Cómo preparar una bandeja de trasvases para nuestros peques

La bandeja de trasvases es una actividad Montessori que favorece la psicomotricidad de los peques y les dota de mayor autonomía

Ya hemos hablado en el blog y en los seminarios de la tribu (como este o este) sobre las cinco áreas de aprendizaje que trabajamos en la pedagogía Montessori. Hoy os enseñamos una actividad sencilla y económica dentro del área de vida práctica Montessori: la bandeja de trasvases.

Áreas de aprendizaje: vida práctica

Dependiendo de la edad y del período sensible en el que se encuentre el niño, se van ofreciendo materiales y actividades basadas en cada una de áreas de aprendizaje. Dentro de la vida práctica, lo que buscamos es preparar al niño para las experiencias reales de la vida cotidiana. Son actividades que el niño ve realizar a los adultos diariamente y con las que puede sentirse muy familiarizado (vestirse, preparar alimentos, limpiar la mesa, barrer, etc.).

Estas actividades son adecuadas entre los 2 y los 4 años (a veces incluso antes), cuando los niños manifiestan un gran interés por imitar a los adultos. Así ayudamos al niño a ser más independiente, además de fomentar el sentido del orden, la coordinación y la concentración. 

 

Los tres pilares del éxito en Montessori (III): El adulto preparado

 

Lo mejor de todo es que las actividades que se proponen se pueden preparar fácilmente con cosas que tenemos en casa, muchas veces en la cocina, o que podemos encontrar fácilmente en un supermercado o papelería. Como siempre digo: Montessori no es una pedagogía elitista solo para unos pocos, si los padres queremos, podemos llevar esta filosofía a la educación de nuestros peques.

Hoy vamos a hablar de una actividad de lo más sencilla y económica, que tiene además infinitas variaciones: las bandejas de trasvases. 

Las bandejas de trasvases Montessori

El niño aprende usando siempre sus manos y su mente. Solo cuando el niño realiza con éxito un ejercicio y lo domina, estará preparado para que la guía le presente el siguiente. Poco a poco, de ese modo se irá aumentando el grado de dificultad.

“La educación es un proceso natural realizado por el ser humano, y no se adquiere escuchando palabras sino por las experiencias en el medio ambiente” María Montessori.

A través de los trasvases trabajamos la motricidad fina, la coordinación óculo-manual, la atención, conceptos como lleno o vacío, dentro y fuera… Se pueden hacer en seco (más correcto hablar de trasferencias) o con líquidos (trasvases húmedos), así como con o sin herramientas.

 

 

Para prepararlo apenas necesitamos un par de recipientes hondos, elementos a trasvasar y un útil (una cuchara, por ejemplo, mejor si no es de plástico). Como elementos a trasvasar podemos utilizar diferentes cosas que empiezan siendo de tamaño grande (por ejemplo corchos de botellas) y luego, poco a poco, más pequeño (garbanzos o alguna otra legumbre). 

Para que la actividad esté completa, siempre colocamos todo dentro de una bandeja o cesta. De este modo, el niño puede desplazar los elementos de una vez sin que le falte nada (normalmente desde una estantería a su altura, donde están propuestas las actividades, hasta un pupitre donde trabaja con ellas).

 

 

Lo ideal es que los recipientes tampoco sean de plástico, ya que en Montessori fomentamos mucho las experiencias sensoriales. En esta foto que veis aquí yo preparé la bandeja con un cesto de mimbre, dos cuencos de cerámica y una cuchara de madera.

 

 

Propósitos educativos

Todas las actividades y propuestas Montessori están muy bien pensadas y diseñadas, (por algo se lo conoce como el método de la pedagogía científica). Siempre se plantean con varios objetivos.

Por ejemplo, con los trasvases tenemos los siguientes propósitos directos: coordinación óculo-manual, atención, concentración, aprendizaje de conceptos como lleno y vacío, dentro y fuera… etc. Pero, además, como propósitos indirectos, estaremos trabajando la independencia y la autonomía, ya que cuando el peque se lleve una cuchara de comida a la boca será menos probable que la derrame.

 

 

Lo más bonito de todo es que la actividad tiene su propio control del error, como casi todas las propuestas Montessori. El peque mismo se da cuenta de si lo está haciendo bien, si se le caen los elementos a trasvasar o de si tiene el equilibrio y concentración suficiente para que no suceda. Todo esto sin necesidad de que haya un adulto diciendo “así sí, así no”.

Presentación del material

Si quieres aprender cómo se haría la presentación Montessori de esta actividad de la vida práctica puedes encontrar muchos vídeos en la red, como por ejemplo este:

 

 

Y, como decía al principio, lo bonito es que a veces la belleza está en lo simple. Algo tan sencillo como esto puede hacer que nuestros peques se entretengan y mantengan la atención un buen rato y durante muchos días, ya que hay muchísimas variaciones y extensiones. Podemos utilizar recipientes diferentes, variar los objetos a trasvasar siendo cada vez más finos, usar arroz, arena…

Cuándo es el momento de hacer trasvases

La bandeja de trasvases se puede presentar con elementos secos en torno a los 18 meses, pero advierto que al principio les cuesta bastante, así que no te desesperes si ves que deja la actividad o empieza a lanzar las cosas al suelo. Todo necesita su tiempo. 

Una vez que los tiene superados, podemos pasar al siguiente nivel: los trasvases húmedos (con líquidos), que te aseguro les encantan. Para prepararlos, podemos utilizar dos vasitos de agua con colorante alimenticio (para que sirva de punto de interés), o una jarra y un vaso. Es buena idea si colocamos dentro de la bandeja una pequeña esponja, para poder limpiar el líquido que se derrame las primeras veces.

 

 

También podemos añadir la dificultad de la pinza del dedo gordo, como por ejemplo con un frasco de miel o un tarro de azúcar similar, ejercitando así la musculatura de la mano. Más adelante se pueden ir haciendo muchísimas variaciones, como por ejemplo utilizando un embudo, un colador o tamizador, una pipeta para los líquidos… ¡Te aseguro que se pueden pasar días y días con esta actividad y no cansarse!

Una curiosidad que quizá no sabías de los trasvases

Lo que más me gusta de esta actividad es que, como propósito indirecto, estamos haciendo también una preparación a la lectoescritura. Y es que presentamos siempre la actividad de izquierda a derecha, tomando con la cuchara los garbanzos que hay en el recipiente de la izquierda y llevándolos al de la derecha, produciéndose así una asociación de este sentido en el cerebro el peque.

 

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Por último, decirte que en la red puedes encontrar muchísimas ideas para preparar trasvases y con diferentes grados de dificultad. ¡Incluso utilizando la mesa de luz como recurso extra! 

Espero de corazón que te haya gustado este artículo, que te animes a preparar la actividad y nos cuentes cómo ha respondido tu peque.

¡Te leo en los comentarios!

 


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