9 Mitos del cuidado de la piel de los niños en verano

Hay errores habituales en el cuidado de la piel de nuestros hijos en verano que pueden pasarles factura al llegar a la edad adulta

Existen mitos sobre el cuidado de la piel de los niños que ponen en riesgo su salud presente y futura, especialmente durante el verano, la época del año en la que más deberíamos protegerla y, no obstante, somos más susceptibles de caer en errores frecuentes. ¿Cómo podemos proteger la piel de los niños del sol?

¿Cómo cuidar la piel de los niños del sol?

Durante el verano todas las familias pasan más tiempo al aire libre bajo el sol, especialmente los niños y niñas. Si bien todos disfrutamos del buen tiempo y la magia del verano, también sabemos que hay que tener cuidado con el sol y el calor, especialmente cuando se trata de la piel de los niños, mucho más sensible que la nuestra.

Mito 1: El tono de piel oscuro no necesita tanta protección solar

Los dañinos rayos ultravioleta pueden penetrar todo tipo de piel, independientemente de su origen étnico, color o tono. Por tanto, incluso las personas de piel oscura necesitan protector solar.

 

 

Aunque es cierto que la incidencia de cáncer de piel es menor en afroamericanos e hispanos que en caucásicos, los estudios han demostrado que los cánceres de piel detectados en personas de piel más oscura a menudo se detectan en una etapa posterior, lo que puede aumentar el riesgo.

Los efectos nocivos de la exposición a los rayos UV son acumulativos, así que la educación en el cuidado de la piel y la prevención tempranas son fundamentales. 

Mito 2: El protector solar protege durante todo el día

Los estudios muestran que la mayoría de personas no se aplican suficiente protector solar ni se lo renuevan con tanta frecuencia como deberían. El protector solar, sin importar el formato (spray, mousse, crema, etc.), debe volver a aplicarse cada dos horas y después de sudar o mojarse

 

 

Nuestra Dermatóloga, Mónica Roncero, miembro del equipo de profesionales de Criar con Sentido Común, asegura que el protector solar:

«Se debe de aplicar alrededor de 20 minutos antes de la exposición solar, en todas las zonas que van a estar expuestas, y repetir cada dos horas en caso de exposiciones prolongadas (que en realidad se deben evitar)».

Y no nos olvidemos de aplicarlo y extenderlo bien: también hay que proteger las orejas, la nariz, los labios y la parte superior de los pies.

 

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Respecto a los protectores resistentes al agua, debemos ser prudentes y revisar su etiquetado. En EEUU, las nuevas pautas de etiquetado de la FDA requieren que los fabricantes etiqueten la duración de la resistencia al agua de un protector solar.

Mito 3: No es necesario usar protector solar en días nublados

A pesar de la creencia popular, el protector solar también es necesario en los días nublados. Los rayos ultravioleta penetran a través de las nubes y pueden causar daño solar y envejecimiento prematuro

La ropa de protección solar es una buena manera de cuidar de la piel de los niños y protegerles sin tener que ponerse protector solar en las áreas cubiertas. Además, así la protección dura todo el día (a diferencia del protector solar, que hay que renovar cada dos horas).

 

 

Mito 4: No se necesita protección solar para el cuerpo si este se cubre con ropa

Una camiseta típica de algodón o lino solo tiene un FPS de cinco (el número SPF o FPS es el nivel de protección que brinda contra los rayos UVB). Esto significa que la mayoría de nosotros aún podemos quemarnos con el sol a través de nuestra ropa. Los peques también. Para protegerles y protegernos de exposiciones prolongadas (como un día en la playa, por ejemplo), debemos usar ropa protectora contra el sol.

 

 

La ropa de sol con protección solar proporciona UPF 50+ (las letras UPF se refieren a la cantidad de radiación ultravioleta que absorbe la tela). La Skin Cancer Foundation tiene excelentes consejos y recomendaciones sobre ropa con clasificación UPF.

Mito 5: La exposición al sol a través de una ventana o dentro de un vehículo no es dañina, así que no hay que cuidar la piel de los niños dentro del coche

Los rayos UVA atraviesan el vidrio y pueden dañar la piel. La radiación UV del sol se compone de UVA y UVB. El vidrio generalmente bloquea los rayos UVB; sin embargo, los rayos UVA, de penetración más profunda, lo atraviesan y aún pueden causar daño a la piel. De hecho, los conductores de camiones suelen sufrir más las consecuencias del daño solar y el cáncer de piel en el lado izquierdo de la cara y el brazo izquierdo.

 

 

Por este motivo, es importante protegerse la piel del rostro, cuello, escote y brazos cuando nos trasladamos en coche. Además, en el caso de vehículos familiares, lo mejor es teñir las ventanas del automóvil con material de bloqueo de rayos UV o usar protectores UV desmontables en el lado donde se sientan los peques.

Mito 6: No hay que tener tanto cuidado de la piel de los niños como de la de los adultos, los niños pueden pasar todo el día al aire libre porque a ellos no les afecta el sol tanto como a nosotros

El aire libre es sinónimo de salud para los niños y niñas. Las investigaciones demuestran que los menores que juegan frecuentemente al aire libre tienen, en general, mejor salud física y mental y menor riesgo de obesidad infantil. Sin embargo, los rayos ultravioleta son más fuertes y más dañinos durante el mediodía, por lo que es importante evitar las horas centrales del día y buscar la sombra para jugar al aire libre.

 

 

Es un error no proteger la piel desde la primera infancia. Nuestra experta en el cuidado de la piel de los niños asegura que «la protección solar no se debe descuidar, ya que el sol que tomemos de pequeños se verá reflejado en nuestra piel de mayores, con todas las consecuencias».

En los niños (de seis a 24 meses) se aconseja evitar los sprays y brumas y aplicar protectores con filtros físicos con indicación numérica 50 o superior. Aunque sean más difíciles de aplicar, no se absorben y reflejan la luz. 

En las largas exposiciones al sol (varias horas en la playa o el campo) también es importante vestir a nuestros pequeños con ropa adecuada: gorro que cubra el cuello, manga larga o tejidos con protección UVA que se pueden mojar y son de secado rápido. 

 

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Además, no hay que olvidarse de proteger a los menores del tan temido golpe de calor. Cuanto más pequeños son, más propensos a sufrirlo, y sus consecuencias pueden ser fatales.

Mito 7: Las gafas de sol son solo un complemento de moda

Las gafas de sol velan por la salud de los ojos. Al igual que la piel de los peques es más delicada que la nuestra, los ojos de los niños son mucho más sensibles que los de los adultos a la radiación ultravioleta. Su cristalino, que ejerce de filtro, aún no se ha desarrollado por completo. Como consecuencia, en los niños menores de 12 meses, el cristalino deja pasar el 90% de los rayos UVA y el 50% de los UVB.

Estas radicaciones llegan directamente a la retina, lo que puede provocar daños a corto y largo plazo: quemaduras agudas en la retina, alteraciones agudas de la córnea, lesiones degenerativas y patologías más severas como cataratas, que es la primera causa de ceguera reversible y degeneración macular asociada a la edad. 

 

 

Por todo esto, lo ideal es buscar gafas de sol que se envuelvan y bloqueen lo más cerca posible del 100% de los rayos UVA y UVB. También protegen la piel alrededor de los ojos de la exposición a los rayos UV, puede aumentar el riesgo de cánceres de piel. El párpado inferior está particularmente en riesgo, ya que tiende a recibir más sol que el párpado superior.

Por último, cabe señalar que a los peques con ojos claros les resultan especialmente útiles ya que les molesta más la intensa luminosidad, por lo que podemos verles guiñar los ojitos con frecuencia. ¡Puede que incluso sean ellos quienes nos las pidan! En este post te enseñamos las características que deben tener las gafas de sol de los peques y cómo elegirlas.

Mito: 8: Cuanto mayor sea el SPF, mejor será la protección solar

Un SPF (o FPS) más alto brinda una protección UVB mejorada y una mejor cobertura (en el caso de los bebés y niños pequeños se recomienda que sea mayor de 50), pero no podemos olvidarnos de volver a aplicar protector solar cada dos horas en exposiciones prolongadas o después de salir del agua, por ejemplo. 

 

 

Pero además, también es importante es que el protector solar sea de amplio espectro, lo que significa que ha de bloquear no solo los rayos UVB sino también los UVA (y aún así debemos volver a aplicarlo cada dos horas o después de que la piel se moje por el agua o el sudor).

Mito 9: Hay que evitar siempre la exposición directa al sol en cualquier edad, por corta que sea

Si bien emenores de seis meses se recomienda no exponer al sol directamente, y en menores de tres años hacerlo lo menos posible, es importancia obtener vitamina D a través del sol (jugando un rato con los antebrazos desnudos al aire libre, por ejemplo).

La vitamina D es fundamental para el desarrollo de los huesos y el crecimiento en los menores, es necesaria también para múltiples procesos metabólicos durante toda la vida. El déficit de vitamina D provoca fatiga, cansancio, pesimismo, depresión, excitabilidad, debilidad muscular, nerviosismo e insomnio, antojo de comer dulces, caries y gingivitis, entre otros. 

 

 

¿Por qué los niños deben tomar un poquito el sol? Pues porque aunque es cierto que esta vitamina se puede obtener de algunos alimentos (como la yema de huevo), muchos de ellos no son aptos para los más peques (como es el caso de ciertos pescados) y además, la fuente principal sigue siendo la exposición a la luz solar

Como hemos visto antes, la exposición al sol a través de un cristal tampoco es suficiente, ya que no deja pasar los rayos UVB que se precisan para la absorción de la vitamina D, por lo que exponer al sol los antebrazos, manos y la parte inferior de las piernas durante unos minutos al día y nunca en las horas centrales (al pasear por la calle a última hora, si estamos en verano, o hacer nuestros recados diarios por la mañana, por ejemplo), es recomendable.

Pero ¿cuánto tiempo puede tomar el sol un niño? Los especialistas estiman que unos 15 minutos de exposición sin protección tres veces a la semana pueden ser suficientes, pero en realidad el tiempo de exposición mínimo no se conoce bien, ya que depende de múltiples factores como la latitud donde vivimos, la estación del año, la hora del día, el tipo de piel y el riesgo específico de quemadura por persona.

 

 

En cualquier caso, un mínimo de prudente exposición es tan importante que, en países cuyo clima suele ser nublado o poco soleado, se suele recomendar suplementar a los peques. Es el caso de las autoridades sanitarias británicas, que recomiendan habitualmente el suplemento a menores de cuatro años y a los mayores de esta edad durante los meses de otoño e invierno. Pero si no se exponen habitualmente al sol, no salen mucho a la calle o siempre salen completamente vestidos, recomiendan suplementar durante todo el año. 

Si tienes dudas o buscas información acerca del cuidado de la piel de los niños o cualquier otro tema relacionado con la crianza o la salud de tu bebé, puedes consultar online al equipo de expertos de Criar con Sentido Común en la Tribu CSC. ¡Estaremos encantados de ayudarte!

 

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