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La exterogestación (III): Llévalo contigo aunque no esté llorando

Nueve meses dentro, nueve meses fuera

Este es el último artículo sobre el apasionante tema de la exterogestación, (si te perdiste los anteriores aquí puedes leer el primero y aquí el segundo), y hoy quiero plantearte esta interesante reflexión:

¿Por qué los humanos somos la única especie que duda sobre su estilo de crianza? ¿Porqué cuando nos convertimos en madres parece que al mismo tiempo nos sacamos el “carné de culpabilidad”?

Vivimos en una sociedad aún muy patriarcal en la que se nos sigue educando a las mujeres en la idea de que tenemos que “estar para todo el mundo”, cuidar a todos (tanto a nuestros hijos, como a nuestra pareja y a nuestros mayores). Y no sólo eso, tenemos que mantenernos guapas y delgadas, ser capaces de mantener la casa limpia y ordenada y atender a incontables visitas nada más dar a luz, y por supuesto teniendo algo para ofrecerles en casa.

Además, escuchamos opiniones de todas esas visitas que constantemente nos aconsejan sobre la mejor forma de criar a nuestros propios hijos, que a veces incluso sin haberles preguntado emiten juicios sobre si hacemos las cosas bien o mal, si estamos “perjudicando” a nuestros pequeños por tomarlos mucho en brazos o responder de forma activa a sus necesidades.

Aunque prestemos mayor o menor atención, es cierto que todo hace eco en nuestra mente, en un periodo además muy sensible como es el puerperio, y a veces dudamos incluso de nuestro propio instinto y nos planteamos si realmente lo estamos haciendo bien.

Malcriar o “bien criar”

El ser humano siempre ha cargado y amamantado a sus bebés, y de hecho se sigue haciendo en muchas culturas de forma natural. Sin embargo, durante los últimos años se ha extendido en el mundo occidental la creencia de que puede ser algo perjudicial porque los «malcriamos» y «se acostumbran» (o se “embracilan”, como se dice a veces en México).

Muchos bebés pasan la mayor parte de sus días solos en cucos y cochecitos, y sus noches privados del contacto y la presencia de su madre porque en la cultura donde les ha tocado nacer se considera que llevarlos demasiado” puede resultar perjudicial, y esta creencia hace mucho daño.

¿Hemos reflexionado a fondo sobre lo que es malcriar? ¿A qué tememos que se acostumbren? ¿Al cariño, al contacto, a sentir cerca a sus cuidadores y desarrollar un vínculo afectivo adecuado?

Los primeros homínidos aparecieron hace más de seis millones de años y apenas hace 10.000 de la sedentarización. Llevar a los bebés encima es la adaptación a la vida nómada.  El bebé humano espera ir en brazos.

Podemos compararnos con otros mamíferos?

Voy a explicar algunas cosas que espero que ayuden a entender cuáles son las necesidades de los bebés humanos.

Hasta los años 70, los mamíferos se clasificaban de una forma similar a las aves, en función de su tipo de nidificación.

  • Nidífugos: aquellas especies, como las gallinas, que al romper el cascarón abandonan en seguida el nido, se desplazan con el resto de la camada y pican alimento por sus propios medios. Nacen con su sistema nervioso mucho más desarrollado. Son como los adultos, tienen su pelaje, ven, oyen, pueden moverse y regular su temperatura, emitir sonidos.. Su seguridad depende de su capacidad de seguir a su madre y a la manada, porque se mueven en busca de alimento. Gritan si se alejan de su madre, ya que pueden ser depredados.
  • Nidícolas: son aquellas especies, como las águilas, que permanecen en el nido. Lo único que pueden hacer prácticamente es piar y abrir el pico para ser alimentados. Necesitan el calor y el alimento de sus progenitores. Esta necesidad de cuidados reduce el número de crías.  Nacen en un nivel de desarrollo inferior. No tienen el pelaje adulto, suelen tener ojos y oídos cerrados. No pueden regular su temperatura ni son capaces de desplazarse. Su seguridad depende de su silencio, porque no son capaces de huir por sus propios medios. La leche materna es grasa y sacia mucho, permitiendo a la madre abandonar el nido en busca de comida mientras los cachorros quedan tranquilos.

Los animales llevadores

En los años 70, el biólogo y zoólogo Bernhard Hassenstein propuso una tercera categoría en la clasificación: aquellos animales que tienen crías que son llevadas por sus madres, (primates y algunos marsupi), que se dividen en dos tipos:

  • Portadores activos: se agarran al pelaje de su madre.
  • Portadores pasivos: el bebé no se agarra y es la madre la que asume toda la acción de portear.

¿Cómo somos los humanos?

Nos parecemos a los mamíferos nidífugos: ojos abiertos, piel de adulto, nuestras crías lloran si la madre se ausenta. Pero al igual que los nidícolas, no podemos seguir a nuestra madre ni regular la temperatura, no nacemos desarrollados por completo, nos mantenemos a salvo junto a nuestra madre y, si se aleja, chillamos para avisar.

Se podría decir que somos nidífugos con un parto muy prematuro, y es por ello que tenemos una dependencia extrema al nacer.

Pero no; en realidad somos llevadores pasivos tipo marsupial. Las mamás no tenemos pelo en el que puedan agarrarse nuestros bebés ni tampoco bolsa marsupial, pero sí tenemos brazos para cargar y hoy en día muchísimos sistemas de porteo ergonómico para mantener a nuestros bebés cerquita de nuestro cuerpo.

En el primer artículo sobre exterogestación te contaba que debido al dilema obstétrico los bebés humanos nacen cuando el cerebro se ha desarrollado apenas un 25%.

Si hacemos una comparación con otras crías de simios, observamos que nacen con un 50% del cerebro del adulto y maduran más rápido que los bebés humanos.

A pesar de ello, las crías de estas especies todavía permanecen en continuo contacto con sus madres durante un período prolongado de tiempo, normalmente hasta que finaliza la lactancia (un promedio de duración de tres años).

Así pues, la naturaleza humana fue diseñada para asegurar un “continuum” sin interrupción hasta que el peso del bebé se haya al menos duplicado.

¿Recuerdas la pirámide de Maslow que estudiábamos en el colegio? Pues la necesidad de sentirnos queridos y seguros es tan importante como la de comer o dormir, y mucho más en un bebé que está descubriendo su nuevo mundo fuera del útero.

Si entendemos todos estos conceptos no nos sentiremos culpables de atender las necesidades de nuestro bebé, desde el punto de vista de su salud, tanto física como psicológica y emocional, y para ello facilitaremos el contacto necesario con sus cuidadores, especialmente con nosotras las madres, durante todo el tiempo que lo demande, permitiéndonos disfrutar de la experiencia y del afianzamiento del vínculo afectivo.

 

Descubre con este seminario cómo la crianza puede afectar a la salud de nuestras/os hijas/os.

 

¿Qué te ha parecido? ¿Ya tienes claro qué es la exterogestación? ¿Cómo crees que reaccionarás si te vuelven a decir que tomas demasiado en brazos a tu bebé y se te va a acostumbrar?

¡Te leo en los comentarios!

 

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12 comentarios en "La exterogestación (III): Llévalo contigo aunque no esté llorando"

  1. La verdad que me han dicho tantas veces que no la coja en brazos y he tenido tantas discusiones sobre este tema, que al final decidí que lo que me dicen entra por oreja y ale por la otra, a fin de cuentas la ignorancia es cara y ya me he cansado de repetir el mismo discurso que tú acabas de leer y afín de cuentas los choques generacionales hacen que la gente de mi alrededor piense de otra manera por falta de lectura por su parte. Hay que seguir concienzando a nuestros mayores para que se den cuenta de la realidad de dependencia del bebé!
    Me alegra leer este tipo de post y quizá se lo mando a alguna tía abuela de mi hija para concienzarlas!

  2. Gracias por el articulo… tengo q enseñaraelo a mi hermana q m tiene frita cn lo de q se acostumbra..
    Ella no coge a sus hijos si llloran.. los duerme moviendo el carro o la cuna.. q pena.. desde los 15 dias cn horario para la teta despertandoles si es necesario y solos todo el dia en la habitacion marital donde tienen la cuna.. mi bebe todo el dia do de yo estoy a mi vista y cerca d mi.. o porteado
    No se si es lo mejor.. pero si lo hago distinto estoy intranquila

  3. Mi reacción seria pedirle que me lo argumente, pedirle que si me lo puede explicar porque no lo entiendo, ante todo comentarle que nadie le pregunto nada pero ya que dio su opinión que me explique esa frase de Uff MALO!!!, malo si llora, malo si lo cojo, malo si lo meso, malo….. Sabes que es malo, tener que escuchar en el día tantos comentarios inapropiados, pienso que cada uno debe hacer lo que mejor crea para su bebé y los demás observar, respetar y callar. Debe de existir diversidad en todo hasta en la crianza, yo respeto tanto tu manera de pensar y hacerlo Pilar como la de tu hermana, lo que debemos de evitar en meternos en la vida de los demás. Yo cojo a mi hija en brazo siempre que me lo reclama y puedo. Cuando intente llevarla en un portabebde solo sabia llorar con lo cual nunca más la llevé, por las noche de todas las veces que se levanta siempre una de ella se duerme en mis brazo en la cama….. HAZ LO QUE OS SIENTA SENTIROS BIEN A AMBOS!!! si lo vas a coger a disgusto no Le estás transmitiendo nada bueno a tu bebé.

  4. Mil gracias por tu comentario Luz, me alegro mucho de que lo tengas tan claro y disfrutes! 😉

  5. Esta es una discusión con toda mi familia política y hasta con mi esposo que piensan que mucho amor le hace daño y que debo dejarlo llorar para que se auto consuele y aprenda que el mundo no es rosa eso me enoja tanto y por más que les explico el daño causado por llorar y estresar a los bbs no cambian así que decidí sólo hacer lo que mi corazón de madre me dicta y siempre portear a mi bb les respondo que un día me pedirá independencia y se la daré mientras tanto disfrutó mucho cargarlo y estar con el a pesar de las miradas de desaprobación . Gracias por este post que me da la confianza de saber que lo estoy haciendo bien 😊

  6. Gracias a tí, nos alegramos muchísimo de que te ayude y de leer tus palabras. La verdad es que la presión social a veces nos pone muy difícil seguir nuestro instinto y la maternidad va cargada de opiniones ajenas que a veces nos hacen sentir culpables por cada cosa que hacemos, pero afortunadamente la ciencia cada día nos da la razón y pone voz a las necesidades reales de los bebés. Un abrazo

  7. Buenas, estoy muy de acuerdo en todo lo que se dice aquí y los datos que se aportan me parecen razonables, pero no veo ninguna referencia o citación a la fuente de todos esos datos. Para mejorar la calidad de la prensa científica (como ésta), te animo a incluir las fuentes.
    Muchas gracias!

  8. ¡Gracias por este bonito artículo! La verdad tantas veces me han dicho eso de ‘se va a acostumbrar a los brazos’ que ya solo respondo con una sonrisa y diciendo ‘Genial, es lo que quiero!’, no lo toman mal, no dicen nada y casi diría que se paran a reflexionar unos segundos 🙂
    En este tipo de artículos, como este mismo, solo se nombra a la madre… Imagino que se sobreentiende que el padre puede también portear y ser figura de apego y básicamente hacer todo menos amamantar, pero me gustaría tanto que alguna vez nos nombrarais o combinarais madre con ‘padre’ o ‘la persona de apego’, por ejemplo. Os ruego que lo tengáis en cuenta,
    También os querría hacer una breve nota sobre esta frase: ‘en realidad somos llevadores pasivos tipo marsupial. Las mamás no tenemos pelo en el que puedan agarrarse nuestros bebés, pero sí tenemos brazos para cargar’. Aparte de que los hombres también porteamos, os confirmo que para los que tenemos pelo el bebé se agarra fuerte, muy fuerte desde el minuto uno del nacimiento y sigue haciéndolo después, aunque obviamente necesita nuestro apoyo para mantenerse, es curioso ver que sí tiene ese reflejo.

    • Muchísimas gracias por tu comentario David, por su puesto vamos a tener en cuenta tu sugerencia. Y me encanta la anécdota que nos compartes sobre cómo tu bebé se agarra al pelo, es algo precioso, imagino la sensación que se debe sentir si pudiste hacerlo nada más nacer, una bonita forma de sellar el vínculo entre ambos, ¡enhorabuena por disfrutar así de tu paternidad!

  9. Hola! Me encantó el artículo! Tengo un bebé de 6 meses y lo he cargado todo el tiempo desde el primer momento. La situación es que hoy en día necesito trabajar en casa (en la computadora) y se me complica xq sólo quiere estar encima mío o de su papá. Tiene varios espacios con juguetes que le gustan pero no dura más de 15 minutos allí. Me preocupa que no estemos brindándole toda la confianza que él necesita para sentirse seguro.
    Desde ya muchas gracias!

    • Hola Antonella!

      Gracias por escribir. Entiendo perfectamente lo que cuentas, yo soy freelance y me pasaba lo mismo con mi pequeño, pero así lo hacía, a veces intentaba estar con él jugando algunos ratitos en el suelo, otras salíamos a pasear, lo cargaba.. Es normal que no duren mucho tiempo jugando solitos, porque lo que quieren en sentir nuestra compañía. Una buena idea es que si lo porteas puedes incluso trabajar en la computadora una vez que se quedan dormidos, por su puesto asegurando siempre utilizar un buen portabebés ergonómico y una buena postura que tenga las vías respiratorias abiertas. También podrías intentar confeccionar móviles de inspiración Montessori, son muy bonitos y capaces de atraer la atención. Te dejo aquí un enlace a un hermoso vídeo, http://bit.ly/2BJvTq6, y aprovecho para comentarte que dentro de la tribu tenemos varios seminarios donde explicamos todas estas ideas.

      ¡Un abrazo!

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