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Si mi hijo no quiere leche, ¿de dónde va a sacar el calcio?

Hay calcio más allá de la leche

«Desde que ha dejado la teta no quiere tomar leche ni en pintura. Lo hemos intentado de todas las maneras posibles. El biberón nunca lo quiso, ni siquiera para el agua cuando era un bebé. En vaso no se la toma, ni con cacao ni batida con fruta ni nada. Lo hemos intentado incluso con cereales, en papilla, que no queríamos darle, y ni así. ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo conseguimos que se tome la leche? ¿No le va a faltar calcio?».

Durante los primeros 6 meses de vida, la leche materna o una leche adaptada es todo lo que el bebé necesita. Hasta el año, el aporte de leche sigue siendo lo más importante, aunque ya tome otros alimentos. A partir del segundo año, si tomaba leche materna puede continuar hasta que la madre o el niño quieran y si tomaba leche artificial podemos empezar a darle directamente leche de vaca entera, además de otros lácteos como yogur natural sin azúcar o algún queso fresco sin mucha sal. Porque la leche es el prototipo de alimento rico en calcio y sabemos que el calcio es fundamental en los niños para el correcto desarrollo de los huesos  y también para múltiples procesos metabólicos.

Por eso, cuando un niño decide que no le gusta la leche, surge el temor a que no vaya a tener suficiente calcio. Pero hay calcio en muchos otros alimentos. La leche no tiene la exclusividad.

La leche: una gran fuente de calcio

La leche es la fuente más popular de calcio porque es la que mejor se aprovecha. La leche y sus derivados como el yogur, el queso, la mantequilla, contienen una forma de calcio que el cuerpo puede absorber fácilmente. Contiene además  fósforo y magnesio que contribuyen a asimilar y utilizar el calcio, y el azúcar natural de la leche, la lactosa, también favorece esa absorción.

Y la leche entera tiene también vitamina D,  fundamental para la correcta absorción del calcio. Como se trata de una vitamina liposoluble, se encuentra en la grasa de la leche, por eso es preferible la leche entera antes que la desnatada o la semidesnatada, porque tiene proporcionalmente más vitamina D, aunque la vitamina D se obtiene fundamentalmente tras la exposición solar y la fracción que proviene de los alimentos tiene menos importancia.

 

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Cuando el niño no quiere tomar leche porque no le gusta, no puede tomarla por una alergia o intolerancia, o la familia opta por una dieta vegetariana sin lácteos, debemos saber que hay otras fuentes de calcio. Los cereales integrales, las legumbres y ciertos vegetales, como el brócoli, la col rizada, la berza común, los nabos y el repollo chino son buenas fuentes de calcio. También el salmón y las sardinas enlatadas con sus huesos blandos, las almendras, las nueces de Brasil, las semillas de girasol, el tahíni (crema de sésamo) y las legumbres secas.

Pero, ¿cuánto calcio necesita una niña?

Podríamos buscar una tabla con el contenido de calcio de los alimentos y calcular las cantidades que es necesario tomar para cubrir nuestras necesidades, pero esto no es tan fácil.

Sabemos que se absorbe el 60 +/- 15 %  del calcio de la leche y es la fracción máxima de calcio que se puede obtener de un alimento. La fracción del calcio que se puede aprovechar de los vegetales depende de su contenido en oxalatos, fitatos  y fibra, que se unen al calcio en el intestino e impiden su absorción.

Se aprovecha bien el calcio del brócoli y la soja, menos el del boniato y poco el de espinaca, frutas, cereales y alubias.

La forma de combinar los alimentos y su preparación también influye en la absorción del calcio. Es mejor cocer los vegetales en poca agua o al vapor durante el menor tiempo posible, y usar poca sal, ya que la sal contribuye a aumentar las pérdidas de calcio.

Algunos alimentos como acelga, espinaca, pimiento, remolacha, patata, alubias, salvado de trigo, fresas, frambuesa, piña, higo seco, chocolate o café contienen sustancias que dificultan la absorción del calcio de otros alimentos, por lo que se deberían tomar separados de los alimentos ricos en calcio, en diferentes comidas.

 

 

Existen en el mercado productos especialmente enriquecidos en calcio, como cereales y jugos de frutas que podrían ser una buena fuente de calcio, pero este tipo de productos ultraprocesados contienen demasiada azúcar y no son recomendables.

Aunque puede parecer complicado, no lo es en absoluto. Siguiendo una dieta saludable, rica en cereales integrales, legumbres, frutos secos, frutas y verduras, no es necesario hacer cálculos complicados ni aprender a elaborar un menú imposible para darle a nuestro niño todo el calcio que necesita sin tener que recurrir a los lácteos.

 

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