La alergia al frío

Te enseñamos a detectar los síntomas de una de las alergias más raras y curiosas: la alergia al frío

La urticaria es un problema de la piel que se caracteriza porque aparecen manchas rojas sobreelevadas y que pican mucho. Cada roncha desaparece en unos pocos minutos o algunas horas, pero saldrán en otros sitios durante varios días, incluso semanas. Puede ser debido a la alergia al frío.

Tipos de urticaria

Asociamos la urticaria a las alergias porque muchas alergias, sobre todo a alimentos, se manifiestan con urticaria. Pero no todas las urticarias son por alergia. En niños es muy frecuente que se deba a infecciones víricas, pero hay otros muchos desencadenantes y a veces no se llega a determinar la causa.

Es lo que se conoce como urticaria idiopática o de causa desconocida. Afortunadamente, aunque es un proceso molesto, no reviste gravedad y la gran mayoría de las veces desaparece en días o semanas.

 

 

Cuando se trata de una urticaria aguda, las ronchas pueden estar saliendo y desapareciendo durante varios días, incluso semanas, pero hasta que no pasan 6 semanas no se considera una urticaria crónica. No se suelen estudiar porque, aunque no se llegue a conocer la causa, no se suelen repetir y una vez que dejan de salir las ronchas, no queda ninguna secuela ni da ningún problema más.

Cuando pasan más de 6 semanas y las ronchas siguen saliendo, entonces sí se considera urticaria crónica y se estudia para intentar encontrar el origen desencadenante. 

¿Cuáles son sus causas?

El desencadenante más frecuentes en niños son los alimentos, seguidos de lejos por medicamentos y alérgenos ambientales como ácaros, animales o pólenes. Dentro de los alimentos, y dependiendo de la edad, la leche, los huevos, el pescado y los frutos secos son las causas más frecuentes.

 

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Pero hay también algunos desencadenantes que pueden resultar curiosos, a veces no pensamos en ellos de tan raros que resultan. Se trata de las urticarias por frío, por agua, por presión, por vibración, por estrés o la urticaria solar.

Son verdaderamente molestas porque además de tratarse de urticarias crónicas, sus síntomas pueden persistir durante mucho tiempo. ¿Os imagináis lo que significa que una persona tenga alergia al agua? Actividades tan normales y necesarias como ducharse pueden suponer una auténtica molestia. Y si se trata de un niño, el momento del baño puede convertirse en todo un reto.

 

 

Afortunadamente los síntomas se controlan con medicación, aunque sea necesario usar antihistamínicos a dosis altas a veces durante mucho tiempo. Además, los pacientes acaban encontrando trucos para sobrellevar los síntomas y desarrollar una vida normal.

La alergia al frío

Los pacientes con alergia al frío tendrán síntomas tras el contacto brusco con objetos fríos, si se sumergen en agua fría o si toman alimentos o bebidas muy fríos. Normalmente saldrán ronchas en la piel y tendrán picores en la boca, pero los casos más graves pueden asociarse incluso a la temida anafilaxia, sobre todo cuando la persona altamente sensible se sumerge bruscamente en agua fría. Por ello se recomienda entrar poco a poco en el agua hasta comprobar la tolerancia. También es importante evitar los helados y las bebidas muy frías o con hielo.

La alergia al frío se diagnostica fácilmente mediante la prueba del cubito de hielo. Se coloca un hielo sobre la piel y se comprueba que produce una roncha. Es muy rápida y fácil de interpretar, pero debe realizarse en la consulta del especialista porque a veces se desencadenan síntomas más graves.

 

 

El tratamiento se basa en evitar el frío y en el uso de antihistamínicos. Se podría intentar una inducción de tolerancia, exponiendo al paciente poco a poco a estímulos más fríos, pero es raro que sea necesario porque habitualmente mejoran con el tiempo. Hasta un 90% de los casos acaba desapareciendo, aunque tengan que pasar meses, o incluso años.

Si a tu niño le salen ronchas cuando se ducha, o le pica la boca cuando come o bebe cosas frías, no está buscando excusas para no bañarse o para no comer. Puede ser una alergia. ¡Que la alergia al agua o al frío también existen!

 

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