Periodo de adaptación: por qué no deberías decirle «Te lo vas a pasar muy bien»

Cuando les imponemos sentimientos y emociones pueden acabar pensando que lo que sienten está mal

Estamos en esos días un poco complicados para muchos niños y niñas, en pleno periodo de adaptación con la entrada o la vuelta al cole o a la escuela infantil, y son muchas las madres, padres y otros familiares que se encargan de despedirse de los niños mientras entran a sus aulas para pasas unas horitas.

Ya os comentamos en otra entrada lo importante que es en el periodo de adaptación llevar a cabo esa despedida y no huir cuando están distraídos, pues el susto que se llevan al darse cuenta de que se os ha tragado la tierra / os ha abducido una nave alien / os habéis transformado en charco (si estabais ahí y de repente no estáis, pueden pensar que os ha pasado cualquier cosa), es de órdago y afecta no solo al periodo de adaptación y a las separaciones futuras, sino al día a día. El periodo de adaptación conlleva tener en cuenta muchas actidudes.

Pues bien, no solo es importante despedirte durante el periodo de adaptación y después, sino además emplear un lenguaje que no niegue lo que puedan llegar a sentir durante periodo de adaptación. Por eso hoy os cuento algo que descubrí con mis hijos, al despedirme de ellos en sus primeros días de colegio: por qué no debemos decirles «Te lo vas a pasar muy bien».

Cuando el periodo de adaptación ni siquiera importa

Antes de entrar en materia quiero hacer un inciso. Como es un tema que me preocupa bastante, siempre pregunto y hablo con madres y padres de niños y niñas en edad de empezar el colegio, y muchos de ellos se observan entre sí para ver cómo lo hacen los demás y qué resultado obtienen, porque cada uno lo hace un poco a su manera.

Algunos se agachan, dan besos, dicen que pronto volverán, que se lo van a pasar bien, que hay muchos niños, que van a jugar un montón y que luego vuelven, y otros son mucho más expeditivos.

«Me han dicho que esto que estoy haciendo de despedirme de mi hijo y explicarle que luego volveré es una tontería», me contaba una amiga hace unos días. «Con tanto cuidado que tenemos con todo los estamos haciendo tontos», pude leer en un comentario de una entrada similar. «Los tenéis tan sobreprotegidos que no toleran la frustración», dijo otra persona.

 

periodo de adaptación

 

No sé si son mayoría o minoría, pero si lo habitual es esto, si se sigue pensando que es absurdo conseguir que un niño entre contento a la escuela en periodo de adaptación, porque total, si entra mal, ya se acostumbrará, no hemos aprendido nada.

Y por supuesto no lo estaremos haciendo mejor que en nuestra época de niños, ni por supuesto estaremos haciendo gala de algo que hoy en día es muy necesario: la empatía.

¿Para qué tanto rollo si todos acaban yendo bien al colegio?, dicen las voces que no piensan en lo que niños y niñas pueden llegar a sentir. Quizás la pregunta sea: ¿Y por qué no? ¿Por qué no intentar que vayan bien desde el principio? ¿Por qué no intentar que en vez de que vayan resignados, vayan contentos? ¿Por qué no hacerles sentir acompañados en vez de abandonados? ¿Por qué no hacerles saber que nos importa lo que sienten, en vez de hacerles creer que nos da igual si lloran o no?

Por eso digo: ojalá mucha gente se agachara cada mañana y dijera a sus hijas «te lo vas a pasar muy bien», porque al menos ya estaría haciendo más de lo que mucha gente hace.

Pero es que aún podemos hacerlo mejor

Mis hijos no han ido a la escuela infantil. Fueron directamente, con 3 años, al cole. Nos metieron tanto miedo, fueron tantas las personas que agitaban la mano y ponían cara de «pobrecito, qué mal lo va a pasar si no ha ido a la escuela infantil», que empezamos a leer y buscar toda la información que pudiéramos recabar para ayudarles en el periodo de adaptación. Sobre todo cuando empezó el mayor, claro, que fue el primero.

 

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Una de las recomendaciones habituales es la de anticipar lo que vivirá en el colegio, con cuentos y/o haciendo uso del juego simbólico (con disfraces o muñecos, jugando a que nos despedimos porque nos vamos, que ellos se quedan en clase con un/a docente, que luego volvemos…), para que le vayamos avanzando lo que va a pasar y, cuando pase de verdad, tenga claro que estará un rato en clase, pero volveremos.

Otra de las recomendaciones durante el periodo de adaptación es la de ser positivos a la hora de transmitir los mensajes, y explicar cuáles son las potencialidades de la escuela: habrá otros niños y niñas, habrá juguetes, podréis salir al patio a jugar, cantaréis canciones… y a menudo llegamos a leer esta frase: que el colegio es un sitio genial, que jugará mucho con los niños y que se lo pasarán muy bien.

Y con todas esas herramientas y algunas más conseguimos que el mayor, más o menos, tuviera una buena entrada al cole en los primeros días. Luego se fue complicando por etapas, con sus más y sus menos, y cuando había épocas complicadas nos insistían desde el cole en que teníamos que hacer más hincapié en mostrarle lo chulo que era y lo bien que se lo iba a pasar.

Algo parecido pasó con el mediano, que nos obligó a hacer «un máster en periodo de adaptación» porque él tenía claro que eso de ir al colegio no iba con él. «Te lo vas a pasar muy bien», le dije un día. De piedra, helado, pasmado y sin argumentos me dejó cuando me respondió «No papá, es que no me lo paso bien». A lo que agregó «hay pocos juguetes, no puedo jugar con los que quiero y no quiero estar aquí».

«Lo que pasa es que le estáis transmitiendo vuestro rechazo al centro escolar… tenéis que ser más positivos y decirle que se lo va a pasar muy bien«, nos repetían.

«Ojalá te lo pases muy bien»

¿Sabes cuando dices que vas a ir a ver una peli y todos te dicen que te va a encantar? ¿Cuando te hacen tener unas expectativas que luego no son realidad? ¿Sabes esa sensación de ver algo que te enamora a primera vista en un anuncio de la tele, y al tenerlo en tus manos darte cuenta de que parecía otra cosa? ¿Sabes todas esas veces que esperaste una emoción o sensación con algo o alguien y luego no llegó?

¿Y si te dieras cuenta de que eso solo te pasa a ti? ¿Que a todos los demás sí les encantó esa peli, que lo del anuncio de la tele es una pasada y que esos algos y esos alguien solo te han defraudado a ti?

Esa es la sensación que tienen los niños y niñas cuando les dices que el colegio es un sitio chulísimo, con muchos juguetes y niños, y que se lo van a pasar pipa, y luego eso no sucede.

Por supuesto, muchísimos niños sí disfrutan como enanos, nunca mejor dicho, y los hay que incluso lloran a la salida porque querrían quedarse más tiempo; pero esto no les pasa a todos, y los que se llevan el chasco de su vida merecen que seamos sinceros.

Mi hijo me contó lo que sentía. Pero muchos niños no lo hacen y sienten, de tanto oírlo («Qué suerte que vas a ir al cole, te lo vas a pasar genial»), que el problema es suyo, que son ellos quienes están sintiendo mal. Que la emoción lógica al ir al colegio es de alegría, y que pasarlo mal es raro e infrecuente, que eso no puede ser.

 

periodo de adaptación

 

Es hacerle creer que no es desamparo, ni aburrimiento, lo que debería sentir, sino todo lo contrario. Y, como digo, muchos niños acaban por negarse a sí mismos, negar su emoción, y deciden ahogarla y no explicarla. Entonces aceptan que lo normal es que todos se lo pasen bien, menos él, y se resignan a aceptar lo que, en realidad, les disgusta.

¿Y no se supone que madres y padres tenemos que hacer todo lo contrario, que es ayudarles a expresar sus emociones, validarlas y hacerles sentir comprendidos?

¡Con lo fácil que es cambiar la bola de cristal por un deseo! Y es que no somos adivinos. No sabemos qué va a sentir; no sabemos si se lo va a pasar bien; pero sí podemos desearlo:

  • «Ojalá te lo pases muy bien…».
  • «Deseo que disfrutes…».
  • «Ojalá juegues mucho…».
  • «Espero que lo pases genial…».
  • «… y luego si quieres me lo cuentas».

Porque el deseo de que te lo pases bien ya no es imperativo. Solo es nuestro deseo, nuestra esperanza, y no les obliga a sentirse de ninguna manera durante el proceso de adaptación ni después: «Yo deseo que te lo pases bien, pero puede que no sea así». Por eso al volver podemos preguntar: «¿Te ha gustado? ¿Te lo has pasado bien?», que sería muy diferente del «Qué… te lo has pasado genial, ¿eh?». Y es que deseo que lo pases bien, pero también puede ser que no suceda, y prefiero que me lo cuentes si no es así.

El papel del cole para hacer los deseos realidad

Cuando desde el colegio insistieron en que teníamos que decirles que se lo iban a pasar muy bien no pudimos más que responder que nos habíamos cansado de mentir. Que no tenía ningún sentido decirles durante todo el periodo de adaptación que iban a disfrutar si luego eso no sucedía. Y por supuesto, que nuestro papel en todo aquello acababa al dejarlos en la puerta, y que deseábamos que hicieran lo posible y lo imposible por conseguir que, de verdad, se lo pasaran bien.

 

periodo de adaptación

 

Porque no hay cosa que más deseen una madre y/o un padre, que su hija se lo pase muy bien en el cole, y que sea muy feliz y aprenda mucho. Pero no por desearlo va a ser verdad, ni mucho menos por hacerle creer que será así. Por eso nuestro papel consiste en desearlo y expresarlo así, y el del cole consiste en conseguirlo, para que se haga realidad.

PS: Con el mayor lo consiguieron. Empezaron a estar más pendientes de sus inquietudes y necesidades y consiguieron que fuera cada vez más feliz al cole… que es en realidad lo normal y lógico en un periodo de adaptación (¿a quién le gusta aprender en un entorno que considera aburrido y hostil? ¿No es mejor todo aquel aprendizaje que sucede en un clima de diversión, confianza y ganas de aprender?).

Con el mediano, no. Pero de esto ya hablaré otro día. Suerte con vuestro periodo de adaptación.

 


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4 comentarios en "Periodo de adaptación: por qué no deberías decirle "Te lo vas a pasar muy bien""

  1. Me gusta mucho leerte y he ido a una conferencia tuya. Nosotros estamos viviendo estos días bastante mal porque el peque se pone tan nervioso que se pasa el día pensando en que va a tener que ir al cole y no quiere, se agobia y se pone triste muy triste. Nosotros le hablamos positivamente y el primer día fue contento pero el resto de días ya no… no sabemos muy bien cómo afrontarlo, no queremos que el colegio sea algo negativo como un castigo sino un sitio en el que conocer el mundo y disfrutar, crecer. Siempre ha estado conmigo en casa y ahora lleva mal este cambio. Pensamos dejarlo en casa al menos un día al verlo tan agobiado para que desconecte y vea que sí importa lo que siente. No se que más o como haverlo… es duro

    • Es normal, Irene. Ellos piensan que esto del cole es algo puntual y que ellos pueden decidir cuando ir y cuando no.
      Al ver que es todos los días, y darse cuenta de que no tiene la posibilidad de decidir, se les cae el mundo encima.
      Habla con el / la docente para que os ayude. Tiene que conseguir que sea un lugar que sienta seguro, divertido y estimulante. Y quizás eso pase por pedirte que entres con el al aula y pases ratos, para que vaya viendo lo que te comento.
      Si no, tendras que barajar otras opciones…

      Un abrazo!

  2. Muchas gracias Armando. He hablado hoy con la maestra y hemos acordado hacerlo más despacio. Irá ratos más cortos, saliendo antes, y si se agobia mucho me llamarán… Lo de entrar en el aula a mí me encantaría, pero el centro al que va no lo contempla… Espero que al menos de esta manera no lo vea como algo malo… Hoy, de momento, le hemos dado día de descanso para des estresarlo, porque estaba obsesionado y con ansiedad.

    De nuevo muchas gracias por todo. El camino se hace menos duro cuando hay profesionales como tú en los que apoyarse.

  3. Mi bebé de 8 meses y medio estuvo los dias de adaptación muy bien, no lloraba al quedarse y gateaba y jugaba… lloraba un poco a media mañana xq estaba cansado y lo dormian en brazos. Pero tras 1 semana ya sí llora cuando papá se va del aula y se tiene que quedar allí. Alguna recomendación?? Nos dejan entrar al aula y estar un ratito, incluso hemos ido 2 días a darle de comer nosotros allí para q viera q es un sitio de confianza q mamá y papá también están allí y que las profes vean sus habitos para comer. Si les propongo a las docentes algo seguro que lo aceptan xq miran lo primero de todo por el niño, pero no se me ocurren qué hacer… Gracias!

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