La avena, un cereal estrella en la alimentación infantil

Cómo preparar y cocinar correctamente la avena para su consumo

La avena es un cereal que cada vez se consume más, quizás porque resulta una buena alternativa a las papillas de cereales dextrinados que encontramos habitualmente en las farmacias y supermercados; pero ¿sabemos prepararla correctamente?

Cómo suministrar la avena y otros cereales adecuadamente

¿Hay que remojarla previamente? ¿Quizás cocinarla? ¿Puedo comer los copos crudos directamente? Al contrario de lo que podríamos pensar, la avena no se debe usar como los típicos cereales ultrapocesados del desayuno: tenemos que cocinarla antes.

Los cereales llevan en su composición una serie de antinutrientes, sustancias que van a dificultar la digestión y la asimilación de los nutrientes que a nuestro cuerpo le interesa asimilar.

Estos antinutrientes son un mecanismo de protección de la planta para preservar el grano cuando sea ingerido por los animales, para que pueda pasar a lo largo del aparato digestivo sin alterarse; siendo posteriormente liberado de nuevo al exterior a través de las heces y así garantizar la continuidad de la especie vegetal.

 

 

Estas sustancias son buenas para la planta, pero no lo son para nosotros. El consumo de copos de avena cruda de forma habitual puede producir con el tiempo inflamación y afecciones digestivas, gases y otros síntomas. Esto se debe a la ingesta de inhibidores enzimáticos, ácido fítico y lectinas, que no han sido transformadas adecuadamente.

Tres opciones para cocinar la avena

Las plantas necesitan humedad, tiempo, un ambiente cálido y una ligera acidez para germinar. Preparar adecuadamente el cereal significa llevar a cabo una transformación en imitación a lo que ocurre en la naturaleza: incluye el remojo en agua tibia y ambiente ligeramente ácido para la preparación de gachas o porridge, o una larga y lenta fermentación de masa madre en la preparación de pan, por dar algunos ejemplos.

Para inactivar esos antinutrientes que dificultan la digestión, podemos hacer estas tres cosas antes de consumir los cereales:

OPCIÓN 1:

Remojar el grano en agua tibia. Lo taparemos y lo dejaremos en remojo mínimo toda la noche (máximo 24 horas). A la mañana siguiente colaremos la avena, desecharemos el agua de remojo y ya podemos utilizarla para hacer unas gachas, unas tortitas, etc. Es importante que el agua esté tibia y no fría porque la fitasa que degradará el ácido fítico necesita calor.

 

 

OPCIÓN 2:

Remojar la avena en un medio ácido. Podemos hacerlo de varias maneras: por ejemplo, con jugo de limón o vinagre. Esto acelera el proceso de descomposición de los antinutrientes. Para lograrlo agregaremos 2 cucharadas de jugo de limón por cada taza de avena y añadiremos agua tibia hasta cubrir bien toda la avena.

Lo dejaremos tapadito toda la noche (hasta 24 horas) y procederemos del mismo modo que en la opción 1 (colamos y utilizamos para hacer un porridge en leche o bebida vegetal, etc). Con el calor del agua y el ph ácido, los antinutrientes se van degradando más rápidamente. Después la avena necesitará muy poco tiempo de cocción, con unos minutos será suficiente.

OPCIÓN 3:

Kéfir de agua, kombucha, suero. Aquí lo que hacemos es añadir no solo un medio ácido, sino también un medio probiótico. Igualmente añadiremos 2 cucharadas soperas por cada taza de avena. El agua no puede estar muy caliente, porque no nos interesa que mueran los microorganismo de nuestro medio probiótico. El suero tiene bacterias que producen ácido láctico, que también descompone el ácido fítico y tiene un sabor muy neutro.

¿Podemos consumir la avena cruda tras haberla remojado o fermentado?

Poder podemos, pero no es lo más recomendable. Lo mejor es cocinarla una vez la hayamos remojado, ya que al cocinarla aumenta la descomposición de los antinutrientes. Así pues, podríamos hacer un rico porridge de avena con nuestra avena fermentada. Es sencillo, tan solo la pondremos a hervir y cuando comience la ebullición bajaremos el fuego y la dejaremos de 3 a 5 minutos cocinando. 

 

Aprende en qué consiste un BLW seguro, qué trucos y recetas puedes poner en marcha y cómo actuar en caso de atragantamiento con nuestro Curso Online «Alimentación complementaria y Baby-led Weaning»

 

Si eres vegetariano, tienes caries, problemas digestivos, si tienes un bebé (sistema digestivo aún algo inmaduro) o tienes problemas de salud, lo mejor es elegir la opción más “efectiva”; es decir: remojar, fermentar y cocinar (y si no tenemos suero, kéfir o kombucha, añadir al menos un medio ácido como el limón).

En el caso de bebés, el probiótico más aconsejable a utilizar es el suero de leche, mejor que la kombucha o el kéfir, ya que estos 2 últimos producen algo de alcohol en su fermentación. Es una cantidad prácticamente imperceptible, pero que no es recomendable para los bebés.

 

No te pierdas los nuevos posts de nuestro blog!

Introduce tu correo y te avisaremos de nuevos posts en el blog de Criar con Sentido Común


¿Te gustaría tener acceso GRATIS a más de 80 cursos y seminarios, un grupo de apoyo, y la asistencia de 10 profesionales expertos en crianza para atender a tus dudas? Entonces apúntante a la Tribu "CSC"!


Más Información sobre la Tribu aquí

4 comentarios en "La avena, un cereal estrella en la alimentación infantil"

  1. En mi caso le preparo papillas con harinas de maíz, avena etc… esta harina también tendría que ponerla a remojo antes de hervirla para hacer la papilla? O solo es necesario en el caso de los copos?
    Gracias!

  2. Y la harina de avena también debe cocinarse antes? A modo de papilla para el bebé… gracias!

  3. Cuándo le echo la avena por encima de la fruta también debo remojarla con antelación?

  4. Gracias por la informacion. Llevo un año consumiendo avena de forma incorrecta, o cruda o dejando en remojo con bebida vegetal, pero sin cocinarla. La verdad es que me sienta bien, pero probare esta nueva manera.
    Interesante

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Síguenos en las Redes

Visit Us On FacebookVisit Us On InstagramVisit Us On TwitterVisit Us On Youtube