¡Que empieza el cole! Cinco consejos para ayudarles

Qué podemos hacer para ayudarles al empezar el cole

Llega septiembre y en España comienza el nuevo curso escolar. A veces se mezcla con el síndrome post-vacacional y con la propia vuelta al trabajo y esto hace aumentar el estrés en los hogares, algo que inevitablemente afecta a los peques.

Hay otros países que tienen un periodo estival mucho más corto, que prácticamente acaban el colegio en julio y comienzan a mediados de agosto, como por ejemplo México (en donde ya comenzaron el nuevo ciclo escolar el pasado día 20) o muchos países de Europa. Aquí tenemos casi tres meses de vacaciones, que además de volvernos locos a los padres en cuanto a conciliación, supone una brecha tan grande en cambio de rutinas para los niños que luego se les hace un poco cuesta arriba el volver a adaptarse al ritmo de la escuela.

¿Qué podemos hacer los padres?

A veces nos complicamos la vida más de lo necesario, así que en este artículo queremos ofrecer solo cinco consejos que si seguimos de verdad podrán ser la clave del éxito.

1. Adapta horarios de forma progresiva

Lo primero de todo es ir volviendo poco a poco a esas rutinas que ayudan tanto a los peques. No podemos pasar de un día para otro de dejarles que se levante a las 11:00 de la mañana y se acuesten a las 23:00 de la noche a querer que estén en pie a las 7:00, así que los días previos son cruciales para tener éxito en este sentido, ya que el sueño y los nuevos retos son malos socios.

En este punto es muy importante pensar en los biorritmos (la alternancia cíclica a lo largo de un día de los diferentes procesos físicos y mentales), ya que regulan el funcionamiento orgánico y nos predisponen y condicionan en el rendimiento de las distintas actividades que realizamos en un periodo de tiempo (día, semana, mes…).

Todos sabemos que los famosos cambios de hora de invierno y verano nos afectan al sueño y al hambre (sobre todo a los más mayores y pequeños), pues imaginad si son varias horas. Por tanto, es momento de empezar a establecer los horarios de las comidas lo más parecidos posible a los de la escuela, que suele ser sobre las 13 de la tarde, así como de las siestas, de la hora de acostarse y de la hora de levantarse (podemos hacerlo desde ya, de manera progresiva).

2. No faltes a la reunión previa y acude con actitud positiva

Los primeros días de septiembre (o en algunos coles antes de verano) se convocan las reuniones de inicio de curso, tan importantes cuando suponen un inicio de etapa (tanto si es en la escuela infantil como en el “cole de mayores”).

Es importante asistir para poder conocer a la maestra y quizá a la dirección del colegio, sobre todo si no hemos tenido la oportunidad previamente. En esta reunión nos explicarán cómo es el periodo de adaptación, si se establecen horarios que van aumentando progresivamente los primeros días y si los padres podemos acompañar esta fase para que sea lo más respetuosa posible.

Por ejemplo, hay colegios que piden que el primer día los niños vayan solo una hora y además dividen el grupo para que no estén todos al mismo tiempo y la tutora pueda prestarles mayor atención.

Es importante conocer todos estos detalles a la hora de organizar la logística familiar, así que lo ideal sería acudir los dos progenitores a esta reunión (si los hay), y tener preparado un plan de ayuda para estos primeros días o semanas (por ejemplo, algún abuelo con más tiempo para echarnos una mano si se nos agotan los días de permiso en el trabajo).

 

 

En esta reunión podemos aprovechar para preguntar cuántos serán finalmente en clase, para así conocer la ratio, y otros detalles sobre vestimenta, babi, marcado de prendas o tipo de almuerzo. También podemos pedir información sobre los “primeros del cole” en el caso de que necesitemos dejar a nuestro peque un poco antes para llegar a tiempo al trabajo o sobre las extraescolares para infantil, aunque lo mejor sería que no pasen más tiempo del necesario (siete u ocho horas ya es bastante para un niño de alrededor de tres años).

3. Prepara el material escolar con tu peque

Antes de verano ya te habrán dado una lista con todo lo necesario para comenzar el curso, y si te ha quedado alguna duda habrás podido aclararla en la reunión de inicio. Seguramente tendrás que preparar una pequeña mochila y un babi, o quizá algún libro (en este sentido son muy interesantes las  iniciativas de los colegios que trabajan por proyectos), así como un vaso de plástico con el nombre para que pueda beber agua dentro del aula y una bolsa con varias mudas o ropa de cambio.

Es posible que también haya que llevar un cojín y sábana o mantita para la hora de la siesta. Para este momento es interesante preguntar en la reunión si el peque puede llevar algún objeto de apego si es que tiene, como por ejemplo algún dudú o muñeco preferido al que le gusta abrazar a la hora de conciliar el sueño.

Una buena idea es ir a comprar estas cosas junto con tu peque, así se siente involucrado y le damos la oportunidad de elegir en función de sus preferencias y gustos. También puede ayudarnos a la hora de marcar la ropa (reforzando su sentido de pertenencia), y de este modo aprenderá también a identificar la que es suya (hoy en día hay muchas empresas que fabrican etiquetas para pegar con posibilidad de personalizar nombres y dibujos e incluso añadir avisos sobre alergias alimentarias).

4. Ayuda a tu hijo en la tutoría con su maestra

¿Leíste el artículo sobre el efecto Pigmalion en el que explicábamos el poder de las expectativas a través del experimento de Rosenthal? Pues si aún no lo has hecho, no te lo pierdas, porque es clave que padres y educadores lo conozcamos.

La conclusión del estudio que citábamos en el artículo es que existe una asociación directa entre la expectativa de los adultos (en este caso del docente) y el rendimiento de los niños o alumnos, así que la tutoría con la que será la maestra de nuestro pequeño durante uno o varios años, y que inevitablemente se convertirá en una de sus figuras de apego, es una oportunidad de oro para hacer que todo vaya lo mejor posible, y esto es algo que pocos padres aprovechan por puro desconocimiento, así que lee esto con mucho detenimiento y prepara bien esa cita:

  • No señales los aspectos negativos, como por ejemplo que a tu hijo le gusta hacer lo que quiere o le cuesta respetar los límites (la palabra desobediente deberíamos ir eliminándola cuando hablamos de niños y niñas), que tu hija tiene una baja tolerancia a la frustración o que está en plena fase de rabietas (otra palabra que puede sonar peyorativa, cuando solo están expresando lo que sienten).
  • Céntrate en resaltar lo positivo, como por ejemplo que es un niño muy cariñoso, que es sensible, despierto y curioso.

5. El poder de tus palabras y el primer día

Las semanas previas al inicio podemos preparar a nuestro peque leyéndole cuentos sobre la entrada al colegio como por ejemplo el de “Lléname de besos el bolsillo” que es precioso, y hacer mucho juego simbólico en casa para que sepa lo que va a pasar y le sea más fácil adaptarse a las nuevas rutinas, explicando que le dejaremos un rato en la escuela para que juegue con el resto de niños pero que siempre volveremos.

 

 

Es importante que los días anteriores ensayemos el camino a la escuela y que hagamos todo lo posible por llevarlos y recogerlos al menos las primeras semanas, ya que además podremos tener un feed-back directo con la maestra.

Nuestros hijos pueden escuchar más o menos lo que les decimos, pero sobre todo se fijan en lo que hacemos y en cómo nos sentimos, así que si nos observan con una actitud tranquila y de plena confianza en el colegio todo será mucho más sencillo.

La programación neurolingüística nos explica la capacidad que tienen las palabras de influir en nuestros pensamientos y emociones, por lo que también vamos a prestar especial atención a nuestros mensajes.

Si le decimos a nuestro hijo «que se porte bien» o «aprenda mucho» puede sentirse presionado; si advertimos a nuestra hija de que «tenga cuidado», o si se nos escapa una lagrimita en la despedida, puede asustarse y quedarse preocupada, por lo que lo mejor que podemos hacer es ponernos a su altura, darle un abrazo fuerte y desearle que se divierta con una sonrisa de confianza. Este mensaje hará que su actitud se muestre con mayor predisposición a disfrutar, y por tanto a hacer amigos y a aprender a través de la emoción.

Tal y como dice Álvaro Bilbao, la escuela es la primera gran aventura en la vida de un niño, y las aventuras están para disfrutarlas, ¿no crees?

¿Cómo ayudarles desde casa en el proceso de adaptación?

Si quieres saber más sobre el periodo de adaptación al colegio, de por qué es una fase muy importante en la maduración de niños y niñas y conocer técnicas y mensajes que podemos utilizar no os perdáis nuestro seminario «El periodo de adaptación» que podéis ver YA, y además tenéis a vuestra disposición sin coste añadido si formáis parte de nuestra «Tribu CSC»:

 

 

¡Esperamos que estos consejos te sirvan y te leemos en comentarios!

 

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