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El otro progenitor

¡Qué buen equipo hacéis!
O progenitora.

Que no da la toma de pecho, o de biberón, pero coloca las almohadas, y los cojines del sofá, y el colchón y las sábanas si es necesario, para facilitar la toma, o las tomas, y te hace la comida, la cena, el desayuno, y el segundo desayuno, si hace falta.

El relevo, la otra mitad del equipo, los otros brazos que duermen y acunan sin nada más que paciencia y cariño.

Esa persona que es apoyo psicológico y físico, que se levanta a las 6 de la mañana, entretiene a un bebé muy despierto y se lo lleva a otra habitación y se queda con él para que puedas descansar una hora, o dos, o tres -y si fuesen diez, tampoco te diría nada-.

Esa persona que sujeta minutos largos un bebé muy bebé, hasta con los brazos dormidos para que puedas ducharte, salir, hablar con otros adultos, sentirte persona.

Quien te recordó que tenías que respirar profundo cuando sentías que el dolor de la llegada de una nueva vida te partía en dos, que fue faro y guía en la oscuridad de las contracciones, que miraba con impotencia siendo un mero espectador del momento más importante de su vida, dejando en tus manos su destino.

Quien salió del hospital con los ojos llenos de ilusión pero también con miedo, con mil preguntas, con cien mil dudas. Que tolera las correcciones constantes, que es la disposición a mejorar personificada. Que te recuerda que cojas aire y te hincha los pulmones si hay que hacerlo, que te obliga a descansar incluso cuando tú no quieres porque la culpabilidad acecha.

El otro integrante del equipo, tú cómplice. El que es la paciencia que se te acaba cuando no puedes más, los ojos abiertos cuando los tuyos ya no soportan estarlo, la compañía y la conversación de las noches interminables en vela, el que te prepara el baño caliente, que te trae la manta, el cojín y el libro que no sabes ni dónde dejaste. El que nadie ve pero que está ahí, siempre, incondicionalmente.

La persona con la que compartías tu vida y que vas a echar de menos, por lo menos, los próximos diez años. Que no te juzga, no cuestiona, que te apoya, te empuja a intentarlo otra vez, te ayuda a no desesperar. Que es el oxígeno que te falta al final del día, la energía de las horas de sueño perdidas. Que te dice lo guapa que estás con esas ojeras que rozan el suelo.

Esa persona que no estuvo embarazada, pero que desde el final de esos 9 meses es una extremidad más de tu cuerpo y lo que haga falta ser, que te mira desde la otra punta de la desordenada y desastrosa habitación y sonríe sabiendo que estáis de mierda hasta el cuello, pero que qué buen equipo hacéis, joder.

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12 comentarios en "El otro progenitor"

  1. Me has llegado al corazón, tanto tanto que se asomó al vacío en forma de lágrima… gracias!!

  2. Lo más decepcionante es que esa persona de la que esperas todo eso, hace todo lo contrario 🙁 ahora después de dos años de mi hija empiezo a ver algo de luz.. pero .. la verdad… y con todo lo que leo sobre la otra mitad..que sola me he sentido 🙁 .. y cada vez que lo recuerdo no puedo hacer otra cosa que llorar..

  3. Precioso!!! me siento muy afortunada por sentirme tan acompañada!!

  4. Me encantooo. Me hiciste llorar,

  5. Muy bonito, precioso relato y me alegro de que tengas a alguien así al lado.
    Que pena cuando una tiene compañía pero se siente siempre tan sola.
    Un saludo.

    • Hola Cintya, gracias por tus palabras. Lo cierto es que el sentimiento de soledad es uno de los peores sentimientos que el ser humano puede experimentar, de ahí la importancia de tener una buena tribu alrededor que nos ayude cuando sea necesario. Desconozco tu situación pero si es tu caso, aquí tienes una tribu preciosa en la que apoyarte. Saludos <3

  6. Se me aguaron los ojos con solo leer este maravilloso artículo, en mi pueblo no dicen fulana se embarazo sino que se embarazaron, ya que son 2 personas las que concibieron ese hermoso acto y son 2 seres que pronto serán padres. Pasar esta etapa sola es difícil pero nada se compara cuando tenemos el apoyo no solo de nuestras familias o amigos, pero el de la pareja es ese el apoyo incondicional que nunca faltara.

  7. Me ha llegado al corazón. Yo no tuve a esa persona que describes a mi lado y ojalá hubiera tenido esa suerte. Es precioso saber que hay gente reflejo de lo que escribes y que acompañan de esa manera en el maravilloso camino de la crianza.

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