Mi bebé se mete mucho el puño en la boca, ¿debo impedírselo?

Los bebés exploran el mundo y su propio cuerpo con la boca, pero ¿cómo saber si tienen hambre, son los dientes o están explorando?

Casi todos los bebés tienen la costumbre chuparse y meterse el puño en la boca con bastante frecuencia. Se meten los dedos o incluso la mano entera en la boca. ¿Por qué lo hacen? ¿Debemos impedírselo?

La etapa oral: Usar la boca para descubrir el mundo y el propio cuerpo

La boca es el órgano que más información proporciona a los bebés (con ella descubren no solo sabores, sino también texturas, formas y temperaturas), y están acostumbrados a usarla desde que nacen, ya que el reflejo de succión es innato en ellos y fundamental para su amamantamiento. De hecho, succionan ya desde el útero materno.

Hacia el tercer mes de vida (cuando adquieren cierto control de sus extremidades) y hasta, aproximadamente, los dos años de edad; los peques exploran su entorno y su propio cuerpo a través de la boca. Empiezan con sus extremidades y luego prueban todo lo que encuentran a su paso. Y no solo se meten el puño en la boca… ¡También los pies! Se trata de la fase oral del desarrollo infantil y es cuando más cuidado debemos tener con los atragantamientos.

 

 

Se suele creer que es porque tienen hambre o por los dientes, pero no es así necesariamente. Hay bebés que a pesar de faltarles muchos meses para la salida de su primer diente, o de haber hecho una toma recientemente, se meten la mano en la boca. Entonces, ¿cómo saber si tienen hambre, están echando los dientes o si es solo exploración?

Si mi bebé se mete el puño en la boca, ¿es por hambre o por los dientes?

Si el bebé está tranquilo, no llora, no muestra signos de inquietud, no se chupa la manita con desesperación e incluso acaba de comer, probablemente no tiene hambre y solo está explorando. La fase oral es una etapa normal del desarrollo de los niños, que en torno a los dos o tres meses de vida empiezan a descubrir sus manos y se las introducen en la boca para explorarlas.

De la misma manera, a pesar de que se suele decir que cuando un bebé se lleva la mano a la boca es porque quiere aliviarse por la salida de los dientes, es un falso mito. Meterse el puño en la boca no tiene por qué estar relacionado con la dentición. La mayoría de los bebés comienzan a meterse en la boca los dedos de la mano casi desde recién nacidos, mientras que los primeros dientes no aparecen hasta los nueve meses, aproximadamente.

 

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Meterse la manita en la boca puede obedecer a varios motivos: puede ser una forma de fortalecer su succión para favorecer instintivamente la alimentación, una manera de estimular su cerebro a través de los receptores que hay en su boca, experimentar con su cuerpo, explorar sus manos; e incluso practicar para masticar en el futuro, fortaleciendo así los músculos de la masticación necesarios para iniciar más adelante la alimentación con sólidos.

De todo lo anterior se desprende la importancia de permitirles que lo hagan, tantas veces lo necesiten. Es un sencillo gesto que en nada les perjudica. Más bien al contrario, puede beneficiarles y ayudarles a alcanzar muchos hitos de su desarrollo en el futuro.

 

 

Es importante respetar los actos instintivos de los bebés, ya que la naturaleza es sabia y ellos vienen programados para acometer acciones que aseguren su supervivencia, como alimentarse mejor o preparar los músculos de su boca para comenzar a comer sólidos. De hecho, justo en la etapa anterior a la alimentación con sólidos, los bebés comienzan a querer morder todo lo que se encuentran a su paso (las manos de mamá, los juguetes, etc.).

¿Le pongo un chupete?

Muchas familias cometen el error de poner al bebé un chupete cuando lo que necesita es desarrollar de forma natural esta etapa oral. Está entrenando para no ahogarse, así que dejemos que los bebés jueguen con sus manitas y exploren su cuerpo.

Hay bebés que se meten el puño entero en la boca con tanta ansiedad, que incluso puede que vomiten un poco. No importa si el vómito sucede por este motivo (el vómito les puede salvar la vida cuando aprendan a comer, pues si el alimento se va por otro lado les permite expulsarlo de esta manera, y evitar así el atragantamiento).

 

 

Todo en el desarrollo humano es progresivo, está relacionado y tiene un sentido. Los bebés comienzan a prepararse durante meses para los nuevos retos a los que se enfrentarán en el futuro, como agarrar cosas con la mano, coordinar sus ojos con sus manos o las extremidades inferiores con las superiores, la alimentación con sólidos, sentarse, gatear, hablar… Y para lograr que tengan un desarrollo saludable, debemos dejar que lo hagan de forma natural y a su propio ritmo.

Pensar que llevarse su manita a la boca no es algo bueno es perpetuar un falso mito. Sucede justo lo contrario: es una forma de conocer su entorno, su cuerpo, averiguar sus capacidades y también sus límites. Les hace sentirse seguros, les proporciona calma y les ayuda a alcanzar nuevos hitos en su desarrollo. También avisan de este modo cuando tienen hambre o, simplemente, ¡es su forma de experimentar para su propio placer!

 

 

¿Y qué hay de los collares de lactancia?

Los collares de lactancia o collares de dentición son un complemento relativamente reciente que nada tiene que ver con los peligrosos collares de ámbar, muy desaconsejables como dejan claro las distintas organizaciones especializadas en salud infantil. Es el caso de Healthychildren.org, que recoge en su web todos sus peligros.

Los collares de lactancia no están diseñados para ponerlos en el cuello del bebé (que es uno de los motivos por los cuales los collares de ámbar son tan peligrosos), sino que están hechos para que sea la mamá quien los lleve en el cuello y el recién nacido se entretenga con ellos cuando está mamando, en brazos o siendo porteado.

Es, en definitiva, un elemento ideado para crear vínculo con el pequeño, que al tener el reflejo de prensión palmar hasta los seis meses, suelen agarrarse fuerte al dedito de su mamá, a su cabello o al collar que esta lleve colgado. También son muy utilizados para que el bebé ejerza presión con sus encías cuando comienza a practicar la fuerza de su mordida y para aliviar la salida de los dientes.

 

 

Así que es un accesorio sensorial que no resulta, a priori, un elemento peligroso (si nos aseguramos que en su fabricación no se han empleado materiales tóxicos y el modelo escogido cumple con todos los controles necesarios de calidad y seguridad). Sin embargo, para el caso que nos ocupa no son necesarios.

Como hemos dicho anteriormente, no es preciso desviar la atención del bebé de sus manos para que no se las meta en la boca. ¡Ya que es beneficioso para él hacerlo! En resumen, meterse los dedos o la mano en la boca no es peligro para el bebé ni para su desarrollo, y es un gesto que no debemos prohibir ya que es algo natural en la evolución del peque.

¡Pero es un mal hábito y cogerá «vicio»!

Ni lo uno ni lo otro. Algunos progenitores retiran corriendo las manos de la boca al bebé porque no alcanzan a comprender que es necesario que el bebé realice esta acción. Introducirse los objetos en la boca, sus manos, e incluso sus pies, es un gesto natural que indica un correcto desarrollo sensorial, cognitivo y motor.

 

 

Por este motivo, no impidas nunca que explore con su boca, ¡tu bebé está desarrollándose! No creas que generará un mal hábito por hacerlo. ¡Ni por chuparse un dedo! Si tienes dudas acerca del desarrollo de tu bebé, el equipo de especialistas de Criar con Sentido Común puede atenderte en la Tribu CSC. Meterse el puño en la boquita es una etapa del bebé que pasará (¡como todas las demás!), cuando empiece a descubrir que, además de sus manos, ¡hay un montón de otras cosas que puede coger y explorar con la boca!

 

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1 comentarios en "Mi bebé se mete mucho el puño en la boca, ¿debo impedírselo?"

  1. Tenia entendido que «el chupete siempre lo puedes quitar, el dedo no» pero del articulo solo veo aspectos positivos, pero puede provocar la deformidad del paladar ( igual que el chupete) y que luego se chupen el dedo d más mayores no?? Que lioooo ayy la maternidad…. 😅

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