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El mejor modo de celebrar la Navidad es el de tu casa

Y cómo sería la Navidad con un enfoque Montessori

En estas fechas estamos recibiendo en nuestra Tribu CSC bastantes consultas acerca de la tradición de la Navidad, en referencia sobre todo al tema de los regalos, a los sentimientos de cada madre y cada padre a la hora de crear y mantener lo que podría considerarse “una gran mentira”, y a si deberíamos considerarlo parte de la magia que envuelve a los niños y niñas en su infancia.

En pocas palabras: existe un debate (y no solo en nuestra Tribu, sino también a nivel social), acerca del enfoque que podemos dar a la Navidad y por eso hoy vamos a hablar de ello.

El respeto de cada decisión por encima de todo

En Criar con Sentido Común apostamos por el respeto, ya que es uno de nuestros grandes valores.

Creemos que esto no es un tema de educación, sino más bien de las decisiones que cada familia toma a la hora de pensar cómo quiere criar a sus hijos.

Y si defendemos que nadie debería criticar si queremos practicar colecho, dar pecho o biberón, hacer BLW o no (siempre, a ser posible, tomando decisiones conscientes e informadas), lo mismo pensamos sobre esta cuestión.

Una Navidad diferente para cada familia

En primer lugar, debemos partir del hecho de que la Navidad no es una fiesta que se celebre por igual en todos los países del mundo, y las principales diferencias se deben a la religión, aunque para algunas culturas se considera ya una fiesta pagana o incluso excesivamente comercial.

Para la religión cristiana, la Navidad es una celebración fundamental, mientras que por ejemplo en el judaísmo se celebra el Hanuká o festival de las luces que comienza alrededor del 25 de diciembre y dura ocho días.

Lo bonito de las tradiciones es que las familias hacen un esfuerzo por reunirse, aunque vivan lejos; preparan comidas especiales, comparten historias, y en ocasiones también regalos.

 

 

Y la idea de que los regalos los traiga la familia, Santa Claus o los Reyes Magos ya es cosa de cada hogar, porque eso queda de puertas hacia adentro (hay incluso otros personajes en otras comunidades autónomas, como el Tió en Cataluña o el Olentzero en País Vasco y Navarra).

Precisamente porque hay casi tantas Navidades como familias, vale la pena respetar las creencias y tradiciones del resto. Son fechas importantes para mucha gente y tomar una posición de respeto y tolerancia será una buena manera de transmitir a nuestros hijos esos dos grandes valores.

¿Cuál es el enfoque Montessori?

Y de entre esa variedad hay madres y padres que aún no han decidido cómo proceder, porque aún están buscando cuál es el tipo de Navidad que les hace sentir mejor, teniendo en cuenta que la sociedad te empuja a un estilo bastante definido.

Por eso en estos días muchas familias hacen esta pregunta: ¿Y cómo celebraría la Navidad María Montessori?

En primer lugar, debemos saber que en la pedagogía Montessori hay una opinión bastante firme sobre la fantasía y el hecho de hablar a los niños pequeños de cosas que no son reales (y en este “cajón de sastre” entran el Ratoncito Pérez, Papá Noel y los Reyes Magos).

Es importante aclarar que la fantasía es algo distinto a la imaginación, ya que uno de los mitos que circulan sobre Montessori es que es un método rígido que no permite desarrollar la creatividad del niño, y por supuesto, no es así.

  • La imaginación es algo que el niño elabora en su propia mente, cuando por ejemplo coge una piedra del parque y hace que se convierta en un avión al moverla con su mano.
  • La fantasía, sin embargo, es algo que viene de fuera y que los adultos trasmitimos a los niños, como por ejemplo los cuentos de hadas, princesas o duendes, los superhéroes, etc

En Montessori se rechaza la exposición a la fantasía en los primeros años (durante el primer plano del desarrollo), ya que hasta los 5 o 6 años el niño tiene necesidad de aprender del mundo real, y puede ser complicado diferenciar entre la realidad y la ficción ya que aún no ha desarrollado el pensamiento abstracto.

 

Descubre la filosofía Montessori aplicada en casa con nuestro curso “Montessori en casa”.

 

Por poner un ejemplo, si alguna vez te ha pasado ver a uno de tus hijos de alrededor de 3 años asomado a una ventana y has sentido ese pánico de que pueda caerse, no te gustaría que en ese momento creyera que puede volar como Superman, ¿verdad?

En este sentido es interesante leer el artículo de la doctora Dra. Silvia Dubovoy “La Realidad: La más Poderosa e Integral Llave al Mundo”.

Por esta razón, en las escuelas Montessori no se suele hablar de Papá Noel ni de los Reyes Magos, porque no se quiere participar en estas “mentirijillas” que tradicionalmente se cuentan a los niños bajo el enfoque de la magia.

Ahora bien, recordemos que en casa podemos tener nuestra propia opinión sobre las tradiciones, y que todo se puede mirar bajo la máxima Montessoriana: “Sigue al niño”.

¿Cómo traducir esto a la práctica?

Lo primero será ponernos de acuerdo ambos miembros de la pareja y decidir qué enfoque queremos dar. Podemos echar la mirada atrás a nuestras propias infancias y recordar cómo lo vivimos, si en nuestros hogares existía Papá Noel y los Reyes Magos, la ilusión que nos hacía, y qué pasó cuando nos enteramos de todo.

¿Nos enfadamos con nuestros padres? ¿Con la Navidad en general? ¿Nos ha costado reconciliarnos? También puede ser que ahora que somos nosotros los padres recordemos con mucho cariño esos momentos y valoremos el esfuerzo y la ilusión que tenían nuestros padres.

Una vez decidido este punto, que es el más importante (y que no debe estar influenciado por presiones o tradiciones familiares), podemos actuar siguiendo al niño:

“Hemos decidido mantener la magia”

Si hemos decidido mantener la magia porque tenemos un bonito recuerdo de nuestra infancia, ¿por qué no hacerlo?

Eliminemos la culpa de nuestra mente, porque a veces también nos sentimos presionados socialmente hasta en cuestiones tan íntimas como esta.  De hecho, ni siquiera tendremos que esforzarnos mucho en crear la tradición: es habitual que sin hacer nada especial los niños acaben creyendo en la existencia de todos los personajes de la Navidad (debido a que están presentes en su entorno casi a diario).

Podemos ayudarles a escribir la carta, e incluso cuando llegue “la gran pregunta” podemos tener preparada una respuesta como esta idea que dimos el año pasado.

“Hemos decidido no seguir la tradición”

Si hemos decidido que no vamos a alimentar la fantasía, pues no seremos nosotros los que le contemos que un señor gordito con barba y traje rojo se colará por la noche para dejar regalos, o que hay que poner leche para los camellos de los Reyes.

Evidentemente, como digo, verán que otros niños hablan de estos personajes, los verán en la tele, en la calle, en los comercios y por todas partes; y nos preguntarán.

 

No sabemos qué diría Montessori, pero nosotros sí le sugerimos a la familia de este peque que use el móvil lo menos posible (y zapatos más adecuados para su edad).

 

Entonces podemos decirles directamente la verdad, o simplemente preguntarles qué creen ellos. Podemos decir que nosotros no los hemos visto nunca y que por esa razón pensamos que no existen, pero que es nuestra opinión y que no lo sabemos todo. De este modo estaremos también fomentando el pensamiento crítico y ayudando a que consideren como válidas las creencias ajenas.

Y es que será importante explicar que hay mucha gente que sí cree en ellos y que debemos respetarlo. A ninguna madre o padre nos gustaría que si nuestro hijo/a mantiene una ilusión algún niño se la quite en el colegio, así que debe ser consciente de que cada familia lo hace a su manera.

El enfoque Montessori no da la espalda a la Navidad

Aun cuando una familia considere que el mejor modo de llevarlo es aplicando la filosofía Montessori, eso no quiere decir que deba negar la Navidad ni las tradiciones. Podemos, por ejemplo, aprender sobre el origen de todo ello: de la Navidad, de por qué decoramos con el árbol, de los Reyes Magos, Papá Noel, etc. (en este artículo de Montessori en casa se explica todo al detalle).

También podemos preparar juntos un calendario de adviento con ideas para hacer en familia, investigar sobre cómo se celebran estas fechas en otras culturas, acudir a alguna asociación y donar juguetes para niños necesitados… en definitiva, un montón de ideas para pasar tiempo juntos y educar en valores a la vez que fomentamos un consumo responsable.

Y lo más importante de todo: nunca utilizar esta fantasía para chantajear a los niños. Esto creemos que no debería hacer falta recordarlo, pero por si acaso hay cerca algún abuelo o vecino despistado que pregunta si el niño se ha portado bien este año (de todas maneras, sobre esto os hablamos en unos días, ya que creemos que es una cuestión importante).

 

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3 comentarios en "El mejor modo de celebrar la Navidad es el de tu casa"

  1. Muchas gracias por este articulo, al menos en mi entorno inmediato, el no fomentar la fantasía como la idea de Santa, es algo super polémico, que honestamente, no se como abordar, muchas gracias por tocar estos temas, para al menos, saber como podemos platicar de estos con nuestras familias desde una perspectiva amorosa e inclusiva 🙂 definitivamente voy a leer el resto de las referencias que mencionan aqui.

  2. Miriam, un artículo genial 😉
    Un beso Elena

  3. Mil gracias, me alegro muchísimo de que te haya gustado.

    Un gran abrazo! Por cierto, amo tu país, lo echo de menos..

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