¿Por qué los niños deberían tener jornada continua en el colegio?

Desde la Plataforma a favor de la Jornada Intensiva en Euskadi han recogido más de 14.000 firmas para que el Gobierno vasco no obligue a la jornada partida

Ahora que acaba el colegio es un buen momento para reflexionar sobre un aspecto que genera debate: el horario escolar. En España hay comunidades autónomas donde está generalizada la jornada continua frente a otras donde la balanza está más equilibrada.

En el País Vasco y en Cataluña, sin embargo, gana la jornada partida. Pero, ¿qué es mejor? ¿Se tienen en cuenta los beneficios para los niños? ¿Tiene consecuencias para estos el que vayan al colegio hasta el mediodía o hasta la tarde?

Es un tema controvertido en el que hay opiniones diversas. Silvia Guijarro, madre, maestra y especialista en Disciplina Positiva del equipo de Criar Con Sentido Común, opina que las jornadas largas «pueden favorecer la conciliación con los horarios de las familias, dan trabajo a los comedores… pero los niños y niñas necesitan jugar más y estar menos tiempo sentados, que, por desgracia, es como están la mayoría del tiempo en la escuela».

¿Qué es mejor para los niños, jornada continua o partida?

La Sociedad Valenciana de Pediatría se posicionó en 2019 a favor de la jornada escolar discontinua. Según los pediatras valencianos, la jornada partida se adecúa mejor a «los ritmos biológicos» de los menores, al favorecer su rendimiento académico y el sueño (sobre todo en el caso de los adolescentes). Explican que el mayor momento de atención de los niños se produce a media mañana y en horario de tarde. Además, defienden los comedores escolares como espacios donde alimentarse bien y aprender buenos hábitos alimenticios.

No obstante, desde esta Sociedad destacan que la elección de un horario lectivo u otro debe ser una decisión consensuada «entre todos los participantes de la comunidad educativa» y, por tanto, hay que escuchar «a madres y padres, profesores, pediatras, nutricionistas, sociólogos y cronobiólogos, entre muchos otros».

 

 

Sobre el rendimiento académico, sin embargo, no hay muchos estudios e, incluso algunos apuntan a que no hay evidencias de que la jornada continua y la partida sean definitivas en cuanto los progresos académicos. En 2017 se publicó un informe en la Revista Complutense de Educación que reflejaba esta falta de datos contundentes. También concluía que la mayoría de los docentes preferían la jornada escolar continua por «la posibilidad de incrementar su formación» y para evitar «desplazamientos» al centro.

Lo cierto es que la pandemia del coronavirus ha provocado que en algunas comunidades donde no era la opción mayoritaria se haya impuesto la jornada intensiva y que se mantenga el próximo curso, como en Navarra. Según las plataformas que defienden el horario intensivo, ha sido la presión de los padres la que ha provocado que se mantenga un año más.

Jornada escolar: cada comunidad decide

En España las competencias en educación están transferidas a las comunidades autónomas. Siete de ellas tienen la jornada continua escolar más generalizada (sobre todo en los centros públicos) pero en otras, como Madrid o Valencia, la implantación es del 50-65%.

Algunas de ellas, como Ceuta y Melilla, la implantaron hace tres décadas. En la práctica y en el momento actual, es cada centro, a petición del Consejo Escolar y con la votación favorable del censo del centro, el que decide la adopción de una jornada u otra.

 

 

Sin embargo, hay comunidades como el País Vasco donde la jornada impuesta es la partida. Desde hace varios años existe una plataforma ciudadana, Plataforma a favor de una jornada continua en Euskadi, que defiende «el derecho a decidir» de las familias sobre cómo ha de ser el horario de los centros escolares. «Yo particularmente defiendo que se implante la jornada continua, pero al menos que nos dejen elegir», explica Irene F., miembro de esta plataforma y madre de dos hijos.

«Es tremendo cómo afecta esto a una familia. En mi caso, obligan a mis hijos y a mí a quedarse en el comedor. ¿Qué ocurre? Que se fomenta el absentismo escolar porque yo los recojo y no los vuelvo a llevar por la tarde», explica Irene.

El resultado es «que vamos corriendo a todos sitios y no les dejamos espacio por la tarde para que se diviertan, para que estén con sus padres«. Ella ha tenido que pedir una reducción de jornada en su trabajo para poder adaptarse a este horario partido. Hay muchas madres que se ven abocadas a las excedencias (y no todas pueden, como es lógico).

 

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Cuando el argumento para la jornada partida es meramente económico

Al menos eso es lo que denuncian desde esta plataforma vasca; que el Gobierno vasco se escuda en que si se implanta la jornada continua será el fin para los comedores escolares, cuya gestión depende del propio ejecutivo regional que los saca a licitación para que su explotación la realicen empresas privadas.«El PNV -que gobierna en esta comunidad- se opone a permitir que las familias decidamos, aunque estamos recabando cada vez más apoyos», explica la portavoz de la Plataforma a favor de la jornada continua en Euskadi.

La plataforma, que lleva más de 14.000 firmas de apoyo en change.org, también rechaza el argumento sobre que la jornada continua afectará a las familias con peor situación económica. La plataforma coincide en que se «debe promocionar al alumnado en situaciones más desfavorecidas, sin que ello incurra en el detrimento de la calidad del resto». «Creo que no hay que confundir los términos. No es lo mismo igualdad que equidad porque no todo el mundo necesita lo mismo», puntualiza Irene F.

 

 

La plataforma ha realizado varios sondeos donde la jornada continua «gana por goleada», pero especialmente en los centros con más población inmigrante donde las familias se posicionan a favor de la continua de manera «muy contundente». Inclusos familias con hijos con necesidades especiales están haciéndoles llegar peticiones para esto mismo. «Se trata de niños que tienen dificultades, por ejemplo, con los ruidos y el ambiente del comedor; de modo que tienen que hacer cuatro viajes a la escuela».

¿Se piensa en las necesidades de los menores?

Desde mi punto de vista, ese es el quid de la cuestión. ¿Hasta qué punto se pone en el centro de la cuestión a nuestros hijos? Según los pediatras valencianos los horarios continuos no respetan los ritmos de los niños pero, ¿proponen entonces que los niños entren en el colegio a media mañana y luego un ratito por la tarde? No, claro. Además, dudo de que con nuestro ritmo de vida eso sea posible. Tanto la jornada intensiva como la continua tienen sus pros y sus contras.

La jornada partida, dejando a los niños en el comedor y recogiéndolos por la tarde, puede venir bien para las familias que trabajan fuera. Pero, ¿es lógico que un menor esté ocho horas en el colegio? ¿Qué tiempo tienen entonces esos niños para jugar? El juego es básico para el desarrollo emocional y social de los niños. Si llegamos a casa a las cinco y media de la tarde (o más tarde si hay que desplazarse en coche), tenemos que hacer alguna tarea, hay que bañarlos y darles de cenar, ¿cuándo juegan? ¿cuándo imaginan? ¿cuándo estamos con ellos?

 

 

«También habría que ver cuál es la alternativa porque hay niños que aún con jornada continua pasan del cole al comedor, de ahí a las extraescolares y salen del cole igualmente a las seis de la tarde. Pero siguen siendo necesidades de las familias, no de la infancia«, insiste Silvia Guijarro, una de las profesionales de la Tribu CSC. Y es cierto que la jornada continua no siempre asegura una tarde de juegos para los menores. Si sumamos extraescolares y nuestras propias tareas cotidianas, es posible que no todas las tardes sean de esparcimiento. Pero las extraescolares son opcionales y no se desarrollan todo el día.

«Y hay que pensar qué mensaje les estamos lanzando a nuestros hijos, si estamos todo el día corriendo de un lado a otro y tienen toda la jornada ocupada», finaliza Irene. «Yo soy partidaria de la slow life y así no se para. No se puede disfrutar de ellos ni ellos de nosotros con este ritmo«.

 

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3 comentarios en "¿Por qué los niños deberían tener jornada continua en el colegio?"

  1. La autora de este articulo en un punto del texto menciona que con la jornada partida los niños salen del colegio a las 17.30, en otro punto dice a las 18… en el cole de mis hijos los niños salían a las 16.30, no sé a que comunidad autónoma se refería o si era una descarada exageración.
    En el articulo se dice justamente que los niños necesitan jugar, claro, y es exactamente lo que hacían, al aire libre y en compañía de sus iguales durante la hora de patio que tienen después del comedor con la jornada partida, sin acceso alguno a la tecnología. Si con la jornada partida los niños se quedan más horas en el colegio no es por tener más horas de clase, si no por tener mas ratos de descanso entre bloques de sesiones. Lo que se hace con la jornada continua es obligar los niños y niñas a atender a 6 sesiones con tan solo media hora de descanso, y de ir a comer a partir de las 14h, y en el caso de comedores con dos turnos los mayores comen a partir de las 14.45. Aquí termino mi reflexion, poniendo sobre la mesa solo los efectos que este tipo de jornada (que todo el mundo esta loco por implantar) tiene sobre el bienestar de los niños, porque es lo más importante, pero las consecuencias abarcan también el rendimiento académico y la discriminación social de las familias que no se pueden ajustar a estos horarios. Todo esto debería haber sido analizado por expertos y la decision de cambiar un modelo preexistente debería ser asunto por ministerio de educación, previa profunda análisis, y no que sea la comunidad educativa a decidir los horarios escolares, donde casi todo el mundo mira exclusivamente por su interés personal.

  2. Según estudio recuente de EsadeEcPol (may-22), los resultados de los niños bajan en la jornada continua. Estudia que corrobora la evidencia medida en el pasado, pero que se insiste en obviar.

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