El consumo de arroz en bebés y niños pequeños: ¿Qué hacemos con el arsénico?

Hasta los seis años no se debe comer arroz integral ni derivados lácteos u otro tipo de alimentos cuya base sea este cereal

Existe un binomio que preocupa a muchas familias que empiezan la alimentación complementaria con sus bebés: el consumo de arroz y el arsénico. Efectivamente, se trata de un alimento que puede contenerlo pero en Europa y, concretamente en España, los niveles no suponen un riesgo para la salud siempre que el consumo sea moderado y el arroz blanco.

El arroz, de hecho, es uno de los cereales más populares en nuestra dieta. Está compuesto en un 75% de hidratos de carbono, una de las bases de nuestra alimentación, y contiene también fibra. Por eso, se puede ofrecer a los bebés a partir de los seis meses, una vez comenzamos con la alimentación complementaria. ¿Pero qué cantidad es la adecuada?

¿Qué es el arsénico y por qué se relaciona con el consumo de arroz?

Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), el arsénico es un metaloide presente en la naturaleza tanto de forma natural como procedente de fuentes antropogénicas. Al igual que el cadmio, el plomo o el mercurio, es un compuesto químico natural que puede hallarse en distintos niveles en el medio ambiente, por ejemplo: en el suelo, en el agua y en la atmósfera.

 

 

Todos estos metales pueden aparecer como residuos en los alimentos, precisamente por su presencia en el entorno natural y por la actividad humana (agricultura, industria e incluso contaminación de los coches). Una exposición prolongada al arsénico (y al resto de metales) y su acumulación en el cuerpo puede provocar efectos nocivos con el tiempo.

¿Qué ocurre con el arroz? Pues que se cultiva por inundación y el arsénico puede llegar a la planta del arroz a través del agua. Precisamente eso es lo que provoca que este metaloide tenga más presencia en el arroz que en otros cereales (que también lo pueden contener). Y de ahí que se relacione el consumo del arroz y el arsénico. Pero el arsénico también se encuentra en otros alimentos, aunque de forma menos destacable.

La presencia de metales en los alimentos preocupa a las autoridades europeas y por eso lleva años estudiándose. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) acaba de actualizar un estudio sobre la presencia de arsénico en los productos alimenticios en Europa, que ya se realizó en 2014.

 

 

En dicha actualización de enero de 2021 se concluye que la exposición al arsénico inorgánico (el más perjudicial) está por debajo de los límites permitidos. Se analizaron 13.806 muestras de diferentes países, entre ellos España; donde se realizan controles exhaustivos sobre el arroz. Es decir, no hay riesgos en el consumo de arroz de origen español.

Consumo de arroz y el arsénico: ¿influye el tipo de arroz?

La recomendación para los bebés y niños pequeños es ofrecer el arroz blanco porque el arroz integral tiene más posibilidades de contener arsénico procedente de las aguas de cultivo. Los resultados de un estudio centrado en el arroz que se vende en supermercados británicos, publicado en la revista Ecotoxicology and Environmental Safety, determinaron que el tipo integral conserva el salvado que, aunque es la parte más rica en nutrientes, también es la que tiene más contacto con el arsénico a través del agua de los arrozales.

 

 

También el estudio de la EFSA establece esta diferenciación y señala que el arroz integral y el rojo (originario de China y también tipo integral) son los que más contienen.

El arroz blanco, por otro lado, está refinado y tiene menos arsénico que el integral. Ocurre algo similar con el tipo Basmati pero este se vende tanto tipo integral como refinado; y este segundo caso el procesado resta valores nutricionales al alimento. Por ello, si nos preocupan los nutrientes, mejor arroz blanco. Eso sí, los expertos recomiendan un consumo moderado, evitando grandes cantidades durante periodos de tiempo prolongados.

 

 

«Hasta los seis años no es recomendable ofrecer derivados de arroz como bebidas de arroz o tortitas», explica la dietista-nutricionista de Criar Con Sentido Común Rebeca Pastor, quien subraya que sí se puede ofrecer sin riesgos el arroz blanco de origen español «un máximo de cuatro veces a la semana».

Cómo cocinar el arroz para quitar el arsénico

En la cocina también tenemos distintas formas de asegurarnos de reducir al máximo cualquier resto de arsénico que, aún con todo, pudiera quedar en el arroz. Para ello podemos tomar varias precauciones:

  • Dejar en remojo el arroz la noche de antes o durante ocho horas.
  • Lavarlo varias veces hasta que el agua salga completamente clara.
  • Cocer el arroz con abundante agua.

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Lo que sí hay que evitar: los derivados del arroz

Los bebés pueden comer arroz, pero esto no significa que se recomiende su consumo de cualquier forma. De hecho, en el propio informe de 2021 los autores recogen que las muestras con «mayores niveles de arsénico inorgánico» son los productos procesados con arroz en su composición, como en los copos de arroz o el pan hecho con harina de arroz.

 

 

Por eso, la Dietista-Nutricionista de CSC Rebeca Pastor, insiste en que «no hay que ofrecerles a los peques ningún derivado» por la alta concentración de arsénico. Así que hay que desechar, además de copos y harinas, productos como bebidas de arroz o derivados con base de arroz; así como tortas, gofres o galletas cuya base sea este cereal. A partir de los seis años sí se les puede ofrecer, pero su consumo ha de ser ocasional.

 

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