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Ni buena ni mala: soy madre, y punto

La lactancia no nos hace mejores ni peores madres

Cada cierto tiempo se publica algún artículo etiquetando a las madres (y a los padres) con algún calificativo para medir su calidad como progenitores, con diversos matices, casi siempre dejando en el aire lo que sería lo ideal, pero sobre todo juzgando lo que hacen en aspectos de educación, alimentación, etc. Es como si hubiera algún tipo de escala para medir si eres buena o mala madre… y me pregunto por qué nos cuestionamos tanto nuestra aptitud como si tuviéramos que competir en un extraño juego de “la madre perfecta”.

Estos días hemos podido leer todas/os la entrevista a Beatriz Gimeno, una autora que saca un libro aludiendo que la lactancia materna promueve precisamente un estándar de “buena o mala madre”, afirmando que no hay diferencias en con qué alimentemos a nuestros hijos/as (Carmen ya ha publicado una magnífica respuesta).

Lactancia materna, alimento óptimo

Surgirán múltiples respuestas bien documentadas por evidencia de calidad justificando este hecho: la lactancia materna es el alimento óptimo para los/as niños/as y alimentar con leche artificial supone un riesgo para la salud del lactante y de la madre por diversos motivos. Solo hace falta hacer un repaso a los estudios de los últimos años para darse cuenta que es un hecho indiscutible. A veces me resulta curioso que tengamos que demostrar algo tan obvio como que la leche que producimos en la más adecuada para nuestra especie, bien sea por la composición de la leche en sí o por el entorno de cuidados que se genera en el binomio de madre e hijo/a.

¿Y qué pasa si no amamanto a mi hijo/a?

 

 

Hace tiempo que hablamos de la decisión informada: cada madre y cada familia debería conocer el balance riesgo/beneficio de las alternativas y decidir en base a sus valores y deseos. Por supuesto, estás en tu derecho de no lactar a tu criatura, y por fortuna tenemos sustitutivos adecuados para la nutrición de los lactantes. Además, cada vez se ofrece más información de cómo mantener un vínculo sólido basado en un apego seguro, e información para dar el biberón de un modo lo más fisiológico posible. Pero no podemos afirmar que es lo mismo que amamantar.

Comentarios desafortunados

Los hay, claro que si, y en todos los sentidos. Las criticas están servidas hagas lo que hagas. Siempre habrá alguien que sepa exactamente lo que deberías hacer con tu hijo/a. La falta de fluidez en la comunicación asertiva conlleva que nos encontremos con frases poco acertadas ante una madre que se esta esforzando por cuidar a su bebé en un periodo de sensibilidad máxima como es el posparto.

Me apena enormemente que una madre se sienta presionada, bien sea para amamantar en contra de su voluntad o por verse obligada a dejarlo sin ser este su deseo. Honestamente, en mi práctica clínica veo más casos de esto último, la mayoría de madres desea dar el pecho y se les presentan dificultades que complican algo que en principio parece tan natural porque se ha perdido la cultura del amamantamiento, esa que se aprendía viendo cuidar y alimentar a los bebés en el día a día.

Nuestro “Pepito Grillo”

Me preocupa mucho esa sensación de las mujeres de sentirse criticadas o “malas madres” por no amamantar (o por cualquier otro aspecto de la crianza), pero me preocupa porque el peor juicio parte de una misma. Aspiramos a ser las mejores madres del mundo trabajando al máximo y parece que nunca llegamos a la excelencia… agotándonos en la búsqueda de los ideales, mientras resuena en nuestra cabeza esa voz interior juzgándonos constantemente.

Quizá a veces no tomemos la “mejor opción”, pero en ese momento es lo que podemos y queremos hacer por las circunstancias que nos rodean y los recursos que poseemos. Llevo acompañando a madres más de 10 años y claro que las hay que se sienten frustradas y dolidas por no amamantar, o que al cabo del tiempo creen que deberían haber hecho otras cosas… a eso se le llama duelo, duelo por haber perdido algo que deseaban, duelo por algo muy emocional. Y esos duelos también se acompañan, para ayudar a llevarlos y digerirlos.

 

Descubre el 24 de Junio cuáles son los principales problemas con la lactancia y sus soluciones.

 

Muchas mujeres sienten una falta de apoyo tremenda en relación a las dificultades con la lactancia, de forma que su sensación al no poder llevarla a cabo es muy desagradable. Cada vez somos más profesionales que proponemos espacios de atención especializada para que aquellas familias con problemas en esta etapa puedan contar con personal cualificado, además de con redes de madres/padres que den calor ante los momentos difíciles, y esto incluye apoyo si la madre desea no amamantar o destetar, porque sí, quienes nos dedicamos a estas “cosas de la teta” intentamos procurar el bienestar a todas las madres.

Madres y padres perfectos

Explico a las familias que ellos y ellas serán los mejores padres y madres para sus hijos/as, porque así lo van a creer su niños/as, hagamos lo que hagamos… Por eso es tan importante conocer las bases de crecimiento y desarrollo de los bebés y cómo cubrir los requerimientos básicos para apoyar un desarrollo armónico y saludable. Aquí podemos encontrar una amplia gama de opciones para potenciar una crianza basada en las necesidades de los más vulnerables, que son los niños, los que necesitan de nuestro esfuerzo para crecer y desarrollarse, y cada familia ajustará la suya.

Desde los ojos de tu hijo/a eres perfecto/a… por más que a veces metamos la pata, porque como humanos que somos nos equivocaremos, y también así aprenderán de nosotros. A veces cruzamos la línea que nos hace alejarnos de lo que se considera apego seguro y en esos momentos lo importante es ser consciente de ello, tomar perspectiva, disculparse y aprender a hacer las cosas de otra manera, cada día. De eso se trata, de aplicarse por nuestros hijos/as, apoyándonos unos a otros como padres y madres para avanzar, sumando y no dividiendo.

Así que hagamos esto más sencillo, evitando juicios y críticas múltiples, sin adjetivos, disfrutando del día a día con nuestros cachorros: no es la lactancia o su ausencia lo que me hace buena o mala madre; eres tú, cuando me dices que soy una cosa u otra. Soy madre, y punto.

 

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1 comentarios en "Ni buena ni mala: soy madre, y punto"

  1. Genial Esther….como siempre!!ójala hubiera más profesionales como tu.

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