¿Qué pasa si mi hijo respira por la boca?

Te explicamos las consecuencias que tiene para toda su salud que tu hijo respire por la boca

El tremendo error por parte de los sucesivos Ministerios de Sanidad de no incluir la salud bucodental dentro de la salud general y atender solamente las patologías que requieren mutilaciones, hace creer a la gente común, y a muchos profesionales sanitarios en particular, que la boca no tiene nada que ver con la salud.

La nariz y la boca, los pilares de una buena salud

Parece que la ortodoncia es para que sonrías y quede bonito, y que los implantes, las endodoncias o cualquier otro tratamiento van enfocados a rellenar huecos. Parece que los dentistas son solamente los albañiles de la boca, que tapan agujeros y ponen la mano para cobrar.

 

 

Sin embargo, la realidad es que todas las funciones vitales comienzan en la nariz (imprescindible para respirar) y en la boca (imprescindible para alimentarse). Cuando una no funciona, la otra se ve tremendamente afectada. Y el organismo, si tiene que decidir, prefiere respirar antes que comer. Es más vital respirar que masticar; y respirar, se debe hacer por la nariz.

Cuando por cualquier causa (obstructiva, traumática, alérgica…) respiramos por la boca de forma habitual, absolutamente todo el organismo se ve afectado.

Para convertir el alimento en puré, debemos masticar por los dos lados. Pero, si respiras por la boca, la comida se masticará poco y solamente por uno. No da tiempo a más, ya que se ha de intercalar la masticación con la entrada de aire y, al mismo tiempo, coordinarlo todo para tragar.

Esto significa darle más trabajo al aparato digestivo. Por ejemplo, un niño con un frenillo lingual que dificulte la fuerza y los movimientos de la lengua, no podrá llevar la comida de un lado a otro de la boca. No realizará la primera fase de la digestión, que tiene una parte física (masticación potente) y otra química (gracias a las enzimas presentes en la saliva).

 

 

De esta forma, el pequeño pasará a ser respirador oral, forzando a la boca a realizar una función para la que no está destinada, y al aparato digestivo a que trabaje en exceso la digestión, ya que los alimentos deben llegar al estómago hechos puré. 

La boca, siempre cerrada

El aire debe entrar por la nariz y allí su flujo se altera por la presencia de los cornetes, con la idea de calentarlo, filtrarlo y humedecerlo gracias a la lágrima, que cae desde el conducto lacrimal hasta el interior de la nariz.

Pero si el aire entra por la boca no se calienta, ni filtra, ni humedece, ni desinfecta. Entra frío, sucio y seco a los bronquios y pulmones. El organismo reaccionará teniendo más bronquiolitis, más asma… También los tejidos se agrandarán para tratar de “simular” ser una nariz: crecen las amígdalas y las vegetaciones para calentar ese aire e intentar humedecerlo y filtrarlo. Todo esto a costa de deformar por completo los huesos de la boca, los músculos y, por supuesto, la colocación de los dientes.

 

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Encontramos paladares altos, en forma de “V”, que crecen hacia arriba restándole espacio a las fosas nasales. Es como si derribas el techo de tu casa para que quepan muebles más altos, pero tienes que eliminar las habitaciones del piso de arriba y vas a dormir al jardín.

Por supuesto, si respiras por la boca has de mantenerla abierta, con lo cual los músculos de cierre, que son los más potentes de todo el organismo, están de adorno, no funcionan, no trabajan. Los labios tampoco, así que nos encontramos con niños y niñas, ya desde bien pequeños, que acaban siendo adultos con un “síndrome de cara larga” o “cara de pájaro”.

Consecuencias inesperadas

Boca entreabierta, labio inferior hacia fuera, ojeras, el reborde inferior del ojo deja ver “lo blanco”… También genera cansancio, en muchísimos casos hiperactividad (que en ocasiones se confunde con TDA) y alteraciones que afectan al sistema nervioso autónomo: terrores nocturnos, bruxismo, enuresis, dolores difusos y alteraciones en los percentiles de crecimiento (comen muy poco porque no pueden comer y respirar a la vez, así que ingieren insuficiente alimento; y otros engullen y comen sin límite, pero al no masticar no se sacian bien e ingieren más alimento del necesario).

 

 

El camino que recorren estos pacientes será por otorrinos, alergólogos, dentistas, neurólogos, internistas, digestivos, psicólogos… cuando el problema está en otro lado. La sabiduría popular lo tiene bien claro con dichos como “por la boca muere el pez” o “se te va la fuerza por la boca” o “en boca cerrada no entran moscas”. Observa a tu hijo mientras está relajado, jugando o durmiendo: debe tener la boca cerrada.

 

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10 comentarios en "¿Qué pasa si mi hijo respira por la boca?"

  1. Y si nuestro hijo respira por la boca…¿qué podemos hacer?

  2. Mi hija respira por la boca , a los dos años le operaron de amígdalas y adenoides y ahora que tiene 3 y medio estamos de nuevo en la lista de espera para operar de adenoides.

    He leído el artículo y no he entendido la parte de que el problema está en otro lado . Por favor me lo podrían explicar ? Muchas gracias

    • Hay que ver qué es lo que está pasando. El niño sigue siendo respirador oral, y a la vista está que si tras la primera intervención las adenoides se han vuelto a desarrollar, es porque seguía entrando aire por la boca. Muchas veces es por una masticación escasa en tiempo y forma, o por alergias no tratadas… hay que encontrar la causa porque si no, como ves, el tratamiento realizado no funciona.

  3. Si no tiene la boca cerrada, qué recomiendas??

  4. Como se educa entonces a respirar por nariz en vez de boca? Mi hijo de 3 años duerme con boca abierta. Cómo le puedo ayudar a quitar esa costumbre?

    • Hay que mirar primero la causa. A veces basta con cerrársela, otras se queda abierta porque los músculos de cierre tienen poca potencia porque mastica muy poco, otras porque hay obstrucciones… el diagnóstico tiene que ser preciso y exacto, y a partir de ahí ya se trabaja. Que el trabajo además es duro y requiere paciencia y tiempo.

  5. Hola, tampoco he entendido la parte final, si no tiene que ir al otorrino ni al dentista.. ¿quién puede ayudar al niño a que cierre la boca si es un acto reflejo que hace inconscientemente? Gracias

    • El pediatra debe ser el que valore si la causa de la respiración oral es obstructiva (por ejemplo hipertrofia de cornetes, amígdalas), en cuyo caso derivar al otorrino, alérgica (rinitis, asma), en cuyo caso al alergólogo, etc. Si no existe causa, si se ha quedado así el reflejo, tanto el logopeda que haga terapia miofuncional como el dentista especializado en rehabilitación masticatoria y respiratoria («Dentistas de la nariz» por ejemplo, o los que conocen el protocolo de trabajo HBCT-RFA) te pueden ayudar. Aunque si la patología es obstructiva, el empezar, aunque cueste, a respirar por la nariz, va a ser un muy buen comienzo. «El mejor bisturí es el aire», en boca de un profesor mío: si comienzas de nuevo a respirar por la nariz, las estructuras que el organismo ha creado para intentar filtrar/humedecer/calentar el aire, desaparecerán poco a poco al no ser ya necesarias. Y al respirar por la nariz entrará menos suciedad al árbol respiratorio, con lo cual el asma y otras afecciones pulmonares mejoran lo indecible.

    • El pediatra es el que debe valorar dónde se origina el problema y remitir al paciente adecuadamente. A veces es al dentista, a veces al otorrino, a veces al logopeda… depende del caso. Normalmente hay que trabajar en equipo, lo cual es muy complicado cuando se deben tener en cuenta profesionales de la salud pública y de la privada a la vez. Es una pena la falta de colaboración entre especialistas. El que tiene la batuta debería ser el pediatra.

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