• ACCEDER
  • No hay productos en el carrito.

Partida en dos

Cuando al ser madre te das cuenta de que quedas partida en dos durante mucho tiempo a causa de la culpa

El Enero de hace 22 meses me convertí en madre y también me partí en dos. En dos personas, en dos partes que conforman un yo que todavía está por definir y que a veces no acaba de tener muy claro si soy la persona que siempre he querido ser en este viaje que llamamos maternidad, o si algún día acabaré de trazar las líneas que me van a definir como madre, como mujer y como persona.

Y digo dos, y no tres, porque desde los inicios somos yo y mi culpabilidad, desde el primer momento, desde su primera respiración y más allá; es más, desde el primer bombeo de un corazón minúsculo alrededor del cual se forjó el ser, que para mí, es el más maravilloso de la tierra.

Sé que sabéis a qué me refiero; ¿será este postre demasiado azucarado, estaré comiendo lo suficientemente bien, la estaré asfixiando porque necesito dormir boca abajo? No sé, será que me agobio más de lo normal, tal vez sea así, pero también soy lo suficientemente observadora para saber que el resto de ma-padres sufren también, como yo, en silencio, de este sentimiento que nos acecha la espalda a la mínima complicación en nuestro día a día.

Y después dejáis de ser una sola persona, y con su llegada la culpabilidad se afianza todavía más y se queda como parte fija e intrínseca de la vida diaria. Irse a trabajar, malo; quedarse en casa, malo también; biberón, malo; teta a demanda, malo también.

Parece ser que toda decisión lleva consigo una parte negativa e inevitable, ¿es necesario que nos autoinspeccionemos de esta manera tan dura? ¿es sano? No, no lo es. Está bien ser críticos pero no debemos dejar que la culpa nos amargue la experiencia de disfrutar de esta maravillosa época que se está yendo, poco a poco, para no volver más.

Así que todavía sigo, lentamente, intentando desdibujar la línea que la culpabilidad ha trazado a través de comentarios desafortunados y de afirmaciones que ignoran que no todo es siempre blanco o negro, que en cada familia hay una realidad desconocida para el resto, que lo que vale para uno, no vale para otros cientos.

Pero a veces la culpa sigue viniendo a visitarme, no lo voy a negar, porque tengo que irme corriendo llegando tarde y se queda con lágrimas inconsolables en brazos de otra persona que, aunque no sean los míos, son igual de válidos y cálidos. O los días que terminan con la sensación de no haber pasado suficiente tiempo juntas, por culpa de la rutina de un sistema que no entiende que los seres humanos tenemos necesidades emocionales.

La culpabilidad a veces me gana, otras, la batalla la gano yo; tal vez lo importante radique en aprender a transigir y en intentar entender, una y otra vez, que no todo va a ser siempre cómo imaginamos que iba a ser pero que el simple hecho de preocuparnos por si lo estamos haciendo bien o si somos auténticos desastres, ya nos hace un poco -bastante- mejores.

No te pierdas los nuevos posts de nuestro blog!

Introduce tu correo y te avisaremos de nuevos posts en el blog de Criar con Sentido Común


¡ESTA NAVIDAD REGALA SENTIDO COMÚN! Tarjeta Regalo Tribu CSC + Libro dedicado a mano por Armando Bastida + Bolsa


Más Información

0 comentarios en "Partida en dos"

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.