Sin sororidad no hay feminismo

La ministra de Igualdad, Irene Montero, levanta ampollas con sus declaraciones sobre la expulsión del grupo del Parlamento de la ex secretaria general de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez, durante su permiso de maternidad

En el camino hacia la igualdad plena, imaginemos al feminismo como una mujer fuerte, que camina pisando con firmeza por esa senda hacia nuevos logros que le conducirán, poco a poco, hacia la ansiada Igualdad. Y el camino hacia la Igualdad pasa por la Sororidad.

El camino hacia la Igualdad pasa por la Sororidad

En esa senda, hay conquistas que pueden dar más y menos empuje. Por ejemplo, cuando en 2018 se incluye la palabra sororidad en el diccionario, fue un pequeño empujoncito, pero suma. La primera huelga feminista, también en 2018, nos hizo volar durante varios kilómetros en esa senda. Ahí hicimos historia, paramos el país y nos acompañamos entre todas, de la mano (que por entonces, no había Covid) luchando por la conquista de derechos.

Una vuelve la vista atrás, y contempla todos los empujes que nos han traído hasta aquí: desde las marchas feministas «ni una menos» en Argentina en 2015, a la firma por la declaración de Séneca Falls en EEUU en 1848. Desde que Ellen Johson se convirtiera en la primera Jefa de Estafo electa en África en 2006 a Simone de Beavouir publicando «El segundo sexo» en 1949.

Desde Argentina, con la marcha verde pidiendo despenalizar el aborto, gritamos todas. En 2018 paramos el mundo con la primera huelga feminista, todas juntas al unísono. Desde la más profunda rabia cuando golpean a cualquier mujer en cualquier parte del mundo, nos duele a todas.

Y todas avanzamos unidas porque no hay otra manera, porque mucho antes de que la RAE por fin, nos permitiera utilizar la palabra sororidad sin dar una patada al diccionario, las mujeres hemos ido entendiendo que caminar unidas es la única forma de avanzar.

Pero, ¿qué nos hace retroceder? Si hay empujones hacia delante, también los hay hacia atrás. Y nos preguntamos ahora, ¿cuántos kilómetros retrocedemos cuando la Ministra de Igualdad (al margen de su cargo en el grupo parlamentario), cuando parece que justifica el despido a una compañera durante la baja maternal? Y corrobora su acción afirmando «la política no para mientras estamos de permiso». Ojo, porque aquí, hemos retrocedido un buen trecho en el camino.

El feminismo como guerra política

Teresa e Irene, Irene y Teresa, dos mujeres declaradas abiertamente feministas que, además, una de ellas es la Ministra de Igualdad y, que teniendo muy claro que no han llegado a entenderse desde hace meses, ahora se tiran «los trastos a la cabeza» poniendo al feminismo como red.

Y las críticas llueven, para ambas. Los y las que están a favor de la ministra, que hablan de oportunismo por parte de Teresa Rodríguez, puesto que aluden a que realmente no ha sido despedida como tal, sino que es una degradación de su puesto. Los y las que defienden a Teresa, y se echan las manos a la cabeza…

Primero porque ponen a Irene como responsable y les parece inconcebible, siendo la Ministra de Igualdad, parezca que no se oponga a poner a una compañera en esta situación mientras está de baja maternal con una frase, cuanto menos cuestionable, como es «la vida política no para».

Y luego, están muchas mujeres que están hartas de que se utilice el feminismo como arma arrojadiza en política y de ver enfrentamientos de aquellas que más hablan de apoyo entre mujeres, techos de cristal, suelos pegajosos e igualdad laboral. Nos falta Sororidad.

«La vida no para durante tu baja maternal»

Efectivamente, la vida sigue mientras tú vuelves a casa con tu hijo o tu hija en brazos. Esto no es ninguna sorpresa, somos plenamente conscientes de ello. No creo que ninguna mujer presuponga que todo a su alrededor va a quedar en pausa durante su baja maternal.

Es más, siendo plenamente conscientes de ello, a menudo, somos incapaces de disfrutar plenamente de esta etapa, porque no tenemos, precisamente, la tranquilidad de que la sociedad nos «cubra» durante estos primeros meses. Pues ¿no deberíamos como sociedad, y sociedad en el camino de la igualdad, ser nosotros y nosotras las que protejamos a esa madre que acaba de dar a luz?

Una madre debería, (y digo debería como Derecho, en mayúsculas) tener la tranquilidad de saber que dispone de ese paréntesis para criar, amamantar, adaptarse a ese nuevo papel, para las noches sin dormir, sanar los puntos o las grapas, para la lactancia… La crianza, en definitiva.

No se trata de pensar que la vida se detiene a nuestro alrededor, sino de tener la certeza de que la sociedad ha entendido la importancia del papel que la maternidad juega en la vida de una mujer por un lado, y de la sociedad por otro. Se trata de proteger sin pensarlo a esa madre para que, aunque efectivamente todo siga su camino, ella pueda tener ese espacio de pausa para el importantísimo papel que ha decidido protagonizar.

El feminismo no es un arma que se pueda utilizar para el «y tú más»

El feminismo es esa amiga que llega a casa y te llevar tuppers para que puedas descansar después de una noche en vela y te olvides de cocinar. Es esa vecina que te llama y te dice «voy al súper, ¿qué necesitas?». Esa madre que te ayuda a curar tus puntos o tus grapas y te sostiene a tu bebé para que puedas darte una larga ducha…

También es esa jefa que en el trabajo te dice «todo controlado aquí, descansa». Es esa asesora de lactancia que siempre te contesta al Whatsapp a la más mínima duda. Es esa prima que te abraza cuando quieres llorar porque te sientes superada por la revolución hormonal.

Esa madre del cole que se lleva a pasear a los hermanos o hermanas mayores para que puedas aprovechar que el bebé duerme. Esa Tribu llena de madres con intereses afines, que nunca descansa para contestarte incluso en «el turno de noche».

El feminismo es una sociedad entendiendo que tú puedes parar y aunque el mundo siga, todos y todas te protegemos y te cubrimos para que puedas sentirte segura.

De poco o nada nos sirve, como sociedad, que la RAE acepte sororidad en el diccionario, si continuamos sin entender qué significa realmente esta palabra, o peor aún, entendemos su significado pero no somos capaces de hacerlo realidad para continuar avanzando en el camino hacia la igualdad.

 

*Foto: Perfil de Facebook de Teresa Rodríguez

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3 comentarios en "Sin sororidad no hay feminismo"

  1. Absolutamente de acuerdo con cada una de tus palabras!!!

  2. Totalmente de acuerdo en todo excepto que Ministra ha demostrado ser una persona muy poco feminista. Me da vergüenza y pena que tenga ese cargo.

  3. Pero bueno, qué maravilla de escrito por favor! Totalmente de acuerdo.

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