• ACCEDER
  • No hay productos en el carrito.

Imagino

¿Te vienes a intentar vivir en un mundo mejor?

Anoche, mientras el descanso asomaba bajo la puerta, tomé impulso para soñar con aquello que deseo. Algunas noches, enumero mentalmente una serie de gestos o acciones que harían de este mundo un lugar más amable o, al menos, menos hostil a mis ojos. Permito que esas ideas se vayan sucediendo y capturo algunas como reflejos de lo que pudiera convertirse una propuesta en firme. Una cuenta atrás antes de rendirme al sueño, mi lanzadera al futuro.

Imagino un espacio reservado a la crianza. Un espacio no tanto físico ni virtual sino social, reconocer la importancia y repercusión de los modelos de crianza y educación en el entramado de nuestra sociedad, mejor aún, en cualquier sociedad. La revalorización del mimo y la atención por el bienestar del otro. Aceptar la dependencia como una obligación gustosa, y digo obligación sin connotación negativa sino como quien asume su responsabilidad hacia otra persona, que nos honra y engrandece, y no como una carga o renuncia.

Que la conciliación sea un derecho, no tan sólo de los adultos sino de los propios hijos a ser criados por su familia, y no un privilegio o un motivo para desplazarte. Imagino hombres sensibles a estas necesidades, implicados, deseosos de aportar. Verdadera corresponsabilidad y no un duelo en el reparto de tarea. Y por supuesto, que nadie dicte cuánto corresponde a cada cual atender a sus hijos: confianza y libertad para que cada familia se construya a su manera pero garantizando una base de cuidado.

Imagino a mujeres gestando y pariendo desde lo primitivo. Conociendo su cuerpo, sus cambios, el maravilloso trabajo que supone mantener tal multitud de células danzando a un son, saber que dirigen la orquesta de la vida y que cada detalle es relevante dentro de la justa importancia que la Naturaleza le otorga.

 

 

Que lo material, objetos y decoración para el bebé, puede ilusionar pero no acariciará el alma de ese nuevo ser. Imagino a mujeres empoderadas e informadas, mujeres que escojan sin estar condicionadas. Vivir la maternidad sin presiones ni prejuicios, afrontando los aciertos y errores con responsabilidad y consecuencia.

Mujeres sin miedo a decidir, sin miedo a moverse, sin miedo a gritar, a gemir ni mostrar sus entrañas, sin miedo a romper con la estética impuesta del parto y su dinámica.

Mujeres protagonistas y poderosas, confiadas y seguras, mujeres en posición de recibir a sus hijos sin telones ni escenarios. Dispuestas a criar desde el cuerpo, devolviéndole su antigua y verdadera importancia. Mujeres atendidas y acompañadas desde el respeto y la admiración.

Imagino relaciones en las que el amor no se construya en base a la posesión. Que esos determinantes se desvanezcan del vocabulario en este contexto, evitando que ningún ser me pertenezca, ni yo a él, por definición. Que el acompañamiento sea por elección, por deseo, por complicidad o enriquecimiento. Aunque fuese por cabezonería, pero que sea libre, aceptando que cada cual continúa escogiendo el color de sus abrazos.

Y sentirnos valiosos y agradecidos por recibir ese apoyo y pasión. Y sentirnos sin cargas al entregarlo, al aceptar al otro con sus diferencias, al comprender que permanecemos a su lado porque así lo deseamos, gracias a todo y a pesar de ello. A cada segundo, elegimos.

Imagino escuelas y centros de trabajo más sensibles y menos competitivos. Personas implicadas en el resultado y no en los méritos. Proyectos en los que se permita explotar el interés y la capacidad de cada individuo. Sin temor a no encajar en el molde, sin necesitad de prescindir de aquello que, según te indican, no tiene cabida, o no es lo que buscaban o lo que se esperaba de alguien.

Erradicar la acumulación de títulos, de horas o de conocimientos sin arraigar como sinónimo de una mayor aptitud o inteligencia. Centros en los que se ofrezca prioridad a lo sensorial y lo emocional, especialmente en la infancia, personas competentes capaces de conectar con los niños y empatizar con los adultos, con el adulto en esencia y no con esa montaña de cáscaras en la que a veces nos convertimos.

A estas alturas me rindo al sueño y, al despertar, deseo pensar que aporto en mi día a día algo en esas direcciones, mi risueña y silenciosa lucha clandestina.

 

 

Cuando me esfuerzo por educar a mis hijas respetando su desarrollo y sus preferencias. Procurando guiar sin imponer, cediendo a veces y manteniéndome otras. Cuando mi prioridad continúa siendo disponer de las tardes para estar junto a ellas. Cuando pido disculpas si me he excedido.

Cuando comparto mis vivencias en relación al embarazo, el parto, posparto y lactancia. Cuando opino aunque parezca de otro planeta, cuando ofrezco información a quien desee profundizar. Tal vez alguna semillita haya quedado en este largo camino.

Cuando renuncio a controlar a mi pareja, cuando tomo consciencia de que continúo eligiendo mi día junto a él, cuando me siento afortunada por compartir bromas y miradas a través del cansancio acumulado y la falta de tiempo para encontrarnos. Cuando vamos sumando días y vivencias.

Cuando me implico en el colegio y procuro ofrecer respuesta a las inquietudes de las niñas, pensando que, tal vez de este modo, nos complementemos en muchos aspectos. Cuando escogemos un centro sensible y agradecemos la atención recibida. Cuando trabajo y colaboro con gente que suma y sentimos que las cosas avanzan gracias ese esfuerzo.

Cuando, como ahora, cuento todo esto. Y, tal vez, tus propios anhelos e intenciones resuenen en ti.

 

No te pierdas los nuevos posts de nuestro blog!

Introduce tu correo y te avisaremos de nuevos posts en el blog de Criar con Sentido Común


¿Te gustaría tener acceso GRATIS a más de 60 cursos y seminarios, un grupo de apoyo, y la asistencia de 10 profesionales expertos en crianza para atender a tus dudas? Entonces apúntante a la Tribu "CSC"!


Más Información sobre la Tribu aquí

1 comentarios en "Imagino"

  1. Qué gusto leerte, qué maravilla es saber que hay más personas que anelan un mundo mejor. No dejemos de dar estos mensajes porque es una rica manera de ayudar a que el prójimo deje de sentirse culpable por querer tener tiempo para la crianza de sus hijos.
    No, no somos super héroes. somos mamímeferos que quieren dejar a sus instintos desarrollarse sin tener que esquibar las condiones impuestas por la sociedad.

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Síguenos en las Redes

Visit Us On FacebookVisit Us On InstagramVisit Us On TwitterVisit Us On Youtube