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Un día en una escuela Montessori

Así funciona una Escuela Montessori un día cualquiera

Muchas personas preguntan cómo es el día a día en un colegio Montessori, porque a priori parece una pedagogía tan diferente a la tradicional que no se lo imaginan, así que voy a contaros todo lo que he visto, tanto en las diferentes aulas en las que estuve realizando mis observaciones como Guía Montessori, tanto como en la que fueron mis hijos y en la que tuve la oportunidad de trabajar.

Es cierto que existen los clásicos mitos, como por ejemplo que en las escuelas Montessori no hay reglas, o incluso, al contrario, que son demasiado “cuadriculadas”, ambos frutos del desconocimiento y además completamente opuestos.

Se le da libertad al niño para construir su propio aprendizaje, esto es, que pueda elegir el material con el que quiere empezar a trabajar cada día, a diferencia de la pedagogía tradicional que es más directiva.

Pero para elegir un material tiene que conocerlo, por tanto, tampoco puede elegir todo lo que se le antoje, si no lo que más le interesa en ese momento dentro de los que sabe cómo utilizar.

Niños de diferentes edades juntos

Para empezar, es importante saber que los niños de edades diferentes se mezclan. En una clase no hay niños nacidos sólo en un año sino que pueden encontrarse niños nacidos en tres años consecutivos.

María Montessori comenzó a trabajar con grupos de niños de 3 a 6 años y es donde se encuentra lo más bonito de la pedagogía, la etapa en la que también se comienza a aprender a leer y a escribir, y en la que se encuentran los materiales más icónicos como la Torre Rosa, la Escalera Marrón, etc.

 

 

Así, al aula de niños de 3 a 6 años se le llama “Casa de Niños”. Los niños de 6 a 9 forman el grupo de “Taller I” (correspondiente a 1º, 2º y 3º de primaria), y los de 9 a 12 “Taller II” (correspondiente a 4º, 5º y 6º de primaria).

El grupo de 0 a 3 se llama “Comunidad Infantil” y normalmente está compuesto por niños que ya caminan, que suele ser un poco el “hito de entrada”.

Por ejemplo, cuando vivíamos en México era muy común que los niños que aún no caminan no fueran a la escuela, ya que se daba mucha importancia a que estuvieran el máximo tiempo posible con sus madres fomentando el vínculo afectivo de seguridad (esto es bastante común en las pedagogías alternativas que por lo general son mucho más respetuosas).

Si por alguna razón de logística familiar acude a la escuela un bebé o niño que aún no camina suelen estar en un aula previa a comunidad infantil que se llama “Nido” en la que suele favorecerse el movimiento libre bajo la mirada Pikler.

La llegada a la Escuela Montessori

Normalmente el horario de entrada es alrededor de las 8 de la mañana y con una media hora de flexibilidad. Los niños van llegando y son recibidos por la guía Montessori (maestra titular del grupo).

Entran solitos, a veces se quitan los zapatos y se ponen otro calzado más cómodo para dentro del aula, ellos mismos cuelgan su abrigo en un perchero a su altura, dejan su mochila y se colocan su “babi” o ropa de trabajo (se les enseña cuidadosamente cómo doblar y colocar las prendas de vestir para favorecer su autonomía).

En algunas escuelas los niños comienzan a trabajar en este momento, en otras se van sentando en círculo junto a la asistente Montessori (que hace trabajo de auxiliar), que les recibe con una sonrisa y un saludo de cortesía.

Puede que haya música instrumental de fondo y se les pregunta a los peques cómo se sienten esa mañana, si alguno necesita contención se le abraza y se le da el cariño que necesita.

 

 

Una vez que han llegado todos, se dan los buenos días, se habla del día de la semana, del clima, se puede actualizar el calendario y puede que se haga una presentación de un nuevo material al grupo (las presentaciones las hace siempre la Guía bajo la mirada atenta de los niños).

Cómo empieza el trabajo en un colegio Montessori

Después llega el momento del trabajo Montessori (si no ha comenzado antes), y en algunas escuelas se invita a los niños a cerrar los ojos y a pensar con qué material les gustaría comenzar el día.

Cuando ya lo tienen decidido levantan la mano y la Guía camina hacia el niño. Le toca suavemente para preguntarle por su deseo, y a continuación le permite salir del círculo caminando con suavidad para dirigirse a la estantería a tomar el material y llevarlo a la mesa de trabajo que más le guste. Así uno a uno.

El trabajo Montessori suele permitirse que se extienda durante al menos un par de horas para favorecer los periodos de concentración, ya que sobre todo la etapa de la infancia se caracteriza por la mente absorbente (esa capacidad que tienen los niños de aprender todo del ambiente como “esponjitas”).

A media mañana, sobre las 10:30 se suele hacer una parada para tomar el almuerzo, y se da especial importancia a este momento ya que la preparación de alimentos forma parte del currículo del área de la vida práctica, y son los propios niños los que ponen la mesa, reparten los platos, vasos y cubiertos necesarios e incluso ayudan a preparar algo de lo que van a tomar.

Tras el almuerzo suelen salir al exterior, al “recreo”, en el que se fomenta el juego libre.

 

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Después de esto se vuelve al aula y hay varias opciones: se puede realizar un nuevo ciclo de trabajo Montessori, una presentación o ejercicios en grupo, dar espacio para el arte, una degustación, una clase de música, de psicomotricidad, de yoga, etc.

A los más pequeñitos a veces se les acuesta para que hagan una pequeña siesta, y en general se suele terminar hacia las 13 o 14h. A veces se les da de comer dentro de la escuela, y otras veces ya son recogidos por sus familias y marchan a casa.

Algunas escuelas como por ejemplo las de México acaban su ciclo a esta hora, y otras ofrecen comida y otras actividades vespertinas hasta las 16 o 17h para ayudar a aquellos padres que trabajan fuera de casa y han de conciliar.

¿De verdad aprenden?

Es probable que os hagáis las siguientes preguntas (porque son las que la mayoría de gente formula al respecto): ¿Y da tiempo a que los niños aprendan? ¿Yendo a la escuela solo 5 o 6 horas y no las 8 que acostumbramos, y sin deberes?

Pues lo cierto es que sí, y eso que a mucha gente le cuesta creerlo si tenemos en cuenta que dentro del currículo tienen actividades como el arte, la música, el yoga o la cocina.

¿Cuál es el secreto? Que la pedagogía es una maravilla, que la ratio maestro-alumno es fabulosa, y que los materiales son verdaderas obras de ingenio que permiten que el niño aprenda guiado por su curiosidad innata, todo ello en un ambiente de belleza, paz, respeto y colaboración.

Aquí os dejo un vídeo para que os hagáis una idea:

 

 

¿Acaso no es el colegio al que os gustaría llevar a vuestros hijos? ¿Y no es el colegio al que os habría gustado ir?

 

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11 enero, 2019

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