Cómo lograr que un niño coma «de todo»

Tips para conseguir que los niños coman saludable sin obligarles

Por muy buen comedor que sea un peque, es habitual que muchos entren en la etapa del «menú infantil», o como mínimo en la etapa de su propio menú. Y es que a medida que los más pequeños de la casa van definiendo su personalidad, también van desarrollando sus propios gustos y preferencias personales.

La comida no escapa a este proceso natural que forma parte de su propio desarrollo personal. Y así los niños van demandando sus platos favoritos (patatas, pasta, pollo…), en detrimento de otros alimentos nutritivos y saludables muy necesarios en su dieta (como las verduras o el pescado).

La etapa del menú infantil

Cuando a un niño pequeño le gusta algo (su juguete favorito o su plato predilecto), lo quiere a todas horas. En realidad a los adultos nos sucede lo mismo, aunque hayamos adquirido la capacidad (con el paso del tiempo y mediante el aprendizaje) de adaptar nuestros gustos a nuestras necesidades, ocasiones y convencionalismos sociales.

Así que cuando los niños se ponen en ese plan, la estrategia para reconducir la situación ha de ser sutil y debemos llevarla a cabo con mucha mano izquierda: nunca se debe obligar a comer a un niño si queremos que establezca una relación sana con la comida.

 

 

De la misma forma, tampoco se debe jamás utilizar la comida como premio o como castigo, ya que diciéndoles cosas como «si no te comes las lentejas, las tendrás para merendar» o «si te lo comes todo, te doy un caramelo», quizás estamos consiguiendo nuestro propósito a corto plazo (a veces ni eso), pero a largo plazo estamos consiguiendo el efecto contrario al deseado: el niño asociará los dulces a premios y las legumbres a castigos. ¿De verdad es lo que queremos inculcar a nuestros hijos?

Asimismo, tampoco debemos engañarles asegurándoles que les estamos dando «gato por liebre», como suele decirse. Por ejemplo: haciéndoles creer que estamos tratando de que se lleven a la boca un trozo de pollo, en lugar de uno de pescado. Al final, lo único que conseguiremos será que se nieguen a comer ambas cosas: el pollo y el pescado.

Entonces, ¿cómo debemos hacerlo?

Tips para lograr que coman de todo (o casi)

No hay ningún truco de magia capaz de hacer que a una persona le encanten las espinacas cuando en realidad las odia. Todos tenemos alimentos favoritos y otros que no nos agradan nada. Los niños no son diferentes. Tal vez no podamos conseguir que les guste determinada fruta o verdura, pero sí es posible hacer que coman al menos uno o dos alimentos de cada grupo.

La forma en la que les presentamos la comida en la mesa, así como el modo de cocinarla es fundamental a la hora de ir acostumbrando el paladar de los más pequeños sin necesidad de camuflar los sabores con salsas, rebozados o triturados. Involucrarlos en el proceso de compra y preparación de la comida también hará que se interesen muchísimo más por los nuevos sabores.

Llevarlos a la compra con nosotros

Muchos padres y madres consideran que sin niños hacen la compra mucho más rápidamente. Asocian el supermercado a pesadilla, porque en él sus hijos se aburren en seguida y comienzan a «portarse mal» (muy entre comillas, ya que no es natural esperar que un niño deje de ser un niño, se esté quieto y no hable, por el hecho de entrar en una tienda).

 

 

Sin embargo, si asignamos a los niños tareas específicas que puedan realizar con facilidad (como ir dentro del carrito de la compra colocando los productos que les vamos dando), encontraremos que es realmente sencillo involucrarlos en las tareas cotidianas.

A los pequeños les gusta ser tenidos en cuenta y participar de las actividades de los adultos. Cuando nos acompañan a hacer la compra, se van familiarizando de forma progresiva y natural con los alimentos. Para ayudarles en el proceso, podemos irles comentando brevemente dónde están las frutas y las verduras, cómo son y qué colores tan diferentes tiene cada una, cómo se preparan las legumbres o cómo se llama cada pescado.

Dejarles ayudar en la cocina

De vuelta en casa, podemos dejarles vaciar las bolsas mientras nosotros vamos colocando cada cosa en su sitio. Los niños más mayores pueden incluso ayudarnos en los estantes o cajones que quedan a su alcance.

Los niños son por naturaleza grandes pinches de cocina. No hay motivo por el que (siempre bajo supervisión de un adulto y manteniéndoles alejados de fogones, hornos y elementos punzantes y peligrosos) no puedan ayudarnos en tareas sencillas como lavar la fruta y las verduras, enharinar, mezclar ingredientes o remover con una cuchara.

 

 

Al comprar y preparar sus propios alimentos, los pequeños van adquiriendo sanos hábitos de vida y familiarizándose con olores, sabores y texturas. Si hacéis la prueba, veréis como al cabo del tiempo comienzan a mostrar interés por las recetas o a chuparse los dedos tras haber participado en la preparación de la comida.

Adaptar las recetas

Si un niño se niega a probar la fruta, tal vez le resulte más interesante si la cortamos en rodajas muy finas, o si mezclamos varias frutas en un bol, o incluso si hacemos pinchitos de fruta con trozos de diferentes sabores y colores. Parece mentira, pero en ese formato les llama mucho más la atención que si simplemente ven una pieza entera que deben ir mordiendo sin más.

Del mismo modo, la verdura puede cocinarse de manera que pierda un poco del sabor amargo que tienden a rechazar, y puede mezclarse con otros nutrientes que aporten un poco más del sabor que les puede ayudar a aceptarla. Sobre esto os hablamos extensamente en el seminario «Cómo hacer que le gusten las verduras», en el que tenéis además un documento con nada menos que 55 recetas.

Una presentación divertida

El emplatado también tiene una importante función a la hora de animar a nuestros hijos a comer. Los platos cuyo fondo está decorado con sus personajes favoritos, por ejemplo, hacen que sientan curiosidad por ver qué escena esconde el fondo.

 

Cómo lograr que un niño coma "de todo"

 

Las vajillas infantiles de colores con divisiones para diferentes grupos de alimentos están especialmente recomendadas para el BLW y su objetivo es, básicamente, agrupar la comida por colores para favorecer el aprendizaje sensorial del niño en su relación con la comida.

Dejarles jugar con la comida

¿Quién dijo que no se podía jugar con la comida? Coger la comida y llevársela a la boca con las manos, investigar sus formas con los deditos, explorar con el olfato, deleitarse en sus colores y descubrir texturas diferentes con el gusto y el tacto… Todo ello potencia enormemente el interés del niño por los alimentos.

 

Descubre cómo actuar y todo lo que puedes hacer si tu hijo/a parece no comer suficiente con el Seminario online «Mi niño no come».

 

Seguramente a muchos papás les dé pereza poner en marcha todo este operativo para que sus peques coman pescado, fruta o verdura. Al fin y al cabo, tenemos poco tiempo libre y a todos nos gustaría que las cosas fuesen más fáciles y rápidas. ¡Pero eso es precisamente lo que tratamos de conseguir de esta manera!

Gritar, regañar, castigar y amenazar cuando un niño se niega a comer es una reacción inmediata, fácil y rápida. Pero no es en absoluto efectiva. A una niña no le va a gustar más el pescado porque la castiguemos (más bien todo lo contrario). Reaccionar negativamente no es una opción eficaz.

Que nos vean comer

Son muchos los niños y niñas que comen antes que los adultos, porque el hambre apremia y porque así podemos estar pendientes de ellos, para luego comer nosotros más tranquilamente. El problema es que no nos ven comer y no comparten espacio, tiempo,  y anécdotas en un momento en el que pueden ver que comemos lo mismo que tienen en el plato.

Por supuesto, no se hace para hacer muecas de «qué rica la verdura» o para decir «mira qué fuerte me pongo porque como esto o aquello», ni «come más fruta, que te pondrás grande», porque no entienden qué queremos decir. Ni se ponen fuertes al instante, ni crecen un montón minutos después, ni les parece que esté tan rica. Cuanto más intentas que un niño haga algo y más le insistes, mayor es la probabilidad de que piense que le estás intentando manipular (de hecho, es así), y más fácil será que se niegue a abrir la boca.

Basta con que nos vean llevar una alimentación saludable y variada en un clima agradable para que vayan asumiendo que esa es la alimentación normal y lógica.

La realidad nos lo demuestra a diario: a los niños les gusta participar, entender, pertenecer, colaborar, encajar y agradar. Cuando invertimos un poco de atención y tiempo en empatizar con ellos, conseguimos despertar su interés y su curiosidad natural. Así es como logramos que el aprendizaje se consiga mediante una experiencia vivencial, amena y divertida.

 

 

Invirtiendo tiempo en ellos también estamos invirtiendo en su futuro, en sus valores, en sus habilidades y capacidades para la vida. ¡Y además los frutos de nuestro esfuerzo nos recompensan sobradamente porque los más pequeños son muy agradecidos!

Con el tiempo y la adquisición de hábitos, los niños aprenderán a comer variado y sano sin tanta parafernalia. Como todo en esta vida, son etapas.

 

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4 comentarios en "Cómo lograr que un niño coma "de todo""

  1. Y qué hacer cuando tira la comida al suelo? Tiene un año, comemos juntos y hacemos BLW.

  2. Hola Armando,
    Muy buenos consejos, muchas gracias!
    Solo que la foto de la comida «divertida» podría enseñar la comida más sana y sobre todo en su presentación segura hablo de salchichas sobre todo. Aún hay muchísimos padres que no saben que salchichas son peligrosas. Y allí van en la imagen, esas salchichas (no cortadas en 4 partes de largo, como se debería) que hacen que de atraganten tantos niños.
    Y por la manita del niño se ve que es muy pequeño.
    Gracias!!!

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