¿Cómo es el sangrado postparto?

Te explicamos cómo es el sangrado postparto, cuánto dura y a qué señales de alerta debes estar atenta

Loquios, así se llama ese sangrado que se produce tras dar a luz. La placenta está pegada al interior del útero como si fuera un “velcro” bien firme, sujetando la bolsa con el líquido y el bebé, y conectada a la madre a través de vasos sanguíneos para mantener nutrición y oxigenación.

Al nacer el niño, sigue unido a través de la placenta por el cordón umbilical, que continúa latiendo durante unos minutos, pasando sangre al pequeño mientras este se acostumbra a respirar. Al desprenderse la placenta, dentro del útero queda una «herida» que produce el sangrado.

Inmediatamente tras el parto 

Una vez que ese proceso termina, el cordón se queda blanquecino y se producen unas contracciones similares a las del parto con las que la placenta se va desprendiendo y baja por la vagina para salir. Dentro del útero queda una “herida” donde estaba enraizada la placenta llena de vasos abiertos.

Para que se cierren, hay un mecanismo natural que provoca que unas fibras musculares se contraigan fuertemente a la vez que el útero de hace más pequeño justo después del alumbramiento, de forma que esos vasos se cierren y esa zona abierta del interior de la matriz se haga más pequeña.

 

Cesárea

 

En ese momento el sangrado es relativamente abundante, por eso la matrona vigila que este proceso de produzca de forma normal y no haya una pérdida de sangre excesiva. El que el bebé esté sobre la madre, en un clima de tranquilidad, fomentando la impronta que queda en ambos además de una temperatura cálida y luces suaves, promueve que este proceso se haga de forma óptima.

Primera semana postparto

Los primeros 2-3 días el sangrado es más profuso, sobre todo al amamantar, puesto que la hormona que favorece la salida de la leche, la oxitocina, también hace que se contraiga el útero. En realidad las tomas al pecho propician un menor sangrado porque favorecen notablemente que el útero se contraiga.

Después de estar un rato tumbada, también se puede notar una caída de loquios más abundante e incluso la aparición de coágulos, sobre todo después del periodo nocturno de descanso. Esta sensación de sangrado más abundante es autolimitada: se nota una salida de sangre durante un corto espacio de tiempo (unos pocos minutos) y cede.

 

postparto

 

Durante esos días los profesionales sanitarios te preguntarán sobre el tipo de sangrado y tocarán el tamaño del útero a través del abdomen. Esa maniobra puede ser algo molesta, pero si se masajea el útero suavemente ayuda a que se contraiga más.

Tras los tres primeros días ya se va notando una menor cantidad de sangrado, aunque sigue habiendo sangrado a lo largo de todo el día. El color puede cambiar a más oscuro: granate o marronáceo.

Pasada la primera semana

Los loquios no son solo sangre, esa herida que hay en el espacio donde estaba la placenta se va a ir cicatrizando y se produce una secreción mientras esto ocurre. Por eso el flujo que sale empieza a aparecer como una mucosidad con más o menos presencia de sangre.

 

 

Poco a poco, se va notando una disminución progresiva de la cantidad. De hecho, muchas mujeres a los 15 días refieren que hay ratos que no sangran nada, alternados con otros en los que sí, sobre todo al moverse más.

Es importante observar que el sangrado va a menos. Si se nota que se estanca y se mantiene una cantidad que se considera grande, se debe acudir a la matrona para que lo pueda valorar.

Hasta la cuarentena

Más o menos se calcula que el útero termina de cicatrizar en unas 6 semanas. A partir de las 3-4 semanas la mayoría de las mujeres tienen un flujo marrón escaso que tiende a amarillento, hasta que desaparece del todo.

Una vez esto ha cesado se puede retomar el ciclo de la fertilidad, con lo cual podría aparecer el flujo vaginal habitual y la primera regla (que suele ser abundante).

 

 

Si hay lactancia materna exclusiva es menos probable que la primera menstruación venga a las 6-8 semanas, pero no imposible. Si, en cambio, hay lactancia mixta o lactancia artificial en ese tiempo se retoma el ciclo.

Los loquios huelen

Muchas mujeres aseguran que este sangrado “huele mal”. Los loquios tienen un olor característico, más fuerte que el flujo de la regla; esto puede generar incomodidad o dudas acerca de si es normal.

La matrona debe valorar si el olor entra dentro de «lo normal» en la revisión puerperal, que se realiza aproximadamente una semana después del parto.

 

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Un olor anómalo por el que hay que consultar es si huele fétido, cambia de ese olor característico a oler realmente mal y no desaparece con la higiene diaria. Ante la duda se debe consultar, así como si hay fiebre y/o sangrado profuso que no cede en pocos minutos. En ese caso habría que acudir al servicio de urgencias de hospital.

 


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