Meteos en la caja que aquí hay alimentos “para niños” con el sello de la “AEP”

Si ves el sello de la AEP, huye

—Meteos en la caja otra vez, hijos míos, que esto es mejor que no lo veáis.

—¡Pero ya llevamos mucho rato! ¡Nos cuesta respirar!

—Solo será un momento… no esperaba encontrar esto aquí. Estoy en shock.

—¿Qué es estar en shock?

—Quedarte así, como sin respiración.

—¿Vamos al pediatra?

—¡No! O sí. Bueno, no. No hace falta. Es que es precisamente eso. Veo pediatras donde no debería… están por todas partes. Hasta en las galletas, los chuche-cereales, la leche azucarada…

—¿En las galletas hay pediatras?

—Ellos no. Está su sello. Miradlo bien. Siempre que veáis este sello, corred. Lo más lejos que podáis.

—¿Hasta el infinito?

—Y más allá.

Entidad colaboradora con la Asociación Española de Pediatría

—Hola, ¿es la Asociación Española de Pediatría?

—Sí, aquí es.

—Mire, soy de una agencia de comunicación y marketing y entre nuestros clientes hay grandes empresas de alimentación que produce alimentos para niños y niñas. Nos gustaría enviarles la receta de algunos productos, para que puedan poner su sello de calidad y así avalarlos. Obviamente, podemos llegar a un acuerdo que satisfaga a todas las partes.

—Lo lamento, pero no podemos avalar ningún producto. Aquí somos gente de principios. ¿Podría decirme, en cualquier caso, de qué productos estamos hablando? Porque quizás se podría hacer de otra manera.

—Así a bote pronto, tenemos las conocidas galletas Dinosaurios, cereales Cheerios, natillas y tarritos de Hero, mi primer Danone, leches de crecimiento…

—¿De las que llevan cereales y tal? ¿Azucaradas y eso?

—Sí. De esas también.

— ¿Y Donuts no?

—¿Donuts?

—De los rosas…

—¿De los de “Los Simpsons”?

—Oh sí…

—No, de esos no.

—¿De los normales?

—Bueno, podría ser también, pero por ahora no los han marcado como candidatos.

—Vaya, a ver si en la próxima revisión os los sugieren.

—Emm, sí. A ver… ¿Cuál sería esa otra manera?

—Podemos hacer una colaboración a cambio de nuestro sello, pero sin que sea un aval.

—¿Qué tipo de colaboración?

—Bueno, ya sabe… representamos a miles y miles de pediatras, y nuestros medios económicos…

—El dinero no es problema.

—A eso me refiero. Si esas empresas pueden colaborar con nosotros, pueden simplemente decirlo en las cajas, para que todo el mundo lo sepa. En pequeño ponen “Esta empresa colabora con” y en grande nuestro sello, y así todos contentos.

—Parecerá que en realidad están avalando el producto.

—Pero no lo estaremos haciendo realmente, jajaja.

—Pues me parece brillante.

—Por supuesto. Sobre el dinero…

—Dígame. Tomo nota.

—Nos gustaría conseguir unos 2,3 millones de euros en cuatro años.

—Tengo que hablarlo con las empresas, pero no creo que haya problema. Cuantos más sellos pongamos, más dinero conseguiremos.

—Pues no se corten. Pongan el sello donde quieran. Por nuestra parte, como si lo ponen en pañales o zapatillas…

—Pues también es una buena idea.

—Y recuerden lo de los Donuts.

—Lo anoto también… aunque no es un alimento para niños.

—Oh, cierto.

Corre cariño, escóndete entre la maleza

Y eso hizo. Y eso hacemos los padres cada vez que vemos el sello en un alimento infantil. Porque las empresas han decidido ponerlo a aquellos productos que más tretas necesitan para estar bien considerados.

Este sello se ha convertido, para muchas madres y padres, en una razón de peso para mirar el alimento con desconfianza y tener claro, incluso antes de leer los ingredientes, que hay alternativas mucho más saludables.

Y es que el sello está en productos cargados de azúcares, de harinas refinadas, con grasas vegetales de baja calidad y una cantidad de calorías alarmante.

Justo ahora que tenemos un serio problema de sobrepeso y obesidad infantil en España, a la Asociación Española de Pediatría no se le ocurre otra cosa que aceptar el dinero de aquellas empresas que ayudan a que las tasas sigan subiendo, a sabiendas de que la presencia de su sello ayuda a lavar la cara de los productos y hace que parezcan más saludables.

Lo bueno, como digo, es que muchos ya hemos aprendido: si ves la palabra “Kids” o “Peques” en un alimento, huye. Si ves el sello de la AEP, también.

Vamos, que no me extrañaría nada que el día de mañana la conversación fuera así:

—¿Son los de los Donuts?

—Sí. Aquí es.

—¿Ustedes hacen el rosa, el que es como el de los Simpsons?

—¿El de la canción de “Cómeme el Donuts”?

—¡Sí, ese mismo!

—Pues sí, lo hacemos.

—Mire, es que queríamos financiar su producto de alguna manera, ofreciendo incluso dinero para poder poner nuestro sello en sus envases.

—Soy todo oídos. El dinero nos puede venir muy bien. ¿De dónde me ha dicho que llama?

—No se lo he dicho… le llamo de la Asociación Española de Pediatría. Habíamos pensado poner nuestro sello en las cajas e incluso añadir la palabra Kids: “Donuts Kids”. ¿Qué le parece?

—Emm, mire… ahora mismo estamos muy ocupados.

—Podemos ofrecerle que su producto esté en nuestros congresos, ¡incluso podemos entregar muestras en los centros de atención primaria y hospitales! Nosotros nos encargaríamos de la distribución… Solo ponga una cifra y nos haremos cargo.

—Vaya… Cggg… Parece que… Cggg… Se corta la llamada… Cgggg… Hay interferencias Cggg… Pi-pi-pi-pi-pi.

 

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2 comentarios en "Meteos en la caja que aquí hay alimentos "para niños" con el sello de la "AEP""

  1. No vivo en España pero me identifico mucho con el sentimiento de decepción, tristeza y asco que seguramente estarán sintiendo muchos. Incluídos pediatras. Porque que las asociaciones hagan esto (la de pediatras seguro que no es la única) deja muy mal a todos los profesionales, los éticos como los no-éticos. Y eso es lo triste, que luego la gente ¿en quién puede confiar?
    En fin, mucho que se podría hablar sobre esto. Mejor seguir informando sobre lo que sí es bueno.
    Un abrazo!

  2. De verdad me hace sentir mal, me da mucha verguenza…es que no lo entiendo y creo que soy demasiado ingenua. No entiendo cómo son capaces de venderse… Tan solo espero ha páginas cómo estás sigan teniendo el valor de denunciarlo, muchas gracias

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