La neurociencia respalda el colecho y lo defiende hasta los tres años de vida

Además de favorecer el desarrollo neurológico de los bebés, es bueno para prevenir la muerte súbita y facilita la lactancia materna

Aunque las estadísticas nos indican que alrededor de la mitad de los padres duerme a menudo con sus hijos e hijas, el colecho sigue siendo una práctica controvertida en el ámbito profesional, ya que según algunos expertos encierra un peligro potencial de muerte súbita, asfixia o aplastamiento.

Sin embargo, muchos otros especialistas defienden el colecho por considerarlo beneficioso para el desarrollo infantil. El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría asegura que no existe suficiente evidencia que desaconseje esta práctica, siempre y cuando se tomen las medidas de seguridad necesarias. La neurociencia también respalda esta afirmación, y va más allá: defiende el colecho hasta los tres años de edad.

La neurociencia respalda el colecho: dormir con los padres beneficia el cerebro infantil y previene problemas de desarrollo

Nils Bergman, neonatólogo (probablemente el más conocido en el mundo por sus investigaciones en neurociencia perinatal), pediatra de la Universidad de Ciudad del Cabo en Sudáfrica y director de la Maternidad del Hospital de Mowbray, en Sudáfrica, lleva años insistiendo en que «los niños deberían compartir la cama de la madre al menos hasta los tres años».

 

La neurociencia respalda el colecho y lo defiende hasta los tres años de vida

 

«Los niños que duermen con sus madres hasta los tres años se estresan menos que los niños que duermen solos», asegura el neuropediatra, muy conocido por su dedicación al desarrollo de las bases científicas del cuidado piel con piel. El pediatra alerta que «los corazones de los bebés están bajo más estrés si se dejan dormir por su cuenta».

Es más, los bebés que se duermen en el pecho de su madre descansan mejor que los que pasan la noche en una cuna. El científico resalta además otro de los beneficios de dormir con su madre: así los bebés pueden tomar pecho cuando lo deseen.

El especialista sueco (uno de los mayores promotores sanitarios del contacto piel a piel entre la madre y el recién nacido, y fundador del movimiento «Kangaroo Mother Care»  —en español, método canguro—, para criar en brazos); considera que una de las grandes desventajas de no dormir con el bebé es que dificulta el momento de crear el vínculo madre e hijo.

 

¿En qué piensa un bebé?

 

Y es que el experto asegura que el desarrollo cerebral de los niños varía según dónde pasen la noche. Al parecer, según los estudios de Bergman, la separación del niño y de sus progenitores todas las noches, podría derivar en problemas de comportamiento si a los niños y niñas les genera miedo y estrés.

«El desarrollo del cerebro puede ser dañado por la separación con los padres durante la noche, que puede conducir a problemas de comportamiento en la edad adulta», afirma en sus investigaciones. Sus estudios también revelan que cuando los bebés duermen en una cuna solos, la interrupción del ciclo del sueño cerebral se produce en más ocasiones que cuando duermen pegados a sus padres. Asimismo, en sus escritos recuerda la importancia de la calidad del sueño en el desarrollo de los órganos.

 

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El pecho de su madre, el mejor lugar para el bebé

En los países europeos existe cierta alarma social sobre el colecho y la muerte súbita. Sin embargo, los expertos defensores del colecho por sus múltiples y probados beneficios, insisten en que la probabilidad de que exista un accidente mortal por colechar con los niños pequeños, es muy baja.

Y en los casos en los que se producen accidentes, sostienen que no fueron causados por la presencia de la madre, sino a otras causas como vapores tóxicos, cigarrillos, alcohol, almohadas grandes o juguetes peligrosos. La OMS y UNICEF, por ejemplo, en sus guías más recientes sobre el sueño infantil, dicen que el colecho, cuando se lleva a cabo siguiendo las recomendaciones de seguridadno es más peligroso que el sueño en una cuna.

 

La neurociencia respalda el colecho y lo defiende hasta los tres años de vida

 

Separar al recién nacido de su madre puede causar daños en las conexiones neuronales

Los expertos del equipo de investigación de Bergman en la Universidad de Ciudad del Cabo, sostienen que la evidencia científica demuestra que separar al recién nacido de su madre supone daños en las conexiones neuronales del bebé.

Afirman que el colecho es una práctica muy beneficiosa para el desarrollo cerebral infantil ya que reduce los niveles de cortisol (la hormona del estrés y el miedo) y, al mejorar el ciclo del sueño, el umbral de alerta cerebral desciende y el bebé consigue alcanzar una fase más profunda del sueño que estimula la segregación de la hormona de crecimiento infantil y facilita la eliminación de toxinas a nivel cerebral.

 

colecho

 

Estos especialistas también afirman que, dado que el incremento de cortisol, que produce estrés en los pequeños que tienen miedo a dormir solos, desaparece al dormir con sus padres, también se reducen los problemas futuros de comportamiento infantil, asociados a los altos niveles de esta hormona.

Asimismo, los peques que lo pasan mal durmiendo solos, descansan peor y suelen tener un menor rendimiento académico en comparación con sus coetáneos que duermen con sus padres. Estos últimos también suelen ser más seguros de sí mismos y desarrollan mejores habilidades cognitivas. Por eso, recomiendan mantener esta práctica hasta alrededor de los tres años, momento a partir del cual el pequeño ya podría estar preparado para dormir solo.

Dormir con sus padres convierte a los niños en adultos más sanos y equilibrados

El del equipo de Bergman no es el único estudio que avala la importancia de dormir con los niños durante sus primeros años de vida. Científicos del Centro para la Salud Mental Infantil de Londres comparten la idea de que el colecho convierte a los niños en adultos más sanos y equilibrados.

Llegaron a esa conclusión tras analizar y comparar las resonancias magnéticas de niños y niñas que dormían con sus padres o solos. Lo que vieron es que, en los pequeños que dormían separados de sus padres, solían activarse durante la noche las mismas áreas cerebrales que se activan ante el dolor físico. En otras palabras: a los niños, dormir separados de sus padres les “duele”. Literalmente.

 

La neurociencia respalda el colecho y lo defiende hasta los tres años de vida

 

Nuestra especialista en porteo ergonómico, María Arenzana, asegura que «el piel con piel tiene beneficios demostrados para el bebé, literalmente puede salvarles la vida». Armando Bastida, enfermero pediátrico y fundador de Criar con Sentido Común también insiste en que «igual que cuando alguien muere por no llevar el cinturón en el coche no se dice que la culpa es de que iba en coche, sino de ir sin cinturón (…) el problema no es el colecho, sino el hacerlo sin ser consciente de que para dormir con un bebé tienes que hacerlo de manera segura». Ambos expertos atienden diariamente consultas relacionadas con este y otros temas en la Tribu CSC.

 

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Otros beneficios del colecho

Así como en Criar con Sentido Común pensamos que el porteo es una herramienta maravillosa para madres, padres y bebés, el colecho también aporta muchos beneficios que merece la pena descubrir (siempre que la familia lo desee y esté previamente bien informada sobre ello); ya que es una práctica que, por lo general, favorece el descanso de toda la familia. A continuación os relato algunos de ellos:

Favorece la lactancia materna

Una investigación publicada en la revista Pediatrics encontró que la duración de las tomas de leche en los bebés que comparten la cama con sus madres es tres veces mayor que en los bebés que duermen separados. Al estar cerca de sus madres, las tomas también son más frecuentes. Los expertos explican que mantener el contacto sensorial mientras duermen estimula las respuestas instintivas de amamantamiento, tanto en los bebés como en sus madres.

 

Beneficios de la lactancia nocturna

 

No obstante, la médica e IBCLC Carmen Vega también nos recuerda que el éxito de la lactancia materna no se basa exclusivamente en el colecho y que colechar con nuestros hijos es una opción personal:

Es cierto que el colecho aumenta la duración de la lactancia materna, que tiene muchas ventajas y que sin él muchas madres no habríamos podido continuar con la lactancia sin ser mombies. Pero debemos respetar, apoyar y sobre todo, no juzgar a las mujeres que deciden no hacerlo porque no hay una opción mejor que otra en todos los casos, simplemente depende de las circunstancias de cada mujer.

Fortalece el vínculo entre el bebé y sus padres

El bebé que duerme con sus padres mantiene el contacto físico incluso mientras duerme, lo que le hace sentir más seguro. El piel con piel también contribuye a estrechar el vínculo paterno-materno con el bebé. De hecho, algunos especialistas sostienen que en las familias en las que se practica el colecho durante un tiempo prolongado (incluso años), hay más confianza y existe una mejor comunicación que en aquellas en las que hijos y progenitores duermen separados.

 

La neurociencia respalda el colecho y lo defiende hasta los tres años de vida

 

Asimismo, el colecho estimula el desarrollo emocional del niño o niña, que se sienten queridos y tenidos en cuenta, a la vez que potencia su asertividad y empatía.

Reduce el riesgo de muerte súbita del lactante

Contrariamente a lo que piensan muchas familias, un estudio realizado por el Centro de Estudios Alemán GeSID, reveló que dormir con los padres reduce en un 50% el riesgo de muerte súbita en el bebé. Estar cerca de los padres calma al bebé, regula la respiración y la temperatura corporal, a la vez que ayuda a conciliar mejor el sueño.

Todo ello reduce considerablemente el riesgo de morir durante la noche. Según los expertos, el riesgo de muerte súbita vinculado al colecho no se relaciona con la presencia de los padres, sino de almohadas u otros objetos que pueden asfixiar al bebé.

¿Y entre hermanos?

Por más que pensemos que los niños y niñas de hoy tienen suerte de tener un dormitorio para ellos solos, resulta que los peques no quieren ni están en condiciones de dormirse solos. Exactamente igual que tampoco pueden ni quieren jugar solos, al menos hasta que sean bastante mayores.

 

La neurociencia respalda el colecho y lo defiende hasta los tres años de vida

 

Los niños y niñas pequeños prefieren dormir junto a sus hermanos o cerca de ellos. Y ni siquiera importa mucho separarlos por sexos cuando son muy pequeños. Esa intimidad que nosotros tanto valoramos, ellos y ellas no la pedirán hasta la preadolescencia.

Así que si se dispone de una casa grande, es mucho mejor que puedan contar con una habitación para dormir compartida y otra habitación para jugar, donde cada niño y niña pueda tener sus juguetes o un espacio reservado para sus actividades favoritas. Es poco frecuente que antes de los 12 años los niños necesiten y pidan estar solos, ya sea para dormir o para jugar.

El colecho, esa antigua práctica que se ha puesto «de moda»

A pesar de las voces en contra, son muchas las familias que aportan sus experiencias durmiendo con sus hijos e hijas, y multitud los especialistas que están a favor de compartir cama con los peques por ser lo más natural. De hecho, el colecho está lejos de ser una «modernidad». Que las familias duerman en habitaciones diferentes es algo relativamente reciente, que tiene que ver con el mayor estado de bienestar y capacidad económica de la que gozamos en nuestros días.

 

La neurociencia respalda el colecho y lo defiende hasta los tres años de vida

 

Ahora vivimos en sociedades mucho más individualistas y tenemos acceso a hogares más grandes, con mayor número de habitaciones y muchas más comodidades. Pero desde la antigüedad hasta hace pocas décadas, era frecuente que las familias compartiesen un mismo espacio para dormir. El colecho es una práctica con siglos de vida.

A pesar de ello, no han trascendido testimonios alarmantes referentes a ello hasta la actualidad, momento en que se ha retomado la práctica de dormir con los peques como uno de los pilares fundamentales de la crianza respetuosa. Y ahora resulta que nos da miedo dormir con un bebé, por falta de hábito. Y lo que antes era lo «normal», ahora nos parece hasta «raro» después de que colechar con nuestra prole cayera en desuso sociocultural. 

 

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4 comentarios en "La neurociencia respalda el colecho y lo defiende hasta los tres años de vida"

  1. Los resultados dados por los colegas son en algunos aspectos controvertidos. Aseverar con esa endeble justificación científica, que algo es recomendable, es muy cuestionable y poco ético.
    Soy Padre, Medico psiquiatra Infantil por lo que me permito agregar que además de la importancia del desarrollo del niño, para lo que se requiere un equilibrio con el bienestar de la pareja. Si la pareja no funciona y comienza a presentar dificultades vinculares, el niño comienza a exteriorizar estrés y si no se es cuidadoso en como se maneja el colecho, puede llegar a ser un problema y grave.

    • Hola Jeremías, muchas gracias por tu comentario y visión profesional y personal en esta cuestión. Sobre el tema colecho creo que es bastante útil hacer una reflexión no solo en base a la evidencia que habla exclusivamente sobre los vínculos nocturnos, sino también sobre aquella que habla sobre los vínculos de apego por el día, porque pueden perfectamente extrapolarse a la noche.

      El bebé sigue siendo el mismo, y también sus necesidades, esté oscuro o sea de día, y por eso igual que atendemos el llanto, el malestar y la necesidad de contacto y presencia por el día, tiene sentido atender del mismo modo esas necesidades durante la noche.

      De hecho, aún tendría más sentido hacerlo cuando bebé cierra los ojos y se deja llevar al mundo de la «inconsciencia», porque en ese punto está mucho más desvalido y en riesgo que por el día, que al menos puede estar alerta y, como poco, llorar en cuanto se sienta amenazado.

      Es decir, creo que hay suficiente evidencia como para poder aseverar que el llanto de un bebé debe ser atendido, tanto de día, como de noche, y que en muchas ocasiones la mejor manera de hacerlo es colechando.

      Entonces entra en juego la pareja, y estoy muy de acuerdo en que el bienestar de la pareja es importante, y por eso interesa y es recomendable que, por un lado, lleguen a la maternidad y/o paternidad desde una situación de madurez y vínculo lo suficientemente estable y férreo, como para que el nacimiento de una cría humana dependiente no haga tambalear a la pareja. Y tener en cuenta que un bebé que duerme más horas y se despierta menos (con el colecho suele ser lo que sucede), aporta más estabilidad que un bebé que se despierta más veces y, en consecuencia, llora más (lo que suele suceder cuando un bebé requiere presencia y no la obtiene). Yo, como padre, dormí con mis tres hijos y mi pareja, en la misma cama (no todos a la vez), sobre todo porque nos dimos cuenta de que cuanto mejor durmiéramos, menos discusiones, y mejor vínculo.

      Pero esto, claro, depende de cada pareja, de la situación y de lo que se considere mejor en cada familia en particular.

      Yo, como profesional, si viera que la pareja prefiere que su bebé duerma en otro espacio, a riesgo de pasarlo mal, por el bienestar de la pareja, abogaría por ayudarles a comprender y empatizar con las necesidades de su bebé, que tiene menos herramientas, sufre más y es en realidad el más frágil, emocionalmente hablando, de los tres.

      Un saludo.

  2. Estoy mas de acuerdo con esta visión beneficiosa del colecho que perjudicial… ..pero.generalizar no creo que sea lo conveniente…y menos cuando hoy en día se tienen hijos con una ignorancia e inmadurez preponderante. Decir que se descansa mejor es mucho decir. Yo soy madre de dos criaturas con uno colechamos 6 meses y con otra estamos aún en ello con un año….y a días estoy deseando echarla a la cuna porque es cuando realmente dormimos en profundidad. Aconsejar algo desde una postura u otra tanto por la evidencia como por la experiencia es una visión sesgada y proyectada de la propia ideología.. si no se tiene en cuenta las necesidades de cada sistema familia.r. Me gustaría ver esos estudios que dicen que el colecho genera apegos más seguros que los que duermen en cuna…me parece curioso….ya que el apego depende de tantas variables…y tan difíciles de controlar en un estudio…. Igualmente los estudios que aseveran que desarrolla la educación emocional….son interesantes…puesto que a mi parecer dependen otra veces del tipo de vinculo…de los modelos familiares….y de tantas otras cosas etc. La calma y la tranquilidad que vaya sintiendo un bebé depende de muchísimos aspectos del vinculo…no solo de la forma en la que dormimos….y no hace falta ningún estudio para justificar esto…es la magia de la complejidad humana que siempre quiere ser controlada y acotada por la ciencia en unos u otros modos de ver la crianza

  3. Y lo mismo ocurre con la lactancia. Algunas madres narran como llegados un punto la lactancia por la noche se hacía insostenible con muchísimas tomas y recurrían al destete nocturno. Eso para mi puede ser un síntoma…de que algo está en desequilibrio…porque lactar no es solo lactar y colechar no es solo.colechar…entran en juego otros muchos factores como por ejemplo la carga aboral…física o mental de la madre o aferrarse a modos de crianza fijados en lugar de alimentar la escucha y la intuición de la madre y la libertad de hacer sin sentirse juzgadas mi cuestionadas.

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