diferentes entre sí, aunque con afinidades dentro de su mismo grupo. En total, 9 eneatipos que se desarrollan en función de la esencia o naturaleza de cada niño y las experiencias vitales vividas durante la infancia.

 

 

Estas van moldeando el carácter del niño y, a su vez, están íntimamente relacionadas con las heridas emocionales de la infancia. Cada forma de ser se manifiesta a través de una serie de comportamientos y tiene sus debilidades (o «defectos»), y sus fortalezas o virtudes. Conocer la personalidad de nuestros hijos nos sirve para trabajar las primeras y reforzar las segundas. Nos ayuda a conocerles para así cumplir mejor nuestro papel de acompañantes.

Enegrama infantil: ¿cómo identifico el carácter de mi hijo?

Los métodos de crianza actuales son cada vez más respetuosos con la infancia, permitiendo que cada niño se desarrolle según su propia naturaleza, ya que cada individuo es único y tiene habilidades y talentos especiales. Es por esto que las pedagogías alternativas (tales como Waldorf o Montessori) o las teorías psicológicas (como la de las Inteligencias Múltiples, por ejemplo) son cada vez más aplicadas en las aulas escolares.

 

 

Es importante señalar que aunque la identificación de cada tipo de personalidad se hace mediante números, estos no representan valores. Cada eneatipo también tiene ciertos nombres atribuidos a él, pero la simplicidad de los números hace que su uso se haya extendido más que el de los sustantivos.

Los eneatipos

Cada eneatipo tiene unas necesidades muy concretas, atendiendo a su personalidad. Mediante la observación de sus rasgos de carácter, podemos acompañar mucho mejor en su evolución a nuestros hijos, respetando siempre su tipo de personalidad.

 

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Ningún eneatipo es mejor ni peor que otro. Cada forma de ser tiene virtudes maravillosas y puntos débiles que se pueden trabajar, para que su desarrollo sea enriquecedor y saludable.

Eneatipo 1: el que quiere ser perfecto

Su virtud es el perfeccionismo y también es este su mayor debilidad, ya que pueden llegar a ser inflexibles y rígidos con los demás, lo cual tiende a apartarles del resto. Aspiran a ser «perfectos», por lo que tienden a hacer siempre lo correcto. Aman las rutinas, siguen las normas y no les gusta equivocarse. Les encanta llevar la razón y explicar cómo se hacen las cosas (según ellos) a los demás, por lo que a veces parecen un poco autoritarios.

 

 

Pueden llegar a sentir mucha ira reprimida, por lo que conviene ayudarles a soltarse y trabajar con ellos la tolerancia y la flexibilidad. Tienen principios y valores propios muy arraigados, lo cual es maravilloso… Pero a veces les impide ampliar sus puntos de mira y sentirse cómodos con los demás.

Eneatipo 2: el que quiere ser amado

Son niños y niñas que cultivan sus relaciones con los demás, les gusta sentirse imprescindibles y necesitados por los otros, por lo que tienden a prestar su ayuda a las personas que son objeto de su devoción, para ganarse su afecto. En su lado positivo, son tremendamente generosos y cálidos, cariñosos, sensibles, empáticos y sociables.

 

 

Por otra parte, por su insaciable necesidad de cariño, pueden llegar a sufrir dependencia emocional, por lo que es necesario trabajar con ellos la autonomía personal. ¡Los demás no nos quieren más porque les hagamos favores! Además, intentar gustar a todo el mundo es imposible, por lo que sus intentos al respecto pueden llegar a serles contraproducentes y agotadores.

Eneatipo 3: el que quiere ser valorado

Los niños pertenecientes a este eneatipo son grandes triunfadores. Se muestran camaleónicos y exitosos en el ámbito social y se esfuerzan mucho por conseguir sus metas, por lo que tienden a ser tremendamente productivos. Cuidan mucho su imagen para controlar la forma en la que se muestran ante los demás.

 

 

La «cara b» de esta personalidad se muestra cargada de estrés por la cantidad de actividad que despliegan y su exagerado espíritu competitivo. Conviene hacerles sentirse valorados por lo que son, sin necesidad de demostrar su valía acumulando trofeos. También se les debe enseñar a disfrutar sin competir y a diferenciar «felicidad» de «éxito».

Eneatipo 4: el que quiere ser especial

Los niños y niñas CUATRO necesitan sentirse únicos y especiales. Ansían ser comprendidos, algo que no sienten a menudo ya que la misma originalidad que cultivan les hace tener cierto complejo de «raros» que les aleja de los demás, cuya empatía a la vez buscan desesperadamente. Son tremendamente creativos y tienden a manifestar aptitudes artísticas de forma temprana. ¡Las artes les ayudan a expresarse!

 

 

Son románticos, emotivos, muy sensibles y vulnerables. Destacan por su intensa vida interior y son muy expresivos, tanto cuando están contentos como cuando se sienten tristes: tienden al dramatismo (si están deprimidos) y la exageración (cuando son felices). En su caso, el reto está en ayudarles a desarrollar una correcta regulación emocional que les ayude a ser más ecuánimes.

Eneatipo 5: el que quiere silencio

Son tímidos, introvertidos y muy observadores. No se sienten a gusto siendo el centro de atención y les molestan los ambientes cargados de personas y ruidos. Prefieren estar a solas, se relacionan mejor de uno a uno y no son muy demostrativos a nivel afectivo. Más bien, les cuesta expresar las emociones.

 

 

Son grandes investigadores, les encantan los experimentos y las cuestiones científicas y filosóficas de la vida. Son reflexivos y suelen tener opiniones firmes, aunque también toleran bien los pensamientos distintos a los suyos. El desafío que presentan es enseñarles a expresar sus necesidades, así como ayudarles a socializar. Pero cuidado, debemos ser respetuosos con su forma de ser. Aunque parezcan solitarios… ¡Ellos se sienten bien así!

Eneatipo 6: el que quiere estar seguro

Los niños y niñas de este eneatipo a menudo se muestran inseguros y dubitativos. Les cuesta elegir y tomar decisiones, por lo que suelen hacer muchas preguntas y pedir consejo a menudo. Son sociables y cariñosos. La convivencia con ellos es fácil.

 

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Suelen «portarse bien» en el colegio y cultivan con facilidad amistades. Aunque no les gusta liderar, ayudan siempre que pueden a quien lo necesita. Son compasivos y generosos, pero sus dudas a veces les pueden causar mucho desasosiego. Conviene reforzar su autoestima, confianza y seguridad en sí mismos.

Eneatipo 7: el que quiere disfrutar

Correr y saltar, montar en bici, subir a la montaña, hacer el pino, contar chistes, cuidar las flores, jugar con los amigos, viajar con la familia y conocer gente nueva… ¡El caso es no parar! Los SIETES tienen una energía desbordante y una risa contagiosa. Son arrolladores, alegres, simpáticos, chispeantes, casi siempre me muestran felices y caen bien con facilidad. Cuanto más diferente sea la propuesta o la persona que tienen delante ¡más les atraerá!

 

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Son muy activos y aventureros. Les encanta hacer amigos nuevos, reír y disfrutar. Su mayor virtud es la capacidad que tienen de disfrutar de la vida. Por contra, pueden tener problemas para centrarse, se distraen con facilidad, se muestran dispersos y suelen dejar tareas a medias… Tampoco llevan bien estar tranquilos y a solas consigo mismos. El enfoque, la paz y el sosiego son las áreas que hay que trabajar con ellos.

Eneatipo 8: el que quiere poder

Son niños y niñas cabezotas y desafiantes, no llevan bien las normas ni responden ante los castigos. Su carácter es fuerte y lideran con facilidad los grupos. Son protectores y muy leales con aquellos a quienes quieren (incluso aunque sean mayores que ellos). Por otra parte, pueden mostrarse en exceso reactivos si consideran que se les trata injustamente a ellos o a sus seres queridos.

 

 

Y es que tienen un sentido innato de la justicia que mal gestionado les puede llevar a ser un poco vengativos. En el fondo son muy tiernos y cariñosos, aunque mostrar sus sentimientos les da miedo porque les hace sentir vulnerables. Hay que tratarles con cariño y respeto, imponerles límites de forma respetuosa y mostrarse pacientes con ellos, ayudándoles a expresar sus sentimientos. ¡Todos tenemos necesidades!

Eneatipo 9: el que quiere paz

Tranquilos y conciliadores, los pequeños del eneatipo 9 odian las confrontaciones. Tienen un don especial para evitar los conflictos, mediar entre diferentes puntos de vista e integrar diferentes necesidades. Buscan la armonía y el bien común. Son tremendamente diplomáticos y es difícil verles enfadados por mucho tiempo. No les cuesta nada sacrificarse por los demás, hacer favores y prestar ayuda. Esa es su mayor virtud, y también su mayor debilidad.

 

 

Sin embargo, su carácter apaciguador les puede llevar a olvidarse de sus propias opiniones y necesidades, haciéndoles sentir frustrados y decaídos. En este caso, pueden caer en la apatía, y volverse vagos y holgazanes. Agradecen las muestran de cariño y conviene alentarles a expresar sus propias opiniones y satisfacer sus propias necesidades, tan legítimas y válidas como las de los demás.

Cuidado con las etiquetas…

Los adultos pueden acercarse de modo propio al eneagrama de la personalidad para buscar aquel eneatipo o personalidad con la que más se sientan identificados. Sin embargo, al emplear el eneagrama con los pequeños, corremos el riesgo de «etiquetar» a los niños.

La «clasificación» de las personas es una perversión del sentido original del eneagrama. Aunque sea una útil herramienta de desarrollo personal, la psicología hace mucho hincapié en lo necesario que es huir de los arquetipos. Los niños pequeños son especialmente maleables e influenciables, y todos los estereotipos tienen sus peligros.

Es posible «catalogar» sin querer a un niño y atenderle como a su categoría, en lugar de como a la persona que es. Se produciría entonces el llamado «efecto Pigmalion» en negativo, es decir: convertiríamos al niño en aquello que nosotros creemos que es, a fuerza de repetírselo.

 

 

La finalidad de utilizar el eneagrama con los niños es conocer, aceptar y respetar su forma de ser, sea la que sea. Con el propósito de prestarle la mejor compañía, apoyo y ayuda posibles durante su infancia. Debemos recordar que nuestros hijos tienen su propia personalidad y que sus gustos y necesidades no tienen por qué coincidir con los nuestros, por muy padres suyos que seamos.

Los seres humanos están más allá de cualquier categoría que podamos asignarles. Conocer el eneagrama no debe de servirnos para tratar de clasificar o asignar tipos a las personas, sino para facilitar nuestra relación y convivencia con ellas.

 

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Recordemos que aunque los niños tengan ciertas predisposiciones innatas, aún son pequeños y están constantemente experimentando, cambiando y probando nuevas actitudes y formas de comportarse. Su auténtica naturaleza, y la personalidad asociada a su esencia, se manifestará poco a poco, con el paso de los años y sus propias experiencias.

 

 


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1 comentarios en "El eneagrama infantil (I): ¿conoces la personalidad de tu hijo?"

  1. Hola!

    No sabía que también se podían aplicar los eneatipos en niños y me ha parecido súper interesante!

    Muchísimas gracia por el artículo.

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